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9 nov. 2018

Bolsonaro, el populismo de extrema derecha


El triunfo de Jair Bolsonaro en la primera vuelta electoral y la segunda durante la elección presidencial de Brasil como candidato de una derecha populista se suma al caso de Donald Trump en EEUU, de Mateo Salvini en Italia, de Víctor Orbam en Hungría, de Duterte en Filipinas, de Erdogan en Turquía); son candidatos que se presentan como antipolíticos, renovadores, enfrentados a la clase política en el poder, utilizan un lenguaje hirsuto/confrontacional y se muestran como mesías salvadores de la crisis que vive ese Estado, entre otras características que exhiben.

   Bolsonaro se enmarca en esa conducta, pero por primera vez un candidato rebasa los límites del lenguaje retador, un discurso de tinte fascista, exaltando la tortura, la dictadura, persiguiendo a las minorías, exhalando racismo contra afrodescendientes e indígenas, xenofobia, misoginia; planteando como una de las banderas principales permitir el libre porte de armas para que todos los ciudadanos se defiendan de la delincuencia en crecimiento, esto generará una especie de guerra callejera a cielo abierto y la configuración de una “sociedad de autodefensa”, con el gesto de disparar como logo o enseña institucional. Bolsonaro incurre en agresiones con ataques verbales que sorprenden a la prensa, los analistas nacionales, observadores internacionales y defensores de los derechos humanos.

    Si bien es cierto los populistas de izquierda y derecha participan y tienen opción por la crisis general de ese país y el desgaste de los partidos políticos, se enmarcan en el juego democrático existente en ese territorio. La disputa electoral del año 2014 en Brasil dejó incómodo a Neves el perdedor y con la reelección a Dilma; fraguaron varios ardides sus socios de coalición y lograron defenestrarla en el año 2016. De ese pugilato y rapiña por el poder surge del medio un personaje gris que se autoproclama antipolítico (habiendo hecho política como diputado federal muchos años), un engendro político que maneja un discurso políticamente incorrecto pero que llegó a la presidencia desde el populismo más hirsuto.

    El aparecimiento de personajes como Trump y Bolsonaro, hacen replantear las reglas de la Democracia y la participación política porque su ascenso so pretexto de solucionar la crisis hace poner en riesgo a la Democracia misma al alterar las instituciones, desconocer desde el gobierno el equilibrio de poderes porque polarizan a la sociedad o sea a la nación, e impulsan una política de odio que genera violencia, una violencia distinta a la que dicen van a solucionar en las ciudades por la inseguridad irresuelta desde administraciones anteriores.

    En estas circunstancias las debilidades de los sistemas democráticos que no han podido perfeccionarse con reformas constitucionales anteriores, comienzan a enfrentar otro problema mayor generado por la permisibilidad del mismo sistema al no poder impedir la irrupción de esta clase de personajes impreparados, no estadistas, sin preparación para el manejo de los asuntos del Estado, ignorantes de las reglas el Estado de Derecho y del derecho internacional al que pertenecen esos países a través de los organismos multilaterales. Esto ocurre con los populistas de derecha, más no con los populistas de izquierda que llegan con preparación a representar a la población desvalida; pero existen excepciones por la prolongación de los períodos presidenciales (he aquí lo malo de la reelección, caen en el autoritarismo y la deformación del mando, como los casos de Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua).

     Trump como populista de derecha también es xenófobo y racista, impulsa la supremacía blanca y tiene apoyo en el Congreso con los republicanos. Bolsonaro no tiene mayorías en el congreso y ni siquiera partido político fuerte porque el PSL es un partido minoritario y él es un advenedizo, un recién llegado a esa formación política.

     Bolsonaro no contó con el apoyo de la prensa tradicional ni de la prensa moderada y cuerda, la campaña la realizó a través de las redes sociales, del WhatsAap, de las falsas noticias (fake-news). Queda probado como en otras elecciones recientes en diferentes países que la política digital está superando a la política presencial; y constriñe a continuar el debate sobre el control o al menos regulación de estas noticias sin responsabilidad que difunde calumnias y distorsiona la realidad. Como lo expone Jordi Minguell en “CTXT revista Contacto”, Mensajes no consentidos que llegan al WhatsAap, canal de difusión de contenido masivo sin regulación sobre qué, cuándo y cómo, un votante recibe información. Esto supone una posibilidad extra de injerencia de capital e intereses privados en el proceso democrático independiente de un país”.

     La candidatura de Jair Bolsonaro se presentó con el nicho del Partido Social Liberal (PSL); un hombre que no es liberal, que no tiene posturas sociales, un exmilitar racista no encaja en un nombre de partido que tampoco predica nada de los contenidos del nombre. Ya había ingresado y militado en otros 6 partidos políticos en los últimos 25 años, o sea un comportamiento de saltimbanqui sin cohesión ideológica, pero su verdadera catadura y formación es la de un militar de línea dura aunque fue indisciplinado cuando perteneció al ejército. Su vicepresidente es un exmilitar también, igual que varios ministros que tiene en mente.

     80 ex-militares llevó o arrastró su nombre para el Congreso, va a ubicar varios ex-militares en ministerios, y el empoderamiento o aupamiento social de los militares como el principal estamento de la sociedad, esto hará en la práctica que se conforme un poder cívico-militar que arrancará en enero 2019 con un gobierno mixto y atípico, ultraconservador de corte falangista en parte y fascista como complemento, populista de extrema derecha y con dosis teocráticas. El falangismo, en alusión a la doctrina de José Antonio Primo de Rivera, para sofrenar al sistema liberal parlamentario de la República española (1931); el falangismo propugnó por la instauración de una dictadura nacionalista dirigida por el partido triunfador, al apoyo religioso sobre cualquier ideología, tena un programa de gobierno ambiguo o inclasificable, defensa a ultranza de la propiedad privada, aliento a la gran industria y nuevas formas de reorganización agraria; aspectos tomados de los 27 puntos de la proclama falangista.

    El analista Carlos Andrés Duque, filósofo colombiano, quien cursó un doctorado en filosofía en Brasil, Universidad de Campinas, sobre este fenómeno registrado en las recientes elecciones expuso: “Este ascenso del fascismo es también una de las tantas consecuencias de que la izquierda, el progresismo, le haya cedido la pregunta por la espiritualidad, el sentido, lo comunitario y la trascendencia (la religión es el opio del pueblo, etc.), a la derecha, a los fundamentalistas, a los voraces neopentecostales que son la avanzada del “neoliberalismo bíblico”. O Como lo expresó Rossana Rossanda refiriéndose a Mateo Salvini, cabeza visible del gobierno italiano actual, “tenemos la deriva racista del populismo, como sucede en EEUU con Trump y sucederá en Brasil con Bolsonaro: ven al inmigrante solo como un criminal potencial”.

     La judicialización de la conducta del expresidente Lulla permitió el triunfo de Bolsonaro. Lulla iba ganando en las encuestas y su figura volvió a la competencia electoral pero la investigación judicial del caso Lavajato y los sesgos del Juez Sergio Moro radicalizaron la decisión sin permitirle competir electoralmente. Las perversas maquinaciones de Aécio Neves y Michel Temer (artífices de las acusaciones contra Dilma Rousseff) para sacar a Lulla del mercado político le tendieron el puente a Bolsonaro que no es un demócrata, no es liberal, y se inclina por un populismo de extrema derecha rayando en el fascismo.

    Viéndolo retrospectivamente por la vía electoral llegaron al poder Hitler y Mussolini, a través de una especie de populismo de derecha; luego sacaron los dientes hacia la conformación del totalitarismo.

    Bolsonaro no tiene nociones sobre la importancia del medioambiente, menos va a entender de qué se trata la adecuación del cambio climático, tajantemente ha dicho que desconocerá el Acuerdo COP21 de París. De esta manera dejaría expuesto el bosque amazónico pues considera a la agricultura extensiva la mejor forma de competir en el mercado mundial, y la ganadería una excelente línea de ingresos por la exportación de carnes; así concibe la necesidad de fusionar los dos ministerios: Agricultura y Medioambiente. Para él la potrerización de los suelos es un negocio porque crecen las dehesas de ganado.

    Las iglesias evangélicas apoyaron a Jair Bolsonaro, estas iglesias se han expandido en el país más católico del planeta tierra y supieron abordar a las personas más desamparadas de las favelas o barrios de invasión, con un trabajo de zapa, lento, progresivo y alienante; esas iglesias con pastores regados en todo el país han impulsado una corriente de catequesis llamada “teología de la prosperidad”, persuadiendo a la gente que podrá cambiar su situación si reza y se solidarizan en campañas de donativos para que muchos accedan a sus necesidades básicas. Gran parte del triunfo de Bolsonaro se debe a las iglesias evangélicas y su adoctrinamiento en sectores pobres. Pastores con influencia y poder económico que lo apoyaron son: Magno Malta, (Pastor y Senador); Edir Macedo, dueño de medios de comunicación;Marcelo Crivella(ex Alcalde de Rio de janeiro); Wellington Bezerra (Presidente de la Congregación Evangélica); Silas Malafaia; Everaldo Días, excandidato presidencial en el 2014, y otros.

Por: Alberto Ramos Garbiras | Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre.

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1 nov. 2018

José María Melo, el rebelde General de los Artesanos


El libro de ensayos históricos del investigador Luís Alfonso Mena es una producción intelectual muy valiosa para los miembros de las ciencias sociales, sobre todo los sociólogos, los historiadores, los abogados y los politólogos, porque cubre diferentes aspectos de la vida nacional, e inclusive los desmanes de la conquista (el ensayo sobre Bartolomé de Las Casas), y los abusos de la colonia. Este es un libro de historia política de Colombia, con ensayos saltuarios. Repasa todas las épocas, la república del siglo XIX, aspectos de los años vitales del siglo XX, rasgos de la Democracia, la importancia documental, el desenvolvimiento de la prensa, y en general el sistema político colombiano con su evolución y estancamientos.

El profesor, abogado y periodista, Luís Alfonso Mena, escribió una serie de ensayos que fue compilando hasta completar 16, durante el segundo año de su Maestría en Historia, cursada en la Universidad del Valle. El ensayo histórico sobre José María Melo, nos permite recordar a un presidente de Colombia que llegó al poder mediante un golpe de Estado inusitado siendo el Jefe Militar de Cundinamarca durante el Gobierno de José María Obando.

Melo perteneció muy joven al ejército libertador comandado por Simón Bolívar, y 5 años después de su muerte, en 1835, Melo estuvo en Venezuela incursionando en el intento de reconfigurar la Gran Colombia como República, luego del derrocamiento de José María Vargas, intentó que impidió el General Páez cuanto retomó el poder. A manera de alusión comparativa ese proyecto de unificación también lo desplegaron posteriormente Cipriano Castro, presidente de Venezuela a principios del Siglo XX, Eloy Alfaro, en la misma época desde Ecuador, y Hugo Chávez, a partir de 1999.

Melo con formación política en el socialismo incorporado a su mente durante la permanencia en Europa de 4 años con lecturas de los clásicos socialistas como Charles Fourrier y de Henri Saint-Simón, en la línea del socialismo utópico predecesores del socialismo marxista; se concientizó y entendió mejor la sociedad de su época. El período de esa mitad de siglo XIX, 30 años después de la guerra de independencia era de transición hacia una República que pretendía abandonar el anclaje colonial aun supérstite en la economía, las costumbres, la religión y otros aspectos.

Como lo expuse en otro texto, la organización del Estado colonial surgió de la guerra de conquista,  se erigió con instituciones del derecho feudal español y se mantuvo con el sometimiento  de los mestizos, los pardos (nacidos de los servicios sexuales domésticos) y criollos que crecieron bajo la égida Ibérica con formas de autoridad como los regidores, alcaldes mayores, Alférez Real, oidores, cabildos, visitadores, residenciadores, procuradores, visitadores, intendentes que dependían de las gobernaciones, presidencias y capitanías generales. La relación guerra, política y derecho se expresó como trípode impositivo de un Estado.

Animado y aupado por los artesanos José María Melo asumió el poder para sofrenar los acontecimientos de un año convulso: 1854. El año anterior se había expedido la Constitución de la República de la Nueva Granada, con solo 64 artículos derogando la Constitución de 1843. Se ratificaba que no existiría más la esclavitud abolida en 1851 durante el gobierno de José Hilario López, consagraba la libertad de industria y trabajo, las profesiones libres, abría la libertad religiosa sin perturbar la paz pública, y otros derechos individuales de estirpe liberal consagrados en el artículo 5. El orden territorial era provincial, en cada provincia ejercía un Gobernador y las provincias estaban compuestas de distritos parroquiales.

Melo en ese año 1854 quedó entrampado en medio de dos fracciones liberales, Los Gólgotas y los Draconianos, que a la postre se tradujo en la pugna entre librecambistas y proteccionistas; como los partidos políticos estaban recién formados con estatutos y pretendían organización los choque entre fracciones que caracterizaban a las llamadas sociedades democráticas como formaciones pre-partidistas, guiaron la dinámica de los hechos.

 Luís Alfonso Mena, afirma en el libro que, “estaban los llamados draconianos, bautizados así parodiando al severo legislador griego Dracón. En principio se les identificaba como liberales veteranos, promotores de las doctrinas tradicionales de esta corriente política, pero con el tiempo fueron definiendo su perfil como partidarios de los sectores explotados y, específicamente en el caso de la época, defensores del proteccionismo, esto es, de medidas legales, como los aranceles, para frenar la proliferación de importaciones y así favorecer la industria nacional, o lo que es lo mismo, la actividad de los artesanos productores de calzados, manufacturas, trabajos en telares, talleres y otros escenarios económicos. Finalmente fue en torno de los draconianos que se unió la mayor parte de los artesanos que respaldaron el golpe de Estado protagonizado por el general Melo “. (1)

Respecto a la Colonia el profesor Mena Sepúlveda redactó un ensayo a partir del libro de Álvaro Delgado, y lo concretó sobre 5 ejes: la  invasión española significó una devastación demográfica de la población aborigen; cómo incidieron las instituciones económicas de la Colonia en esa devastación y en la sobre explotación india; La resistencia generalizada; la sublevación de los comuneros, los choques entre congregaciones religiosas, el papel del Tribunal de la Inquisición y la expulsión de los jesuitas. La colonia es una etapa histórica de mucho significado, La encomienda fue la primera forma jurídica española de dominación por grupos, una vez ganadas las batallas de sojuzgamiento contra los indígenas.

Muy interesante el ensayo sobre el análisis del politólogo Francisco Gutiérrez Sanín, descritos en su libro ¿Lo que el viento se llevó? Los partidos políticos y la democracia en Colombia (1958-2002); sobre todo el capítulo V reseñado por Luís Alfonso Mena en este libro de ensayos.  El eje central del argumento es que el liberalismo como partido político dominante en la década de los años 80s y principios de los años 90s (interrumpida su hegemonía por el gobierno de Belisario Betancourt), fue permeado por capos de las mafias del narcotráfico que diluyeron aún más el discurso liberal y corrompieron a líderes municipales o neutralizaron a otros que pretendían un partido recompuesto en medio del marasmo post- frentenacionalista.

En otro ensayo titulado “Las afinidades histórico-políticas de Fujimori y Uribe”, el profesor Mena Sepúlveda, realiza un comparativo o parangón entre esos dos expresidentes de origen populista y del campo de la derecha. Convergieron en el logro de la reelección como forma de concentración del  poder por la vía “centrista” con  la reforma de la Constitución que lo prohibía, logrando así la concentración del poder personal, y su estilo de gobierno rodeado por las fracciones de derecha que de manera “multipolar” en apariencia se fueron nucleando alrededor de ellos, ambos de corte bonapartista.

El investigador y analista Mena Sepúlveda plantea en otro ensayo se refiere al libro La democracia inconclusa, de Pierre Rosanvallon, una serie de reflexiones que surgen de ese nutrido texto y nos permite girar por remembranzas comparativas con los hechos registrados en otros países hacia los defectos de la Democracia en Colombia que desde el siglo XIX venimos construyendo a partir de la Guerra de independencia, con profundas confrontaciones armadas, reformas constitucionales y un luengo tejido de leyes.

La ilegalidad como práctica cotidiana de muchos, desde los de arriba, las mismas autoridades, hasta los delincuentes menores, ha llevado en Colombia a la disolución del Estado de Derecho que debe ser recompuesto para lograr que funcione la justicia. Y el cartel de la Toga desanimó a todos los abogados y gran parte de la sociedad, los más altos magistrados, vendiendo las sentencias y engavetando los procedimientos, Colombia sin el funcionamiento de la justicia: ni la ordinaria, ni la transicional, ni la de los estados de excepción.

 Todas estas reflexiones le pueden aflorar al lector después de leer el conjunto de los 16 ensayos que componen este libro del Doctor Luís Alfonso Mena, un libro que tiene también un marcado acento en la filosofía política. No importa la época que aborde o la fecha de los libros que él reseña, el resultado para el lector en la convergencia de ideas que se cruzan y de hechos que producen múltiples inferencias.

1). Mena Sepúlveda Luís Alfonso, “José María Melo, el rebelde General de los Artesanos, y otros ensayos”, libro publicado por la LitoMuñoz SAS impresora, Cali octubre del año 2018.

Alberto Ramos Garbiras | Abogado de la Universidad Santiago de Cali (USC), Magíster en Ciencia Política de la Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre.


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8 oct. 2018

Disidentes en el liberalismo


Desde el año 2010 me retiré del Partido Liberal para ingresar al naciente Partido Verde, cuando observé y constaté que la Unidad Nacional Santista era una reedición descafeinada del Frente Nacional y la continuidad de la fusión del bipartidismo que ayudaba a crecer el presidencialismo excesivo alrededor de figuras que decían haberse retirado de los partidos tradicionales, pero se aglutinaban alrededor  los nuevos elegidos; en el momento de mi retiro Santos todavía no se había desmarcado del exresidente Uribe, era su elegido, lo expliqué en un programa de televisión regional titulado “La Quinta Silla”.

 En mi libro “Derechos humanos y democracia” (ISBN958-8119-59-6), expuse que la crisis del Partido Liberal en Colombia tiene ribetes muy serios porque existe un agrietamiento en su composición, en su funcionamiento y está en vilo su vigencia. No tienen organicidad y las jerarquías que establecen no orientan a la colectividad, o no son acatadas. Solo recordemos cuando Horacio Serpa después de agosto de 1998 asumió la jefatura después del triunfo de Pastrana Arango, Serpa anunció una oposición patriótica, se produjo un reacomodo de la bancada liberal que le hizo perder al liberalismo las mesas directivas del Congreso. Álvaro Uribe, de origen liberal llegó al poder en el año 2002, se apartó del liberalismo y gobernó con los conservadores y con formaciones políticas de camuflaje, donde los jefes liberales departamentales se incrustaron. Desde el Gobierno de López Michelsen (1974/ 1978) el liberalismo se federalizó, funciona como 32 partidos liberales con un jefe mínimo (muchas veces, dos) en cada Departamento, hasta el año 1991 hubo intendencias y comisarías.

El otro problema grave estribó en este comportamiento: Los últimos 5 presidentes liberales (López Michelsen, Turbay, Barco, Gaviria y Samper), no asumieron la jefatura del Partido Liberal, dejando expósito al partido que los llevó al poder, sin un desarrollo programático, sin insertar la filosofía del partido y las propuestas a la práctica gubernamental, todo por cogobernar con el partido que derrotaban. Y sobre todo por una norma constitucional absurda que prohíbe a los altos funcionarios participar en actividades políticas. Es decir, la norma desmantela la organicidad de los partidos y remite a los jefes a la clandestinidad, aunque todos los funcionarios públicos continúan haciendo política de manera subrepticia. Al no asumir el Presidente de la República la jefatura del partido éste aparentemente queda acéfalo, así el Presidente dirija todos los intersticios de la vida pública. Esa ambivalencia no existe en otros países, ello permite el sostenimiento del poder por sucesión electoral, si se sabe gobernar, o las caídas electorales si se registran abusos de autoridad. Felipe González se mantuvo en el poder español durante 14 años, siendo el Presidente del Gobierno y el Secretario o jefe del partido socialista PSOE. Clinton como Presidente de los EEUU aspiró a ser reelegido, e hizo campaña desde la Casa Blanca, sosteniendo a su partido Demócrata en el poder. Así se puede ilustrar con modelos y funcionamiento de otros países donde quien llega a la jefatura del Estado o del Gobierno, ya sea en un sistema parlamentario o en un sistema presidencialista, no se oculta de su partido o disimula que no puede hacer política.

En estas circunstancias el Partido Liberal habiendo gobernado casi 20 años consecutivos (con la excepción del gobierno de Belisario Betancourt), no hizo ningún gobierno de partido al verse acosado y acostumbrado al fantasma frentenacionalista, entregó los ministerios y muchos entes significativos del Estado. La única excepción la intento Virgilio Barco, pero fue atarzanado y presionado por el otro partido, queriendo ser gobiernistas a la fuerza. Se impidió durante esos 20 años que el Partido Liberal recobrara su identidad y perdió definitivamente los linderos ideológicos que se empezaron a diluir durante el periodo de alternación bipartidista (1958-1974). La connivencia y el convivialismo con el Partido Conservador lo colocaron en contravía de su razón histórica: al gobernar sin oposición, se desdibujó más.

La desbandada de liberales, liderados por Juan Fernando Cristo, que presentaron recientemente su renuncia a la militancia dentro del Partido Liberal dirigido por César Gaviria, no significa que abandonen las ideas, los principios y el imaginario del liberalismo clásico, al contrario se retiran para fundar, según ellos, otro partido con el imaginario liberal “puro”, para reunificar liberales dispersos en partidos de fachada que surgieron desde el año 2003, o para aglutinarse con el Nuevo Liberalismo (fundado por Luis Carlos Galán), si se le devuelve la personería jurídica.

 Ante el desperfilamiento del partido Liberal durante las pasadas elecciones y por la conducta del expresidente Gaviria que, amordazó esa organización sin pronunciamientos sobre temas cruciales y por realizar una adhesión en la segunda vuelta sin acuerdo programático para buscar burocracia ministerial y cuotas administrativas nacionales, a la vieja usanza desde los comienzos del Frente Nacional, encontrándose con el cierre de esos espacios por parte del Centro Democrático que tiene otro proyecto, no de convivialismo con los rezagos del bipartidismo, sino de construcción de un partido hegemónico.

La división del Partido Liberal y del Partido de la U que estamos presenciando, son producto de la conducta sinuosa y entreguista de cabezas visibles en ambas formaciones políticas que andan medrando porciones de poder dentro del gobierno de Iván Duque porque no les otorgaron nada visible; y no se percatan que el Centro Democrático(CD) tiene un proyecto de largo alcance para evolucionar hacia un partido hegemónico como lo fue el Partido Nacional de Rafael Núñez, creado con disidentes liberales radicales y conservadores históricos que, organizaron la llamada Regeneración; o como el caso del PRI en México que duró 70 años en el poder ganando las elecciones a partidos minoritarios; con ese enfoque el CD entonces dispondrá del poder central para ellos; de otro lado estará toreando a los independientes que los deja con cuotas menores regionales y enfrentando la oposición.

Por Alberto Ramos Garbiras: Magíster en Ciencia Política Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre.

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1 sept. 2018

Cali, otro molde territorial


El anuncio y concreción de la conversión de Cali en Distrito -Especial contenido en la Ley 1933 del año 2018 volvió a activar las opiniones sobre si este es el molde de orden territorial que necesita la ciudad para resolver una serie de  nudos de planeación y desarrollo que tiene.  Como Distrito-Especial dejaría el modelo de  las 22 comunas y se reagruparían los barrios transformándose en 5 localidades con alcaldes menores; cada localidad tendría un plan de desarrollo según sus especificidades; además el Plan de Desarrollo Municipal vigente tendría que reajustarse, los miembros de las JAL pasarían como ediles a devengar sueldos; el 10 % del presupuesto municipal se distribuiría en las alcaldías menores; algunos recursos de participación podría aplicarse a los institutos de cultura como Incolballet y Bellas Artes; los dineros correspondientes a las regalías se manejarían directamente, la sobre tasa ambiental se afirma, podría manejarse con autonomía; y otras “ventajas”, argumentan los defensores de la conversión.

El asunto central a resolver es como llevar a Cali hacia un modelo o molde territorial apropiado sin que los municipios de la vecindad ya anexos de hecho por la conexión con sus límites territoriales en todos los extremos, por el crecimiento de sus perímetros urbanos, por la interrelación diaria a través de sus vías, puestos de trabajo, comercio, banca y la prestación de los mismos servicios públicos, agrave y acogote a la administración central de la ciudad eje del área: Cali. Conurbada por Jamundí, Yumbo, Vijes, Palmira, Candelaria. Y con sobrecargas desde Pradera, Florida, La Cumbre, Dagua; y el peso sin planeación de ciudades caucanas circunvecinas: Miranda, Puerto Tejada, Villa Rica, Guachené, Santander de Quilichao, Caloto y Corinto, que giran alrededor de Cali. Cuál es ese modelo territorial, el Área Metropolitana (Ley 1625 del año 2013), el Distrito Especial, la Ciudad –Región, las provincias nucleadas de la LOOT (Ley 1454 del año 2011), o qué tipo de entidad administrativa. Podría intentarse una forma híbrida entre el área metropolitana con el distrito especial empalmando aspectos normativos de las dos leyes que no son excluyentes.  Cali, sin una unidad de planeación intermunicipal establecida, crece a un ritmo desorbitado que la convertirá en Megalópolis, y esto agravará todo el manejo.

Desde otra óptica, los observadores agudos consideran que se presentaran inconvenientes con esta forma de ente territorial denominado Distrito Especial que, es un copy/page de la Ley 1617 del año 2013 para extenderlo a varias ciudades con generalidades, sometiendo a implementación por acuerdo municipal lo que será el Distrito-Especial con precisión para el caso de Cali. Una situación traumática de entrada para comenzar a operar. El Distrito especial sirve para reorganizar la ciudad hacia dentro pero no resuelve los problemas de la región que la bordea.

Cali no ha sido área metropolitana y debió haberlo hecho desde hace 20 años al menos, así no hubiese tenido que soportar el peso de la prestación de servicios públicos sin la concurrencia de los otros entes territoriales (agua, basuras, mataderos municipales, telefonía distribución de energía…), habría tenido un organismo de Planeación conjunto con las ciudades circunvecinas, ampliado sus vías de comunicación para la interconexión con la concurrencias de los otros municipios( Jamundí, Yumbo, Palmira, Candelaria, incluso Puerto Tejada que no es de este Departamento); Cali ya se acerca a ser una Megalópolis lo cual le exige que primero se convierta en Ciudad-Región donde se puedan manejar con curia y dedicación los ecosistemas que la soportan.

El río Cauca sigue siendo una cloaca al que le han declarado la partida de defunción, el mismo Director de la CVC, Rubén Darío Materón, “busca soluciones” sin tener en la cuenta al río Cauca al descalificarlo tácitamente por contener aguas intratables, por eso ha anunciado como solución traer aguas de La Salvajina a través de un inmenso tubo paralelo al río Timba y construir un acueducto en Jamundí, para reconducirlas; la CVC, en otros momentos, ha presentado la opción del trasvase de los ríos del Pacífico para construir un embalse en Pichindé; y celebran la idea de filtrar el lecho del rio para extraer agua a profundidad, en vez de intentar salvar el lecho del río Cauca.

Al dejar pasar casi 20 años sin convertirse Cali en Área Metropolitana se creció la problemática sin resolver lo más gravoso: el manejo ambiental de los ecosistemas del área. Las dos autoridades ambientales más fuertes no han hecho SINA, ni la CVC, ni el DAGMA, por la rapiña de los recursos de la sobretasa ambiental. Cali como epicentro de la metrópolis de facto no es viable ni sostenible por el detrimento que ha sufrido el río Cauca  y los seis ríos que descienden del Parque Natural Los Farallones. Y son las mismas autoridades encargadas de preservar el agua las coautoras en gran parte de su destrucción. La CVC y EMCALI convirtieron en una caño de aguas residuales a tres ríos (Cañaveralejo, Meléndez y Lili), al entamborarlos en el colector CVC-Sur a través de la carrera 50, pasando por la avenida Simón Bolívar, y hacerlos drenar directamente al rio Cauca en el corregimiento de Navarro, volviéndolo más putrefacto y agravando el tratamiento de la planta de suministro en Puerto Mallarino.  

Liberar estos tres ríos y recuperar sus rondas hídricas en tarea pendiente, mientras tanto el delito ambiental sigue impunemente en marcha. Ninguno de sus 6 ríos que discurren por la ciudad se han recuperado las rondas hídricas, principal tarea de adecuación al cambio climático: por lo tanto la ciudad no es viable. Las únicas aguas que se captan antes de descender hacia ese caño institucional, son las del rio Meléndez, con el acueducto de La Reforma; los otros dos, el Cañaveralejo y el Lili, sus aguas son desperdiciadas, y los agresores por minería, agricultura inadecuada y asentamientos ribereños, no son regulados, ni reordenado el territorio. Entretanto las aguas del río Cauca llegan contaminadas desde el Departamento vecino, por residuos tóxicos y detritus de la zona industrial Páez, aguas sanitarias de los municipios sin PTAR, vestigios de minería ilegal en el departamento caucano, empalizadas de los ríos Desbaratado y El Palo, vertimientos de porquerizas y caballerizas clandestinas, lodo de las orillas por aflojamiento de los suelos ante la tala incontrolada, etc. Así cómo se pretende erigir a Cali como ciudad Distrito Especial sin la conservación de sus ecosistemas compartidos, con un desorden urbano conurbado.

Existe una realidad innegable, Cali es ya una ciudad macrocefálica que se extendió sin la planeación urbana adecuada. Grandes zonas de la ciudad crecieron a golpe de invasiones, tugurización y hechos violatorios del ordenamiento urbano; por laxitud de los Alcaldes; proselitismo de la clase política para ganar adeptos; expansión en zonas de protección ecológica; alteración de los cerros tutelares; contaminación de los ríos que la atraviesan; desecamiento de humedales; conurbación tipo metrópolis sin ser área Metropolitana, llevando la carga de las ciudades dormitorio; freno a los procesos de arborización, encementamiento de áreas protegidas; alteración del Parque Natural Los Farallones; crecimiento dado por las migraciones voluntarias, el desplazamiento forzado de las varias guerras o violencias cruzadas de los últimos 35 años y del conflicto interno desde 1964; por ser polo de atracción de los habitantes del suroccidente colombiano en cuanto al pretendido logro de movilidad social que pudiesen lograr, se convirtió en una ciudad de colonias; centro de operaciones del narcotráfico y luego por la atomización en minicarteles que tiñen de sangre  las calles .

Otto Francisco Quintero, en su tesis de grado de  la universidad Javeriana, titulada “Ciudad región y el proyecto regional. Una mirada sobre la reconfiguración territorial en Colombia”, Expresa con acierto que,”  La “ciudad-región” se refiere a territorios extendidos en los cuales es posible identificar vínculos cercanos relacionados con su actividad económica, su perfil histórico-cultural y sus condiciones físico-ambientales, y en donde dichos vínculos se vienen convirtiendo en fuerzas socio políticas que rompen con las delimitaciones administrativas vigentes. La ciudad expande sus límites y abarca territorios en los que se ubican infraestructuras globales de tipo aeroportuario, universidades, parques científicos y zonas francas”.

 Esta situación demanda nuevas formas de gobernanza y administración y principalmente, dentro de nuestro interés específico, la creación de nuevas formas de enfrentar el ordenamiento territorial y el proyecto diseño regional integrado. Del planeamiento territorial propio del siglo XX que se enfocaba sobre el manejo del crecimiento poblacional y sus implicaciones en la ocupación del suelo, es necesario trasladarse a principios del siglo XXI, hacia una visión estratégica que permita determinar las mejores acciones, las menos costosas y las de mayor repercusión ( en eco a los enunciados de Rem Koolhas), que se deben llevar a cabo dentro de una región para lograr modificar las tendencias existentes y reorientarla hacia la dirección que puede responder a las nuevas condiciones locales y globales”.

Por | Alberto Ramos Garbiras: Magíster en Ciencia Política Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre, Cali; Ex Procurador Ambiental y Agrario del Valle.

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3 ago. 2018

Universidad y política


Por Alberto Ramos Garbiras (*)
Ricardo Sánchez Ángel, para el desarrollo de su investigación titulada “Universidad y Política”, tomó dos ejes: el movimiento estudiantil de Córdoba-Argentina (1918), y la insurrección universitaria en Nanterre/ París (1968). Ambos momentos históricos signados por la búsqueda de una mayor autonomía universitaria y de Co-gobernabilidad. Claro, estos hechos en cada país son inescindibles de los acontecimientos precedentes en cada uno de esos Estados-Nación, y de la conexión con los hechos internacionales que repercutían en la formación, conceptualización y planes de estudio, dentro de cada ámbito universitario: pero fueron estos sitios los claves para marcar la evolución de los estudios universitarios y del papel de la universidad en la sociedad.

 Se trata de una crónica histórica que no pretende ser totalizadora, ni abordar a fondo el desenvolvimiento del embrión universitario (las bibliotecas) en la antigüedad, hasta hoy. Tampoco la explicación detallada del aparecimiento de las universidades desde la baja edad media. La saga referente a la formación de centros educativos y sus antecedentes está reseñada de manera apretada, para no ser diletante, desde la mención de los libros de arcilla en la antiquísima Mesopotamia, pasando por la biblioteca de Hammurabi en Babilonia; para relievar en Grecia la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles, llegando a la construcción de la biblioteca de Alejandría, obra de Ptolomeo, condiscípulo de Alejandro Magno y su emprendimiento en Egipto. También reseña el aparecimiento de las universidades medievales en Bolonia (1088), la Universidad de París a mediados del siglo XII, y las del siglo XIII: Montpellier, Salamanca, Colonia y Cracovia.

La obra de Ricardo Sánchez es una investigación valiosa sobre las repercusiones de la insurgencia universitaria en el siglo XX y lo que está por hacerse en el siglo XXI, porque sin esos centros de formación e investigación (las universidades), la sociedad no tendría rumbo. Por ello, todo lo que está por corregirse en el plano de la educación debe ser acometido en Colombia para reconducir a la sociedad y al Estado.

Otro momento importante del recorrido del pensamiento libre hasta hoy fue el de la ilustración, se abrieron paso: el enciclopedismo, el contractualismo y el constitucionalismo, tres corrientes intelectuales en la Francia ochocentista (finales del siglo XVIII), donde la razón afloró para que subsiguientemente a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), se pudiera enarbolar la libertad de pensamiento, de cátedra, de opinión, apoyados en el crecimiento de la imprenta, en la secularización de la sociedad y la formación del Estado- laico. El distanciamiento del dogmatismo permitió unas opiniones razonables, fue el período de las sociedades teocéntricas a las antropocéntricas.

Si no hubiese sido por el aparecimiento de la imprenta la difusión de las obras habría continuado en la clandestinidad de los monasterios como lo describe Umberto Eco en su obra “El nombre de la Rosa”, y el acceso a los textos solo en manos de las élites medioevales. Gracias al invento de Johannes Gutenberg (1459), fue superado en parte el clericalismo y el oscurantismo, aunque quedaba un largo trecho por recorrer para vencer la horrible cacería de brujas, la tortura como forma de confesión judicial y todo el aparataje de la inquisición; entonces, sobrevino el despegue de la lectura porque facilitó la reproducción de textos; la imprenta fue un instrumento vital durante el renacimiento, se propaló la reforma luterana, y las universidades ampliaron su radio de difusión. Se puede afirmar que la imprenta y la edición ciclópea de la Enciclopedia orientada por Diderot, permitieron el crecimiento y la funcionalidad de las universidades.

La autonomía universitaria es sin dudarlo la principal conquista de los estudiantes para lograr un mejor desenvolvimiento. La tradición autonómica colombiana puede encontrarse en apreciación de Ricardo Sánchez, en el cimarronismo de los africanos esclavos, en el movimiento comunero de 1781 con la reacción santandereana contra las imposiciones del Virrey Manuel Antonio Flórez;  en la guerra de independencia y su embrión, las juntas de Gobierno y los gritos desde los cabildos que llevaron al constitucionalismo pre-Republicano; se observa también en las proclamas y disputas dentro de la controversia entre Federalismo y Centralismo, luego las confrontaciones entre los artesanos a mediados del Siglo XIX, al surgir las  Sociedades Democráticas, abril de 1854, aparece una especie de República de artesanos.

El equivalente de la autonomía universitaria es la autonomía personal, y a nivel macro es la soberanía estatal. El Estado que decide con quien se relaciona, el Estado que ejerce sus relaciones internacionales en el contexto de la globalización y su comercio transfronterizo, lo hace en ejercicio de su soberanía, o sea su autonomía estatal; el ser humano igual hace con su voluntad y libre arbitrio al decidir cómo se forma, como actúa, desempeña, etc.: y los estudiantes integrados como comunidad lo hacen pronunciándose, reclamando, exigiendo para mejorar las condiciones internas del claustro y del campus: buscan orientar la conducción de la universidad.

Indudablemente los hechos registrados en la ciudad de Córdoba (Argentina, 1918) fueron los que marcaron el nuevo rumbo de las universidades para América Latina; el comienzo de la autonomía universitaria destacó las causas y factores larvados y sirvió para las repercusiones que se han dado en estos 100 años del devenir universitario. La reforma planteada por el Rector José Nicolás Matienzo sirvió para impulsar las reflexiones de los estudiantes y motivar la actitud radical reclamando autonomía, impugnando la Ley Avellaneda, cuestionando los rezagos de la educación colonial que se prolongó en el siglo XIX, y el lastre de la educación clerical y confesional, detentada por congregaciones religiosas que fundaron las universidades de los siglos XVI y XVI en las colonias españolas de América, con enorme influencia sobre las autoridades estatales en el despuntar del siglo XX.

El Frente Nacional, una reforma constitucional concebida en Sitges y Benidron, dos balnearios españoles, por dos cerebros del bipartidismo, Laureano Gómez y Alberto Lleras, para dizque acabar con la violencia de los años 50, insuflada por las mismas élites de los partidos, se hizo a través de un plebiscito (1957), aunque en el fondo fue un referéndum, y en la práctica una contrarrevolución preventiva para monopolizar del aparato del Estado, esta institucionalidad bipartidista diseñada para 16 años, conllevó a la  apropiación de las universidades públicas con el mismo esquema, el de bipartidizar el profesorado y oficializar la educación vigilada. Fueron personajes como José Félix Patiño, Fals Borda, Camilo Torres, Leonardo Posada, Umaña Luna, y otros los que contribuyeron a expandir la semilla de la autonomía Universitaria heredada del movimiento de Córdoba.

La década de los años 60s fue convulsa, el hipismo como corriente contestataria juvenil fue calcado del movimiento estudiantil norteamericano; la guerra de Vietnam fue repudiada por ser una intromisión injusta en indochina después de la liberación del yugo francés; las universidades en Europa y Colombia no fue ajena, realizaron serias protestas antiguerra que alimentaron la conciencia nacional por la violencia que no terminaba en lo interno; los hechos independentistas del Congo y Argelia dieron claridad sobre los procesos de liberación; el movimiento feminista incorporó a la población estudiantil de género; todos estos acontecimientos mundiales repercutirán en la posturas del mayo del 68 parisino.

En Colombia, las terceras fuerzas anti bipartidistas canalizaron el descontento contra las élites (el MRL, la ANAPO y el Frente Unido);  afortunadamente el magisterio comenzó a organizarse nucleándose alrededor de FECODE; las universidades privadas crecieron y alcanzaron en número a las universidades públicas según datos recopilados por Marco Palacios; el libre comercio creció en medio de la alianza de empresarios, sector financiero y burguesía cafetera; los estudiantes presionaron por la libertad de cátedra y la democratización de la sociedad; la revolución cubana influyo en la extensión del foquismo guerrillero, surgieron las guerrillas de las FARC y el ELN que llevaron a cabo la oposición armada y cooptaron dirigentes estudiantiles para guiar al campesinado; la teología de la liberación fue la expresión de un catolicismo social;  las universidades privadas crecieron y desbordaron a las pública, en 1985 de 127 universidades, 78 eran públicas y solo 49 privadas, se utilizó la educación y disminuyó el presupuesto para la educación pública en detrimento de la investigación y capacitación profesoral. Se tomó más conciencia de la reclamación por una amplia autonomía universitaria, la formación intelectual estuvo signada por las lecturas del marxismo, de los textos de Lenin, de Ernest Mandel, de Sartre, Trotsky, Gramsci, Bujarin, y la difusión de los contenidos de las ciencias sociales en textos de varias editoriales.

 Entre el año 68 y el año 73, las universidades públicas en Colombia expresaron la necesidad de cambios culturales, programáticos, de ruptura con la dirección empresarial de los organismos de dirección en los claustros docentes, figuras de los gremios venían coludiendo empotrados en los Consejos Superiores para hacer negocios y millonarias contrataciones con los dineros públicos, bajo el ropaje de la FES en el Valle dilapidaron cuantiosas sumas; los estudiantes denunciaron estos negocios que se replicaban en otros departamentos, cuando fueron descubiertos, se apartaron para fundar universidades privadas y hacer lo mismo con los ingresos de las matrículas. Los acontecimientos de 1971 que desafortunadamente tomaron a Luís Carlos Galán, de sorpresa, contenían esa efervescencia larvada desde el año 68 y la acumulación de malestares.

 (*) Magíster en Ciencia Política Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre, Cali.

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