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17 abr. 2017

La Mujer del Animal: duele en el alma

La historia gira a partir del año 1975 y se extiende durante 7 años, en Medellín y uno de sus barrios marginales (gran parte de la filmación se realizó en la zona de Jerusalén, en la frontera con el municipio de Bello); los hechos violentos hacen parte de conductas desclasadas, en medio de un submundo de personas excluidas, sin escolaridad y sometidos al atraso. La violencia delincuencial del personaje y su pandilla es  anterior al auge del narcotráfico que acarreó otras formas de violencia y otra ferocidad en las comunas de los cerros; la violencia de los años 70s conllevaba a los asaltos callejeros, al  carterismo, al abigeato, al hurto común, a la violencia urbana rutinaria con múltiples formas de acción para subsistir una pandilla de maleantes.

La película es argumental y con puestas en escena, pero semeja a ratos un documental; se trata de cine sobre la realidad, basado en una historia verdadera. Una película brutal sobre una realidad descarnada; avanza la narración a punta de madrazos y con situaciones sórdidas. Un drama psicológico lleno de maltratos y vejámenes contra la víctima principal y las víctimas aleatorias por la práctica del actor principal, de raptar jovencitas, poseerlas, dominarlas o desecharlas. La escena del rapto y violación grupal durante la fiesta de cumpleaños con otra víctima, ultrajado a todos los asistentes, es la más cruel y diciente de ese modus operandi.

Es una película enmarcada por dos ciencias sociales, la sociología y la psicología. Sin ser una radiografía familiar ni un retrato psicológico, logra las dos cosas porque la familia de Libardo Ramírez (El Animal), aunque lo cuestionan y critican, le admiten todo, lo toleran y protegen; y ése grupo familiar con cada uno de los integrantes es diseccionado en la película permitiendo al espectador adentrarse en las costumbres y forma de pensar de ellos; también la película al mismo tiempo describe toda una comunidad barrial en medio de una geografía de pendientes, casas de invasión de desarrollo incompleto, calles polvorientas, vericuetos, forma de vida, hábitos, lenguaje  procaz, vecinos que van repoblando el sitio como migrantes unos y otros como desplazados de varias violencias, y el vestuario de sus habitantes: todo ello conforma una subcultura. Los escenarios registran un ambiente de total marginalidad.

Víctor Gaviria trabaja con actores naturales, no necesariamente del mismo entorno y de la misma condición que los protagonistas, pero si de origen popular, escogidos los actores principales y secundarios de estratos similares y sin experiencia, pero con dotes innatas para desenvolverse, seleccionados de un casting o pruebas de actuación, este ha sido el procedimiento para las películas “Rodrigo D, No futuro”, “La Vendedora de rosas”, “Sumas y restas”. Así seleccionó a Natalia Polo (Amparo) y a Tito Alexander Gómez (Libardo), y sin ser una película coral, introduce un gran número de figurantes.

El director Víctor Gaviria describe a través de la película " La mujer del Animal", a una mujer bajo el dominio absoluto de un hombre montaraz, bárbaro, inculto, de conductas desviadas, agresivo y extremadamente machista. Es la historia de un secuestro con todos los ribetes de violencia y ensañamiento ante la debilidad de la víctima, aprovechándose el delincuente del miedo de ella y de la comunidad que, ni ayuda ni denuncia, utilizando las amenazas y respaldado por un grupo de matones que se asocian para delinquir en gallada o gavilla. Un secuestro donde no aparecen las autoridades, no hay investigación policial. Prácticamente un secuestro público a diferencia de tantas películas sobre secuestros de mujeres donde el secuestrador las oculta para usarlas como esclavas sexuales y saciar su animalidad, pudiendo burlar a las autoridades. Aquí no, el secuestro  que se inicia con rapto y violación es conocido por familiares y habitantes del sector.

Hay unos pequeños errores de continuidad en varias escenas. Una falta de marcar la transición de un tiempo a otro,  sin elipsis indicativas.  Como el embarazo de ella que no se ve y súbitamente se produce el parto. Y otros momentos de la vida de la protagonista en el decurso de los 7 años. Cuando se termina de ver este largometraje del cineasta colombiano Víctor Gaviria, uno descansa con una pequeña sonrisa en los labios, que simplemente significa que esta ficción de cine ha hecho justicia en su final y el protagonista, El Animal, tuvo su merecido. La total impunidad conlleva a esa reacción.

Este sentimiento de simple espectador es compartido con varios comentarios que se han escuchado en las últimas semanas en que se ha proyectado la película y que de manera acertada han considerado que esta filmación es “dolorosa”, “denunciante” y  “vertiginosa”. Si sumamos los tres factores, diríamos que es una  buena película y que por razones de nuestra sociología colombiana tan desconcertante, trágica y confusa, todos deberíamos ver, para aprender aspectos crueles y desobligantes de la cultura de la mujer que afecta todavía a un sector grande de los migrantes que a diario llegan a las grandes ciudades y que se instalan en ellas sin ningún atenuante, sin ninguna guía: como si fueran una carga tirada desde un avión y  un “defiéndasen como puedan”.

Es la historia de los migrantes que hicieron la transición campo-ciudad a la fuerza, tras la expulsión liberal-conservadora en la primera violencia de finales de los años cuarenta, extendiéndose en los cincuenta y sesenta del siglo 20, que le quitó a los campesinos desterrados, la tierra, el pan y los hijos y los dejó huérfanos de alma y vida para siempre.

Así llego El Animal a Medellín en la década del 70 del siglo pasado, con una carga de dolor y resentimiento que fue la hoguera principal de su comportamiento criminal: a sus padres los asesinaron en la violencia liberal-conservadora en el municipio antioqueño de Argelia. Es el antecedente principal de una historia cierta.

El Animal busca refugio y guarida en una de las comunas de Medellín que en esa época apenas se consolidaba e inicia una vida delincuencial y que para efectos de la historia de la película, engaña, seduce, secuestra, viola, somete y se apodera en cuerpo y alma de una niña de igual procedencia, Amparo. A El Animal, todos temen y a pesar de la "solidaridad" de los vecinos en medio de su pobreza, el miedo le gana a la justicia; y la devoción cristiana de la población no se rebela: así se desenvuelve el filme hasta su final.

Porque durante la proyección el espectador está sometido a una suma de vejámenes de El Animal a su presa, a quien llama su mujer (Amparo): Como puede el ser humano soportar tanta ignominia?, hasta el punto que en un momento Amparo escribe o mejor garrapatea una frase angustiante en un cuaderno sacado de un basurero, dirigida a Dios: “Señor, que estoy haciendo, que estoy pagando”. Porque el rebusque económico de la gente, incluye en crecimiento, la presencia de bandas delincuenciales de poca monta. Porque el sentimiento del miedo paraliza. Incluso los familiares de El Animal lo reconocen: “Todos le tenemos miedo”. Significativo también en la escena del bar La Sirena, donde sus compinches se rinden a sus caprichos. Hasta su madre le teme y lo justifica y le devuelve la culpa a Amparo: “que le estas dando a mi hijo, que lo tenes como enyerbao”, para tapar la ignominia de su hijo.

La  gente "asegurada" en sus covachas o cambuches solo puede mirar por las hendijas de latas y tablas de madera, un futuro negro y sin esperanza: no son pobres, son miserables enfrentados al hambre y la promiscuidad. La película resalta costumbres de la subcultura como la utilización de brebajes malignos del que fue víctima Amparo para entregársela a El Animal. y otras prácticas o comportamientos. Hasta la música que recrea y disipa está en contra de la población con los mensajes decadentes de la música de carrilera que expresa machismo y desolación: música que disculpa los desafueros de El Animal.

Este trabajo cinematográfico a su vez denuncia,  nos muestra a los habitantes urbanos de la gran ciudad,  la vida de los migrantes y desplazados en situación excluyente, dolorosa y cruelmente pobre: la película registra magistralmente macrovistas de Medellín con toda su fortaleza urbana y luego los contrasta con todas las debilidades de las comunas, caminos de herradura, casuchas sin servicios y una población sin esperanzas y sin trabajo. Solo por esa razón la película es una experiencia que se debe mirar en las salas de cine, para que historias increíblemente brutales como esta, no se repitan. Pero se siguen dando, aunado a ello la situación de vulnerabilidad porque ocupan zonas de vulnerabilidad y riesgo, expuestos a los desastres como el que se acaba de presentar en Mocoa.

La película es vertiginosa porque desde que se inicia mantiene la tensión y la atención del espectador y solo se espera que llegue el final y El Animal pague sus crímenes. Esta población sometida por el miedo a un desadaptado criminal, celebran con alegría, con tapas de ollas y con voladores, la muerte de El Animal. Es una celebración a la manera de justicia popular ya que la justicia en la ciudad no funciona. Es el único momento en toda la proyección, que Amparo descansa, le agradece a Dios como si hubiese llenado sus pulmones de aire nuevo para expulsar toda su amargura y  agradada con la muerte de su victimario va acercándose al cuerpo sin vida de El Animal, se agacha, le susurra al oído : “Gracias Señor, por haberme escuchado”.

 Por: Alberto Ramos Garbiras (*) y Ernesto Pino Londoño (**)

(*)Alberto Ramos Garbiras. Fue columnista de cine del periódico El País durante 10 años; realizó estudios de historia del cine en Suecia (1982) y edición cinematográfica en España (1983), becado por FOCINE y el ICETEX-.
(**)Ernesto Pino Londoño. Economista, con especialización en marketing social. Miembro del CPE Centro de Pensamiento Democracia y Postconflicto. Coautor de otros artículos de cine, como “Todos tus muertos” y “el soborno del cielo”.

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20 mar. 2017

Apostillas

Por: Alberto Ramos Garbiras (*)
 Y Alejandro López Lasso (**).

Mario Vargas Llosa, novelista y analista político que, incursionó en la actividad electoral en 1990 y fue vencido por Fujimori, un populista desbordado de carácter bonapartista, publicó hace poco una columna titulada “El nuevo enemigo”, en El País de Madrid (1). Vargas Llosa, posteriormente analizó la conducta de ese personaje en el libro “ El pez en el agua”, y Alan García en su obra “El Maquiavelo de los Andes”.  Vamos a realizar unas apostillas sobre esa columna porque creemos que el premio nobel  excedió su “pluma” digital en algunas apreciaciones y en otras tiene razón.

Vargas Llosa afirma, “A diferencia de lo que muchos creíamos, que la desaparición del comunismo reforzaría la democracia liberal y la extendería por el mundo, ha surgido la amenaza populista. No se trata de una ideología sino de una epidemia viral —en el sentido más tóxico de la palabra— que ataca por igual a países desarrollados y atrasados, adoptando para cada caso máscaras diversas, de izquierdismo en el Tercer Mundo y de derechismo en el primero. Ni siquiera los países de más arraigadas tradiciones democráticas, como Reino Unido, Francia, Holanda y Estados Unidos están vacunados contra esta enfermedad: lo prueban el triunfo del Brexit, la presidencia de Donald Trump, que el partido del Geert Wilders (el PVV o Partido por la Libertad) encabece todas las encuestas para las próximas elecciones holandesas y el Front National de Marine Le Pen las francesas”.

Primero que todo la Democracia liberal tampoco es perfecta, ni ha brindado todas las garantías, ni ha logrado un punto de satisfacción para el ejercicio de los derechos humanos, los derechos sociales, culturales y económicos; ni los colectivos y del medio ambiente. Precisamente la Democracia liberal con todas sus taras e imperfecciones ha sido en gran parte la razón del rebrote de los populismos de varias caras. Por las insatisfacciones de la población y el desencanto con dirigentes tradicionales. La mayoría de los países europeos y americanos están en mora de hacer cada uno la reingeniería a las democracias ancladas en lo representativo y participativo que funcionan en lo apariencial, pero no en lo real, buscar que el interés general y el bienestar de la población, se vuelva a disfrutar.

Además, el populismo si bien es cierto no conforma un sistema ni una teoría científica, para la ciencia política, si es una ideología y no una epidemia viral. En la acepción marxista, ideología es todo aquello que se construye con nociones, ideas y argumentaciones para lograr sostener algo, como la religión o el derecho, a fin de apuntalar a una clase o a una casta en el poder. Y el populismo del siglo XX lo logró. Ahora este neopopulismo de variadas formas también se  impulsa y construye con discursos de quienes pretenden relevar a los partidos en obsolecencia o a clases dirigentes anquilosadas y embelesadas con el poder sin lograr el  bienestar de excluidos, precarios, destechados, y arrancados de la tierra, entre otros.

En el caso del referéndum para buscar el  Brexit del Reino Unido  respecto a la Unión europea, el electorado joven, los estudiantes y profesionales votaron por la permanencia (remain); el electorado de mayor edad, los sectores golpeados por su posición económica y trabajadores afectados por la inmigración, votaron por la salida. El líder de la derecha, el señor Farage manifestó que, “ quiere usar la plataforma y el modelo de campaña hecho para ir más allá del Ukip y crear una nueva fuerza política que capte por igual a los desencantados del Partido Laborista y del Partido Conservador". Cuando se refiere a desencantados trata de abarcar a los excluidos y golpeados salarialmente, es decir al precariado.

Se registró en el Reino Unido una fractura de las élites respecto a la opinión pública, al electorado de base y ante los ciudadanos no militantes. Lo mismo ocurrió en EEUU, tanto demócratas como republicanos descuidaron a inmensos sectores del electorado y el populismo de Trump captó a los desencantados, a los obreros, a la clase media que ha perdido capacidad de compra, a los nacionalistas, a los xenófobos, etc.

Tiene razón Vargas Llosa cuando expone que los dirigentes del Brexit, “ganaron el referéndum proclamando que, saliendo de la Unión Europea, Reino Unido recuperaría su soberanía y su libertad, ahora sometidas a los burócratas de Bruselas”. Uno de los factores  que han pervertido y degenerado la política es la mentira. El engaño, el ardid con el uso del lenguaje siempre se ha utilizado para inducir al otro en el error haciéndolo equivocar o quitándolo del lugar, el espacio de poder, disminuyéndolo en la competencia. La mentira como táctica para ganarle al otro o quitarle lo que tiene.

Algunos cínicamente han dicho que la política es el arte de mentir. Con ello desconocen la ciencia política. Como la desconocen los charlatanes y repentistas que se lanzan a los cargos públicos de elección popular sin saber nada. Y otros han afirmado que la política es el teatro para el despliegue de la mentira. Otros actúan con mentiras o ardides para alcanzar lo que desean y después incumplen los pactos. Usualmente la mentira se había utilizado dentro de la política para inducir al otro, al competidor, engañarlo o para prometer algo posible de realizar, y luego no cumplir por razones ideológicas, compromisos con otros partidos o por intereses económicos.

Todas estas razones han facilitado que  la derecha política prenda un discurso populista contra los refugiados so pretexto de proteger lo nacional, y argumentar la necesidad del proteccionismo del mercado, los productos y las fronteras. Y han puesto a los dirigentes de los partidos formales a enfrentarse a unos nuevos dirigentes políticos de derecha populista que levantan los ánimos en una amplia población contra la dirigencia tradicional, de esta forma los señores Boris Johnson y Farage en el Reino Unido, avanzaron montados sobre el Brexit.

La ONU no ha logrado encausar el orden mundial. Hoy, las guerras inmanejadas, las oleadas de migrantes y refugiados, el terrorismo global, y el populismo manipulado por impostores, alteran las instituciones democráticas no modernizadas, resultan impulsando el desorden mundial por el arribo de una clase dirigente intonsa, e incapaz de resolver lo que no resolvieron tampoco, los estadistas de la postguerra fría (en los años posteriores a la caída del muro de Berlín); estos estadistas de la Unión europea y su aliado atlantista, EEUU, no lograron establecer una justicia penal internacional efectiva que castigara a los transgresores de los derechos humanos.

Expone Vargas Llosa que “El populismo frenético de Trump la ha convencido de que es posible detener el tiempo, retroceder a ese mundo supuestamente feliz y previsible, sin riesgos para los blancos y cristianos, que fue el Estados Unidos de los años cincuenta y sesenta. El despertar de esa ilusión será traumático y, por desgracia, no sólo para el país de Washington y Lincoln, sino también para el resto del mundo”. Aquí también acierta el escritor peruano porque  en su discurso de posesión Trump llamó a confrontar y desaparecer al estado islámico (ISIS), para borrarlo de la faz de la tierra, ni siquiera tuvo la diplomacia de abrir un resquicio para la búsqueda de una solución con buenos componedores: su afirmación está en la línea del exterminio y del choque de civilizaciones guiado por Dios. Cuando se sabe que ése grupo radical islámico reclama un territorio cercenado  desde el final de la primera guerra mundial. Y exhiben un fanatismo extremo guiados por otro Dios. O sea quedó servido el choque de monoteísmos.

Generalmente cuando se habla de populismo se relaciona inmediatamente con demagogia, mentiras, autoritarismo, caracterizado además por apelar al sentir nacional y un enfoque discursivo dirigido a problemas fundamentales y señalando a los que produjeron los mismos, sus propuestas se alejan de la realidad, los populismos de la extrema derecha que emergen en Europa y de Donald Trump, que creía que sus desbordadas propuestas no tenían límites, sin embargo hay otro tipo de populismo.

 Es la propuesta de Ernesto Laclau que expresa en su libro "La razón populista”, afirma que el populismo para ser razonable y saludable para la democracia tiene 3 características fundamentales:

1. Pensar identidades sociales: significa que se debe reflexionar qué valores representa, y que sectores y expresiones sociales pueden encontrarse en el lenguaje común. 2. Articular demandas dispersas: Unir las diferentes demandas y necesidades sociales de los sectores marginados de la participación política y forjar la construcción colectiva de esos sectores.3. La construcción de lo político:Ese encuentro conjunto entre los sectores que se reconocen democráticamente en un lenguaje común del líder popular tejen lo colectivo, construyendo lo político.

Todo un nuevo paradigma, que responde muy bien a la mirada reducida de Vargas Llosa, que lo define como una epidemia viral que amenaza la democracia liberal, como si esa misma tecnocracia ganadora en la democracia liberal no tuviera cansados a los ciudadanos.

Pero no acierta Vargas Llosa, cuando homologa o asemeja a todos los populismos de izquierda sin matizar entre ellos, ni reconoce que el asunto central estriba en el acoso que hacen a los votantes del pueblo quienes desesperados por ascender al poder los insuflan con discursos esperanzadores para atraerlos durante las campañas electorales. Los gobiernos de Chávez, Correa, Evo Morales, Lulla Da Silva, Maduro, u otros; unos con el socialismo real y otros con el socialismo del siglo XXI, tienen diferencias en lo administrativo aunque estuvieron impregnados por el populismo.  En España, el populismo izquierdista de PODEMOS que pudo llegar al poder en coalición con la izquierda Unida (IU) y los socialistas liderados por Pedro Sánchez que, por equivocarse no alcanzó  la presidencia del Gobierno y habrían podido vencer a la clase política corrupta. PODEMOS ha demostrado hasta ahora que ese estilo populista sirve para controlar a los partidos tradicionales, al menos para aconductarlos, no dejarlos desbordar, para desenmascararlos y hacerlos corregir políticas erradas.

(*) Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España).

Y Alejandro López Lasso (**). Abogado de la Universidad Libre, miembro del grupo de investigación REPUBLICA en temas de derecho administrativo, constitucional e internacional.


(1) . Vargas Llosa Mario. “El nuevo Enemigo”.  Columna Piedra de Toque publicada en la página editorial del diario El País de Madrid , www.elpais.es , marzo 5 del año 2017.

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16 mar. 2017

Neopopulismo en Europa

El populismo de extrema derecha que promovió el Brexit en el Reino Unido y los otros populismos de derecha de Europa al enfilar baterías de ataque contra la permanencia en la Unión Europea que los integra cada vez más con cargas impositivas y les resta autonomía, claramente dan a entender también que están contra la globalización (igual que Trump), porque consideran que sus mercados internos se han afectado por la apertura excesiva. Se tornan proteccionistas y fortalecedores de lo nacional. Están convencidos que el menoscabo de sus economías se debe a los compromisos internacionales, a las subvenciones y a la penetración excesiva de mercancías en el contexto de la globalización: esa es una expresión del nacionalismo. Los populistas de derecha atacan las migraciones excesivas, la tolerancia a los refugiados y tiene temor por los avances del terrorismo global.

Según el investigador Álvaro G. Zarzalejos, “Un abanico de causas algo más amplio es el que ofrece el Real Instituto Elcano, en un reciente informe titulado 'Causas del rechazo a la globalización: más allá de la desigualdad y la xenofobia', los autores coinciden en que, además del desencanto, otros catalizadores del populismo han sido el declive económico de las clases medias, la xenofobia, la revolución tecnológica y la crisis del Estado del bienestar”.

 Los países de Europa que están viendo florecer el neopopulismo de derecha son, Austria, Hungría, Polonia, Turquía; Holanda, Francia, el Reino Unido,  Alemania, Suecia, Bélgica, Italia, Hungría y Polonia, sus líderes son hostiles a la migración. Todo este florecimiento responde a la falta de acción y cumplimiento  de los partidos políticos convencionales o tradicionales con sus electores; a las crecientes masas que se sienten sin partido, al precariado expósito, a los nuevos problemas sin soluciones; a la complejidad del funcionamiento institucional, a lo enmarañado del edificio jurídico europeísta manejado desde Bruselas; a su funcionamiento que no entiende la gente del común y lo ven encriptado; a la corrupción si castigo ;al apoderamiento y monopolio del Estado por unas élites, etc. Entonces le creen al “salvador “que aparece y se proyecta como el mesías que sacará al  país de la confusión, luego se comprobará que algunos no saben del manejo estatal. Los tres rasgos comunes que alimentan sus discursos son: la xenofobia, la antiglobalización y el retiro de la Unión Europea.

La xenofobia es la negación de la diversidad humana, de la pluriculturalidad. Esta intolerancia no permite que un gobernante tenga equidad en sus actos. Se desprende que tampoco tolerará la reclamación de los derechos humanos de esas razas menospreciadas: afrodescendientes, asiáticos, latinos, musulmanes, etc.; tampoco las religiones a las que pertenecen, ni sus costumbres, ni vestuarios. La xenofobia llevada a esos extremos se inclina hacia la supremacía nacional y los actos de esos líderes, si llegan a gobernar, serán despóticos.

Con esa lógica xenófoba de los populistas nacionalistas que creen proteger a sus connacionales cerrando las fronteras, obstaculizando la entrada a los extranjeros no blancos que, ven además pobres, de raza inferior y ven amenazados sus mercados internos; con esa lógica la globalización debe ser cambiada por otra forma de interconexión entre países, y con esa visión el multilateralismo tampoco debería operar: es un criterio que llevaría al enclaustramiento de los Estados-Nación : una especie de exaltación a la “autarquía” y una consideración de los demás como bárbaros. Esto llevaría a pensar a otros sectores que preferible sería el maltusianismo, atacado en otras épocas porque buscaba disminuir las tasas de crecimiento. Los neoracistas promotores de muros ya no piensan cerrar ciudades como en la antigüedad, sino  cerrar países.

El neopopulismo nacionalista de los derechistas desconoce la universalidad ganada por los derechos humanos, declarados patrimonio de la humanidad y sostén principal de la arquitectura jurídica de la ONU, aplicando una lógica jurídica mundializada después de los momentos históricos más trágicos: la sumatoria de todas las guerras medievales, los conflictos del siglo XIX, y las dos guerras mundiales. La ONU debe resolverle las posiciones erradas a los xenófobos acerca del sistema vigente de protección a los refugiados, de cómo tratar el problema de las migraciones (generadas por el hambre, la pobreza y las exclusiones laborales), de la necesaria atención a los desplazados climáticos afectados por los desastres del calentamiento global, y el espantamiento de poblaciones creado por el terrorismo global. Las cuatro formas de movilización interestatal de personas, son asuntos diferentes.

El neopopulismo europeo alebrestado por el mal ejemplo de Donald Trump, busca despertar pasiones: religiosas, nacionalistas, de superioridad étnica, proteccionistas de mercados internos, etc., para mover las simpatías rápidas por el líder que atiza esas pasiones, sin que tampoco tenga las soluciones reales. Trump invocó en su posesión a Dios como guía y protector. Esto nos coloca en un punto de confrontación de monoteísmos y despierta más pasiones y emociones porque le da tintes teocráticos a lo que pueda decidir y se revive la aversión por los impíos. A dónde puede llegar el orden mundial que siempre ha anhelado la ONU con un presidente como Trump que no es estadista y altera las pocas cosas que funcionan creyendo que su visión es la acertada sin conocer el funcionamiento y los efectos de la geopolítica mundial.

A los miembros de la Unión Europea también les llegó la hora de redefinir las instituciones democráticas para que puedan satisfacer las necesidades de la gente y se expanda la justicia social. Si en cada Estado se incumple o no se proponen políticas públicas de bienestar extendido, sino se frenan los gastos suntuarios  y no controlan la corrupción absorbiendo ésta el presupuesto de la nación, y sin modernizar las instituciones, allí brotará alguna forma de populismo. Es la hora de parar el desmonte progresivo del estado del bienestar.

 La ONU y la Unión Europea deben acometer esta tarea de conjunto. Estos lineamientos es conveniente que salgan de los encuentros multilaterales y se impartan las instrucciones acompañados de la banca mundial. Así mismo de cómo cumplir con los propósitos de la ONU en cuanto a cooperación, desarrollo, incremento tecnológico y asistencia  a los países del sur del mapamundi. La ONU tiene que encontrar la forma adecuada para que al fin funcione el multilateralismo de que se jacta, promover rápido una reforma desde la Asamblea General, única manera de sofrenar el unilateralismo malsano. Y la Unión Europea, también. Solo esos dos entes transnacionales lograran frenar la vesania que se asoma de forma intimidante llevándonos a un desorden mundial mayor. 

El neopopulismo de derecha ataca la globalización, llaman al proteccionismo. Esto se explica así: el problema lo indican como extremo (la causa, exponen es la globalización), y la solución es protegerse como la crisálida (la oruga o gusano de la mariposa que se encapsula), que se encierra en sí misma para desarrollarse y protegerse de los depredadores y agentes externos. El llamado de los populistas de derecha al estilo Trump o Le Pen, es a proteger lo nacional, pero este es un enfoque simplista porque la mundialización  no es compatible con el aislamiento. Indudablemente la globalización económica necesita ser moderada.

La Democracia occidental necesita ser reorganizada en muchos de estos países. Es muy difícil homogeneizar todas las democracias de Europa y América, por no decir, imposible. Todas las piezas institucionales son disímiles y las reformas constitucionales son graduales, dependen de las necesidades reales y de  las fuerzas políticas representadas en los parlamentos; así que esto exigiría unos cambios procelosos y tormentosos. Pero si se puede ir avanzando en lo fundamental: Sacar a la Democracia de las garras del neoliberalismo, de la voracidad de los empresarios, de los poderes ocultos detrás de los mandatarios, de las castas económicas, para poder avanzar hacia el verdadero estado social de derecho.

Un caso contrario se da en España con el partido político PODEMOS de corte populista de izquierda, surgió en el año 2014, después del 15-M del 2011, en la plaza de la puerta del Sol con las largas acampadas. Su líder Pablo Iglesias acepta el marco teórico de Ernesto Laclau y reconoce que es un asunto de pasión por lo que se hace; reflexionando sobre el origen de PODEMOS, resaltó que se trató de entender lo mejor posible las expresiones de inconformidad por los malos manejos que se venían presentado de parte del Partido Popular y los desmanes contra  las instituciones democráticas. Se recogieran las expresiones de inconformidad y las quejas de los ciudadanos de a pie, se comprendió que reclamaban la normalidad y aplicación del derecho dentro de la Democracia porque la alteraron. Rompieron el equilibrio de poderes y los abusos contra las leyes cometidos por las mismas élites producen estas distorsiones y el malestar general. Han irrespetado la Constitución y allí hay un programa. Podemos lo está adelantando. Es decir el cambio se puede hacer cumpliendo el orden jurídico que, transgrede las élites.


Por: Alberto Ramos Garbiras | Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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7 mar. 2017

“Populismo redivivo”

El populismo tiene una connotación peyorativa, lo refieren como algo políticamente incorrecto, señalan a una corriente de personas que buscan liderar un movimiento político atacando a la clase dirigente y a través de la demagogia ofrecer lo que no se puede logar. Se refieren a una utilización del pueblo inculto que se deja llevar por discursos volcánicos, o sea, dividen la población en dos: 1) los cultos que son ellos (la clase dirigente tradicional), y, 2) los impreparados, sin cultura política (en el fondo se refieren a los excluidos y a las personas inmersas en la  pobreza). Quieren significar que quienes jalonan el populismo son burdos y promeseros, que no tienen compostura, ni cultura, que se comportan sin mesura.

El  investigador francés Ranciere, en su libro “El descuerdo, política y filosofía”, define al pueblo como un sujeto político que se ubica en una brecha. De un lado pueblo como un todo de la comunidad, por ejemplo, el pueblo argentino, y de otro lado, una parte de la comunidad, la marginal, los miserables. Por eso toda comunidad política nacional, es una comunidad escindida. De esta forma se pretende descalificar a los populistas desde que aparecen para subvalorarlos. Y esto no es cierto presentado de esa manera esquemática. Por eso hay que evaluar las diferentes formas del populismo. El populismo aflora cada vez que se produce una ruptura profunda entre el pueblo y las élites gobernantes incrustadas en las cúpulas de los partidos políticos, cuando se caen las políticas públicas de bienestar social y las instituciones son usadas para beneficio de los funcionarios y jefes de esos partidos; o entre los políticos profesionales y los gremios y el sector privado que vive de la contratación succionando grandes sumas.

En medio de las crisis democráticas de varios países los populistas han reaparecido: el populismo redivivo. Los populistas también buscan votos para ganar poderes locales y el poder nacional. Los partidos políticos formales, también buscan votos. Ernesto Laclau en su libro La razón populista, dice que, toda política de alguna manera siempre está contaminada de populismo. El “pueblo” del populismo es una construcción que genera una división dicotómica de la sociedad. Esto es un “nosotros” (el pueblo) y un “ellos”(los enemigos del pueblo).

Si tomamos un mosaico de populistas de izquierda, de centro, de izquierda, los anclados en las terceras fuerzas y los outsiders; podríamos hacer el ejercicio de diseccionar  o separar su lenguaje, propósitos y resultados. Desde los populistas del siglo XX en América Latina, Lázaro Cárdenas en México, Perón en Argentina, Getulio Vargas (Brasil), Pedro Aguirre (Chile) , Gaitán en Colombia; y los neopopulistas de izquierda en el siglo XXI: Chávez en Venezuela, Zelaya en Honduras, Ortega en Nicaragua, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Los Kirchner en Argentina, Lulla y Dilma en Brasil; o neopopulistas bonapartistas de derecha como Fujimori (Perú) y Álvaro Uribe (Colombia); y en Europa populistas de derecha como Berlusconi en Italia, Nigel Farage y Boris Jhonson en Inglaterra,  Haider en Austria ,Volen Siderov(Bulgaria), Le Pen en Francia, Geert Wilders en Holanda, Viktor Orban en Hungría, Erdogan en Turquía; y Donald Trump en los EEUU.

La investigadora Cristina de la Torre  publicó el libro titulado “Álvaro Uribe o el Neopopulismo en Colombia”, con prólogo de Piérre Gilhodes. Es un estudio comparado acerca de la evolución del populismo en algunos países latinoamericanos, sobre la forma metamorfoseada de nuevos populistas redivivos y la eclosión de neopopulistas que enarbolan lo social, como apariencia, pero algunos van cabalgando sobre la política económica neoliberal, así lo demuestra la autora en los casos de Menen, Fujimori o  Álvaro Uribe. Otros hacen el populismo desde el socialismo formal o nuevas formas de socialismo como el Chavismo con el bolivarismo (socialismo del Siglo XXI).

 El populismo del siglo XX fue una corriente política que alcanzó el poder en algunos países se caracterizó por surgir en los períodos de transición de la sociedad agraria a la sociedad industrial, es decir, surgieron líderes carismáticos que prometieron ampliar los espacios democráticos dándole participación a sectores subalternos que nunca habían tenido acceso a la función pública, monopolizada hasta ese momento por la élites de los partidos históricos y por los representantes de las formaciones políticas del movimiento radical que abrió los espacios a la clase media.

Los líderes populistas se presentaron  a la manera de mesías providenciales enfrentándose a las castas dirigentes para tratar de vencerlos, pero transformaron   las estructuras económicas de las naciones que lograron regentar porque sus reclamaciones formales estaban enmarcadas en los procedimientos establecidos institucionalmente: huelgas, paros, desobediencia civil, disenso, oposición; ninguna de carácter extralegal ni en el ámbito de la rebelión, y luego se reacomodaron como nueva clase dirigente sin proporcionarle  movilidad social verdadera a las mayorías electorales que convocaron.

 Los populistas son efectistas,  acuden a las obras de beneficencia masiva, a la caridad pública, a los actos administrativos de conmiseración  y solidaridad, para aprestigiarse, pero no transforman realmente las condiciones sociales  de los sectores subalternos dejándolos en los mismos estratos sociales a los que pertenecían cuando llegaron al poder. Los populistas son figuras que llegan a dirigir el Estado presentándose como renovadores y aparecen por fuera de los partidos tradicionales, son outsiders (fuera de lugar), con la opción de formar fuerzas nuevas que luego también subutilizan.

Los populistas que logran credibilidad hacen reformas que benefician al pueblo, amplían la participación democrática, brindan oportunidades y dinamizan la sociedad. Ninguna forma de populismo cambia radicalmente la sociedad. Esto lo hace la revolución, con ella se producen cambios totales en la economía, lo jurídico y lo social. El populismo no tiene cabida en el comunismo. Las políticas públicas y la extensión de la gratuidad (educación, salud...) dentro del comunismo no tienen tinte populista, son de la esencia del comunismo.

El neopopulismo de derecha (Uribe y Fujimori), y Menen (era progresista pero hizo un populismo de centro), los tres hicieron un refrito del populismo con retoques en la posmodernidad. Cedieron enormes porciones de soberanía nacional dejando regir los temas vitales desde el exterior. Gobernaron de manera mediática, como videopresidentes a través de los medios de comunicación difundieron su ideario que a su vez, era una mezcla de varias ideologías, pero privilegiaron el neoliberalismo dejando el rumbo de la economía en manos del mercado, la libre competencia, las privatizaciones de los servicios públicos; se apoyan en el sector industrial y financiero, desmejorando la situación social de las masas pero creando el espejismo de alcanzar la seguridad ciudadana arreciando la guerra y dando la sensación de que están de parte del grueso de la población con el diseño de mecanismos de representación comunitarios, pero en el fondo están subvalorando el estado social de derecho, en vez de fortalecerlo, precisamente para trancar el desarrollo socialdemócrata de las normas constitucionales que reconocen estos derechos.

El neopopulismo de izquierda es una variable que se extendió a varios países. Surgieron líderes desde los partidos establecidos como Lula Da Silva desde el Partido de los Trabajadores (PT), y Néstor Kirchner desde el viejo peronismo o justicialismo (el mismo de Menen); otros por coalición como Evo Morales y quienes fundaron nuevas formaciones políticas, como Fernando Lugo en Paraguay. La única coalición de izquierda amplia que ha llegado al poder tres veces y no ha caído en la tentación populista, haciendo gobiernos socialdemócratas serios con cobertura social aceptable ha sido la de Pepe Mújica en Uruguay, con su gobierno y las dos administraciones de Tabaré Vásquez.

Como lo expuse en mi libro “Conflicto interno, Fronteras y Crisis diplomática”, Hugo Chávez desplegó todos los esfuerzos en los últimos  años, para extender su influencia en los países latinoamericanos, de cara a propalar el imaginario de su proyecto bolivariano dentro del nuevo socialismo del siglo XXI, para él concursando con una mezcla ideológica de populismo, bolivianismo, castrismo, guevarismo, marxismo, socialismo, leninismo, cristianismo, nacionalismo y militarismo nacionalista. La operación mental que el mismo Chávez se ha hecho consiste en desdoblar, proyectar y extrapolar el pensamiento de Simón Bolívar, de principios del siglo XIX pasándolo al comienzo del siglo XXI, actualizándolo y ajustándolo a la nueva realidad política latinoamericana. De esta manera buscó influir en algunos países con gobiernos afines al pensamiento izquierdista, incluyendo el área caribeña. Fue una tarea económica, política y diplomática: con el petróleo y sus derivados para financiar, propalando las ideas, impulsando los grupos de integración, agitando el ALBA y el UNASUR, haciendo relaciones exteriores presidenciales intensas y ministeriales concertadas. Los países atraídos fueron: Cuba, República Dominicana, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Salvador, y Paraguay. Se dieron también intentos a través de candidatos presidenciales en Panamá y Perú. (1)

Colombia vio surgir el neopopulismo de derecha en el año 2002, apareció para competir en el área con el neopopulismo de izquierda arribado en Venezuela en el año 1999. Al reseñar el libro de Ricardo Sánchez Ángel , “Bonapartismo Presidencial en Colombia” , sobre Uribe Vélez, expresé que exhibió una conducta neopolulista y bonapartista, visualizada por hechos como el autoritarismo, la contrarreforma constitucional, la reelección, el crecimiento de la deuda externa, la facilitación del neointervencionismo norteamericano , el debilitamiento de los activos públicos, efecto de las privatizaciones. Y  una política social sin eficacia para combatir la pobreza, pero dejando la sensación de ayuda continua a los desposeídos con la política de cohesión social, que tenía tres pilares: aportes mensuales a las familias en acción, mesadas a las familias guardabosques, y la ampliación del SISBEN, o salud subsidiada con los dineros aportados por los trabajadores y funcionarios a través de las EPS. Es decir un asistencialismo miserabilista que no iría a sacar a nadie de la pobreza ni menos del estrato al que pertenecía. Mientras tanto las compañías extranjeras gozando de las concesiones acababan con los recursos naturales.

(1). Ramos Garbiras Alberto. “Conflicto interno, Fronteras y Crisis diplomática”. Libro publicado por la Universidad Libre de Cali, artes gráficas del Valle, agosto del año 2008.


Por: Alberto Ramos Garbiras. Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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25 feb. 2017

Rasgos del populismo

Para entender las formas del populismo podemos acudir al ensayo de Paula Biglieri(1), a partir de dos conjuntos de teorías sobre el populismo, acudiendo al menos a doce autores: Germani, Di tella, Murmis, Portanteiro, Cavarozzi, O Donell, Worseley, Canovan, Arditti, Laclau… No toda forma de populismo es deleznable, rechazable o mala, hay que saber diferenciarlas para no caer en la total confusión.

Cualquier forma de populismo se caracteriza por la manera de girar todo alrededor de un líder exaltado, utilizando un lenguaje confrontacional, porque él lo quiere así y detrás están los ad-láteres, estos van a usufructuar en círculos ése poder en un segundo nivel, otros ocultos; y porque el pueblo, en ese momento, ya no cree en nadie, más por la saturación de la situación nacional y malas experiencias, o por el descrédito respecto de lo que ha pasado con los gobiernos anteriores.

El populismo con el conjunto de propuestas elaboradas para criticar al gobierno de turno logra enardecer a la gente y cambiar el ánimo. Los indispone y hace brotar la rabia. Es un asunto de psicología de masas. El desencanto por el gobierno que no los satisfizo y el desencanto respecto a los partidos políticos, facilitan el surgimiento del líder populista. El sistema democrático sigue siendo hasta ahora el preferido, pero ninguna Democracia es perfecta. Entonces, mientras se encuentren instituciones que funcionen se deben extender programas de bienestar social e ir cerrando las ventanas de la corrupción que debilitan el funcionamiento del Estado.

El populismo es un aparataje montado para la agitación política y luego al ganar las elecciones, institucionalizado por quien quería llegar al poder por una vía distinta al funcionamiento formal de los partidos políticos reconocidos en ése país; llegan por fuera de los partidos políticos como outsiders o camuflados dentro de una formación política, o saltándose las filas de espera de las nominaciones presidenciales. O surge el líder de un partido político establecido y desborda las reglas de la competencia para sobresalir, ganar la nominación en el juego de los precandidatos y ascender, desembozando luego el discurso populista que le permitirá atraer simpatizantes y adeptos. Al lograr concentrar el poder, el líder populista comienza a desarmar piezas de la Democracia para lograr permanecer en el ejercicio del mando, o contrarrestar a la oposición que le resulte.

Hitler llegó al poder por la vía electoral agitando rasgos populistas, promoviendo el nacional-socialismo, identificando un enemigo externo(los judíos), resaltando la grandeza de la raza aria/germana, utilizando la demagogia, invocando la necesidad de armarse para defender la nación, etc. Pero ocultó su fin último: el totalitarismo. Para Hitler el populismo fue una línea de acción, un trampolín, para llegar a la otra modalidad que quería implantar: el totalitarismo. Ya dentro del Totalitarismo tampoco cabe ningún intento populista, por la rigidez del sistema. El populismo no brotará del totalitarismo; Hitler llegó a él a través del populismo que, es distinto, o desde el populismo como señuelo o táctica. Pero con el totalitarismo consolidado no habrá populismo, sino fuerza brutal estatal desplegada y violación total de los derechos humanos contra los opositores.

Las protestas globales desde el año 2011, los reclamos masivos de los indignados internacionales en las calles, los plantones y acampamientos de los últimos 5 años, no tienen que ver con la esencia del  populismo. Las razones y causas han sido otras. Esas protestas buscaban que cesara el poder en los países de los levantamientos, y se produjera un relevo, Las causas se encuentran en la actitud despótica de las gerontocracias del norte de África, o en los abusos bancarios del centro de Europa, o en la corrupción de los partidos políticos en el poder, etc. Buscaban esas protestas globales o locales la corrección del poder, que cesara el abuso de autoridad, o pretendían la modificación de unas políticas públicas, se hicieron con varios líderes de sectores sociales y la convergencia de movimientos sociales.

En cambio estos populismos que rebrotan desde el 2015 son formas de neopopulismo conducidos por un líder independiente o desde un partido político de derecha, líder que agita a la p oblación buscando votos contra una situación que atrae el descontento, como el Brexit, o lo hacen buscando la elección presidencial con un programa nacionalista o islamofóbico. No se inician propiamente con una protesta callejera sino con una organización que luego se convertirá en partido o movimiento político. Van contra la globalización, son xenófobos, proteccionistas, patrioteros,…

El socialismo es un sistema político con estas particularidades, pero pueden surgir algunos rasgos del populismo o acciones populistas para apuntalarlo, en el desarrollo del socialismo. Hugo Chávez lo hizo y fue moldeando el socialismo del Siglo XXI con la mezcla del pensamiento bolivariano. Llegó al poder montado en una onda populista contra dos partidos deteriorados (Adecos y Copeyanos), para construir ese nuevo tipo de socialismo, y se sostuvo con ese modelo. Su sucesor, Maduro, extremó las medidas, se desprestigió y acudió al autoritarismo y alteración de los canales democráticos, distorsionando el populismo implantado por Chávez.

Como lo explicó Emmanuel Kant en su ensayo “Qué es la ilustración”, el advenimiento de la Democracia significó “la salida del hombre de la edad de la minoría para convertirse en un adulto capaz de pensar por sí mismo”. La salida del oscurantismo, de las imposiciones, de la edad media en ese enmarañamiento de tinieblas, para pasar a una etapa de discernimiento de las cosas, donde la verdad pudiese conocerse. La edad media estuvo atravesada por tiranías, pequeños reinos despóticos, guerras entre principados; la religión y los dogmas esparciéndose, la inquisición como parte de la justicia, y la teocracia como aparataje de sostenimiento de los Reyes. Las revoluciones burguesas, la ilustración y el contractualismo permitieron el aparecimiento de los Estados-Nación, el surgimiento de las democracias, y por ende el fin de los dogmas y las mentiras. Pero hoy volvemos a ver una alteración de las democracias por la utilización de las mentiras de manera desembozada, la manipulación de las instituciones, la alteración del equilibrio de poderes, y la extensión del populismo bajo  diferentes formas para atraer sectores del pueblo, buscando confundirlos y adscribirlos a proyectos políticos personalistas, aprovechando el deterioro de los partidos políticos que no cumplieron las expectativas o se apoderaron del aparato del Estado y se corrompieron.

Si la verdad y la razón son inherentes a la Democracia en oposición al dogma y a las imposiciones de los gobiernos medievales; hoy la gravedad del problema está en el deterioro de las democracias que, han sido usadas continuamente por élites, castas y cúpulas de los partidos políticos, han entronizado las mentiras y prácticas corruptas, desviando la función pública y desgastando la Democracia hasta llevar a los gobernados a la incredulidad por los  procesos de ilegitimidad sucedidos. Entonces reaparecen los populismos dentro del pluralismo de los sistemas democráticos y unos desde la izquierda, tratan de reconducir a la nación hacia la recuperación de los valores: en España el partido Podemos y en Grecia, Syriza. Otros populismos desde la derecha tratan de cambiar el rumbo de la política montados en las distorsiones flagrantes (Trump, en EEUU; Forage y Jhonsson, en el Reino Unido, con el Bréxit; La señora Le Pen en Francia, etc), para crear partidos o fortalecer partidos que no han podido triunfar pero se abren paso con la xenofobia, la islamofobia, el nacionalismo, la supremacía racial, etc, buscando el relevo en el poder.

(1)Biglieri Paula. “Nueva conceptualización sobre el populismo en América Latina”. Ensayo publicado dentro del libro: “La democracia en América Latina” (partidos políticos y movimientos sociales). Editorial Homosapiens. Argentina, 2008


Por: Alberto Ramos Garbiras| Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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13 feb. 2017

Populismo digital y postverdad

Hoy la mentira se desembozó y es utilizada masivamente para convencer al grueso de la población en las disputas electorales y alcanzar con ello el poder total. Esto desfigura la Democracia, altera el discernimiento de los electores y va en detrimento de las políticas públicas que las personas esperan se apliquen para mejorar la sociedad. Las mentiras enrarecen el escenario político, distorsionan la realidad y llevan a una competencia desleal: instrumentalizan al elector. Así sucedió en EEUU e Inglaterra recientemente, las mentiras las volvieron verdad en la mente de los desinformados.

Las mentiras también las han utilizado para sostenerse en el poder los partidos reconocidos como “serios”. Pero ahora sin recato alguno se utilizan abiertamente para llegar al poder. Con las mentiras en la vida privada y lo interpersonal se calumnia, difama, estafa, etc. Dentro del ámbito de la política también sirve para competir de manera desleal, afectar el nombre del contendor, y se ridiculiza al otro para hacerle perder prestancia y credibilidad. Con mentiras, por ejemplo, disminuyeron el ascenso de Antanas Mockus en la campaña del año 2010, iba ganando en las encuestas, pero lo achicaron y volvieron indefenso: hasta ridiculizarlo. Tácticas del estratega electoral J.J Rendón. Donald Trump, llegó al poder con una campaña plagada de mentiras y calumniando a Hillary Clinton; en el Reino Unido, ante el Brexit se tejieron mentiras. No sólo perdió el poder David Cameron, lograron hacer retirar al Reino Unido de la Unión europea. En Colombia el plebiscito por la Paz se convirtió en una campaña de mentiras distorsionando el contenido de los acuerdos de Paz, con embustes hicieron enojar a la gente, despertaron la ira: lo reconoció el mismo gerente de la campaña por el NO.

Las mentiras, el engaño, antes tenían límites, pues los medios de comunicación eran una barrera o un filtro: no se prestaban a su difusión, fácilmente. Por lo tanto, los políticos electoreros se veían reducidos a utilizar el engaño persona a persona, o en reuniones de grupos a los que tenían acceso para logar los votos. Hoy, con las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, WhatsAap…), las mentiras se echan a circular y se diluye el responsable. La circulación es incontenible, se multiplica, no hay censura, no aparecen los responsables. Se distorsiona la verdad, y se difama al otro. Tanta mentira repetida miles de veces crea una postverdad, que ante el receptor desprevenido toma como verdad.

Con las mentiras el debate de las ideas y  los programas de gobierno se debilitan porque la contundencia de una mentira menoscaba un argumento serio que, para ser difundido necesita ser explicado a profundidad. Las mentiras encapsuladas en frases ligeras penetran la mente de los electores sin formación o sin tiempo para digerir los argumentos de fondo.

Bulo, dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española RAE, “noticia falsa propalada con algún fin”. Esa cantidad de noticias que inundan las redes sociales son las que han desinformado y desideologizado a la gente en las últimas campañas cambiando la correlación de fuerzas y llegando al poder el populismo de derecha en EEUU, con mentiras digitales, haciendo populismo digital. Ganó el UPKIT en el Reino Unido. Ganaron en Hungría. Lo hizo Berlusconi en Italia y ahora pretende hacerlo Beppe Gallo. Y están con ansiedad de  llegar en Francia, Austria, Holanda, Italia. De otro lado, el populismo de izquierda también se ha beneficiado para cuestionar y diezmar a los políticos corruptos en el poder, y para el aparecimiento de nuevos partidos políticos.

Paradójicamente las redes sociales que han permitido cambios políticos profundos y transformaciones estatales (en Egipto, Tunez, Libia, España, Grecia…); con las movilizaciones sociales por la facilidad para convocar las protestas locales y globales, como la caída de Mubarack, Ben Ali, Gadaffi; también esas redes sociales son las que facilitan la difusión de las mentiras y la pérdida de control sobre la información.

Si el periodismo es ejercido por muchos con profesionalidad (carrera universitaria, aunque no se requiera el título); antes los periodistas empíricos se asociaban y carnetizaban, o actuaban como free-lance, y buscaban un medio de comunicación formal: emisora, canal, boletín institucional o empresarial, etc. Ahora con el funcionamiento de las redes sociales y el auge de lo digital, los periodistas fueron desbordados, cualquiera posa o funge de periodista, suplantan periodistas, redactan, hacen videos; entonces la información no tienen “fuentes confiables”, comprobables, y llevan a este maremágnum que estamos viviendo.

Las comunicaciones digitales están facilitando la difusión de convocatorias populistas, la extensión del odio, el aceleramiento y expansión de las mentiras y la manipulación en general. La crisis de los partidos políticos contribuye a la aparición del populismo digital porque la gente no encuentra quien los represente con responsabilidad. Entonces, el dilema hoy para los receptores de noticias es discernir sobre lo que es verdad y la mentira. Lo que se difunde por las redes sociales no tiene control, es manipulable, puede ser creado por cualquiera que no es periodista; puede tener sentido y ser cierto, pero igual puede ser inventado o infamante.

Si los periódicos tradicionales, con fuentes “serias”, y con responsables de la información, han sido y son utilizados para distorsionar; esos mismos periódicos revelan parcialmente la noticia, la opacan y sesgan, imagínese la distorsión en las redes sociales y los sesgos que se plantan. Así, las nuevas tecnologías virtuales, digitales, han inundado de comunicados, mensajes, links, memes, textos, a los portadores de teléfonos inteligentes(Smartphone),a los poseedores de computadores, creando confusión, distorsión y expandiendo bulos. Inclusive la comunicación virtual que se vuelve viral ha sobrepasado a la comunicación tradicional que necesita empresas, jefes de prensa, salas de redacción, edificios, costos administrativos, etc. Hoy con un computador y un Smartphone, cualquiera se vuelve “periodista” y “director de cine”. Hoy se llama postverdad al cúmulo de mentiras que se están agitando a través de todos estos medios de comunicación virtuales, porque van más allá de la verdad y crean un ámbito imaginario que altera la política como la veníamos conociendo.

La participación política alternativa se está conduciendo por estos conductos, el activismo político es digital; y las movilizaciones, reacciones y expresiones de afecto o desafecto por los dirigentes políticos está siendo marcada por estos medios paralelos de comunicación social. El populismo tiene allí un nicho para desarrollarse, el populismo renacido y revestido en una de sus formas: el neopopulismo.

 Hay varios matices de populismo, niveles y tonos que lo hacen impreciso y difuso para definirlo conceptualmente. Todos lo usan para atraer y motivar adhesiones, porque se trata de mover a pueblo, de atizar pasiones. El populismo no configura un sistema político sino que aparece o brota dentro de un sistema político, usualmente la Democracia. El populismo no conforma una teoría para sustentar su validez, pero si es una ideología que penetra la mentalidad de los electores atraídos por nociones con información y desinformación, lemas, consignas, etc , todo encaminado a criticar al régimen político que pretende sustituir y elevar al rango de salvador al líder que jalona el proyecto.

 Las variadas formas del populismo impiden que desaparezca hasta que exista un sistema político perfecto en su funcionamiento institucional que, sea aceptado por toda la sociedad y tenga plena legitimidad. La Democracia representativa debe ser revalorada para volverla más práctica. La obstrucción o las dificultades que tienen los electores para activar  los mecanismos de  participación que les permita participar en las decisiones trascendentales, los expulsan o conducen a la movilización callejera, a la protesta, a la desobediencia civil; y otros caen en manos de los populistas reales y digitales que les prometen lograr desde el poder lo que se les viene negando o desconociendo. Por eso varios de los mecanismos de participación  democrática, deben ser revisados. Queda claro que si la democracia funcionara a la  perfección, si la gente se sintiera a gusto  con los partidos políticos (si estos cumplieran sus objetivos), el populismo burdo e hirsuto no prosperaría porque los partidos también acuden al pueblo para obtener votos. El problema no es convocar al pueblo (todos lo hacen). El problema es dejar avanzar a populistas irresponsables que terminaran también dirigiendo mal las instituciones estatales. Si la Democracia no se amplía con mecanismos de participación efectivos y si no se administra bien la hacienda pública, dejando avanzar la corrupción, siempre aparecerán fisuras, descontentos y surgirán propuestas que lleven al populismo.

Por: Alberto Ramos Garbiras.

Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC).

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4 feb. 2017

Formas del populismo (II)

Hay populistas que su principal bandera es el nacionalismo, otros son xenófobos, temen a la inundación del mercado con productos extranjeros y son por ende proteccionistas, enarbolan la soberanía nacional, rechazan los efectos de la globalización, son anti-integracionistas a bloques de países vecinos, etc. El lenguaje de los populistas es directo, crudo, frentero y contundente. Atacan para decir la verdad sin tapujos ni rodeos, Consideran que tantas expresiones y lenguaje suave o decente de los políticos en el poder, es una máscara para ocultar o disimular lo que hacen al robarse el presupuesto público que pertenece a todos. Entonces, se trata de confrontarlos para desenmascararlos.

 Donald Trump es populista de derecha que se dio a conocer haciendo populismo televisivo, con reinados nacionales e internacionales, y a través del programa de televisión El Aprendiz. Supo lograr difusión de su nombre para el objetivo que se había fijado: la presidencia de los EEUU. Una revisión sobre la composición del gabinete ministerial  de Trump confirma que su actitud es excluyente al nombrar  solo millonarios, blancos, con agendas contrarias a los temas de interés de las minorías, de la pluriculturalidad, y a los temas impulsados por Obama a quien como afrodescendiente le quisiera borrar su obra. Son plutócratas  que jalonaran los intereses privados en las áreas de educación, el trabajo, la salud, el medio ambiente y el manejo de la energía. Por lo tanto, la aspiración a la igualdad y al trato justo, lo mínimo que debe proporcionar la Democracia, se verá inalcanzable.

 Con los Decretos o directivas presidenciales hasta ahora firmados, sin evaluación previa por los efectos que causen; el muro con México, los gasoductos de Keystone y Dakota, el freno a los inmigrantes de 7 países musulmanes, la salida del tratado transpacífico, el endurecimiento del visado para latinoamericanos, etc; confirman su carácter autoritario. El congreso de los EEUU tendrá que revisar antes de proceder a las apropiaciones presupuestales, las extralimitaciones y las medidas exorbitantes contenidas en esas directivas presidenciales; y más adelante estudiar cómo frenar a un presidente errático que alterará el orden mundial. Por ejemplo al impedir indiscriminadamente el ingreso de musulmanes creyendo que con ello tapona la entrada de terroristas, confundiendo a musulmanes con terroristas yihadistas, es desconocer toda la tradición t tácticas de seguridad antiterroristas; y transgrede la carta de la ONU sobre la circulación de personas: un asunto es la medida antiterrorista y otro asunto es cerrar las puertas a naciones enteras. Creyendo que el muro en esta caso es la visa. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, solicitó retirar el decreto que impide el ingreso de personas de 7 países porque viola la política de protección de reasentamientos de refugiados, este es un amparo de humanidad. Y desde la Unión Europea (UE), el señor trusk se expresó contra Trump, afirmando que se convierte en una amenaza para los países miembros de la UE.

Sobre todo, qué hacer con un gobernante que desconoce la ciencia, las advertencias de expertos mundiales, la mesura y que logró ganar con exageraciones, calumnias y mentiras. Que actúa como repentista (diciendo las frases de repente, sin reflexión), por instinto y queriendo administrar el país vía Twitter. Si va a gobernar con esos  mismos  parámetros se verá abocado a ser enjuiciado políticamente por el Congreso y judicialmente por la Corte Suprema de Justicia, para evitar la caotización del país. Los congresistas ecuánimes e informados, (demócratas y republicanos), no toleraran que un personaje exótico y ególatra, sin conocimiento de las relaciones internacionales, aparezca caprichosamente tomando una serie de decisiones que alteren el rumbo racional de la política exterior con yerros y desenfoque que aíslen a los EEUU, en aras de un proteccionismo excesivo.

 El planeta tierra después de la segunda guerra mundial, con la ONU no la logrado establecer un orden mundial estable, el multilateralismo no opera bien, la justicia penal globalizada tampoco, al calentamiento global y la adaptación al cambio climático por tardanza den las medidas de las cumbres mundiales no ha dimanado los gases de efecto invernadero, por eso hay desastres ; el terrorismo globalizado se agravó por el aparecimiento de ISIS desde el año 2014, atacando países del mapa europeo; esa falta de orden de acentuará por las decisiones de un cruzado populista-mesiánico que afirma protegerá a los norteamericanos, actuando prácticamente como se cierra y enreja una casa para impedir que  entren los delincuentes.

 La globalización de la economía y de otros aspectos va cambiando las sociedades; las migraciones de la población son en gran parte una consecuencia. Varios capas de personas afectadas por la globalización busca oportunidades y trabajo en otros países; se suma a ello la huida de millones de personas por las guerras que los convierten en refugiados de manera forzada ; comienzan un largo trasegar transnacional buscando ayuda humanitaria, refugio, trabajo, protección; y de otro lado los desplazados climáticos que huyen por los desastres y catástrofes (Tsunamis, terremotos, inundaciones, deslaves, incendios, etc) ; estos tres factores que originan traslado masivo de personas que buscan ubicación en otros países, como trashumantes, incomoda mucho a los habitantes habituales de las ciudades donde llegan y se inicia un proceso de rechazo y de críticas a los gobiernos que asimilan la recepción de personas(como le ha sucedido a Ángela Merkel en Alemania, y ocurrió en el Reino Unido), aparecen entonces los populistas de derecha, xenófobos que arman el discurso nacionalista y tienen recibo en electores inconformes con la oleada de migrantes.

 El hambre y el desempleo tercermundista en los países subdesarrollados (África, Asia, Oriente y América Latina), disparan la salida de personas de sus países, buscan camino hacia los países desarrollados, o sea, la desatención, la concentración dela riqueza en el mundo, la falta de distribución equitativa de los bienes, ha llevado a las oleadas de “invasores” que incomodan a los que han alcanzado el bienestar social.


Por: Alberto Ramos Garbiras. Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .

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25 ene. 2017

Trump y el populismo

Los populistas de derecha se han beneficiado de los avances digitales para difundir mentiras, calumnias, distorsiones y bulos contra políticas públicas que tienen inconvenientes de consolidación en un país. Atacan a los gobernantes por las redes sociales, difunden generalidades sin soporte científico ni teórico y crecen el malestar: así sucedió con el Brexit en el Reino Unido para lograr el retiro de la Unión Europea y así sucedió con el triunfo de Trump en los EEUU. Surgiendo de esta manera una nueva clase dirigente impreparada para el manejo del Estado.

Boris Johnson, uno de los líderes del Brexit, hoy Ministro de Relaciones Exteriores, confunde a Turquía con Egipto. Donald Trump no distingue entre ser musulmán y ser islamista. No sabe de política internacional ni de la administración pública. De sus frases se desprende que es un zafio, inculto en la mayoría de los temas, un derechista que puede aumentar el desorden mundial.

Lo del Brexit, Trump y el plebiscito en Colombia, son una muestra fáctica de cómo la Democracia es afectada por las mentiras, la manipulación, generando confusión y desviando la conducción del poder. Así el poder cambia, lo cual podría ser saludable para el arribo de otros dirigentes o la formación de una nueva clase política; haciendo el relevo; pero si los que ganan son populistas irresponsables o derechistas radicales, el pueblo va a perder más.

 Los partidos políticos con las expectativas del pueblo que los apoya también son responsables del surgimiento  de nuevas formas de populismo. En el caso de Donald Trump, un tránsfuga y saltarín del bipartidismo norteamericano, prácticamente se deslizó hacia el partido republicano sin ser ya un miembro activo y logró la nominación presidencial en las primarias, contra más de 10 aspirantes y contra la voluntad de prestantes republicanos reconocidos y saliéndose de los esquemas programáticos de ése partido. El discurso populista de derecha atrajo a los desencantados de los dos partidos tradicionales de EEUU y a los arruinados económicamente.

El partido derechista Ukip liderado por Nigel Farage y el señor Paul Nuttall se “creció” por el triunfo del referéndum sobre el Brexit, en la práctica fue un plebiscito; y  en efecto  los dos partidos fuertes (Laborista y el Conservador) se debilitaron. Los dirigentes del Ukip utilizaron la difusión de consignas a través de las redes sociales animando por la salida  (leave) de la Unión Europea (UE), con exageraciones, distorsiones y mentiras; el enfoque dado fue el de una independencia y liberación de las cargas que implica la pertenencia y una exageración de los males por la permanencia. Ese es el estilo del neopopulismo nacionalista. La Democracia se debilita pero también se debe a un adormilamiento de los dos partidos fuertes y a la falta de nuevos programas de incorporación a los golpeados por la crisis.

El electorado joven, los estudiantes y profesionales votaron por la permanencia (remain); el electorado de mayor edad, los sectores golpeados por su posición económica y trabajadores afectados por la inmigración, votaron por la salida. El líder de la derecha, el señor Farage manifestó que, “ quiere usar la plataforma y el modelo de campaña hecho para ir más allá del Ukip y crear una nueva fuerza política que capte por igual a los desencantados del Partido Laborista y del Partido Conservador". Cuando se refiere a desencantados trata de abarcar a los excluidos y golpeados salarialmente, es decir al precariado.

Se registró en el Reino Unido una fractura de las élites respecto a la opinión pública, al electorado de base y ante los ciudadanos no militantes. Lo mismo ocurrió en EEUU, tanto demócratas como republicanos descuidaron a inmensos sectores del electorado y el populismo de Trump captó a los desencantados, a los obreros, a la clase media que ha perdido capacidad de compra, a los nacionalistas, a los xenófobos, etc,

Uno de los factores  que han pervertido y degenerado la política es la mentira. El engaño, el ardid con el uso del lenguaje siempre se ha utilizado para inducir al otro en el error haciéndolo equivocar o quitándolo del lugar, el espacio de poder, disminuyéndolo en la competencia. La mentira como táctica para ganarle al otro o quitarle lo que tiene. Lo mismo sucede dentro de la guerra: se difunden mentiras para hacer equivocar al contrincante. Recordemos que la guerra también es una vía para hacer política.

Algunos cínicamente han dicho que la política es el arte de mentir. Con ello desconocen la ciencia política. Como la desconocen los charlatanes y repentistas que se lanzan a los cargos públicos de elección popular sin saber nada. Y otros han afirmado que la política es el teatro para el despliegue de la mentira. Otros actúan con mentiras o ardides para alcanzar lo que desean y después incumplen los pactos. Usualmente la mentira se había utilizado dentro de la política para inducir al otro, al competidor, engañarlo o para prometer algo posible de realizar, y luego no cumplir por razones ideológicas, compromisos con otros partidos o por intereses económicos.


Por: Alberto Ramos Garbiras. Politólogo de la Universidad Javeriana, profesor de derecho en la Universidad Libre

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