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20 mar. 2017

Apostillas

Por: Alberto Ramos Garbiras (*)
 Y Alejandro López Lasso (**).

Mario Vargas Llosa, novelista y analista político que, incursionó en la actividad electoral en 1990 y fue vencido por Fujimori, un populista desbordado de carácter bonapartista, publicó hace poco una columna titulada “El nuevo enemigo”, en El País de Madrid (1). Vargas Llosa, posteriormente analizó la conducta de ese personaje en el libro “ El pez en el agua”, y Alan García en su obra “El Maquiavelo de los Andes”.  Vamos a realizar unas apostillas sobre esa columna porque creemos que el premio nobel  excedió su “pluma” digital en algunas apreciaciones y en otras tiene razón.

Vargas Llosa afirma, “A diferencia de lo que muchos creíamos, que la desaparición del comunismo reforzaría la democracia liberal y la extendería por el mundo, ha surgido la amenaza populista. No se trata de una ideología sino de una epidemia viral —en el sentido más tóxico de la palabra— que ataca por igual a países desarrollados y atrasados, adoptando para cada caso máscaras diversas, de izquierdismo en el Tercer Mundo y de derechismo en el primero. Ni siquiera los países de más arraigadas tradiciones democráticas, como Reino Unido, Francia, Holanda y Estados Unidos están vacunados contra esta enfermedad: lo prueban el triunfo del Brexit, la presidencia de Donald Trump, que el partido del Geert Wilders (el PVV o Partido por la Libertad) encabece todas las encuestas para las próximas elecciones holandesas y el Front National de Marine Le Pen las francesas”.

Primero que todo la Democracia liberal tampoco es perfecta, ni ha brindado todas las garantías, ni ha logrado un punto de satisfacción para el ejercicio de los derechos humanos, los derechos sociales, culturales y económicos; ni los colectivos y del medio ambiente. Precisamente la Democracia liberal con todas sus taras e imperfecciones ha sido en gran parte la razón del rebrote de los populismos de varias caras. Por las insatisfacciones de la población y el desencanto con dirigentes tradicionales. La mayoría de los países europeos y americanos están en mora de hacer cada uno la reingeniería a las democracias ancladas en lo representativo y participativo que funcionan en lo apariencial, pero no en lo real, buscar que el interés general y el bienestar de la población, se vuelva a disfrutar.

Además, el populismo si bien es cierto no conforma un sistema ni una teoría científica, para la ciencia política, si es una ideología y no una epidemia viral. En la acepción marxista, ideología es todo aquello que se construye con nociones, ideas y argumentaciones para lograr sostener algo, como la religión o el derecho, a fin de apuntalar a una clase o a una casta en el poder. Y el populismo del siglo XX lo logró. Ahora este neopopulismo de variadas formas también se  impulsa y construye con discursos de quienes pretenden relevar a los partidos en obsolecencia o a clases dirigentes anquilosadas y embelesadas con el poder sin lograr el  bienestar de excluidos, precarios, destechados, y arrancados de la tierra, entre otros.

En el caso del referéndum para buscar el  Brexit del Reino Unido  respecto a la Unión europea, el electorado joven, los estudiantes y profesionales votaron por la permanencia (remain); el electorado de mayor edad, los sectores golpeados por su posición económica y trabajadores afectados por la inmigración, votaron por la salida. El líder de la derecha, el señor Farage manifestó que, “ quiere usar la plataforma y el modelo de campaña hecho para ir más allá del Ukip y crear una nueva fuerza política que capte por igual a los desencantados del Partido Laborista y del Partido Conservador". Cuando se refiere a desencantados trata de abarcar a los excluidos y golpeados salarialmente, es decir al precariado.

Se registró en el Reino Unido una fractura de las élites respecto a la opinión pública, al electorado de base y ante los ciudadanos no militantes. Lo mismo ocurrió en EEUU, tanto demócratas como republicanos descuidaron a inmensos sectores del electorado y el populismo de Trump captó a los desencantados, a los obreros, a la clase media que ha perdido capacidad de compra, a los nacionalistas, a los xenófobos, etc.

Tiene razón Vargas Llosa cuando expone que los dirigentes del Brexit, “ganaron el referéndum proclamando que, saliendo de la Unión Europea, Reino Unido recuperaría su soberanía y su libertad, ahora sometidas a los burócratas de Bruselas”. Uno de los factores  que han pervertido y degenerado la política es la mentira. El engaño, el ardid con el uso del lenguaje siempre se ha utilizado para inducir al otro en el error haciéndolo equivocar o quitándolo del lugar, el espacio de poder, disminuyéndolo en la competencia. La mentira como táctica para ganarle al otro o quitarle lo que tiene.

Algunos cínicamente han dicho que la política es el arte de mentir. Con ello desconocen la ciencia política. Como la desconocen los charlatanes y repentistas que se lanzan a los cargos públicos de elección popular sin saber nada. Y otros han afirmado que la política es el teatro para el despliegue de la mentira. Otros actúan con mentiras o ardides para alcanzar lo que desean y después incumplen los pactos. Usualmente la mentira se había utilizado dentro de la política para inducir al otro, al competidor, engañarlo o para prometer algo posible de realizar, y luego no cumplir por razones ideológicas, compromisos con otros partidos o por intereses económicos.

Todas estas razones han facilitado que  la derecha política prenda un discurso populista contra los refugiados so pretexto de proteger lo nacional, y argumentar la necesidad del proteccionismo del mercado, los productos y las fronteras. Y han puesto a los dirigentes de los partidos formales a enfrentarse a unos nuevos dirigentes políticos de derecha populista que levantan los ánimos en una amplia población contra la dirigencia tradicional, de esta forma los señores Boris Johnson y Farage en el Reino Unido, avanzaron montados sobre el Brexit.

La ONU no ha logrado encausar el orden mundial. Hoy, las guerras inmanejadas, las oleadas de migrantes y refugiados, el terrorismo global, y el populismo manipulado por impostores, alteran las instituciones democráticas no modernizadas, resultan impulsando el desorden mundial por el arribo de una clase dirigente intonsa, e incapaz de resolver lo que no resolvieron tampoco, los estadistas de la postguerra fría (en los años posteriores a la caída del muro de Berlín); estos estadistas de la Unión europea y su aliado atlantista, EEUU, no lograron establecer una justicia penal internacional efectiva que castigara a los transgresores de los derechos humanos.

Expone Vargas Llosa que “El populismo frenético de Trump la ha convencido de que es posible detener el tiempo, retroceder a ese mundo supuestamente feliz y previsible, sin riesgos para los blancos y cristianos, que fue el Estados Unidos de los años cincuenta y sesenta. El despertar de esa ilusión será traumático y, por desgracia, no sólo para el país de Washington y Lincoln, sino también para el resto del mundo”. Aquí también acierta el escritor peruano porque  en su discurso de posesión Trump llamó a confrontar y desaparecer al estado islámico (ISIS), para borrarlo de la faz de la tierra, ni siquiera tuvo la diplomacia de abrir un resquicio para la búsqueda de una solución con buenos componedores: su afirmación está en la línea del exterminio y del choque de civilizaciones guiado por Dios. Cuando se sabe que ése grupo radical islámico reclama un territorio cercenado  desde el final de la primera guerra mundial. Y exhiben un fanatismo extremo guiados por otro Dios. O sea quedó servido el choque de monoteísmos.

Generalmente cuando se habla de populismo se relaciona inmediatamente con demagogia, mentiras, autoritarismo, caracterizado además por apelar al sentir nacional y un enfoque discursivo dirigido a problemas fundamentales y señalando a los que produjeron los mismos, sus propuestas se alejan de la realidad, los populismos de la extrema derecha que emergen en Europa y de Donald Trump, que creía que sus desbordadas propuestas no tenían límites, sin embargo hay otro tipo de populismo.

 Es la propuesta de Ernesto Laclau que expresa en su libro "La razón populista”, afirma que el populismo para ser razonable y saludable para la democracia tiene 3 características fundamentales:

1. Pensar identidades sociales: significa que se debe reflexionar qué valores representa, y que sectores y expresiones sociales pueden encontrarse en el lenguaje común. 2. Articular demandas dispersas: Unir las diferentes demandas y necesidades sociales de los sectores marginados de la participación política y forjar la construcción colectiva de esos sectores.3. La construcción de lo político:Ese encuentro conjunto entre los sectores que se reconocen democráticamente en un lenguaje común del líder popular tejen lo colectivo, construyendo lo político.

Todo un nuevo paradigma, que responde muy bien a la mirada reducida de Vargas Llosa, que lo define como una epidemia viral que amenaza la democracia liberal, como si esa misma tecnocracia ganadora en la democracia liberal no tuviera cansados a los ciudadanos.

Pero no acierta Vargas Llosa, cuando homologa o asemeja a todos los populismos de izquierda sin matizar entre ellos, ni reconoce que el asunto central estriba en el acoso que hacen a los votantes del pueblo quienes desesperados por ascender al poder los insuflan con discursos esperanzadores para atraerlos durante las campañas electorales. Los gobiernos de Chávez, Correa, Evo Morales, Lulla Da Silva, Maduro, u otros; unos con el socialismo real y otros con el socialismo del siglo XXI, tienen diferencias en lo administrativo aunque estuvieron impregnados por el populismo.  En España, el populismo izquierdista de PODEMOS que pudo llegar al poder en coalición con la izquierda Unida (IU) y los socialistas liderados por Pedro Sánchez que, por equivocarse no alcanzó  la presidencia del Gobierno y habrían podido vencer a la clase política corrupta. PODEMOS ha demostrado hasta ahora que ese estilo populista sirve para controlar a los partidos tradicionales, al menos para aconductarlos, no dejarlos desbordar, para desenmascararlos y hacerlos corregir políticas erradas.

(*) Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España).

Y Alejandro López Lasso (**). Abogado de la Universidad Libre, miembro del grupo de investigación REPUBLICA en temas de derecho administrativo, constitucional e internacional.


(1) . Vargas Llosa Mario. “El nuevo Enemigo”.  Columna Piedra de Toque publicada en la página editorial del diario El País de Madrid , www.elpais.es , marzo 5 del año 2017.

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16 mar. 2017

Neopopulismo en Europa

El populismo de extrema derecha que promovió el Brexit en el Reino Unido y los otros populismos de derecha de Europa al enfilar baterías de ataque contra la permanencia en la Unión Europea que los integra cada vez más con cargas impositivas y les resta autonomía, claramente dan a entender también que están contra la globalización (igual que Trump), porque consideran que sus mercados internos se han afectado por la apertura excesiva. Se tornan proteccionistas y fortalecedores de lo nacional. Están convencidos que el menoscabo de sus economías se debe a los compromisos internacionales, a las subvenciones y a la penetración excesiva de mercancías en el contexto de la globalización: esa es una expresión del nacionalismo. Los populistas de derecha atacan las migraciones excesivas, la tolerancia a los refugiados y tiene temor por los avances del terrorismo global.

Según el investigador Álvaro G. Zarzalejos, “Un abanico de causas algo más amplio es el que ofrece el Real Instituto Elcano, en un reciente informe titulado 'Causas del rechazo a la globalización: más allá de la desigualdad y la xenofobia', los autores coinciden en que, además del desencanto, otros catalizadores del populismo han sido el declive económico de las clases medias, la xenofobia, la revolución tecnológica y la crisis del Estado del bienestar”.

 Los países de Europa que están viendo florecer el neopopulismo de derecha son, Austria, Hungría, Polonia, Turquía; Holanda, Francia, el Reino Unido,  Alemania, Suecia, Bélgica, Italia, Hungría y Polonia, sus líderes son hostiles a la migración. Todo este florecimiento responde a la falta de acción y cumplimiento  de los partidos políticos convencionales o tradicionales con sus electores; a las crecientes masas que se sienten sin partido, al precariado expósito, a los nuevos problemas sin soluciones; a la complejidad del funcionamiento institucional, a lo enmarañado del edificio jurídico europeísta manejado desde Bruselas; a su funcionamiento que no entiende la gente del común y lo ven encriptado; a la corrupción si castigo ;al apoderamiento y monopolio del Estado por unas élites, etc. Entonces le creen al “salvador “que aparece y se proyecta como el mesías que sacará al  país de la confusión, luego se comprobará que algunos no saben del manejo estatal. Los tres rasgos comunes que alimentan sus discursos son: la xenofobia, la antiglobalización y el retiro de la Unión Europea.

La xenofobia es la negación de la diversidad humana, de la pluriculturalidad. Esta intolerancia no permite que un gobernante tenga equidad en sus actos. Se desprende que tampoco tolerará la reclamación de los derechos humanos de esas razas menospreciadas: afrodescendientes, asiáticos, latinos, musulmanes, etc.; tampoco las religiones a las que pertenecen, ni sus costumbres, ni vestuarios. La xenofobia llevada a esos extremos se inclina hacia la supremacía nacional y los actos de esos líderes, si llegan a gobernar, serán despóticos.

Con esa lógica xenófoba de los populistas nacionalistas que creen proteger a sus connacionales cerrando las fronteras, obstaculizando la entrada a los extranjeros no blancos que, ven además pobres, de raza inferior y ven amenazados sus mercados internos; con esa lógica la globalización debe ser cambiada por otra forma de interconexión entre países, y con esa visión el multilateralismo tampoco debería operar: es un criterio que llevaría al enclaustramiento de los Estados-Nación : una especie de exaltación a la “autarquía” y una consideración de los demás como bárbaros. Esto llevaría a pensar a otros sectores que preferible sería el maltusianismo, atacado en otras épocas porque buscaba disminuir las tasas de crecimiento. Los neoracistas promotores de muros ya no piensan cerrar ciudades como en la antigüedad, sino  cerrar países.

El neopopulismo nacionalista de los derechistas desconoce la universalidad ganada por los derechos humanos, declarados patrimonio de la humanidad y sostén principal de la arquitectura jurídica de la ONU, aplicando una lógica jurídica mundializada después de los momentos históricos más trágicos: la sumatoria de todas las guerras medievales, los conflictos del siglo XIX, y las dos guerras mundiales. La ONU debe resolverle las posiciones erradas a los xenófobos acerca del sistema vigente de protección a los refugiados, de cómo tratar el problema de las migraciones (generadas por el hambre, la pobreza y las exclusiones laborales), de la necesaria atención a los desplazados climáticos afectados por los desastres del calentamiento global, y el espantamiento de poblaciones creado por el terrorismo global. Las cuatro formas de movilización interestatal de personas, son asuntos diferentes.

El neopopulismo europeo alebrestado por el mal ejemplo de Donald Trump, busca despertar pasiones: religiosas, nacionalistas, de superioridad étnica, proteccionistas de mercados internos, etc., para mover las simpatías rápidas por el líder que atiza esas pasiones, sin que tampoco tenga las soluciones reales. Trump invocó en su posesión a Dios como guía y protector. Esto nos coloca en un punto de confrontación de monoteísmos y despierta más pasiones y emociones porque le da tintes teocráticos a lo que pueda decidir y se revive la aversión por los impíos. A dónde puede llegar el orden mundial que siempre ha anhelado la ONU con un presidente como Trump que no es estadista y altera las pocas cosas que funcionan creyendo que su visión es la acertada sin conocer el funcionamiento y los efectos de la geopolítica mundial.

A los miembros de la Unión Europea también les llegó la hora de redefinir las instituciones democráticas para que puedan satisfacer las necesidades de la gente y se expanda la justicia social. Si en cada Estado se incumple o no se proponen políticas públicas de bienestar extendido, sino se frenan los gastos suntuarios  y no controlan la corrupción absorbiendo ésta el presupuesto de la nación, y sin modernizar las instituciones, allí brotará alguna forma de populismo. Es la hora de parar el desmonte progresivo del estado del bienestar.

 La ONU y la Unión Europea deben acometer esta tarea de conjunto. Estos lineamientos es conveniente que salgan de los encuentros multilaterales y se impartan las instrucciones acompañados de la banca mundial. Así mismo de cómo cumplir con los propósitos de la ONU en cuanto a cooperación, desarrollo, incremento tecnológico y asistencia  a los países del sur del mapamundi. La ONU tiene que encontrar la forma adecuada para que al fin funcione el multilateralismo de que se jacta, promover rápido una reforma desde la Asamblea General, única manera de sofrenar el unilateralismo malsano. Y la Unión Europea, también. Solo esos dos entes transnacionales lograran frenar la vesania que se asoma de forma intimidante llevándonos a un desorden mundial mayor. 

El neopopulismo de derecha ataca la globalización, llaman al proteccionismo. Esto se explica así: el problema lo indican como extremo (la causa, exponen es la globalización), y la solución es protegerse como la crisálida (la oruga o gusano de la mariposa que se encapsula), que se encierra en sí misma para desarrollarse y protegerse de los depredadores y agentes externos. El llamado de los populistas de derecha al estilo Trump o Le Pen, es a proteger lo nacional, pero este es un enfoque simplista porque la mundialización  no es compatible con el aislamiento. Indudablemente la globalización económica necesita ser moderada.

La Democracia occidental necesita ser reorganizada en muchos de estos países. Es muy difícil homogeneizar todas las democracias de Europa y América, por no decir, imposible. Todas las piezas institucionales son disímiles y las reformas constitucionales son graduales, dependen de las necesidades reales y de  las fuerzas políticas representadas en los parlamentos; así que esto exigiría unos cambios procelosos y tormentosos. Pero si se puede ir avanzando en lo fundamental: Sacar a la Democracia de las garras del neoliberalismo, de la voracidad de los empresarios, de los poderes ocultos detrás de los mandatarios, de las castas económicas, para poder avanzar hacia el verdadero estado social de derecho.

Un caso contrario se da en España con el partido político PODEMOS de corte populista de izquierda, surgió en el año 2014, después del 15-M del 2011, en la plaza de la puerta del Sol con las largas acampadas. Su líder Pablo Iglesias acepta el marco teórico de Ernesto Laclau y reconoce que es un asunto de pasión por lo que se hace; reflexionando sobre el origen de PODEMOS, resaltó que se trató de entender lo mejor posible las expresiones de inconformidad por los malos manejos que se venían presentado de parte del Partido Popular y los desmanes contra  las instituciones democráticas. Se recogieran las expresiones de inconformidad y las quejas de los ciudadanos de a pie, se comprendió que reclamaban la normalidad y aplicación del derecho dentro de la Democracia porque la alteraron. Rompieron el equilibrio de poderes y los abusos contra las leyes cometidos por las mismas élites producen estas distorsiones y el malestar general. Han irrespetado la Constitución y allí hay un programa. Podemos lo está adelantando. Es decir el cambio se puede hacer cumpliendo el orden jurídico que, transgrede las élites.


Por: Alberto Ramos Garbiras | Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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7 mar. 2017

“Populismo redivivo”

El populismo tiene una connotación peyorativa, lo refieren como algo políticamente incorrecto, señalan a una corriente de personas que buscan liderar un movimiento político atacando a la clase dirigente y a través de la demagogia ofrecer lo que no se puede logar. Se refieren a una utilización del pueblo inculto que se deja llevar por discursos volcánicos, o sea, dividen la población en dos: 1) los cultos que son ellos (la clase dirigente tradicional), y, 2) los impreparados, sin cultura política (en el fondo se refieren a los excluidos y a las personas inmersas en la  pobreza). Quieren significar que quienes jalonan el populismo son burdos y promeseros, que no tienen compostura, ni cultura, que se comportan sin mesura.

El  investigador francés Ranciere, en su libro “El descuerdo, política y filosofía”, define al pueblo como un sujeto político que se ubica en una brecha. De un lado pueblo como un todo de la comunidad, por ejemplo, el pueblo argentino, y de otro lado, una parte de la comunidad, la marginal, los miserables. Por eso toda comunidad política nacional, es una comunidad escindida. De esta forma se pretende descalificar a los populistas desde que aparecen para subvalorarlos. Y esto no es cierto presentado de esa manera esquemática. Por eso hay que evaluar las diferentes formas del populismo. El populismo aflora cada vez que se produce una ruptura profunda entre el pueblo y las élites gobernantes incrustadas en las cúpulas de los partidos políticos, cuando se caen las políticas públicas de bienestar social y las instituciones son usadas para beneficio de los funcionarios y jefes de esos partidos; o entre los políticos profesionales y los gremios y el sector privado que vive de la contratación succionando grandes sumas.

En medio de las crisis democráticas de varios países los populistas han reaparecido: el populismo redivivo. Los populistas también buscan votos para ganar poderes locales y el poder nacional. Los partidos políticos formales, también buscan votos. Ernesto Laclau en su libro La razón populista, dice que, toda política de alguna manera siempre está contaminada de populismo. El “pueblo” del populismo es una construcción que genera una división dicotómica de la sociedad. Esto es un “nosotros” (el pueblo) y un “ellos”(los enemigos del pueblo).

Si tomamos un mosaico de populistas de izquierda, de centro, de izquierda, los anclados en las terceras fuerzas y los outsiders; podríamos hacer el ejercicio de diseccionar  o separar su lenguaje, propósitos y resultados. Desde los populistas del siglo XX en América Latina, Lázaro Cárdenas en México, Perón en Argentina, Getulio Vargas (Brasil), Pedro Aguirre (Chile) , Gaitán en Colombia; y los neopopulistas de izquierda en el siglo XXI: Chávez en Venezuela, Zelaya en Honduras, Ortega en Nicaragua, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Los Kirchner en Argentina, Lulla y Dilma en Brasil; o neopopulistas bonapartistas de derecha como Fujimori (Perú) y Álvaro Uribe (Colombia); y en Europa populistas de derecha como Berlusconi en Italia, Nigel Farage y Boris Jhonson en Inglaterra,  Haider en Austria ,Volen Siderov(Bulgaria), Le Pen en Francia, Geert Wilders en Holanda, Viktor Orban en Hungría, Erdogan en Turquía; y Donald Trump en los EEUU.

La investigadora Cristina de la Torre  publicó el libro titulado “Álvaro Uribe o el Neopopulismo en Colombia”, con prólogo de Piérre Gilhodes. Es un estudio comparado acerca de la evolución del populismo en algunos países latinoamericanos, sobre la forma metamorfoseada de nuevos populistas redivivos y la eclosión de neopopulistas que enarbolan lo social, como apariencia, pero algunos van cabalgando sobre la política económica neoliberal, así lo demuestra la autora en los casos de Menen, Fujimori o  Álvaro Uribe. Otros hacen el populismo desde el socialismo formal o nuevas formas de socialismo como el Chavismo con el bolivarismo (socialismo del Siglo XXI).

 El populismo del siglo XX fue una corriente política que alcanzó el poder en algunos países se caracterizó por surgir en los períodos de transición de la sociedad agraria a la sociedad industrial, es decir, surgieron líderes carismáticos que prometieron ampliar los espacios democráticos dándole participación a sectores subalternos que nunca habían tenido acceso a la función pública, monopolizada hasta ese momento por la élites de los partidos históricos y por los representantes de las formaciones políticas del movimiento radical que abrió los espacios a la clase media.

Los líderes populistas se presentaron  a la manera de mesías providenciales enfrentándose a las castas dirigentes para tratar de vencerlos, pero transformaron   las estructuras económicas de las naciones que lograron regentar porque sus reclamaciones formales estaban enmarcadas en los procedimientos establecidos institucionalmente: huelgas, paros, desobediencia civil, disenso, oposición; ninguna de carácter extralegal ni en el ámbito de la rebelión, y luego se reacomodaron como nueva clase dirigente sin proporcionarle  movilidad social verdadera a las mayorías electorales que convocaron.

 Los populistas son efectistas,  acuden a las obras de beneficencia masiva, a la caridad pública, a los actos administrativos de conmiseración  y solidaridad, para aprestigiarse, pero no transforman realmente las condiciones sociales  de los sectores subalternos dejándolos en los mismos estratos sociales a los que pertenecían cuando llegaron al poder. Los populistas son figuras que llegan a dirigir el Estado presentándose como renovadores y aparecen por fuera de los partidos tradicionales, son outsiders (fuera de lugar), con la opción de formar fuerzas nuevas que luego también subutilizan.

Los populistas que logran credibilidad hacen reformas que benefician al pueblo, amplían la participación democrática, brindan oportunidades y dinamizan la sociedad. Ninguna forma de populismo cambia radicalmente la sociedad. Esto lo hace la revolución, con ella se producen cambios totales en la economía, lo jurídico y lo social. El populismo no tiene cabida en el comunismo. Las políticas públicas y la extensión de la gratuidad (educación, salud...) dentro del comunismo no tienen tinte populista, son de la esencia del comunismo.

El neopopulismo de derecha (Uribe y Fujimori), y Menen (era progresista pero hizo un populismo de centro), los tres hicieron un refrito del populismo con retoques en la posmodernidad. Cedieron enormes porciones de soberanía nacional dejando regir los temas vitales desde el exterior. Gobernaron de manera mediática, como videopresidentes a través de los medios de comunicación difundieron su ideario que a su vez, era una mezcla de varias ideologías, pero privilegiaron el neoliberalismo dejando el rumbo de la economía en manos del mercado, la libre competencia, las privatizaciones de los servicios públicos; se apoyan en el sector industrial y financiero, desmejorando la situación social de las masas pero creando el espejismo de alcanzar la seguridad ciudadana arreciando la guerra y dando la sensación de que están de parte del grueso de la población con el diseño de mecanismos de representación comunitarios, pero en el fondo están subvalorando el estado social de derecho, en vez de fortalecerlo, precisamente para trancar el desarrollo socialdemócrata de las normas constitucionales que reconocen estos derechos.

El neopopulismo de izquierda es una variable que se extendió a varios países. Surgieron líderes desde los partidos establecidos como Lula Da Silva desde el Partido de los Trabajadores (PT), y Néstor Kirchner desde el viejo peronismo o justicialismo (el mismo de Menen); otros por coalición como Evo Morales y quienes fundaron nuevas formaciones políticas, como Fernando Lugo en Paraguay. La única coalición de izquierda amplia que ha llegado al poder tres veces y no ha caído en la tentación populista, haciendo gobiernos socialdemócratas serios con cobertura social aceptable ha sido la de Pepe Mújica en Uruguay, con su gobierno y las dos administraciones de Tabaré Vásquez.

Como lo expuse en mi libro “Conflicto interno, Fronteras y Crisis diplomática”, Hugo Chávez desplegó todos los esfuerzos en los últimos  años, para extender su influencia en los países latinoamericanos, de cara a propalar el imaginario de su proyecto bolivariano dentro del nuevo socialismo del siglo XXI, para él concursando con una mezcla ideológica de populismo, bolivianismo, castrismo, guevarismo, marxismo, socialismo, leninismo, cristianismo, nacionalismo y militarismo nacionalista. La operación mental que el mismo Chávez se ha hecho consiste en desdoblar, proyectar y extrapolar el pensamiento de Simón Bolívar, de principios del siglo XIX pasándolo al comienzo del siglo XXI, actualizándolo y ajustándolo a la nueva realidad política latinoamericana. De esta manera buscó influir en algunos países con gobiernos afines al pensamiento izquierdista, incluyendo el área caribeña. Fue una tarea económica, política y diplomática: con el petróleo y sus derivados para financiar, propalando las ideas, impulsando los grupos de integración, agitando el ALBA y el UNASUR, haciendo relaciones exteriores presidenciales intensas y ministeriales concertadas. Los países atraídos fueron: Cuba, República Dominicana, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Salvador, y Paraguay. Se dieron también intentos a través de candidatos presidenciales en Panamá y Perú. (1)

Colombia vio surgir el neopopulismo de derecha en el año 2002, apareció para competir en el área con el neopopulismo de izquierda arribado en Venezuela en el año 1999. Al reseñar el libro de Ricardo Sánchez Ángel , “Bonapartismo Presidencial en Colombia” , sobre Uribe Vélez, expresé que exhibió una conducta neopolulista y bonapartista, visualizada por hechos como el autoritarismo, la contrarreforma constitucional, la reelección, el crecimiento de la deuda externa, la facilitación del neointervencionismo norteamericano , el debilitamiento de los activos públicos, efecto de las privatizaciones. Y  una política social sin eficacia para combatir la pobreza, pero dejando la sensación de ayuda continua a los desposeídos con la política de cohesión social, que tenía tres pilares: aportes mensuales a las familias en acción, mesadas a las familias guardabosques, y la ampliación del SISBEN, o salud subsidiada con los dineros aportados por los trabajadores y funcionarios a través de las EPS. Es decir un asistencialismo miserabilista que no iría a sacar a nadie de la pobreza ni menos del estrato al que pertenecía. Mientras tanto las compañías extranjeras gozando de las concesiones acababan con los recursos naturales.

(1). Ramos Garbiras Alberto. “Conflicto interno, Fronteras y Crisis diplomática”. Libro publicado por la Universidad Libre de Cali, artes gráficas del Valle, agosto del año 2008.


Por: Alberto Ramos Garbiras. Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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25 feb. 2017

Rasgos del populismo

Para entender las formas del populismo podemos acudir al ensayo de Paula Biglieri(1), a partir de dos conjuntos de teorías sobre el populismo, acudiendo al menos a doce autores: Germani, Di tella, Murmis, Portanteiro, Cavarozzi, O Donell, Worseley, Canovan, Arditti, Laclau… No toda forma de populismo es deleznable, rechazable o mala, hay que saber diferenciarlas para no caer en la total confusión.

Cualquier forma de populismo se caracteriza por la manera de girar todo alrededor de un líder exaltado, utilizando un lenguaje confrontacional, porque él lo quiere así y detrás están los ad-láteres, estos van a usufructuar en círculos ése poder en un segundo nivel, otros ocultos; y porque el pueblo, en ese momento, ya no cree en nadie, más por la saturación de la situación nacional y malas experiencias, o por el descrédito respecto de lo que ha pasado con los gobiernos anteriores.

El populismo con el conjunto de propuestas elaboradas para criticar al gobierno de turno logra enardecer a la gente y cambiar el ánimo. Los indispone y hace brotar la rabia. Es un asunto de psicología de masas. El desencanto por el gobierno que no los satisfizo y el desencanto respecto a los partidos políticos, facilitan el surgimiento del líder populista. El sistema democrático sigue siendo hasta ahora el preferido, pero ninguna Democracia es perfecta. Entonces, mientras se encuentren instituciones que funcionen se deben extender programas de bienestar social e ir cerrando las ventanas de la corrupción que debilitan el funcionamiento del Estado.

El populismo es un aparataje montado para la agitación política y luego al ganar las elecciones, institucionalizado por quien quería llegar al poder por una vía distinta al funcionamiento formal de los partidos políticos reconocidos en ése país; llegan por fuera de los partidos políticos como outsiders o camuflados dentro de una formación política, o saltándose las filas de espera de las nominaciones presidenciales. O surge el líder de un partido político establecido y desborda las reglas de la competencia para sobresalir, ganar la nominación en el juego de los precandidatos y ascender, desembozando luego el discurso populista que le permitirá atraer simpatizantes y adeptos. Al lograr concentrar el poder, el líder populista comienza a desarmar piezas de la Democracia para lograr permanecer en el ejercicio del mando, o contrarrestar a la oposición que le resulte.

Hitler llegó al poder por la vía electoral agitando rasgos populistas, promoviendo el nacional-socialismo, identificando un enemigo externo(los judíos), resaltando la grandeza de la raza aria/germana, utilizando la demagogia, invocando la necesidad de armarse para defender la nación, etc. Pero ocultó su fin último: el totalitarismo. Para Hitler el populismo fue una línea de acción, un trampolín, para llegar a la otra modalidad que quería implantar: el totalitarismo. Ya dentro del Totalitarismo tampoco cabe ningún intento populista, por la rigidez del sistema. El populismo no brotará del totalitarismo; Hitler llegó a él a través del populismo que, es distinto, o desde el populismo como señuelo o táctica. Pero con el totalitarismo consolidado no habrá populismo, sino fuerza brutal estatal desplegada y violación total de los derechos humanos contra los opositores.

Las protestas globales desde el año 2011, los reclamos masivos de los indignados internacionales en las calles, los plantones y acampamientos de los últimos 5 años, no tienen que ver con la esencia del  populismo. Las razones y causas han sido otras. Esas protestas buscaban que cesara el poder en los países de los levantamientos, y se produjera un relevo, Las causas se encuentran en la actitud despótica de las gerontocracias del norte de África, o en los abusos bancarios del centro de Europa, o en la corrupción de los partidos políticos en el poder, etc. Buscaban esas protestas globales o locales la corrección del poder, que cesara el abuso de autoridad, o pretendían la modificación de unas políticas públicas, se hicieron con varios líderes de sectores sociales y la convergencia de movimientos sociales.

En cambio estos populismos que rebrotan desde el 2015 son formas de neopopulismo conducidos por un líder independiente o desde un partido político de derecha, líder que agita a la p oblación buscando votos contra una situación que atrae el descontento, como el Brexit, o lo hacen buscando la elección presidencial con un programa nacionalista o islamofóbico. No se inician propiamente con una protesta callejera sino con una organización que luego se convertirá en partido o movimiento político. Van contra la globalización, son xenófobos, proteccionistas, patrioteros,…

El socialismo es un sistema político con estas particularidades, pero pueden surgir algunos rasgos del populismo o acciones populistas para apuntalarlo, en el desarrollo del socialismo. Hugo Chávez lo hizo y fue moldeando el socialismo del Siglo XXI con la mezcla del pensamiento bolivariano. Llegó al poder montado en una onda populista contra dos partidos deteriorados (Adecos y Copeyanos), para construir ese nuevo tipo de socialismo, y se sostuvo con ese modelo. Su sucesor, Maduro, extremó las medidas, se desprestigió y acudió al autoritarismo y alteración de los canales democráticos, distorsionando el populismo implantado por Chávez.

Como lo explicó Emmanuel Kant en su ensayo “Qué es la ilustración”, el advenimiento de la Democracia significó “la salida del hombre de la edad de la minoría para convertirse en un adulto capaz de pensar por sí mismo”. La salida del oscurantismo, de las imposiciones, de la edad media en ese enmarañamiento de tinieblas, para pasar a una etapa de discernimiento de las cosas, donde la verdad pudiese conocerse. La edad media estuvo atravesada por tiranías, pequeños reinos despóticos, guerras entre principados; la religión y los dogmas esparciéndose, la inquisición como parte de la justicia, y la teocracia como aparataje de sostenimiento de los Reyes. Las revoluciones burguesas, la ilustración y el contractualismo permitieron el aparecimiento de los Estados-Nación, el surgimiento de las democracias, y por ende el fin de los dogmas y las mentiras. Pero hoy volvemos a ver una alteración de las democracias por la utilización de las mentiras de manera desembozada, la manipulación de las instituciones, la alteración del equilibrio de poderes, y la extensión del populismo bajo  diferentes formas para atraer sectores del pueblo, buscando confundirlos y adscribirlos a proyectos políticos personalistas, aprovechando el deterioro de los partidos políticos que no cumplieron las expectativas o se apoderaron del aparato del Estado y se corrompieron.

Si la verdad y la razón son inherentes a la Democracia en oposición al dogma y a las imposiciones de los gobiernos medievales; hoy la gravedad del problema está en el deterioro de las democracias que, han sido usadas continuamente por élites, castas y cúpulas de los partidos políticos, han entronizado las mentiras y prácticas corruptas, desviando la función pública y desgastando la Democracia hasta llevar a los gobernados a la incredulidad por los  procesos de ilegitimidad sucedidos. Entonces reaparecen los populismos dentro del pluralismo de los sistemas democráticos y unos desde la izquierda, tratan de reconducir a la nación hacia la recuperación de los valores: en España el partido Podemos y en Grecia, Syriza. Otros populismos desde la derecha tratan de cambiar el rumbo de la política montados en las distorsiones flagrantes (Trump, en EEUU; Forage y Jhonsson, en el Reino Unido, con el Bréxit; La señora Le Pen en Francia, etc), para crear partidos o fortalecer partidos que no han podido triunfar pero se abren paso con la xenofobia, la islamofobia, el nacionalismo, la supremacía racial, etc, buscando el relevo en el poder.

(1)Biglieri Paula. “Nueva conceptualización sobre el populismo en América Latina”. Ensayo publicado dentro del libro: “La democracia en América Latina” (partidos políticos y movimientos sociales). Editorial Homosapiens. Argentina, 2008


Por: Alberto Ramos Garbiras| Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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13 feb. 2017

Populismo digital y postverdad

Hoy la mentira se desembozó y es utilizada masivamente para convencer al grueso de la población en las disputas electorales y alcanzar con ello el poder total. Esto desfigura la Democracia, altera el discernimiento de los electores y va en detrimento de las políticas públicas que las personas esperan se apliquen para mejorar la sociedad. Las mentiras enrarecen el escenario político, distorsionan la realidad y llevan a una competencia desleal: instrumentalizan al elector. Así sucedió en EEUU e Inglaterra recientemente, las mentiras las volvieron verdad en la mente de los desinformados.

Las mentiras también las han utilizado para sostenerse en el poder los partidos reconocidos como “serios”. Pero ahora sin recato alguno se utilizan abiertamente para llegar al poder. Con las mentiras en la vida privada y lo interpersonal se calumnia, difama, estafa, etc. Dentro del ámbito de la política también sirve para competir de manera desleal, afectar el nombre del contendor, y se ridiculiza al otro para hacerle perder prestancia y credibilidad. Con mentiras, por ejemplo, disminuyeron el ascenso de Antanas Mockus en la campaña del año 2010, iba ganando en las encuestas, pero lo achicaron y volvieron indefenso: hasta ridiculizarlo. Tácticas del estratega electoral J.J Rendón. Donald Trump, llegó al poder con una campaña plagada de mentiras y calumniando a Hillary Clinton; en el Reino Unido, ante el Brexit se tejieron mentiras. No sólo perdió el poder David Cameron, lograron hacer retirar al Reino Unido de la Unión europea. En Colombia el plebiscito por la Paz se convirtió en una campaña de mentiras distorsionando el contenido de los acuerdos de Paz, con embustes hicieron enojar a la gente, despertaron la ira: lo reconoció el mismo gerente de la campaña por el NO.

Las mentiras, el engaño, antes tenían límites, pues los medios de comunicación eran una barrera o un filtro: no se prestaban a su difusión, fácilmente. Por lo tanto, los políticos electoreros se veían reducidos a utilizar el engaño persona a persona, o en reuniones de grupos a los que tenían acceso para logar los votos. Hoy, con las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, WhatsAap…), las mentiras se echan a circular y se diluye el responsable. La circulación es incontenible, se multiplica, no hay censura, no aparecen los responsables. Se distorsiona la verdad, y se difama al otro. Tanta mentira repetida miles de veces crea una postverdad, que ante el receptor desprevenido toma como verdad.

Con las mentiras el debate de las ideas y  los programas de gobierno se debilitan porque la contundencia de una mentira menoscaba un argumento serio que, para ser difundido necesita ser explicado a profundidad. Las mentiras encapsuladas en frases ligeras penetran la mente de los electores sin formación o sin tiempo para digerir los argumentos de fondo.

Bulo, dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española RAE, “noticia falsa propalada con algún fin”. Esa cantidad de noticias que inundan las redes sociales son las que han desinformado y desideologizado a la gente en las últimas campañas cambiando la correlación de fuerzas y llegando al poder el populismo de derecha en EEUU, con mentiras digitales, haciendo populismo digital. Ganó el UPKIT en el Reino Unido. Ganaron en Hungría. Lo hizo Berlusconi en Italia y ahora pretende hacerlo Beppe Gallo. Y están con ansiedad de  llegar en Francia, Austria, Holanda, Italia. De otro lado, el populismo de izquierda también se ha beneficiado para cuestionar y diezmar a los políticos corruptos en el poder, y para el aparecimiento de nuevos partidos políticos.

Paradójicamente las redes sociales que han permitido cambios políticos profundos y transformaciones estatales (en Egipto, Tunez, Libia, España, Grecia…); con las movilizaciones sociales por la facilidad para convocar las protestas locales y globales, como la caída de Mubarack, Ben Ali, Gadaffi; también esas redes sociales son las que facilitan la difusión de las mentiras y la pérdida de control sobre la información.

Si el periodismo es ejercido por muchos con profesionalidad (carrera universitaria, aunque no se requiera el título); antes los periodistas empíricos se asociaban y carnetizaban, o actuaban como free-lance, y buscaban un medio de comunicación formal: emisora, canal, boletín institucional o empresarial, etc. Ahora con el funcionamiento de las redes sociales y el auge de lo digital, los periodistas fueron desbordados, cualquiera posa o funge de periodista, suplantan periodistas, redactan, hacen videos; entonces la información no tienen “fuentes confiables”, comprobables, y llevan a este maremágnum que estamos viviendo.

Las comunicaciones digitales están facilitando la difusión de convocatorias populistas, la extensión del odio, el aceleramiento y expansión de las mentiras y la manipulación en general. La crisis de los partidos políticos contribuye a la aparición del populismo digital porque la gente no encuentra quien los represente con responsabilidad. Entonces, el dilema hoy para los receptores de noticias es discernir sobre lo que es verdad y la mentira. Lo que se difunde por las redes sociales no tiene control, es manipulable, puede ser creado por cualquiera que no es periodista; puede tener sentido y ser cierto, pero igual puede ser inventado o infamante.

Si los periódicos tradicionales, con fuentes “serias”, y con responsables de la información, han sido y son utilizados para distorsionar; esos mismos periódicos revelan parcialmente la noticia, la opacan y sesgan, imagínese la distorsión en las redes sociales y los sesgos que se plantan. Así, las nuevas tecnologías virtuales, digitales, han inundado de comunicados, mensajes, links, memes, textos, a los portadores de teléfonos inteligentes(Smartphone),a los poseedores de computadores, creando confusión, distorsión y expandiendo bulos. Inclusive la comunicación virtual que se vuelve viral ha sobrepasado a la comunicación tradicional que necesita empresas, jefes de prensa, salas de redacción, edificios, costos administrativos, etc. Hoy con un computador y un Smartphone, cualquiera se vuelve “periodista” y “director de cine”. Hoy se llama postverdad al cúmulo de mentiras que se están agitando a través de todos estos medios de comunicación virtuales, porque van más allá de la verdad y crean un ámbito imaginario que altera la política como la veníamos conociendo.

La participación política alternativa se está conduciendo por estos conductos, el activismo político es digital; y las movilizaciones, reacciones y expresiones de afecto o desafecto por los dirigentes políticos está siendo marcada por estos medios paralelos de comunicación social. El populismo tiene allí un nicho para desarrollarse, el populismo renacido y revestido en una de sus formas: el neopopulismo.

 Hay varios matices de populismo, niveles y tonos que lo hacen impreciso y difuso para definirlo conceptualmente. Todos lo usan para atraer y motivar adhesiones, porque se trata de mover a pueblo, de atizar pasiones. El populismo no configura un sistema político sino que aparece o brota dentro de un sistema político, usualmente la Democracia. El populismo no conforma una teoría para sustentar su validez, pero si es una ideología que penetra la mentalidad de los electores atraídos por nociones con información y desinformación, lemas, consignas, etc , todo encaminado a criticar al régimen político que pretende sustituir y elevar al rango de salvador al líder que jalona el proyecto.

 Las variadas formas del populismo impiden que desaparezca hasta que exista un sistema político perfecto en su funcionamiento institucional que, sea aceptado por toda la sociedad y tenga plena legitimidad. La Democracia representativa debe ser revalorada para volverla más práctica. La obstrucción o las dificultades que tienen los electores para activar  los mecanismos de  participación que les permita participar en las decisiones trascendentales, los expulsan o conducen a la movilización callejera, a la protesta, a la desobediencia civil; y otros caen en manos de los populistas reales y digitales que les prometen lograr desde el poder lo que se les viene negando o desconociendo. Por eso varios de los mecanismos de participación  democrática, deben ser revisados. Queda claro que si la democracia funcionara a la  perfección, si la gente se sintiera a gusto  con los partidos políticos (si estos cumplieran sus objetivos), el populismo burdo e hirsuto no prosperaría porque los partidos también acuden al pueblo para obtener votos. El problema no es convocar al pueblo (todos lo hacen). El problema es dejar avanzar a populistas irresponsables que terminaran también dirigiendo mal las instituciones estatales. Si la Democracia no se amplía con mecanismos de participación efectivos y si no se administra bien la hacienda pública, dejando avanzar la corrupción, siempre aparecerán fisuras, descontentos y surgirán propuestas que lleven al populismo.

Por: Alberto Ramos Garbiras.

Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC).

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4 feb. 2017

Formas del populismo (II)

Hay populistas que su principal bandera es el nacionalismo, otros son xenófobos, temen a la inundación del mercado con productos extranjeros y son por ende proteccionistas, enarbolan la soberanía nacional, rechazan los efectos de la globalización, son anti-integracionistas a bloques de países vecinos, etc. El lenguaje de los populistas es directo, crudo, frentero y contundente. Atacan para decir la verdad sin tapujos ni rodeos, Consideran que tantas expresiones y lenguaje suave o decente de los políticos en el poder, es una máscara para ocultar o disimular lo que hacen al robarse el presupuesto público que pertenece a todos. Entonces, se trata de confrontarlos para desenmascararlos.

 Donald Trump es populista de derecha que se dio a conocer haciendo populismo televisivo, con reinados nacionales e internacionales, y a través del programa de televisión El Aprendiz. Supo lograr difusión de su nombre para el objetivo que se había fijado: la presidencia de los EEUU. Una revisión sobre la composición del gabinete ministerial  de Trump confirma que su actitud es excluyente al nombrar  solo millonarios, blancos, con agendas contrarias a los temas de interés de las minorías, de la pluriculturalidad, y a los temas impulsados por Obama a quien como afrodescendiente le quisiera borrar su obra. Son plutócratas  que jalonaran los intereses privados en las áreas de educación, el trabajo, la salud, el medio ambiente y el manejo de la energía. Por lo tanto, la aspiración a la igualdad y al trato justo, lo mínimo que debe proporcionar la Democracia, se verá inalcanzable.

 Con los Decretos o directivas presidenciales hasta ahora firmados, sin evaluación previa por los efectos que causen; el muro con México, los gasoductos de Keystone y Dakota, el freno a los inmigrantes de 7 países musulmanes, la salida del tratado transpacífico, el endurecimiento del visado para latinoamericanos, etc; confirman su carácter autoritario. El congreso de los EEUU tendrá que revisar antes de proceder a las apropiaciones presupuestales, las extralimitaciones y las medidas exorbitantes contenidas en esas directivas presidenciales; y más adelante estudiar cómo frenar a un presidente errático que alterará el orden mundial. Por ejemplo al impedir indiscriminadamente el ingreso de musulmanes creyendo que con ello tapona la entrada de terroristas, confundiendo a musulmanes con terroristas yihadistas, es desconocer toda la tradición t tácticas de seguridad antiterroristas; y transgrede la carta de la ONU sobre la circulación de personas: un asunto es la medida antiterrorista y otro asunto es cerrar las puertas a naciones enteras. Creyendo que el muro en esta caso es la visa. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, solicitó retirar el decreto que impide el ingreso de personas de 7 países porque viola la política de protección de reasentamientos de refugiados, este es un amparo de humanidad. Y desde la Unión Europea (UE), el señor trusk se expresó contra Trump, afirmando que se convierte en una amenaza para los países miembros de la UE.

Sobre todo, qué hacer con un gobernante que desconoce la ciencia, las advertencias de expertos mundiales, la mesura y que logró ganar con exageraciones, calumnias y mentiras. Que actúa como repentista (diciendo las frases de repente, sin reflexión), por instinto y queriendo administrar el país vía Twitter. Si va a gobernar con esos  mismos  parámetros se verá abocado a ser enjuiciado políticamente por el Congreso y judicialmente por la Corte Suprema de Justicia, para evitar la caotización del país. Los congresistas ecuánimes e informados, (demócratas y republicanos), no toleraran que un personaje exótico y ególatra, sin conocimiento de las relaciones internacionales, aparezca caprichosamente tomando una serie de decisiones que alteren el rumbo racional de la política exterior con yerros y desenfoque que aíslen a los EEUU, en aras de un proteccionismo excesivo.

 El planeta tierra después de la segunda guerra mundial, con la ONU no la logrado establecer un orden mundial estable, el multilateralismo no opera bien, la justicia penal globalizada tampoco, al calentamiento global y la adaptación al cambio climático por tardanza den las medidas de las cumbres mundiales no ha dimanado los gases de efecto invernadero, por eso hay desastres ; el terrorismo globalizado se agravó por el aparecimiento de ISIS desde el año 2014, atacando países del mapa europeo; esa falta de orden de acentuará por las decisiones de un cruzado populista-mesiánico que afirma protegerá a los norteamericanos, actuando prácticamente como se cierra y enreja una casa para impedir que  entren los delincuentes.

 La globalización de la economía y de otros aspectos va cambiando las sociedades; las migraciones de la población son en gran parte una consecuencia. Varios capas de personas afectadas por la globalización busca oportunidades y trabajo en otros países; se suma a ello la huida de millones de personas por las guerras que los convierten en refugiados de manera forzada ; comienzan un largo trasegar transnacional buscando ayuda humanitaria, refugio, trabajo, protección; y de otro lado los desplazados climáticos que huyen por los desastres y catástrofes (Tsunamis, terremotos, inundaciones, deslaves, incendios, etc) ; estos tres factores que originan traslado masivo de personas que buscan ubicación en otros países, como trashumantes, incomoda mucho a los habitantes habituales de las ciudades donde llegan y se inicia un proceso de rechazo y de críticas a los gobiernos que asimilan la recepción de personas(como le ha sucedido a Ángela Merkel en Alemania, y ocurrió en el Reino Unido), aparecen entonces los populistas de derecha, xenófobos que arman el discurso nacionalista y tienen recibo en electores inconformes con la oleada de migrantes.

 El hambre y el desempleo tercermundista en los países subdesarrollados (África, Asia, Oriente y América Latina), disparan la salida de personas de sus países, buscan camino hacia los países desarrollados, o sea, la desatención, la concentración dela riqueza en el mundo, la falta de distribución equitativa de los bienes, ha llevado a las oleadas de “invasores” que incomodan a los que han alcanzado el bienestar social.


Por: Alberto Ramos Garbiras. Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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25 ene. 2017

Trump y el populismo

Los populistas de derecha se han beneficiado de los avances digitales para difundir mentiras, calumnias, distorsiones y bulos contra políticas públicas que tienen inconvenientes de consolidación en un país. Atacan a los gobernantes por las redes sociales, difunden generalidades sin soporte científico ni teórico y crecen el malestar: así sucedió con el Brexit en el Reino Unido para lograr el retiro de la Unión Europea y así sucedió con el triunfo de Trump en los EEUU. Surgiendo de esta manera una nueva clase dirigente impreparada para el manejo del Estado.

Boris Johnson, uno de los líderes del Brexit, hoy Ministro de Relaciones Exteriores, confunde a Turquía con Egipto. Donald Trump no distingue entre ser musulmán y ser islamista. No sabe de política internacional ni de la administración pública. De sus frases se desprende que es un zafio, inculto en la mayoría de los temas, un derechista que puede aumentar el desorden mundial.

Lo del Brexit, Trump y el plebiscito en Colombia, son una muestra fáctica de cómo la Democracia es afectada por las mentiras, la manipulación, generando confusión y desviando la conducción del poder. Así el poder cambia, lo cual podría ser saludable para el arribo de otros dirigentes o la formación de una nueva clase política; haciendo el relevo; pero si los que ganan son populistas irresponsables o derechistas radicales, el pueblo va a perder más.

 Los partidos políticos con las expectativas del pueblo que los apoya también son responsables del surgimiento  de nuevas formas de populismo. En el caso de Donald Trump, un tránsfuga y saltarín del bipartidismo norteamericano, prácticamente se deslizó hacia el partido republicano sin ser ya un miembro activo y logró la nominación presidencial en las primarias, contra más de 10 aspirantes y contra la voluntad de prestantes republicanos reconocidos y saliéndose de los esquemas programáticos de ése partido. El discurso populista de derecha atrajo a los desencantados de los dos partidos tradicionales de EEUU y a los arruinados económicamente.

El partido derechista Ukip liderado por Nigel Farage y el señor Paul Nuttall se “creció” por el triunfo del referéndum sobre el Brexit, en la práctica fue un plebiscito; y  en efecto  los dos partidos fuertes (Laborista y el Conservador) se debilitaron. Los dirigentes del Ukip utilizaron la difusión de consignas a través de las redes sociales animando por la salida  (leave) de la Unión Europea (UE), con exageraciones, distorsiones y mentiras; el enfoque dado fue el de una independencia y liberación de las cargas que implica la pertenencia y una exageración de los males por la permanencia. Ese es el estilo del neopopulismo nacionalista. La Democracia se debilita pero también se debe a un adormilamiento de los dos partidos fuertes y a la falta de nuevos programas de incorporación a los golpeados por la crisis.

El electorado joven, los estudiantes y profesionales votaron por la permanencia (remain); el electorado de mayor edad, los sectores golpeados por su posición económica y trabajadores afectados por la inmigración, votaron por la salida. El líder de la derecha, el señor Farage manifestó que, “ quiere usar la plataforma y el modelo de campaña hecho para ir más allá del Ukip y crear una nueva fuerza política que capte por igual a los desencantados del Partido Laborista y del Partido Conservador". Cuando se refiere a desencantados trata de abarcar a los excluidos y golpeados salarialmente, es decir al precariado.

Se registró en el Reino Unido una fractura de las élites respecto a la opinión pública, al electorado de base y ante los ciudadanos no militantes. Lo mismo ocurrió en EEUU, tanto demócratas como republicanos descuidaron a inmensos sectores del electorado y el populismo de Trump captó a los desencantados, a los obreros, a la clase media que ha perdido capacidad de compra, a los nacionalistas, a los xenófobos, etc,

Uno de los factores  que han pervertido y degenerado la política es la mentira. El engaño, el ardid con el uso del lenguaje siempre se ha utilizado para inducir al otro en el error haciéndolo equivocar o quitándolo del lugar, el espacio de poder, disminuyéndolo en la competencia. La mentira como táctica para ganarle al otro o quitarle lo que tiene. Lo mismo sucede dentro de la guerra: se difunden mentiras para hacer equivocar al contrincante. Recordemos que la guerra también es una vía para hacer política.

Algunos cínicamente han dicho que la política es el arte de mentir. Con ello desconocen la ciencia política. Como la desconocen los charlatanes y repentistas que se lanzan a los cargos públicos de elección popular sin saber nada. Y otros han afirmado que la política es el teatro para el despliegue de la mentira. Otros actúan con mentiras o ardides para alcanzar lo que desean y después incumplen los pactos. Usualmente la mentira se había utilizado dentro de la política para inducir al otro, al competidor, engañarlo o para prometer algo posible de realizar, y luego no cumplir por razones ideológicas, compromisos con otros partidos o por intereses económicos.


Por: Alberto Ramos Garbiras. Politólogo de la Universidad Javeriana, profesor de derecho en la Universidad Libre

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18 ene. 2017

Formas de populismo

El populismo con diferentes formas o revestimientos y su auge se debe a los defectos de la Democracia como sistema que debe ser replanteado por la inconsistencia y disfuncionalidad de algunas instituciones democráticas; a la crisis económica de vastos sectores sociales que son instrumentalizados por los partidos políticos o los nuevos liderazgos que buscan ascenso; a la incapacidad de los partidos para gestionar las solicitudes de los ciudadanos ; y por los efectos de la globalización que ha desestabilizado las economías nacionales.

Claramente se visualiza un populismo de izquierda y un populismo de derecha. Antes en América Latina donde brotó el viejo populismo desde los años 30s del siglo XX, el populismo posaba como de izquierda, aunque no fuese totalmente transformador era progresista tratando de abrir los espacios de participación a las masas populares. O eran populistas de centro izquierda, después algunos militares nacionalistas rebeldes que, invocando la ampliación de beneficios para el pueblo, buscaban disimuladamente ascender y lucrarse ellos mismos.

Hoy, el populismo de derecha como lo observamos en el Reino  Unido (con el Brexit), en EEUU (con Trump), en Francia, Austria, Holanda, están acudiendo también a llamar al pueblo para movilizarlo invocando fantasmas, alentando sustos y mintiendo: sin ninguna intención de mejorarles su posición de clase. Las mentiras digitales facilitan el surgimiento del  populismo de derecha porque los populistas de izquierda (que también lo hacen), son más moderados. Si el primigenio populismo  burdo buscaba con promesas atraer electorado, el populismo de derecha y el neopopulismo buscan atraerlo con propósitos torvos y al mismo tiempo buscan espantar el electorado del adversario electoral y absorber el electorado restante.

Todas las formas de populismo acuden al pueblo con diferente discurso para "redimirlo", resolver sus carencias y "transformar" la sociedad. Lógico porque necesitan los votos para ganar y luego ejecutar parcialmente lo que prometen. Todas las formas de populismo se aprovechan de la ignorancia, las necesidades y la falta de claridad  de los electores, por eso son presa fácil del discurso populista. Utilizan a sectores desinformados para reconducirlos. Y a los más iletrados los radicalizan (los populistas derechistas), con un discurso racista, xenófobo, religioso, patriotero, nacionalista, etc. que altera el respeto de los derechos humanos. Todos los ingredientes son utilizados por el discurso populista para insuflar los ánimos.

El creciente desempleo, la robotización de la economía, las formas de pago a destajo, la desbordada corrupción que no deja margen para la inversión social, y la agudización de la pobreza por factores de mayor acumulación capitalista, son detonantes que facilitan el impulso del neopopulismo .

No todo populismo es rechazable y malo. Hay formas de populismo necesario, moderado y conveniente. Por ejemplo, el populismo constitucional que puede consistir en ofrecer lo no cumplido y contemplado en la Constitución  y las leyes  que, ni los gobiernos desarrollan, ni los jueces ordenan en sentencias. O sea, están esos logros dentro del ordenamiento jurídico pero no se ejecutan los beneficios sociales contenidos en las normas.

O el  populismo de izquierda, dentro del socialismo, con promesas racionales y cumplibles, como lo hicieron en Brasil Lulla Da Silva y Dilma Russeauff, beneficiando a más de 40 millones de personas. Otra cosa son los factores de corrupción que puedan afectar y tocar al gobernante que se deja penetrar por los sobornadores, o infiltrar por los grupos de presión, las castas dominantes que les colocan artilugios para encontrar la caída, y las acciones de los desestabilizadores de otros partidos que conspiran.

Por: Alberto Ramos Garbiras |  Politólogo de la Universidad Javeriana. Profesor de derecho Internacional en la universidad Libre.

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15 dic. 2016

Fast track como derecho de excepción

Este procedimiento legislativo del fast track (F.T), produce una especie de derecho de excepción como el de los estados de excepción porque se autoriza para expedirlo solo por un tiempo determinado, es transitorio su uso para acelerar unas leyes que en otras circunstancias demorarían mucho tiempo, y no da espera por la inminencia de hechos que pueden perturbar lo planeado o pactado. Pero tiene más duración o aplicación que la vigencia de los estados de excepción, la vigencia de las normas F.T se extienden hasta cuando se produzca una revocatoria por otra norma que expida el Congreso,  con el trámite normal.

No es un procedimiento autoritario o dictatorial, se hace dentro del mismo estado de derecho y se produce con los mecanismos  del Estado Constitucional. Precisamente para evitar el agrandamiento del poder presidencial se limita, en este caso a 6 meses y se otorga coetáneamente a dos de las ramas del poder público, al ejecutivo y a la rama legislativa, que deben obrar en sincronización, no para cohonestar sino para avanzar ante la urgencia de lo que se ha planeado: el Presidente con decretos y el legislativo con leyes y reformas mesuradas a la Constitución. Se enfocan estas normas de implementación en el logro de la PAZ, para que no vaya a fracasar. Pero no desmonta, no desconoce el estado de derecho y menos la Constitución. El  F.T es un mecanismo de delegación de facultades al Presidente en parte, y el Congreso conserva la facultad de legislar, pero lo hace de manera abreviada, con un trámite de excepción.

El fast Track o vía legislativa abreviada (para leyes y reforma constitucional sobre lo acordado), no se diseña y autoriza para burlar al Congreso ni mucho menos la Constitución, ni es de uso rutinario, al contrario, es una excepción, es temporal, por esta razón lo decidido implementa o introduce normas al ordenamiento jurídico, como derecho de excepción en su formación, pero van a regir hasta que sean modificadas, esa es la diferencia. Solo opera sobre los contenidos de los acuerdos pactados dentro del proceso de Paz, no sobre cualquier tema nacional o reforma caprichosa. En un primer momento se necesita para: Tramitar la ley de amnistía, la ley que crea la búsqueda de desaparecidos, el Acto Legislativo para la creación del partido político de las Farc, la incorporación de los temas de derecho internacional humanitario del Acuerdo de Paz a la Constitución y la creación de la Justicia Especial de Paz (JEP).

Se buscó el procedimiento del fast track para poder allanar el camino hacia el postconflicto, la reconciliación y la normalización del país. Sin fast track la discusión y trámite de las leyes implicaría o significaría otro proceso de paz adicional o complementario porque los congresistas por la vía ordinaria o slow track pueden actuar discutiendo cada punto, y pueden introducir modificaciones a lo acordado entre los combatientes(pero los congresistas no fueron combatientes durante la guerra, la negociación se hace solo entre delegados de los guerreros); entonces dentro del trámite abreviado del fast track se puede aprobar o improbar en bloque lo sometido a discusión, pero no modificar aspectos de lo ya discutido durante los cuatro años del proceso de paz y lo renegociado o revisado después de realizado el plebiscito.

No se desconoce al Congreso, simplemente si un Gobierno tiene legitimidad y una bancada mayoritaria lo acompaña, se compaginan la Rama Ejecutiva y la Rama Legislativa para avanzar en la incorporación de lo acordado al estado de derecho. Si hay controversias y argumentos sobre lo discutido, no se trata de facilitar los pupitrazos, lo aprobado en cada debate es como ir gradualmente refrendando otra vez (una forma de refrendación progresiva complementaria); pero de negarse un tema sometido al fast track, no se aprueba y tendría que buscarse una renegociación de lo pactado entre los combatientes que conformaron la mesa de diálogos del proceso de paz.

El Fast Track como derecho de excepción contenido en el Acto Legislativo 01 de julio 2016 , está enraizado y emparentado con el derecho de excepción disperso en la historia constitucional colombiana producido en momentos críticos ya sea bajo la forma del estado de sitio  desde 1821 cuando se redactó dentro de la Constitución de Cúcuta, y permaneció en todas las constituciones hasta 1991; ya sea con todos los estados de excepción con diferente denominación( estado de guerra exterior, conmoción interior, emergencia económica, social o ecológica); ya sea con las normas de pacifismo jurídico para resolver otras desmovilizaciones con actores armados en otros 9 procesos de paz a través de treguas,amnistías,arsmisticios,indultos,perdón presidencial,etc. Inclusive existe una modalidad de fast track en el artículo 163 de la Constitución: el Presidente puede solicitar trámite de urgencia ara cualquier proyecto de Ley. Esta manifestación puede repetirse en las etapas constitucionales del  proyecto. Y las comisiones del Congreso pueden deliberar conjuntamente con la de otra cámara para darle primer debate.

Colombia ante la disfuncionalidad del derecho no ha podido marchar con el derecho común en todas las épocas. Siempre ha habido una forma de derecho de excepción tratando de apuntalar el estado de derecho. El mismo Derecho Internacional Humanitario (DIH) artículo 214 numeral 2 de la Constitución, es una forma que reviste el derecho de excepción porque se aplica por una deriva del derecho internacional en los conflictos internos para los escenarios de la guerra donde no opera el derecho de los derechos humanos, y dejará de funcionar cuando se logre la Paz; la Ley de Justicia y paz(Ley 975 del 2005) en los Gobiernos de Uribe Vélez, fue una especie de justicia transicional, incluso deformada su aplicación porque no se trataba de delincuentes políticos.

El derecho de excepción altera el derecho común del estado de derecho porque suspende las normas que le sean contrarias, pero de manera recurrente se ha utilizado en Colombia porque el derecho ordinario, común o tradicional nunca ha sido estable y eficaz para contener las variadas formas de guerra y actores armados que han surgido alterando el orden público  en casi toda la existencia de vida republicana.

En los Estados Unidos se usó una vez en 1934 en el área de comercio exterior con la expedición de  la “Reciprocal trade agreements Act”, con énfasis a la reducción de tarifas; y con asiduidad solo desde 1974 con la Trade Act de ése para año para la transacción de barreras arancelarias. Se discutió bajo la Presidencia de Nixon y se usó por primera vez en la presidencia de Garald Ford.  Es decir, en EEUU el F.T apareció en materia de comercio internacional para dar rapidez al  perfeccionamiento de los tratados comerciales y avances en política exterior comercial, estando el Presidente en capacidad de firmar los tratados pero sujeto a la aprobación del Congreso para su implementación; así ha sido durante las presidencias de Carter(la Ronda Tokio que inició una reforma del sistema comercial mundial) ;Reagan(Acuerdo de Libre Comercio con Canadá),Bush padre( Tratado de Libre Comercio (TLC) en 1992 con México), Clinton(La Ronda Uruguay completada bajo el primer mandato de Bill Clinton en 1993, facilitó la Organización Mundial de Comercio OMC);  pasando por la más practicada concesión de poderes en la “Omnibus Trade and competitiveness Act”, de 1988.

En México se utiliza el F.T en diferentes tópicos ha sucedido,  para la restructuración del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como partido hegemónico que fue; hasta para la gran reforma energética, la expropiación petrolera, que hubo; la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos en el año 2013, entregada dentro del Paquete Económico para 2014, y que debía incluirse en la Ley de Ingresos de la Federación y otros aspectos.

El Fast track también se parece a las facultades pro-tempore que contempla la Constitución. A manera de ejemplo, dentro de las funciones de las Asambleas Departamentales, la Constitución Nacional  en el artículo 300 numeral 9, autoriza a los Gobernadores de los departamentos, entre otros aspectos, ejercer pro tempore, precisas funciones de las que corresponde a la Asamblea Departamental. Tiene un doble significado:1) son facultades entregadas por un tiempo determinado,2) la Asamblea se desprende, entrega y deposita al gobernante las funciones en un área solo y exclusivamente para completar la labor administrativa. Como se entrega una función por ello las Asambleas podrán modificar en cualquier tiempo y por iniciativa propia las decisiones tomadas por los gobernadores, Esas facultades pro tempore son una delegación para mejorar la organización administrativa. Y la Asamblea conserva la titularidad de la competencia. Respecto al fast track el Congreso como Constituyente derivado expidió el acto legislativo, faculta al presidente para expedir decretos extraordinarios pro tempore, por 6 meses, y el Congreso sigue legislando pero por vía rápida, 6 meses también.

De otro lado, la justicia transicional es también un derecho de excepción porque solo operará por un tiempo, ya que no se pudo resolver la violencia subversiva con la justicia ordinaria porque fue inaplicada, por ello tampoco  la transacción con el actor armado puede terminar con ésa justicia ordinaria ineficaz, no se le puede imponer unas penas de una justicia que no los venció(solo 3.200 guerrilleros fueron encarcelados y la mitad de ellos procesados, y  otros con expedientes abiertos, nunca fueron capturados) Colombia sólo tiene 136 cárceles.

 Como conciliar la paz y la justicia, o lograr la primera declinando lo estricto de la segunda si no se sancionaran todos los delitos. La paz es un bien colectivo para poder gozar del derecho a la vida y los otros derechos humanos. Sin la paz no funciona el derecho, por ende tampoco la justicia. Entonces, en medio de un  proceso de paz si se percibe que este va a prosperar, la justicia puede declinarse y flexibilizarse para abrirle camino a la paz. La justicia postconflicto es distinta a la justicia de la cotidianidad, la común, la rutinaria o tradicional del estado de derecho. La justicia para el postconflicto se fabrica de acuerdo a las negociaciones con el adversario para que entregue las armas y se someta.

El fast track tiene el mismo sentido y utilidad de todo el derecho de excepción aplicado antes en Colombia, con la relevancia que ahora se creó explícitamente en una coyuntura de fin del conflicto o guerra interna para poder implementar lo acordado dentro del proceso de paz y para abrir el camino hacia la justicia transicional, es un anticipo de esta para que pueda iniciarse rápido su construcción, la Justicia Especial de Paz (JEP).Es la antesala a la justicia transicional, sin la cual no podrá arrancar el Posconflcito porque no habría justicia qué aplicar ya que, la justicia ordinaria o tradicional no funcionó para someter a los actores armados políticos, ni ha funcionado para vencer a los otros grupos armados: paramilitares, Bacrim, mafias del narcotráfico, microtráfico, otras mafias comerciales, delincuencia organizada, mineros ilegales, los corruptos anclados dentro del Estado y la delincuencia común dispersa.

La responsabilidad  de la Corte Constitucional por el momento que vive Colombia es histórica porque son los guardianes de la Constitución (artículo 4), entonces deben comprender que sin la PAZ no funciona el Estado ni la democracia. Como lo expresé en un análisis anterior, la Corte Constitucional no puede exigir una refrendación popular para aprobar la paz porque la Paz es contramayoritaria o sea no se puede someter a elecciones por ser un bien común y un derecho fundamental. La Paz debe lograrla un Presidente de la República y no sortearla en eventos electorales. El Presidente no necesitaba la primera refrendación. Y en la segunda tenía la potestad de escoger el procedimiento. Con la refrendación en el Congreso se activó el fast track porque la Sentencia de la Corte de julio 2016 que hizo el Control al fast-track, dice que para poder usar el contenido de esas facultades se necesitaba otra refrendación. Por eso razón se acudió a otra forma de refrendación pero a través del constituyente secundario. El Congreso con sus dos cámaras por su calidad de Constituyente Secundario delegado por el pueblo, donde se conjuga la voluntad general de la Nación según la teoría constitucional.

Muchos no han entendido aún que cumplida la refrendación dentro del Congreso, quedaron activadas esas facultades extraordinarias porque la misma sentencia de la Corte Constitucional sobre el Acto Legislativo de julio 7 de 2016 contempla que de perder el SI se requeriría otra refrendación al Nuevo Acuerdo, para utilizar las facultades del fast track. La Corte Constitucional si desconoce al Congreso como depositario de la soberanía popular exigiendo otra refrendación podría producir un choque institucional de inmensa repercusión y alteraría a la Nación que ha venido expresándose a favor de la Paz.


Por: Alberto Ramos Garbiras:
 Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid, Uned- España; profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali, USC.

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