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28 feb 2010

Solvencia moral

Autor Alberto Ramos Garbiras


La Corte Constitucional con la sentencia del 26 de febrero 2010 salvó su propia integridad al demostrar independencia respecto a la rama ejecutiva, no se dejó seducir ni subyugar. Y no se trataba de mostrar distancia por el mero prurito de exhibir solvencia moral, no, se trataba de realizar un estudio a fondo como lo hizo el primer ponente, Sierra Porto, para clarificar el trámite en la formación de la ley del referendo porque varios de esos vicios eran insubsanables y no podían maquillarse u ocultarlos como lo hizo el Procurador General.


El referendo es un buen mecanismo de participación popular, un instrumento ideal para reformar la constitución porque la reforma la hace el mismo pueblo en las urnas, pero para llegar a la votación debe surtirse un trámite legal mediado por el Congreso como constituyente secundario. Así, el constituyente primario (el pueblo), firma para promover el referendo; el constituyente secundario (el Congreso delegado del pueblo) tramita la Leyla Constitución Política, reglados por la Ley 134 de 1994; y el constituyente primario vuelve a actuar decidiendo el día de la votación. Este tercer acto no se producirá porque en el segundo acto también se cometieron errores y vicios que violaban los principios democráticos. de formación para cumplir con el procedimiento de los artículos 378 y 155 de La Corte Constitucional si hubiera obrado ocultando estos vicios de trámite habría perdido toda la credibilidad porque esos defectos eran de público conocimiento. Y entonces, con cual autoridad y criterio habrían podido continuar ejerciendo control constitucional sobre el Estado de Derecho y sostener la supremacía constitucional de un Estado Constitucional que contiene al estado de derecho; si los mismos guardianes de la carta política permitían su violación. El neoconstitucionalismo se caracteriza por el garantismo de los derechos que brinda el control constitucional. A diferencia del viejo Estado Legislativo donde se manipulaban las leyes con las interpretaciones apoyadas solo con extractos judiciales acomodados al caso concreto, sin respetar los precedentes judiciales análogos que si garantizan la estabilidad jurídica y el derecho a la defensa.


La misma corte Constitucional desde el año 2003 ha invocado el precedente judicial ya recurrido, de que una reforma constitucional no puede desmontar los elementos esenciales de la Constitución (separación de poderes, la igualdad electoral, la alternancia en el Gobierno…); y el precedente sentado con la exequibilidad de la primera reelección acerca de la estabilidad institucional. La Corte Constitucional se recompuso con esta sentencia porque los rumores la tenían en vilo, muy debilitada ante la opinión pública con la especie de haber sido permeada por el poder presidencial que durante casi 8 años alcanzó a ternar a varios magistrados que, se decía, eran obsecuentes, sólo dos de ellos guardaron el agradecimiento sumo.


Este es el primer gran paso para reconstruir la independencia de la justicia en la época post-Uribe. Una democracia no puede funcionar si la justicia está supeditada y maniatada a la rama Ejecutiva, la concentración del poder es un retorno a la tiranía. La falta de reglas claras acaba con la competencia democrática y desguarece los derechos sociales, humanos y colectivos. Con la Sentencia de la Corte Constitucional vuelve la democracia a su cauce para avanzar hacia espacios más reales con futuras reformas, no a retrocesos como los que se estaban presentando. Y ganan también el derecho y la ética en el ámbito de las decisiones de control. Un Estado Constitucional no puede estar en manos de magistrados sin equidad; los miembros de esta Corte no solo salvaron lo que quedaba de Democracia, salvaron también ellos de ser juzgados por la historia como peleles, mequetrefes o servidores públicos de bolsillo.


La campaña presidencial tomará otra cara a partir de la Sentencia que declaró inexequible el referendo reeleccionista, las fuerzas políticas en competencia tomarán otras dinámicas, afloraran con enjundia las propuestas de los partidos y candidatos que estaban invisibilidades, es decir, ahora los programas será lo de mostrar; el electorado dejará de estar obnubilado por el peso de la figura del presidente Uribe y comenzarán a pensar por quien votar; los medios de comunicación se desuribizarán y mostrarán más el repertorio de otros candidatos; las coaliciones entrarán en remojo, queriendo y pretendiendo cada fuerza política posicionarse entre los dos primeros partidos para poder pasar a la segunda vuelta electoral, donde se harán las coaliciones.


(*) Profesor-Investigador de la Universidad Santiago de Cali (USC)

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17 feb 2010

Estado Constitucional.

Autor Alberto Ramos Garbiras (*)

En el momento del encuentro entre el derecho constitucional con la ciencia política, finales del siglo XIX, se aclara el cuerpo científico del constitucionalismo y de la misma ciencia política que, seguía navegando en medio de las ciencias sociales sin poder independizarse totalmente. En ese momento, después de la obra de Gaetano Mosca, la ciencia política se erige autónomamente y el derecho constitucional le da el sello de ciencia al derecho, las criticas de Carlos Marx al derecho como una ideología, y la de otros sectores tratando el derecho como una técnica, evidencia las debilidades para la conformación del derecho como ciencia; el vinculo que encontró con el derecho constitucional permitió redefinir los estudios sobre el Estado.

Estudiar la Constitución, es estudiar todo el aparato del Estado y su funcionamiento. Además, a la vieja clasificación de las fuentes del derecho (la costumbre, la ley, los principios generales, la jurisprudencia, la guerra y la doctrina) se ha agregado la Constitución, porque de ella se desprenden, por ser Ley de leyes, todas las normas inferiores, las normas infra, dentro de la pirámide jurídica.

El positivismo defendido por Hans Kelsen en la Teoría Pura del Derecho expone al derecho como una ciencia normativa y recoge, en la práctica, al ius naturalismo por ser este derecho natural un entramado de costumbres; como quiera que la costumbre en un comienzo del positivismo se convirtió en la principal fuente del derecho, recogió los aspectos morales que envolvían las costumbres. El positivismo tomo cuerpo desligándose de la moral y con el desenvolvimiento de los estados de derecho durante todo el siglo XIX, caotizados en parte por falta de un control total sobre las tres ramas del poder público y por la profusión de las leyes, instaron a la redefinición de un control concentrado que sirvió de molde para los modernos estados constitucionales.

(*) Profesor-Investigador Universidad Santiago de Cali (USC)

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Libro sobre terrorismo

Esta es la carátula del libro sobre terrorismo que se lanzará y presentará al público durante el mes de marzo 2010. Libro editado por la Universidad Libre, departamento de publicaciones dirigido por María Fernanda Jaramillo. Anexo apartes del prólogo escrito por el Dr. Edgar Varela, Vicerrector Administrativo de la Universidad del Valle.

PRÓLOGO (apartes)

Alberto Ramos Garbiras, presenta a los lectores un nuevo libro en el que profundiza sus reflexiones sobre temas candentes de política internacional desde la perspectiva de la globalización. En particular, en este libro se ocupa del fenómeno del terrorismo contemporáneo y su impacto global amplificado por los medios de comunicación lo que hace que, a diferencia de unas décadas atrás, cualquier actividad o acción de los grupos terroristas tenga una enorme resonancia internacional, afecte la opinión pública y de alguna manera logre sus finalidades de desestabilización política. El profesor Ramos, nos da cuenta de estos temas con una gran erudición y mostrando un conocimiento bastante detallado de los avatares del terrorismo como fenómeno de época. Lo cual revela además un seguimiento diario de su parte, a través de los medios de comunicación, la Internet y las publicaciones especializadas

Debo señalar que una primera gran interrogación que nos formula el profesor Ramos, podría expresarse en términos de una paradoja: ¿Es el terrorismo un anacronismo; o es, por el contrario, una expresión del lado sombrío de la modernidad y de la post-modernidad? …. Desde la buena voluntad y el optimismo ilustrado, una parte significativa de los analistas y de los líderes públicos, consideran que el terrorismo es un anacronismo que inexplicablemente aún subsiste en nuestros tiempos, tecnológicamente sofisticados, interconectados globalmente y con las más altas cotas que la evolución planetaria haya podido exhibir a lo largo de los milenios de civilización.

En ese sentido, desde las autoridades gubernamentales de las grandes potencias industrializadas, pero también en los países del llamado “tercer mundo”, en América Latina y en Colombia en particular, se considera que la respuesta al terrorismo es prioritariamente su descalificación moral y política, y la instrumentación de acciones de carácter policial, desconociendo la naturaleza política del fenómeno.

La verdad es que existe una profunda conexidad entre política y terrorismo. Recordemos al respecto la célebre frase del barón austriaco Karl Von Clausewitz, quien afirmaba al final del siglo XIX que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”; frase amplificada por el ideólogo marxista Vladimir Ilich Lenin a comienzos del siglo pasado. Cabría reformular respecto del terrorismo la expresión de Clausewitz, señalando que el terrorismo es la continuidad de la política y de la forma irregular del ejercicio de la guerra llevada al paroxismo.

Como Alberto Ramos lo señala, el terrorismo se explica en nuestros tiempos globalizadores como resultado de la asimetría enorme en la resultante de fuerzas entre los poderosos Estados nacionales, los conglomerados económicos y las alianzas multilaterales de las grandes potencias, respecto de quienes de forma disidente y contestataria pretenden enfrentarse al régimen político y económico vigente.

Como se recordará, a lo largo de los siglos XIX y XX, la expresión generalizada de las rebeldías sociales por facciones ideologizadas, e instrumentalizando el apoyo popular o ciudadano, se expresaron generalmente bajo la forma de los movimientos de liberación nacional y de las guerras de guerrillas insurgentes. Quizás el paradigma o epítome clásico por excelencia de esta forma de acción, fuera el líder comunista chino Mao Tsé-Tung y sus teorías sobre la guerra de guerrillas y la guerra prolongada, de las cuales fueron un eco y traductores en la jerga política latinoamericana, Fidel Castro – en sus primeros tiempos de rebelde – y Ernesto “Che” Guevara.

Pues bien, hoy las guerras de liberación nacional son ciertamente un anacronismo, pues no han tenido los éxitos que se pretendían al final del siglo XX y comienzos de la actual centuria, si las comparamos con su papel protagónico tan significativo en la primera mitad del siglo pasado, como factores catalizadores y dinamizadores de los movimientos de emancipación nacional y de descolonización.

En nuestro tiempo, las guerras irregulares modernas han involucionado hacia conflictos azarosos, fragmentarios, en los cuales se ha disuelto la frontera existente con cierta nitidez en épocas pasadas, entre el delito político y el delito común. Las denominadas por Mary Kaldor y otros autores, “nuevas guerras” – se evidencian con nitidez dramática en las guerras intestinas que liquidaron el antiguo Estado federal multinacional de Yugoeslavia, y que se presentaron también en zonas como el sur de Georgia y Chechenia en los intentos fallidos de estas nacionalidades para emanciparse del dominio ruso, o las que se observaron igualmente en numerosas naciones y conflictos del África Ecuatorial y sub-sahariana, incluyendo los casos extremos de la implosión de Estados fallidos, tales como Somalia y Eritrea. Estas nuevas guerras constituyen un fenómeno inédito que se diferencia sustancialmente de las guerras irregulares modernas que podríamos denominar clásicas, y que le dan pabulo a la emergencia del terrorismo como una forma privilegiada de la acción político – militar contestataria en nuestros tiempos.

EDGAR VARELA BARRIOS

PhD en Administración, Universidad de Montreal (Canadá)

Magíster en Historia

Profesor Titular Universidad del Valle


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9 feb 2010

“Depredación de los Bosques”

Autor Alberto Ramos Garbiras (*)

El daño que realizan los taladores en las zonas de ladera de Cali y en los terrenos del Parque Natural Los Farallones, repercutirá en toda la ciudad porque están atentando contra la sostenibilidad al diezmar los bosques que fortalecen las microcuencas. Cali necesita fortalecer los nacimientos y las quebradas que cursan por la cordillera occidental para poder ser viable y cumplirle a las generaciones futuras con el suministro del agua. Sobre todo, ante la inmensa contaminación del río Cauca, a la ciudad no le queda otra alternativa que utilizar bien las cuencas hidrográficas del Parque Los Farallones, y construir un macroacueducto nuevo, no una represa. Pero frente al futuro proyecto de represa en Felidia, los invasores están loteando y con áreas piratas promueven la venta del paisaje hacia la represa de EMCALI

Asombra la pasividad, falta de control y la inacción de las autoridades ambientales que ni se enteran del avance de las invasiones y de la tala intensiva en sectores de Felidia como la Loma de Quintero, Patio Bonito y las Nieves. No se trata solo de comunicar una autoridad a la otra, deben actuar conjuntamente según el SINA, el sistema nacional ambiental se diseñó para que entre los entes competentes se coadyuven, integren esfuerzos y corrijan las situaciones que ponen en peligro la salud de la comunidad por el atentado contra los recursos naturales. Al DAGMA le corresponde la zona suburbana, a la CVC la zona de amortiguación o parte intermedia, y al Ministerio del Medio Ambiente la zona alta, pero entre los tres deben actuar como lo prevé la Ley 99 de 1993.

La tala es un acto depredativo que utilizan los colonos para obtener ingresos a falta de proyectos productivos, o programas de agricultura de subsistencia. Los taladores en el Valle del Cauca se encuentran esparcidos en muchos municipios, están ocasionando un grave daño a las fuentes hídricas: talan para vender a los fabricantes de muebles, y cuando no tienen comprador a la vista, talan y queman para vender los trozos de árboles como carbón vegetal, ofreciéndolo en restaurantes y asaderos. A la manera de los tuqueros en el delta del río Patía, los taladores en el Valle del Cauca están destrozando las reservas de bosques naturales, con grave detrimento para los acueductos municipales. Como lo expone Andrés Hurtado, los colombianos estamos asesinando nuestras fuentes de agua: talando los bosques de cordillera.

(*) Ex Procurador Ambiental del Valle.

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4 feb 2010

Miedo a Volar.

Autor Alberto Ramos Garbiras (*)


En cualquier lugar un solo ataque terrorista, o un amague, produce pánico extensivo en todos los países más amenazados, y las medidas antiterroristas más costosas e incómodas para los pasajeros. La existencia del terrorismo internacional y las formas de prevenirlo han perturbado la vida de los terrícolas y disminuido el goce de los derechos humanos: por ejemplo los scanner para inspeccionar, desnudan virtualmente a los pasajeros. Probablemente al darse paso a la medida de introducir agentes encubiertos para señalar sospechosos, indudablemente se iniciará una oleada discriminatoria contra árabes, africanos, asiáticos y latinos, en pleno vuelo.


Una verdadera pesadilla para las aerolíneas y los organismos de seguridad estatales tener que adoptar una cantidad de medidas de seguridad costosas en personal y artefactos. Y ver entrabados los viajes de los usuarios en el medio de transporte más ágil para las conexiones de un mundo globalizado. Muchas de las medidas antiterroristas adoptadas en los países amenazados, aplicables en los aeropuertos, vuelos internacionales, edificios gubernamentales etc., son burladas por los terroristas suicidas, porque si prohíben acceder al equipaje de mano, no lo utilizan; si prohíben pararse en la última hora del vuelo, no se paran; si prohíben ir al baño la primera hora del vuelo, no van al baño; por más señas y contra señas para acceder a ciertas edificaciones, algún artilugio utilizan, y en las cercanías a las instalaciones convertidas en objeto de ataque, de alguna manera acceden a las cercanías para inmolarse o dejar el vehículo cargado de explosivos.


Los civiles indefensos, ciudadanos de países de la OTAN y colaterales, seguirán siendo victimizados para presionar, apretar y obligar a los gobiernos de esos Estados occidentales a cambiar las decisiones de política exterior que molestan a los islamistas o a los terroristas de otra estirpe.


La descoordinación entre las 16 agencias de inteligencia y el Centro Nacional Contra el Terrorismo, en EEUU, quedó en evidencia con el intento de explosión de un avión el 25 de diciembre 2009. El sospechoso Abdulmutallab permanecía con una visa pese a estar reportado en una lista y de ser señalado por su mismo progenitor como portador de una actitud riesgosa. Así mismo se ve aún débil la coordinación con cuerpos de inteligencia de la Unión Europea. Es una labor pesarosa y casi imposible de programar, pese a la existencia de la red global de espionaje ECHELON. Entonces, cada vez, los países atlantistas tendrán que afinar sus mecanismos de seguridad intercontinentales. Y promover cumbres supra estatales para reorientar las acciones antiterroristas que se convirtieron en un lastre y un desgaste para todos los países desarrollados.


Todas las medidas antiterroristas para proteger la seguridad y la vida de los nacionales amenazados dentro del choque de barbaries, se quedan cortas, son insuficientes, porque siempre habrá nuevas formas de atacar para sorprender y hacer daño. El terrorismo acude a sofisticadas maneras de introducir explosivos en los equipajes y burlar los cordones de seguridad en las instalaciones vigiladas. Ahora bien, todos los inmuebles son vulnerables en algún momento. Además, estamos presenciando una compleja guerra mundial porque los ciudadanos occidentales miembros de los países tildados por los terroristas como cruzados e impíos, son presa fácil de los terroristas ya que están dispersos por todo el mundo en calidad de residentes o de turistas: los terroristas no distinguen entre civiles y militares: todos están catalogados como occidentales miembros de Estados hostiles que, contribuyen a sostener a esos Estados-enemigos con los impuestos que pagan.


Una forma de ataque que dejó atónitos a los organismos de seguridad aérea fue el fallido atentado realizado por Umar Farouk Abdulmutallab, joven ingeniero de Nigeria, quien intentó explotar con nitroglicerina portada en una jeringa un avión de la línea Northwest Airlines en pleno vuelo entre Ámsterdam y Detroit el 25 de diciembre 2009; Al Qaeda reivindicó el atentado como una respuesta a la campaña militar contra reductos de esa organización terrorista en Yemen (península arábiga). La captura en Detroit del nigeriano Abdulmutallab dejó clara la forma de conscripción cibernética de nuevos adeptos (después entrenado en Yemen), para ser preparados en aspectos del terrorismo global. Ya no se trata de señales de humo, ni de cartas, palomas mensajeras y llamadas telefónicas; la comunicación principal se hace por Internet, de manera cifrada, con e-mails abiertos de manera transitoria, y enviados desde café-internet, cuya forma de detectar es tardía después del rastreo.


No es solo terrorismo el ataque a civiles desarmados para presionar a un Gobierno, también el terrorismo utiliza los ataques subrepticios sin anuncio, contra un edificio gubernamental, un avión, unas instalaciones públicas, o una patrulla-convoy militar, sin combate, sin emboscada: explotando un artefacto oculto en el camino o carretera. O un magnicidio, también es un acto terrorista.


La guerra contra el terrorismo internacional, por su atipicidad exige una alianza internacional de los países retados y afectados directamente; pero en una guerra donde no hay combates ni enfrentamientos de ejércitos, sino ataques subrepticios, el enemigo invisible reduce a la otra parte a meras reacciones tardías. Lo inclina también a formar una alianza multinacional de prevención para evitar nuevos ataques, la prevención se vuelve básica para que no ocurran nuevas detonaciones letales. Pero así no se gana una guerra. Más que prevención se necesitan medidas correctivas y de omisión a las causas que activan el terrorismo: falta de desarrollo en los países ocupados, exclusión social extrema, pobreza ascendente, violación de las soberanías nacionales, extracción de los recursos minerales de manera desequilibrada, vasallaje imperial, etc.


El temor de algunos países europeos ante eventuales ataques terroristas para el 2010, entonces no cesará, porque así sea que participen bajo la sombrilla de la OTAN revestidas las actuaciones del carácter multilateral: para los líderes fundamentalistas islámicos la diferencia no existe. Así como no diferencian entre religiones cristianas, tampoco entre intervenciones militares coaligadas que afecten sus países. Precisamente Al Qaeda emitió otro video en septiembre 2009 titulado “Occidente y el Túnel Oscuro”, donde anuncian que continuaran la lucha contra el pueblo estadounidense por su apoyo hacia Israel y advirtieron sobre las consecuencias de las estrechas relaciones entre ambos países. Además, Osama Bin Laden le solicitaba a Obama que emplease todo su poder para detener las guerras en Irak y Afganistán.


(*) Profesor-investigador Universidad Santiago de Cali (USC)

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