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29 may. 2020

Sobre la novela de Lisandro Duque. (Segunda parte)

Un texto de  Alberto Ramos Garbiras (*)


Dos novelas que están próximas a entrar en circulación, “San Luís de Sevilla”, de Omar Adolfo Arango, y “Las reglas del fuego”, de Lisandro Duque Naranjo, se refieren a Sevilla (Valle); la primera, es también una novela histórica que empieza con la vida de los progenitores del fundador de Sevilla, Heraclio Uribe Uribe, desde Fredonia y Valparaíso (Antioquia), a mediados del siglo XIX, narra el desenvolvimiento de la familia, los inicios de la colonización antioqueña, la vida y costumbres de los arrieros; pasa por la fundación de San Luís (1903), hoy Sevilla, y llega hasta 1946. La segunda, se mueve parcialmente en Sevilla con alusiones desde 1960,  pero la violencia de los años 50s que azotó a las cordilleras con pueblos de origen antioqueño, en el Valle, también se reflejó en la vida cotidiana de los sevillanos; los dos personajes principales (imaginarios), Pablo Antonio Ospina y Carlos Arturo Fernández, son de Sevilla, pero vivieron en la ciudad; el primero se desdobla dentro del relato en varias personas para describir la conducta de un guerrillero colombiano en todas sus facetas; el segundo, es el autor de la novela que en parte es autobiográfica; por lo tanto existen muchas referencias sobre Sevilla, sus costumbres, influencia religiosa, estilo de vida paisa, actitudes y hábitos de la población.

El protagonista  Pablo Antonio Ospina, participó en el MLPC (Movimiento de Liberación Patriótica de Colombia), este movimiento armado también es imaginario pero los hechos narrados sobre las actuaciones fueron reales; ese movimiento MLPC puede ser la mezcla de cuatro focos guerrilleros de Colombia antes de que nacieran las FARC, grupos armados conocidos como el MOEC (Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino), las FAL (Fuerzas Armadas de Liberación) , el ERC (Ejército Revolucionario de Colombia), y el FUAR (Frente Unido de Acción Revolucionaria) . Las dos ficciones, el personaje central y su grupo subversivo facilitan estructurar el relato, el 90% de los hechos descritos fueron reales.

La novela de Lisandro Duque Naranjo, titulada “Las Reglas del Fuego”, narra parte de la historia de las guerrillas y parte de la guerra en Colombia, los hechos de varias violencias se cruzan. Saltuariamente se refiere a los eventos ocurridos dentro del gobierno de Carlos Lleras Restrepo, se refiere a la ANUC y su decepción por el engaño con la firma del Pacto de Chicoral, refiere a la ocupación de tierras en manos de terratenientes que no ceden hectáreas para avanzar hacia una reforma agraria, refiere los paros cívicos de la época, las tensiones sociales, las acciones sindicales; menciona el fraude electoral de abril 19 de 1970, en desmedro de Rojas Pinilla y las fuerzas políticas que lo acompañaban, para permitir el ascenso de Misael Pastrana Borrero, un político LLero-Ospinista que había sido el Secretario General de la presidencia de Mariano Ospina Pérez.

El Constituyente Otty Patiño, sobre ese evento hizo la siguiente reflexión. 1. Por broncas viejas entre el  llamado Tigrillo Noriega y Misael Pastrana Borrero, cuando esté último publicó un opúsculo dando la versión de los hechos, el  Ministro Tigrillo replicó con un libro muy bien documentado mostrando que Misael Pastrana fue Presidente gracias al fraude realizado ese día. 2. Indudablemente hubo fraude en algunas regiones. Pero también en La Registraduría Nacional de la República, ordenado por Lleras Restrepo y ejecutado por Jordán, el Registrador. De ello hay algunos testimonios y una gran renuencia que siempre tuvo Lleras Restrepo a escribir sobre el tema. Él creía que estaba cumpliendo un deber patriótico atajando a Rojas Pinilla. 3. El fraude no fue aprovechado por quienes fundaron el M19 para justificar nuestra posición. Había frustración y rabia del pueblo robado. Algunos dirigentes anapistas como Carlos Toledo, Andrés Almarales, Santamaría y gente expulsada de las Farc, como Bateman, Ospina, Fayad, Pizarro y otros se pusieron al frente de esa indignación porque los otros dirigentes de la ANAPO se quedaron gozando del poder alcanzado para su propio disfrute. Es decir, los que no venían de la ANAPO pusieron su experiencia guerrera al servicio de esa indignación popular. Lo cual no es oportunismo, es una postura ética nacida de la convicción democrática de que es el pueblo quien hace los cambios.”


El capítulo 13 registra parte del accionar del EPL, su relación con el partido comunista PCML, la infatigable lectura de revistas prochinas como “China Ilustrada”, “China reconstruye”, “Pekín Informa”, y “Albania Hoy”, las cuatro de la línea Pekín, aislados de la influencia soviética, de Varsovia y de Cuba. Pedro León Arboleda, un intelectual, cuentista, narrador, cronista que protagoniza la división del EPL y se enfila por la línea albanesa, estaba incómodo también por el apoyo chino al MOIR, se desencantó de Mao Tse Tung y de sus alegorías eclécticas; viajó a Pekín, se entrevistó con él y se desanimó del todo, enrutándose hacia Tirana (Albania) para concretar un acuerdo con Enver Hoxha. Luego fue asesinado por orden de la otra fracción, en el barrio Vipasa de Cali, en julio del año 1975 este hombre a los 49 años que dice el autor, sino hubiere sido guerrillero habría sido nadaista, era amigo se Gonzalo Arango, de Jotamario y otros.

 Las múltiples lecturas de Lisandro Duque Naranjo, su formación de antropólogo, su conocimiento de las ciencias sociales (historia, sociología, ciencia política), le permiten estas elucubraciones y descripciones dentro de la novela para entregarnos los intersticios de varias organizaciones levantadas en armas: EPL, ELN, FARC. M-19; ADO, el Quintìn Lame, el Ricardo Franco. Observamos en la novela un reguero y un ringlero de muertos, por las bajas en los combates, las deserciones, traiciones, disidencias, conspiraciones entre ellos mismos o entre las partes combatientes, delaciones; batidas de la fuerza pública, capturas, ejecuciones callejeras, prácticas sicariales; “fuego cruzado,” “fuego amigo”, emboscadas, etc. Queda claro en las páginas de esta novela que las reglas del juego en el interior de la guerra interna, o de las micro guerras entre los actores colectivos y con la fuerza pública, no se respetan. La única forma de evaluar y sopesar estas reglas del fuego sería con el rasero del Derecho Internacional Humanitario (DIH), que se basa en tratados internacionales, pero el desconocimiento y violación del DIH hace que las reglas del fuego en Colombia no tengan manual ni normas superiores del derecho de gentes o del derecho de guerra y están se irrespeten, inventando cada uno de los actores armados reglas del fuego que han hecho más caótica la guerra entre las guerrillas con el ejército, con las autodefensas, los paramilitares, y las bandas criminales. Precisamente todo lo puede mencionar por las técnicas periodistas que emplea en el relato apoyándose en su denodado estudio e investigación en periódicos, revistas y en la Web, y apoyado en reportajes, noticias, perfiles y elaborando en algunos capítulos un relato testimonial.

Como novela histórica y realista (corriente balzaciana), en Las reglas del fuego, aparecen hechos reales, protagonistas individuales, actores colectivos, descripción de eventos cruciales de las violencias que han afectado al Colombia como Nación, factores del conflicto armado, la atomización de actores internos, torturas del ejército contra guerrilleros; ejecuciones extrajudiciales como los asesinatos de los hermanos Calvo de Cartago; observamos descripciones con los elementos del subdesarrollo, reformas incumplidas, correlación de fuerzas, transgresiones al Derecho Internacional Humanitario, relacionamientos con la población, las tácticas de la guerra de movimientos y sus contraofensivas, sitios geográficos; después de algunos diálogos de los personajes principales o secundarios, aparecen comentarios del narrador de donde se desprende la visión que la gente tenía de los guerrilleros en el seno de la sociedad y otras representaciones desde diferentes ópticas; la conclusión afirmativa de cómo cada Presidente de Colombia ha enfrentado dentro de su período con énfasis, a una guerrilla, y no a todas a la vez, como táctica que le evite desgastes; el uso de un enfoque retrospectivo para ver el pasado con analepsis o elipsis hacia atrás (flashback), como los utiliza el novelista español Santiago Posteguillo, que pueden contribuir para descifrar la raíz del conflicto armado insurreccional; servir de apoyo a la memoria histórica para desentrañar las razones de la guerra prolongada; con mayor razón ahora que pretenden desviar las investigaciones sobre esos orígenes que reclama la Comisión de la Verdad liderada por el sacerdote Francisco de Roux, la verdad sobre la ocurrencia de los hechos del afloramiento de las guerrillas.

Para resolver los juzgamientos la JEP debe indagar más sobre la verdad respecto a los orígenes del conflicto interno, les sirve para la interpretación de los casos dentro de la justicia transicional. Es más, dentro de la hermenéutica jurídica aplicada al derecho penal tradicional u ordinario, el conocimiento de la verdad contribuye para que el operador jurídico se apoye en métodos de interpretación, donde la historia y la sociología le contribuyen al derecho para vivificar las normas, o sea para aplicarlas sobre la realidad actual con el conocimiento del contexto histórico de su eclosión.

 Como lo expone Isabel Cristina Bermúdez, analizando la novela María de Jorge Isaacs, “En los procesos de construcción de una comunidad nacional (…) también se apoyan en el pasado rescatando de él lo que se considera se debe reivindicar, exaltar o desechar, para con ello construir una historiografía nacionalizante que, junto con las leyendas, los héroes, los romances y la literatura, harán esa tarea de homogeneizar los imaginarios del pasado, el presente y por supuesto del prometedor futuro. En la sociedad decimonónica, la literatura hace una gran parte del trabajo oficial en la creación-invención de la Nación y de los sujetos nacionales. Acompañan a la literatura, la prensa, la pintura y el teatro, en tanto como analiza Clifford Geertz, “la dramatización del poder”, espacio en el que el pasado de la Nación se usa, se codifica, se instrumentaliza para la invención de las identidades nacionales que a su vez vertebran un espacio político cada vez más amplio” (Bermúdez, 2017).

 De esta manera los aportes del novelista, Lisandro Duque Naranjo, en esta obra con esa visión objetiva sobre el pasado nacional pueden esclarecer las razones causas de estas violencias que durante décadas se imbricaron y caotizaron el devenir del país, donde las responsabilidades vienen de varias partes, todo girando alrededor de la tierra y la instrumentalización del poder político.

Cita:
 Bermúdez Isabel Cristina. “El regeneracionismo decimonónico en María. Una propuesta política de Jorge Isaacs.”. Artículo publicado en el libro “Jorge Isaacs, el creador en todas sus facetas”. Universidad del Valle, programa editorial. Colección Artes y Humanidades. Cali, segunda edición año 2017.


(*) Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana); PhD en Derecho Público con énfasis en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de las cátedras: derechos humanos y derecho internacional, en la Universidad Libre.

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27 may. 2020

“Las Reglas del Fuego”. Otra novela histórica

La novela de Lisandro Duque Naranjo titulada “Las Reglas del Fuego”, narra parte de la historia de las guerrillas y parte de la guerra en Colombia, los hechos de varias violencias se cruzan. Saltuariamente se refiere a los eventos ocurridos dentro del gobierno de Carlos LLeras Restrepo, se refiere a la ANUC y su decepción por el engaño con la firma del Pacto de Chicoral, la ocupación de tierras en manos de terratenientes que no ceden hectáreas para avanzar hacia una reforma agraria, los paros cívicos de la época, las tensiones sociales, las acciones sindicales; menciona el fraude electoral en desmedro de Rojas Pinilla y las fuerzas políticas que lo acompañaban, para permitir el ascenso de Misael Pastrana Borrero, un político LLero-Ospinista que había sido el Secretario General de la presidencia de Mariano Ospina Pérez.

En el tercer capítulo leemos alusiones a la iglesia ideológicamente dominante, a sus curas adustos o prepotentes, a las homilías rimbombantes, alude a la administración de los sacramentos; y menciona los comportamientos obedientes de unos, escépticos de otros, y el ateísmo que aflora en quienes las cátedras de sociales van abriendo los sesos, o a quienes les va llegando la influencia castrista desde Cuba ante el triunfo de la revolución caribeña.

También se relatan las formas de estigmatización hacia las iglesias evangélicas o cristianas instaladas en el municipio, el ataque contra los testigos de Jehová en San Antonio (un corregimiento); y las maniobras para anunciar la exoneración de la confesión a fin de ganar adeptos en una ceremonia de comunión colectiva, acto campal presidido por Monseñor Castro Becerra. Este capítulo es: Un completo análisis de la influencia religiosa sobre los matrimonios y la vida municipal.

                                                            En texto de Alberto Ramos Garbiras

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25 may. 2020

Las Reglas del Fuego

Un texto de  Alberto Ramos Garbiras (*)

Las Reglas del Fuego”, novela de Lisandro Duque Naranjo, saldrá a la luz pública en julio 2020. Es una novela histórica, realista, etnográfica y autobiográfica, tiene elementos de esos cuatro géneros, el relato contempla al mismo tiempo una mezcla de seis formas literarias y periodísticas: novela, crónica, reportaje, perfiles, testimonios y noticias. Y esto se explica porque al ser una novela histórica y realista (pero lógico con la licencia de tener algunos aspectos imaginarios), entonces hace uso de noticias de época para narrar parajes de algunos años; con sus  remembranzas el autor recoge-rebobina testimonios, diálogos y conversaciones, describiendo perfiles de los personajes o actores con los que compartió en los diferentes años de la temporalidad novelada; se apoya y desarrolla la crónica porque esta es una técnica para el relato, contar la historia y como lo expone Luís Alfonso Mena, “ La crónica se caracteriza fundamentalmente porque narra historias y en tal propósito recurre a herramientas típicas de la literatura, como la determinación de protagonistas, el manejo del tiempo (lineal o con elipsis, prospectivas o retrospectivas) y la estructuración de un eje del relato(una  columna vertebral o hilo conductor) en torno del cual se desata una trama…” (Mena, 2010).

En términos generales la novela versa sobre las violencias en Colombia y en un alto componente, la historia de las guerrillas. Tiene un escenario tríptico esta novela  en tres localidades básicas: Sevilla/, Bogotá/, y La Habana. Además de ser una historia de las guerrillas y de parte de la guerra en Colombia, los hechos de varias violencias se cruzan. El eje central de la narración gira alrededor de la aparición y acción de las guerrillas en Colombia. Alude a la presencia del movimiento Teología de la liberación, y a la corriente de Golconda. Como resultado de ello la formación de sacerdotes guerrilleros (Manuel Pérez, Domingo Laín, Carmelo García…).

El personaje central existió pero se utiliza un seudónimo, Pablo Antonio Ospina, llegó a Cuba en los años 60‘s y alcanzó a tener algunos entrenamientos dirigidos por el Che Guevara en El Escambray, se formó como guerrillero y participó en el MLPC (Movimiento de Liberación Patriótica de Colombia), utilizó durante su militancia 6 alías para no ser identificado y ocultar sus actividades en las ciudades, como célula urbana; fungió y fingió ser un cura pese a su ateísmo, fue radical y soberbio, se exilió en Cuba al huir del ejército y estudio veterinaria. La novela abarca un tiempo de 40 años, desde 1950 hasta 1990. Recoge hechos desde el gobierno de Laureano Gómez hasta el gobierno de Virgilio Barco, coetáneo a la caída del Muro de Berlín (finales de 1989). La novela describe muy bien a los personajes, las locaciones, los parajes y las situaciones, facilitando la hechura de un guion para el cine. Describe lugares de Cuba, usos y costumbres de la isla, recopilando muchos momentos vividos en ese país donde permaneció Lisandro Duque mucho tiempo como Director de una escuela de Cine en San Antonio de los Baños, por iniciativa de Gabriel García Márquez, en otras etapas ha realizado incontables viajes a festivales de cine, o para participar en actividades culturales.
El relato de la novela tiene variadas referencias a etapas históricas como la guerra de los mil días; recuerdos y alusiones de hechos violentos que enlutan esas etapas; la invocación sobre la pérdida de Panamá después de esa larga guerra que por entreguismo  del Gobierno Marroquín que, dejó amputar el territorio nacional; referencias a las guerrillas liberales de los llanos donde dueños de haciendas y caporales liberales se aliaron contra los godos; sobre el bandolerismo y los campesinos instrumentalizados, que de guerrilleros fueron reciclados a bandoleros; sobre el Frente Nacional y esa apropiación del aparato estatal, mientras los que habían sido carne de cañón en los enfrentamientos eran combatidos por el ejército institucional conducido por el bipartidismo que antes se habían desangrado pero con los de abajo; pasajes y menciones a la violencia partidista de los años 50‘s y los resultados hacia una violencia bandoleril, para pasar luego a la lucha insurreccional .`

El autor explica como la violencia de los años 50‘s contra los liberales (ordenada por el régimen conservador), fue practicada en los pueblos de las cordilleras occidental y central, era en el fondo además de partidista, contra los montañeros de origen antioqueño: reactivando la vieja rivalidad entre caucanos y antioqueños del siglo XIX. Y liga el azuzamiento de la violencia contra los liberales a la vociferación de sacerdotes fanáticos, miembros de la religión católica, imbuidos del conservadurismo ancestral que implantó la monarquía española, se mantuvo durante la colonia, sobrevivió a los largos períodos gubernamentales intercalados durante el desarrollo de la República formada con la guerra de independencia; y pervive hoy pese a las reforma constitucional que rompió la exclusividad institucional entregada desde el Concordato Nuñista de 1887. Una radiografía de la Violencia de los años 50‘s con las matanzas, los descuartizamientos en veredas que nos hace remitir al libro de María Victoria Uribe, “Matar, rematar y contramatar”, con los vejámenes ocurridos en esa década, llenos de decapitaciones, masacres, cortes brutales para generar pánico y escarmiento.^

La conversación con Fabio Vásquez Castaño, en el Hotel Nacional de Cuba, precedida del encuentro coincidencial e incómodo con la hija de Jaime Arenas, destacado líder político ejecutado por orden del fundador del ELN. Un diálogo largo a la manera de reportaje donde se tocaron diferentes tópicos como el ingreso del sacerdote Camilo Torres al ELN, su militancia de cuatro meses dentro de esa estructura subversiva, los sitios que recorrió Camilo en Santander del Sur, en algunos lugares encontraron “bichos microscópicos que causaban fiebres alucinantes”, que nos hace pensar en el coronavirus de hoy; su muerte en el primer combate en San Vicente de Chucurí (Patio Cemento), la excomunión que ordenó el Cardenal Concha Córdoba en febrero de 1966; El cura Camilo, se menciona en la novela, había viajado a Sevilla en agosto de 1965, en pleno estado de sitio decretado por Guillermo León Valencia, que gobernó bajo estados de excepción para manejar el país por decreto so pretexto del combate contra bandoleros y guerrilleros irreductibles de otra manera, pero no logró su sometimiento pretendido, antes por el contrario en el primer tramo de su gobierno con los bombardeos a sitios de retiro de los guerrilleros liberales agotados de la violencia de los años 50‘s (Marquetalia, El Pato, Guayabero y Rio Chiquito), ocasionó la eclosión o nacimiento de las FARC. El Cura Camilo en Sevilla fue saboteado por el párroco sacerdote Navia, haciendo sonar sin cesar las campanas de la iglesia para no dejarlo pronunciar su discurso. Vásquez Castaño pensó que la toma del poder seria en pocos años; se aclara la ingenuidad del líder guerrillero al rechazar la alianza que le propuso el EPL a través de Pedro Vásquez Rendón, Libardo Mora Toro y Francisco Caraballo, y describe su actitud con aire de superioridad y de sobrado teórico.
La investigación que adelantó el autor le permite aludir a las prácticas de adoctrinamiento de guerrilleros, las tareas de propaganda, difusión de volantes, campañas de reclutamiento con trozos de doctrinas políticas, narra las tácticas del reclutamiento buscando adeptos en las fincas cafeteras, los trabajos clandestinos, el alojamiento en fondas, fincas, etc. Se refiere a los sectores sociales del Eje Cafetero, donde los adoctrinantes confunden a los susceptibles de captar para conscribirlos porque no tienen claro el concepto de proletariado agrícola, abordando a minifundistas que se creían hacendados. Narra también las misiones nocturnas para hurtar armas a los policías mensos en: Calarcá. Apía, Santuario, Génova, Filandia, Salento, Quimbaya, Marsella, Montenegro. Y retrata a un jefe guerrillero, “Tamayo”, que fue fusilado con un “juicio breve interno”, a pesar de ser conocedor de todas las teorías políticas, se opuso a acciones que el calculaba erradas, chocando contra el pensamiento de los jefes de Frentes, o los forjadores de un foco guerrillero. Las múltiples lecturas de Lisandro Duque Naranjo, su formación de antropólogo, su conocimiento de las ciencias sociales (historia, sociología, ciencia política), le permiten estas elucubraciones y descripciones dentro del relato.

Contiene la novela trozos de historia sobre Sevilla, llamada Palomino en el libro, sus costumbres y vida urbana, atravesada por aspectos religiosos que influyeron en la vida de los adolescentes de la década de los años 60‘s, llevándolos a la incredulidad o al ateísmo por la manipulación de las visiones sobre las cosas o por tantas restricciones. Un pasaje de la novela sobre el rechazo a la comunión de dos lectores ávidos por tragarse el mundo con un conocimiento renovador. Gilberto Rodríguez y Lisandro Duque (Carlos Arturo Fernández, en la novela), compañeros de tertulias en Sevilla, 1962, en medio de una campaña de evangelización adelantada por curas españoles/ falangistas, se rehúsan a comulgar en medio de una misa campal que pretendía adoctrinar parroquianos y enderezar conductas.
El componente religioso tiene presencia esencialmente en el tercer capítulo de la novela. El adoctrinamiento religioso desde la familia y la escuela, repercute en el comportamiento de uno de los personajes figurados, Carlos Arturo (cineasta y escritor), en el comportamiento de sus compañeros del colegio y la patota de travesuras juveniles; como también es una novela autobiográfica, Fernández, asume un papel protagónico sin ser necesariamente el narrador, este se ubica en un plano omnisciente, externo, que describe para esos años 1959-1964, unas conductas que rechazan las imposiciones religiosas, esto se nota en hechos como: La quema del pesebre en enero de 1960 antes del día de Reyes Magos, pasando por el descabezamiento de estatuas  santorales en la procesión de Semana Santa con nylon atravesados de balcón a balcón; hasta el rechazo abierto a recibir la comunión en un tedeum. Esas descripciones sobre actos religiosos y las reglas impuestas para conducir la moral de los pobladores se puede extender u homologar como la influencia de la religión sobre toda la sociedad colombiana. La novela contiene un cuadro de costumbres sevillanas o paisas y un anecdotario municipal: Incluida la descripción de figuras parroquiales con sus apodos impuestos por “amigos” o extraños, como una práctica rutinaria burlesca, para al final alterar la identidad de las personas o rebautizar a los malqueridos.

La novela tiene una parte que emociona por la literatura erótica que salta en varias páginas. Descripciones sobre damas atractivas y voluptuosas, sensuales. Sobre las clases de mujeres que estilan lujuria, estas descripciones me remiten a Henry Miller, Trópico de Cáncer y al mismo Gabo, Historia de mis putas tristes, El Amante, de Marguerite Duras; El Decamerón, de Giovanny Boccaccio; Delta de Venus, de Anais Nin; El amante de Lady Chatterley, de D.H, Lawrence y a otros novelistas, con delineamientos como este. “Ella separó por un instante su rostro del de él, y echando hacia adelante su labio inferior expulsó aire hacia arriba agitándose el cabello que ya se le pegaba a la frente por el sudor. Él aspiró ese aliento de yerbabuena con el mismo gesto ruidoso y de alivio con que los pacientes de enfisema le llevan desesperados oxígeno a sus pulmones. Se miraron, sonrieron, y apretaron hasta el dolor sus manos.  Ella le dijo, a propósito de las de él, y en plan de lisonja, que las sentía pequeñas en proporción a su estatura. Como si la bella le agradeciera a la bestia, y sin desairarle su corpulencia, aquello literalmente de tacto  que en un probable apareamiento no maltratara su delicadeza”. El lenguaje para detallar la lascivia de la pareja Pablo Antonio y Mayra, despierta deseos de buscar consorte o dama de compañía para desplegar prácticas de cuja inmediatas.

Citas.
Mena Luís Alfonso. “Descifrando Huellas”, Periodismo del mimeógrafo al ciberespacio. Ediciones Periodismo Libre. Impresión Talleres Gráficos FERIVA. Cali, octubre del año 2010.

(*) Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana); PhD en Derecho Público con énfasis en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de las cátedras: derechos humanos y derecho internacional, en la Universidad Libre.

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9 may. 2020

Pandemia y pandemónium


Un texto de  Alberto Ramos Garbiras (*)
La palabra pandemónium tiene dos acepciones en el diccionario: Capital imaginaria del reino infernal. Y, lugar en que hay mucho ruido y confusión. Evaluando la cadena de hechos negativos a nivel nacional e internacional cualquier observador  se encuentra con una peste globalizada; escenarios de muertes masivas y sucesivas; caos gubernamental, choques institucionales entre gobernantes de las regiones con el Presidente, freno temporal en las ramas del poder público, desestabilización de los gobiernos; la Democracia en suspenso; autoritarismo sobre la población apoyados los gobernantes en los decretos emanados de los estados de excepción; los derechos humanos limitados en aras de prevalecer la salubridad que no encuentra sistemas de salud sólidos para lograrlo; encierro de los ciudadanos en las casas convertidas en prisión domiciliaria; revueltas sociales clamando asistencia alimentaria; paralización de la economía; ingobernabilidad global, los organismos internacionales de la ONU y de otras entidades multilaterales exhibiendo su inutilidad y burocratismo centurial, etc. Hoy, mayo 9 de 2020 en cuatro meses se han registrado 3.900.000 personas infectadas, y 275.000 muertos en el mundo; solo en EEUU el registro llega a 79.000 personas fallecidas en pocas semanas por el Coronavirus, Covid-19.

Donald Trump alteró la política internacional desde que llegó a la Casa Blanca, por su intrepidez, impertinencias, osadías e ignorancia. Una de esas osadías (la eliminación del iraní Queseen Soleimani), todavía no ha tenido plena respuesta; pero su negacionismo sobre la adecuación al cambio climático coloca en riesgo a la sociedad entera; y ahora la negativa a controlar oportunamente el virus Covid-19, lo desbordó y lo tienen tambaleando al frente de la economía nacional; se enfrenta a los gobernadores para levantar las cuarentenas sin haber aplanado la curva del crecimiento infeccioso. Todas las peleas que provocó las fue sorteando, o girando la posición, o reculando. La disputa con el norcoreano Kim Jong Un, sobre el tema de las armas nucleares y el peligro latente, construidas estas con ánimo disuasivo, amenazante, en defensa a ultranza de la soberanía estatal; los desafíos del terrorismo global y el tema Sirio con el cruce de la acciones de ISIS, más la complejidad del diferendo Kurdo relacionado con la posición de Turquía; las polémicas con otros estados y la misma Unión Europea respecto al cumplimiento del COP 21 de 2015 firmado en París; la polémica con los mexicanos respecto a la construcción del muro divisorio y xenófobo, entre otras acciones intrépidas. Ahora los microbios letales del Conid-19 actuaron más rápido que los otros enemigos y sin disparan misiles han dado de baja a más de 79.000 norteamericanos, 22 veces más muertos que en las Torres Gemelas derribadas por la acción suicida de Al Qaeda.

Trump está buscando lavarse las manos, según él los chinos son los culpables y la OMS figura como compinche. Pero de todas maneras no está claro cómo se manejó ese laboratorio de estudios sobre virus en Wuhan, con participación de EEUU. Nada está claro sobre el origen hay dos hipótesis: 1). la inoculación bacteriológica, 2). la alteración de ecosistemas en desmedro del a fauna silvestre que se mezcló y produjo la contaminación zoonótica. En este momento debería operar la ONU, pero también quedó al descubierto, no tiene cohesión. La OMS cooptada por las farmacéuticas y politizada, dirigida por un biólogo y no por un médico.

Existen epidemias controlables y a las pandemias inmanejables por la dimensión del problema sanitario extendido. En esa crisis hemos visto también la miopía de ciertos gobernantes que creen será de fácil sorteo la situación o que puede manejarse en áreas no infectadas, apartando a los contagiados como se apartaba a los leprosos. Hasta gobernantes de países fuertes se han pifiado: Boris Johnson (Inglaterra), Donald Trump (EEUU) y Jair Bolsonaro (Brasil). Tres populistas de derecha que han privilegiado la economía sobre la salud de la población, y se han estrellado contra la magnitud y las evidencias por los estragos de la Pandemia. Nueva York y otras ciudades en pocos días ya cuentan con más muertos que Italia en dos meses; Bolsonaro ha recibido un in rechazo de varios sectores porque no comprendió la dimensión del problema, y terminó destituyendo al ministro de salud;  Boris Jonhson estuvo con un respirador en una UCI de Londres. AMLO en México no supo actuar a tiempo, un populista de izquierda que se ha compenetrado con la población pobre, ante el Covid-19 se enredó invocando y mostrando imágenes religiosas sin actuar vía sanitaria para aislar a la población oportunamente. Los tres primeros por ignorancia y codicia, o no querer soltar el liderazgo, y el mexicano por desconfiar de la ciencia, también. Esto prueba que en ciertos temas como el medio ambiente y la salud, los gobernantes tienen que apoyarse y basarse en el conocimiento científico, y no en la intuición o en la ambición.

Esta peste Globalizada la tienen que manejar los gobernantes, las instituciones internacionales, consultando a epidemiólogos, virólogos, infectólogos y expertos en asuntos sanitarios, no en asesores de segunda categoría o con orates palaciegos. Esta peste virosa producirá, al salir de la crisis, un cambio ineluctable del sistema de salud en Colombia, y un cambio de las políticas públicas en ciertas áreas, y de las formas de manejar el aparato del Estado de cierta clase política que devastó el sistema de salud por la corrupción galopante sobre la red hospitalaria, y por convertir las EPS en un sector financiero o en intermediación amañada para desjugar y desviar los dineros.

Se ha presentado un estancamiento de la economía porque el frenazo en la producción trae la recesión y la depresión de la economía. Muchas empresas terminan en la quiebra y el desempleo para sus trabajadores, como consecuencia ineluctable. En toda América Latina están repercutiendo los efectos de la pandemia, Daniel Titelman, de la CEPAL, argumenta que son 5 impactos. 1) Los daños en la economía de China y EEUU (disminución del comercio y las remesas); 2) La caída de los precios de las materias primas, esto acarrea menos entrada de dólares por las exportaciones; 3) La interrupción de las cadenas de producción a nivel global; 4) La menor demanda de servicios turísticos; 5) La fuga de capitales y la devaluación de las monedas (la deuda púbica presiona, mientras la economía se paraliza).

Postcoronavirus seguramente surgirá un nuevo orden mundial, pero aún no está claro cuál será el modelo económico que lo caracterizara y adoptaran muchos países ante el derrumbe del modelo neoliberal que está siendo socavado por esta peste globalizada. Puede ser un capitalismo verde; o un capitalismo humanizado y progresista; o una tercera vía más avanzada; o la socialdemocracia remozada; o el socialismo real redivivo, o el populismo constitucional moderado; cualquiera que sea el modelo económico que encaje en las democracias occidentales a reformar; el neoliberalismo terminará derrotado por la inequitativa concentración de la riqueza que propició y los precipicios sociales que abrió. El filósofo Zizek de manera nebulosa dice que podría ser un nuevo comunismo para ese nuevo orden mundial, con enfoque colectivo y coordinación; con intensa cooperación entre el gobierno y una vigorosa movilización de la ciudadanía desde lo local, esto garantizaría que todos estemos bien. Atilio Borón dice que no ha terminado el capitalismo sino el neoliberalismo.

Se deduce que el nacionalismo aumentará ante la búsqueda de más protección sanitaria interna de las naciones. Y el populismo de izquierda y derecha rebrotará porque el socorrismo, el asistencialismo y el samaritanismo es una vía para todos los presidentes (o aspirantes a serlo), para figurar ofreciendo y entregando lo que no habían dado o proporcionado a los sectores subalternos; y la forma de sofrenar o contener las revueltas sociales que pueden llegar hasta explosiones sociales. Revueltas de famélicos, otro tipo de rebelión sin ideología y sin propósito de tomarse el poder, una rebelión por marginalidad total, pidiendo comida porque les impidieron salir a trabajar en el rebusque diario. En Colombia han colocado un trapo rojo en las ventanas señalando que allí hay carencias. Muchas ciudades han visto estas expresiones de indignación, desespero y rabia porque las ayudas no llegan y se han enterado de los sobrecostos, el acaparamiento y los negociados montados en medio de la crisis. La gente se seguirá desesperando y saldrán a saquear supermercados, graneros y tiendas. Vamos a ver las ayudas dosificadas a cuantos de la masa poblacional irredenta logran calmar.

El mercado no puede seguir siendo quien determine la conducción del Estado. La misma privatización de los servicios públicos que el neoliberalismo trajo, dejó, a la postre indefenso e inútil al Estado con la llegada de un desastre, en este caso una pandemia, las empresas privadas no responden solidariamente ni renuncian a las ganancias para resolver la crisis, le toca solo al Estado enfrentarla y lisonjear a los empresarios. El capitalismo dentro del neoliberalismo como modo de producción quedó cuestionado, y en vilo el manejo del capital financiero. Los que han usufructuado el sistema neoliberal no resuelven las urgencias de la población porque la concentración de la riqueza en pocas manos los infla de egocentrismo, no invierten en lo social: viven despreocupados respecto a las necesidades de los nadies. Ni los empresarios ni sus agentes dentro del aparato del Estado se inclinan por las inversiones en mejores servicios públicos comunitarios, ni en los programas de salud, educación y protección social. Al contrario, han desmantelado los programas de protección social, obstaculizan el avance en la materialización de los derechos sociales del Estado Social de Derecho, prueba de ello es la reducción en los programas de sanidad. O desde las empresas montadas saquean los recursos de la salud. Privatizan los hospitales o hacen alianzas con el capital extranjero. La Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, trata a horcajadas de paliar el drama alimentario y se opone con razón al desescalamiento apresurado del aislamiento y las operaciones comerciales, como lo expresó frente a la apertura del aeropuerto El Dorado y a la activación del sector manufacturero, invoca gradualidad mientras se activan los protocolos de seguridad para evitar más infecciones.

 La Banca o el sistema bancario es necesario para darle irrigación a la economía porque el manejo de los negocios en efectivo, de toda la población sería arcaico, parecido al trueque, pero con billetes. La crítica al sector financiero se centra en el retorcimiento y manejo de las operaciones, la exacción que hacen, la usura, el anatocismo: el cobro excesivo de intereses sobre intereses. Eso se llama esquilmar. Entonces el Coronavirus colapsó el modelo neoliberal porque evidenció todas las llagas que se cubrían al aflorar la extrema pobreza de capas poblacionales en la informalidad y sin salud. Lo mínimo que los desvalidos y asfixiados por el sistema financiero pueden pedir hoy en medio de la grave crisis es la cesación de pagos, la condonación o la humanización del capital bancario. El precariado y sus diferentes capas no pueden cumplir una larga cuarentena sin ingresos.

Los estragos de la Pandemia y la crisis del neoliberalismo. Precisamente en mi columna titulada, ingobernabilidad Global”, planteó que la falta de instituciones efectivas, de los organismos internacionales y las flaquezas del derecho internacional, obstaculizan la solución a los problemas globales e impiden la corrección de los defectos de las instituciones nacionales, dejando sin ayudas a los sectores vulnerables, por lo tanto la salud, la educación y otros derechos sociales siguen sin cumplirse como derechos sociales. Y los negocios manejados por los particulares hacen invivibles las economías familiares: estos dos servicios debe asumirlos el Estado para darle cobertura a toda la población que los requiera. Y esto no es socialismo y menos comunismo. Sería el paso concreto para mostrar un capitalismo humanizado o, edulcoradamente: un capitalismo progresista.

 La privatización de esos dos servicios públicos (salud y educación), no solo enriquece a los empresarios sino a sus cómplices, la clase política corrupta, y empobrece la economía de todas las familias de la clase media y baja. El Coronavirus como plaga Planetaria, desenmascaró a los ambiciosos y codiciosos enquistados en las ruedas del neoliberalismo: sin un sistema de salud efectivo la población está expuesta a morir en los andenes como lo estamos viendo en las noticias sobre Ecuador; a ser desconectados o desentubados por falta de respiradores, cómo está sucediendo en Italia y España; a descalificar como pacientes atendibles a la población anciana, aplicándoles la eutanasia inmediata, para atender solo niños, jóvenes y adultos;  al no poder siquiera realizar las pruebas a los potenciales portadores del virus porque no hay dotaciones y material disponible para el testeo.

(*) Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana); PhD en Derecho Público con énfasis en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre.

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Proponen gran pacto social para enfrentar la pandemia


Un texto de Alberto Ramos Garbiras

Un gran pacto social a escala nacional y sin exclusiones para enfrentar la pandemia y reactivar la economía, propuso el vocero del Centro de Pensamiento Estratégico “Democracia y Posconflicto”, Alberto Ramos Garbiras.

Según el académico, ese pacto debe incluir a todos los colombianos y debe basarse en cuatro pilares:

1) Reformar el sistema de salud para garantizar la vida de todos.

2) Que el Estado retome su función de orientar la economía e intervenir en ella a favor del bien común y la protección del medio ambiente y la biodiversidad y no solo a favor de los bancos y las grandes empresas.

3) Defender las pequeñas y medianas empresas y proteger el empleo.

4) Garantizar un mínimo vital integral o Renta Básica a los colombianos de estratos 1 y 2, al menos.

“Nuestros análisis conducen a señalar que para atender la actual pandemia del coronavirus y las próximas, necesitamos un sistema de salud operado bajo la rectoría del Estado, debe ser de carácter público, contar con un modelo de atención integral, debe ser participativo, con capacitación del talento humano, hacer énfasis en la investigación, debe establecer mecanismos de estabilidad laboral, debe garantizar la calidad de la prestación del servicio. No podemos seguir con EPS llenas de plata, pero que nos pagan sus deudas con los hospitales ni pagan a los trabajadores de la salud”, precisó Alberto Ramos.

“Ante el actual estado de cosas y sabiendo que la amenaza de esta pandemia se seguirá extendiendo, de manera respetuosa pero con firmeza nos permitimos convocar al Gobierno nacional, al Congreso de la República, los partidos políticos y las organizaciones gremiales y sociales de los colombianos, a emprender un gran debate nacional que conduzca a la proclamación de un gran pacto social para enfrentar la pandemia y la crisis social y económica en el mediano y largo plazo, antes de que Covid-19 sature de enfermos contagiados nuestro precario sistema de salud y nos arrastre a una recesión económica cuyos efectos son hoy difíciles de cuantificar”, alertó el vocero del CPE.

Alberto Ramos explicó que la propuesta de un gran pacto social nacional y sin exclusiones, se encuentra ampliamente explicada en un documento académico llamado “Declaración del centro de pensamiento estratégico Democracia y posconflicto”, el cual ha sido enviado a todos los medios de comunicación regionales y nacionales.

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1 may. 2020

Salud, saqueo, pobreza y pandemia


Un texto de Alberto Ramos Garbiras*


La crisis generada por el Covid-19 desenmascaró a los mercachifles de la salud. Un sistema nacional de salud sin fortalezas, con una red hospitalaria erosionada, con total desatención de los usuarios de las EPS y precaria atención en el SISBEN que se nutre de los aportantes de las EPS.
        
Los derechos sociales surgen a partir 1918 en la segunda generación de derechos, o segunda ola de constitucionalización de derechos en los estados democráticos, después de las revoluciones rusa y mexicana, son derechos complementarios a los derechos humanos y sin ellos la vida de la población se hace calamitosa: derecho a la salud, educación, vivienda, familia, recreación, etc., sobre estos derechos se erigieron luego los estados del bienestar y se fortalecieron en el discurso los partidos socialdemócratas. La salud como derecho social en Colombia es una asignatura pendiente.

Las cifras de la pobreza en Colombia y la desatención en la salud podrían resumirse en estos datos. Según el DANE un 19% de la población vive dentro de la órbita de la pobreza multidimensional, existiendo más pobreza en los departamentos de Guainía, Guajira, Chocó, Norte de Santander y Caquetá. En total la pobreza rural llega al 39%. Pero la medición desde la óptica de pobreza monetaria (se calcula según los ingresos), registra que el 27% de la población es pobre, es decir unos 13 millones de colombianos que ganan hasta $257.000 mensuales, y un 7% sobrevive dentro en la pobreza extrema, con ingresos hasta de $117.000 mensuales, más o menos 7 millones y medio de personas. Respecto a la atención en salud, las EPS no les pagan oportunamente a los hospitales y estos funcionan con desajustes; el Gobierno nacional desde el Ministerio de Salud debería establecer un procedimiento para girarle directamente a los hospitales evitando ese manoseo de las EPS que retienen los dineros y estrangulan la red hospitalaria. Es una maraña de incumplimientos, descoordinación, corrupción, venalidad que va desde las fallas en ADRES, (antigua FOSYGA), pasando por las IPS, las EPS, los proveedores; inclusive la Superintendencia de Salud reconoce prácticas de corrupción en toda la cadena, pero no corrigen; así los 52 billones anuales aplicados al sector salud terminan con desatenciones a los colombianos indefensos ante esa maraña letal.

Un aparato de salud diseñado para enriquecer a los particulares montados en el rodaje comercial, trazado para negar los medicamentos con un NO POS concebido a través de resoluciones graduales del Ministro de turno y sus cómplices; los capos de las EPS capitalizando y evadiendo los servicios y la gente sufriendo con sus enfermedades sin atención, despreciando los aportes o pagos y desconociendo los requerimientos médicos prescritos, o instruyendo a los médicos para que no receten los medicamentos de mayor valor. El desagüe, la malversación de los dineros captados no deja reflejar un buen servicio para los amparados por el SISBEN (aquellos que no pueden cotizar); mientras los que aportan a las EPS que sostienen al SISBEN, son mal atendidos, teniendo que volver a pagar para lograrlo a través de la medicina prepagada. Esto debe cambiar, exigiendo las veedurías con la terminación de los procesos judiciales pendientes para que devuelvan los dineros robados al sistema de salud por esas prácticas de saqueo crónico.

Este virus Covid-19 fue distribuido y esparcido, principalmente, por el tráfico aéreo mundial que deviene de la globalización económica, los negocios y el turismo, por esa vía llegó a varios países de manera rápida. Impedir la aeronavegación comercial era imperioso desde los primeros días, pero se hizo tardíamente. Pese a ello, esta medida y las cuarentenas sanitarias han servido para aplanar la curva de las infecciones, pero los portadores domésticos ya se habían convertido en reproductores.

Esta plaga globalizada nos lleva a la reflexión sobre otras plagas en la historia transportadas en barcos mercantiles de la antigüedad más el mercado esclavista, conllevó a la peste Antonina, con el sarampión. Más tarde la plaga de la época de Justiniano (años 541–542 D.C), originada en Constantinopla por el tráfico marítimo desde Eurasia, cuando los vectores eran las ratas y las pulgas, la viruela japonesa (año 735 D.C), originada por el tráfico pesquero en Asia; la peste negra aparecida en medio de las cruzadas medievales por el traslado de tropas a través de la ruta de la seda hasta llegar a Crimea; o la viruela (año 1520) transmitida por los conquistadores españolas infectando a las comunidades indígenas de Latinoamérica desde México para abajo. Y otras plagas regadas por varios países como efecto del comercio ampliado, las guerras de invasión, intromisiones abusivas, conquistas o vasallajes. Así sucedió con los diferentes brotes de la peste bubónica.

El traspaso de fronteras, los intereses geopolíticos por la posesión o dominio de territorios, los intercambios comerciales, las malas prácticas sanitarias, falta de tratamiento a los excrementos humanos, la no potabilización del agua, la alteración medioambiental; son factores que se encuentran en la extensión de pestes y plagas en la historia, como la peste de Londres (1665–66), la peste rusa (1770), el cólera (1817–1923) iniciado durante las ocupaciones territoriales napoleónicas; la fiebre amarilla transmitida por vectores acarreados durante el intenso mercado de esclavos de África a América para someterlos a trabajos forzados gratuitos para los terratenientes en las colonias; la gripe española de 1918 producto de la primera guerra mundial, las prácticas insanas en la salud, la destrucción de hábitats; y otras pestes como la gripe asiática (1957), la gripe de Hong Kong (1968), el Sida-VIH que empezó en 1981, el SARS (2002), la gripe porcina (2009), el MERS (2012), el Ébola (2014), y ahora otro coronavirus, el Covid-19. En estas últimas pestes la relación es zoonótica (transmisión de animales a humanos), por la alteración de los entornos de la fauna silvestre o indebidas prácticas pecuarias. Cuatro pestes han tenido origen en China: La peste bubónica, la gripe asiática, el SARS y el Covid-19.

Si las enfermedades endémicas, las epidemias y las pandemias han existido, por qué Colombia no tiene una política pública de gestión del riesgo de epidemias que hoy funcione (prevista esa política pública por el Ministerio de Salud y la UNGRD), para haber sido aplicada en medio de la pandemia con el Covid-19. Por lógica existe una estrecha relación entre salud y gestión del riesgo, lo cual permite evitar una catástrofe sanitaria que golpea la salubridad de todo un país. La pandemia es, además, una mega catástrofe que, cualquiera sea el nombre con el que bauticen un virus, si hay prevención, planeación y dotaciones médicas, se puede enfrentar. Pero la mezquindad de la clase política y los empresarios que corrompieron el andamiaje institucional de la Ley 100 de 1993 llevó al latrocinio y desmantelamiento del sistema, por eso el alto grado de desatención y muertes en Colombia ha sido un ringlero de injusticias.

Una gestión del riesgo en salud debe estar ligada al saneamiento ambiental y a la conservación de los recursos naturales (las dos tareas no se hacen bien en Colombia), pero no existen plantas de tratamiento de aguas residuales en todos los municipios, ni rellenos sanitarios; se produce explotación irracional de minerales que afecta los ecosistemas; y la cobertura en la salud de los colombianos en insuficiente. No se evalúa ni considera la salud en el contexto donde viven los pacientes, midiendo los hábitats y sus condiciones de vida; basta mencionar un caso: los pobladores en medio de los extensos cultivos de caña, agredidos por las quemas y la fumigación. El estudio de las epidemias pasadas debería servir para corregir defectos, evaluar las insuficiencias en la atención médica, mejorar los entornos, a fin de evitar nuevos brotes o rebrotes de estas: ni siquiera se ha podido impedir la extensión del dengue.

El objetivo 3 de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de la ONU, sobre Salud y Bienestar, según la misma página Web del PNUD, “toma en cuenta la ampliación de las desigualdades económicas y sociales, la rápida urbanización, las amenazas para el clima y el medio ambiente, la lucha continua contra el VIH y otras enfermedades infecciosas…la cobertura universal de salud será integral para logar el ODS3, terminar con la pobreza y reducir las desigualdades”. La misma ONU anuncia en sus páginas: Mejorar el saneamiento y la higiene, aumentar el acceso a los servicios médicos, reducir la contaminación ambiental. Pero en Colombia llevamos 4 años de aprobados y firmados los ODS, un compromiso internacional incluido en los planes de desarrollo y la situación en el sistema en salud sigue navegando en la turbulencia de la corrupción.

El aislacionismo no es la solución final para evitar la expansión de plagas porque volveríamos a la autarquía (autoabastecimiento dentro del mismo país), hoy es difícil aislarse del mercado mundial, pero deben regularse los intercambios, los controles extremarse, y más rigor aduanero. La solución debe encontrarse en fortalecer los sistemas de salud, ampliar la cooperación internacional en esta materia con instituciones fuertes del multilateralismo (OEA, UNASUR…) y más presencia de la OMS, y seriedad de la ONU con menos burocracia parasitaria, y no alterar los ecosistemas, igual que respetar la fauna silvestre.

Ante el actual estado de cosas, el Centro de Pensamiento Estratégico Democracia y Posconflicto, CPE, de Cali, integrado por profesionales de diferentes disciplinas, académicos, analistas e investigadores sociales, convocó al Gobierno nacional, al Congreso de la República, los partidos políticos y las organizaciones gremiales y sociales de los colombianos, a emprender un gran debate nacional que conduzca a la proclamación de un gran pacto social para enfrentar la pandemia y la crisis social y económica en el mediano y largo plazo. Entre las 4 propuestas reclama reformar el sistema de salud para garantizar la vida de todos y garantizar el mínimo vital integral (Renta Básica) a los colombianos que lo requieran.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) de la ONU contempla como meta la salud universal o cubrimiento sin distingos en la población y la llama este programa: Free Health care countries (países con atención en salud libre); pero todo se derrama en palabrerías porque en Colombia no hemos visto a la OMS monitoreando y exigiendo el cumplimiento del Objetivo 3. El Centro de Pensamiento Estratégico de Cali, ha estudiado que muchos países tienen servicios de salud gratuito y los Estados no se desfinancian. Podemos citar los casos de Alemania, Francia, Noruega, España, Islandia, Suecia, Reino Unido, Japón, Austria, Andorra, Omán, San Marino, Malta, Singapur, Portugal, Mónaco, entre otros. Unos funcionan con un Fondo de Salud Nacional, soportado en los aportes de los empleadores y dineros del Estado; otros con hospitales en un 90% de gestión pública; o con fondos del Gobierno y el sector privado; otros donde la consulta es gratuita y el Estado les paga a los médicos con los impuestos aplicados, y los medicamentos si los compra el paciente; en Islandia por ejemplo la salud es gratuita, hay contribuciones de los empleados en poca monta. El estado cubre los faltantes, no hay hospitales ni proveedores privados, todo está regulado; en Suecia los fondos reservados para la salud se toman de los impuestos; igual que en el Reino Unido, etc.

La pregunta que uno puede hacerse es esta: ¿Cómo un virus logra desenmascarar a la clase política corrupta, a los mercachifles de la salud y dejar en vilo al neoliberalismo? La respuesta breve que daría para varios artículos e investigaciones es esta:

1). Desenmascaró a la clase política corrupta porque quedó en evidencia el alto nivel de desigualdades y de una sociedad inequitativa donde la pobreza extrema es superior a las cifras oficiales; clase política que ha saqueado las arcas oficiales durante muchas décadas arrasando con la base económica para ser aplicada a la justicia social.

2). A los mercachifles de la salud porque el sistema nacional de salud no tiene fortalezas, la red hospitalaria gradualmente fue erosionada, desatención de usuarios de las EPS y precaria atención en el SISBEN que se nutre de los aportantes de las EPS. La escala de gradación bien concebida, pero la red de atención burlada.

3). El neoliberalismo como fase superior del capitalismo llevó a la concentración excesiva de la riqueza, empobreció a inmensas capas de la población, alentó el precariado, se apoderó del mercado arrinconando al Estado como prestador de servicios y sin ejercer regulación sobre esos servicios antes públicos facilito la negación y goce de los derechos sociales.

Esta peste virosa que estamos padeciendo producirá al salir de la crisis un cambio ineluctable del sistema de salud en Colombia, y un cambio de los manejos políticos, de los partidos y de las formas de administrar el aparato del Estado.

* Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana); PhD en Derecho Público con énfasis en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED – España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre.

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20 abr. 2020

Salud para todos


Un texto de Alberto Ramos Garbiras
Los derechos sociales surgen a partir 1918 en la segunda generación de derechos, o segunda ola de constitucionalización de derechos en los estados democráticos, después de las revoluciones rusa y mexicana; son derechos complementarios a los derechos humanos y sin ellos la vida de la población se hace calamitosa: salud, educación, vivienda, familia, recreación, etc; sobre estos derechos se erigieron los estados del bienestar y se fortalecieron los partidos socialdemócratas. La salud como derecho social en Colombia es una asignatura pendiente.

Ante el actual estado de cosas, el Centro de Pensamiento Estratégico Democracia y Posconflicto, CPE, de Cali, integrado por profesionales de diferentes disciplinas, académicos, analistas e investigadores sociales, convocó al Gobierno Nacional, al Congreso de la República, y a los partidos políticos a emprender un gran debate nacional que conduzca a la proclamación de un gran pacto social para enfrentar la pandemia y la crisis social y económica en el mediano y largo plazo. Entre las 4 propuestas se reclama reformar el sistema de salud para garantizar la vida de todos.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) contempla como meta la salud universal o cubrimiento sin distingos en la población y llama este programa: free health care countries (países con atención en salud libre); pero todo se derrama en palabrerías porque en Colombia no hemos visto a la OMS monitoreando y exigiendo el cumplimiento. El Centro de Pensamiento Estratégico de Cali, ha estudiado que muchos países tienen servicios de salud gratuito y los Estados no se desfinancian. Podemos citar los casos de Alemania, Francia, Noruega, España, Islandia, Suecia, Reino Unido, Japón, Austria, Andorra, Omán, San Marino, Malta, Singapur, Portugal, Mónaco.

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14 abr. 2020

Pandemia sin apoyo internacional

Un texto de Alberto Ramos Garbiras
El derecho internacional no opera y allí está la clave del problema, no hay justicia internacional, las arbitrariedades quedan sin castigo. No existe un Tribunal Internacional Ambiental, los desastres que ocasionan daños a los ríos, mares y al espacio aéreo saturado de combustibles fósiles, quedan impunes.

La Asamblea General de la ONU debería ser el verdadero parlamento de la humanidad para protegernos. Una pandemia como la del Covid-19 en el fondo tiene que ver con varias transgresiones a normas sanitarias y con ensayos torvos para lograr la supremacía, creando una catástrofe de dimensiones inconmensurables. Y si no fue un virus inoculado, entonces que la multilateralidad confluida en la ONU haga cumplir los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, porque los daños a los recursos naturales tienen relación directa con el calentamiento global.

Los Derechos Humanos tienen un sistema internacional bajo la sombrilla de la ONU, pero no es eficaz su protección porque la Corte Penal Internacional actúa tarde y tiene limitaciones para reemplazar la justicia penal de los países donde ocurren estas aberraciones. El Covid-19 puede acabar de debilitar a la Unión Europea y hará replantear esos mecanismos paneuropeos con fronteras supuestamente integradas pero que no funciona la eurozona para el despliegue de la solidaridad.

Ningún país individualmente puede resolver todos los problemas; esta tarea le toca a la sociedad planetaria, la ONU, y la coadyuvancia de otras organizaciones multilaterales (la UE, el G-20, los países del Bric, la OEA, Unasur, etc.); pero la gobernanza planetaria no está operando sincronizadamente, no hay correlación de esfuerzos.

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