29 ago. 2016

Sectores sociales y Movimientos sociales

Las palabras persona, ciudadano, gente, pueblo, etnia, sociedad civil, domiciliado, residente, tienen diferente significado pero cada uno de ellos hace parte de la Nación. Y la nación es un componente básico del Estado. Algo similar ocurre con las expresiones partidos políticos, movimientos políticos, movimientos  sociales, grupos significativos de ciudadanos, son agrupaciones formales o menos formales que sirven de vehículo para hacer y ejercer la práctica política. La constitución los contempla en el artículo 108. Pero la expresión sectores sociales no está expresamente  contemplada allí, y se encuentra dispersa en todos.

         Hoy frente a la crisis de los partidos políticos tradicionales y la crisis de los partidos “nuevos”, todos los surgidos después de 1991, unos reagrupados en otras formaciones políticas, otros extinguidos y vueltos a aparecer con diferente ropaje o personerías jurídicas, otros camuflados, o transmutados y los demás atomizados por falta de cohesión ideológica o por rupturas de los bloques, alianzas y polos formados, este panorama hace que la práctica política hoy tenga más confusión para las militancias, adeptos, seguidores , e incluso dificulte las decisiones del voto de opinión.

          Las líneas ideológicas  se han disuelto, el clientelismo sigue extendido en todos los comportamientos, la corrupción de las élites no ha disminuido porque utilizan otras formas de exacción, la participación ciudadana y la ampliación de la Democracia sigue estando obstaculizada entre otros aspectos por la falta de cultura política y los defectos del sistema electoral. Lo más grave,  la abstención se comporta como si nada hubiera pasado. Entonces, sin el  voto obligatorio las cúpulas de las dirigencias partidistas se apoderan del aparato del Estado con la proporción electoral que resulte en las urnas.

          La diferencia esencial entre movimientos sociales y sectores sociales estriba en su composición y origen. Los movimientos sociales tienen una misma raíz, ya sea étnica, racial, religiosa, de actividades, fines económicos o misionales,etc.(por ejemplo, los indígenas y sus ramificaciones en etnias, resguardos; las negritudes, los viviendistas, el campesinado, las iglesias, los ambientalistas, el movimiento estudiantil, las feministas, los LGTB,etc.). De otra manera los sectores sociales sin consideración racial, religiosa o de estratos sociales, se identifican por la inmediatez de lo que hacen, necesitan y buscan ser más funcionales para trabajar, rebuscarse y sobrevivir. Se encuentran en la economía informal o formal pero no gozan de todos los beneficios, oportunidades y garantías. Son excluidos del gran mercado, no pertenecen al empresariado pero tienen emprendimiento. Y hacen parte del precariado. Estos sectores son susceptibles de ser convocados a la actividad política puntual en lo electoral, sin desgastarse en militancias o adhesiones personales, pero si convocados a lo programático en lo que a ellos concierne. Son sectores como los gualeros, los taxistas, volqueteros, carretilleros, los vendedores ambulantes, los mineros artesanales, los emboladores, las prostitutas, etc.

         Ernesto Laclau, teórico  argentino planteó que “cuando las masas populares excluidas se incorporan a la arena política, aparecen formas de liderazgo que no son ortodoxas”. Estos sectores sociales cada día sienten más la exclusión y la falta de garantías. Están saliendo a protestar y a reclamar. Deben ser atendidos con políticas públicas concretas. Entonces, sin necesidad de convertirlos en políticos activistas ni inscribirlos en partidos o fracciones, porque no se trata de ello, hay que atenderlos e incorporar propuestas en los programas de gobierno para atenderlos adecuadamente. Y con la ayuda de ellos transformar el poder local.

           La gente no se siente representada y por ello acude a defender los intereses sectoriales de su entorno, trabajo y sobrevivencia. En estas circunstancias los sectores sociales sin ser parte de los aparatos de los partidos políticos, sin ser movimientos políticos, ni sociales (aunque sus miembros tuvieran alguna conexión), se convierten en estas circunstancias en actores claves para los nuevos cambios político- administrativos. Quien sepa convocarlos para las elecciones regionales o locales puede ampliar su espectro de acción electoral sumándolos a la alianza conformada, o coalición lograda.

          Los sectores sociales son múltiples y aparecen con la dinámica de las actividades y trabajos que la gente realiza, se reagrupan e identifican por el oficio, los propósitos comunes, las iniciativas de emprendimiento artesanal , comercial o empresarial; por el común denominador frente a la producción agrícola; o en las ciudades por las formas de supervivencia y hasta en su relación con el uso del suelo urbano; pero no están politizados ni tienen ideología cohesionada, la única forma de nuclearse es por el trabajo y objetivos que tienen. En cambio los movimientos sociales si tienen una afinidad ideológica, o racial, o étnica, o religiosa o política, etc; y organizan una fuerza social para hacer respetar sus derechos horizontales, Y actúan con organizaciones política que obtienen personería jurídica, o p como aliados coyunturales o de ocasión con los partidos, pero no se dejan subsumir y absorber por los partidos políticos; porque no creen en ellos y para poder lograr el trámite de sus aspiraciones y necesidades. Ambos son sujetos políticos, los sectores sociales y los movimientos sociales porque hacen parte de la Nación, se pronuncian en su oportunidad, presionan y reclaman y tramitan asunto que tocan con diversas políticas públicas: ambos son agentes sociales. Ambos resultan en diferentes circunstancias insertos a actividades que tienen que ver con la transformación social del país.

         Los movimientos sociales y los sectores sociales también sin proponérselo, ni estar de acuerdo coinciden en sus reclamos y protestas porque buscan que desde el Estado se les reconozca derechos sociales, culturales y económicos no reconocidos y facilitados en leyes, decretos o normas menores, pero la raíz del derecho es constitucional. Lo mismo que protestan por la violación de algunos derechos humanos y el no cumplimiento de los derechos colectivos y del medio ambiente, es decir la carta de derechos que apunta a la construcción del estado social de derecho. En la práctica, presionan por la ampliación de la democracia.

         La protesta de los habitantes del Chocó se produjo por desatención en varios aspectos que atañen a la seguridad, la salud, la educación, los daños de la minería, etc.; Una protesta como la del Chocó es una expresión regional de la inconformidad a ella confluyen sectores sociales y movimientos sociales en apoyo de las reclamaciones, convergen en la reclamación, pero las causas y la autoría de la movilización es plural.

          Durante el año 2015 fueron 283 protestas sociales de diferente índoles, protagonizadas por diversos  sectores y coadyuvados por movimientos sociales: universitarios, indígenas, viviendistas, ambientalistas… provocando obstrucción de las vías y motivado formas de concertación para solucionar los problemas.

         Las protestas sociales se están presentando con mayor notoriedad ante la falta de solución efectiva a los sectores sociales y a los movimientos sociales. Las personas para hacerse sentir se agrupan. En solitario nadie obtiene eco ni resultados. Se agrupan quienes tienen un reclamo similar, una desatención local o nacional. Cuando han esperado demasiado y agotado los reclamos individuales, o cuando se siente que la política pública sobre ése tópico requerido no existe, no la van a implementar. La protesta social es la última forma civil de presión para reclamar la acción estatal y buscar la solución.

         Las personas hacen parte de la nación y son el componente humano del Estado. Pero la maraña de instituciones, más los intereses de las élites política y las castas económicas, se apoderan del aparato del Estado hasta deshumanizar la administración y desatender a las personas desconectadas de la burocracia estatal o de las cúpulas partidistas.

         Así las movilizaciones populares y sociales se producen saltuariamente y en diferentes sitios de la geografía nacional en la misma medida que las personas, los ciudadanos y sobre todo los sectores sociales afectados, son desatendidos o burlados. Acuden a la protesta social que puede llevar a la desobediencia civil y a la resistencia civil hasta que se solucione el problema y se corrija el abuso del derecho. En los Estados donde no se corrige a tiempo y la protesta crece, o se reprime abiertamente sin dialogo y corrección se llega a la guerra civil o a la revolución.

         Los gobiernos conservadores, autoritarios y represores, ven la protesta social como subversiva desde que brota. No reconocen que la protesta es sinónimo de inconformidad, insatisfacción y falta de ejecución administrativa. La protesta social es un reclamo colectivo que requiere atención y corrección, no represión desde que aparece.

         El paro camionero por ejemplo, este debe ser analizado con la óptica de hasta dónde puede llegar un sector social. Los camioneros no pertenecen a un movimiento social, tampoco lo hacen a nombre de un partido político. Tampoco lo hicieron porque sean comunistas, socialistas  o populistas. Ni porque una guerrilla los hubiere animando u obligado. Este sector social (aquí hay una diferencia con movimiento social), los camioneros no está exento de divisiones como en todos los colectivos, y de corrupción de algunos dirigentes, como en todas las actividades y agrupaciones de profesionales o de oficios; este sector social logró tener casi paralizada la economía del país.
    
         Los camioneros reclaman todo lo relacionado con el área de trabajo donde se mueven (fletes, gravámenes, peajes, menos impuestos, forma de chatarrización de los vehículos, reposición de los vehículos, etc., ); entonces con la óptica tradicional de la lucha de clases NO se puede analizar o mirar este problema.
    
          Estamos presenciando en Colombia una transformación de la lucha de clases. Para la solución de los  problemas se está reclamando por sectores. No es el enfrentamiento del proletariado contra la burguesía. Ni es una lucha o puja entre estratos sociales. Se está dando es la presión de sectores sociales y de otro lado, de movimientos sociales que reclaman lo que les corresponde para poder desenvolverse. Por ejemplo los taxistas Vs los de Uber, el sector judicial presionando al alto Gobierno centrado en el Ministerio de Justicia; los paperos reclamando al Ministerio de Agricultura, los cafeteros por otro lado,los vendedores ambulantes con manifestaciones ante las alcaldías municipales; hasta los prisioneros(reclaman el no hacinamiento en las cárceles y mejores condiciones sanitarias); los indigentes sin bienestar social ubicándose en lugares publicos a falta de albergues; y así podríamos enumerar varios sectores sociales.
    
    Esta nueva forma de lucha de clases es complementaria a los reclamos de los movimientos sociales (indígenas, campesinos, afrodescendientes, el movimiento estudiantil, el movimiento sindical, el movimiento ambientalista...). Dentro del postconflicto tendrá que resolverse la condición económica de cada sector. Por ahora el Gobierno sin terminar la guerra con otros actores colectivos no ha podido resolver esta multiplicidad de asuntos.

          La fuerza pública tiene entre sus objetivos hacer valer el Estado de Derecho, pero un derecho injusto no puede mantenerse sin corregirse porque las normas hacen parte del Estado Social de Derecho que implica unos reconocimientos mínimos para cohabitar en sociedad. El derecho debe ser válido, vigente y eficaz, si es equitativo. Un derecho injusto, desequilibrado y desconocedor de la carta de derechos conlleva a la concentración de privilegios que las mayorías rechazan.
    
         Cada que se niegan los derechos sociales las movilizaciones crecen y se encuentran sin respuestas efectivas para aplacarlas y volver a la normalidad pública. O se les incumple después de firmar los compromisos, aumentando la incredulidad. El descontento de los inconformes crece y la represión se afina con cuerpos especializados de la fuerza pública. El ESMAD es un ejemplo de ellos: los Robocop criollos. En toda sociedad hay que conservar y lograr el orden público porque la validez y vigencia de las normas no es suficiente, hay que lograr su eficacia y cumplimiento; pero no se trata de armar cuerpos especializados solamente, como los Swat norteamericanos, los miembros del GEOF en Argentina, el GOPE en Chile, la FIP en Guatemala…; se trata de reforzar la seguridad, pero lo importante es que los gobiernos alcancen un Estado con justicia social, rentas equitativas, evitar el desempleo, las exclusiones y brindar oportunidades.

    Por Alberto Ramos Garbiras:
Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre.