5 nov. 2014

Ecos del conversatorio y presentación del libro “El Príncipe de Chía”

Cada día, el amigo escritor Omar Adolfo Arango, se va dando a conocer a los amantes de las letras y la literatura, con su obra PRINCIPE DE CHIA "Enfrentamiento de dos mundos" y nada mejor que su coterráneo, el historiador Alberto Ramos Garbiras sea su interlocutor en el conversatorio, en donde seguramente los asistentes, disfrutarán y dilucidarán las verdades no manipuladas sobre nuestros aborígenes.
Por: Danilo Useche González
 29 de octubre, 14:46
Enorme !.
Fue un emocionante momento  escucharles.  Resumen su obra, esfuerzo de 20 Años, lo hace   un MAESTRO de nuestra historia indígena. Alberto  nos demostró su capacidad de  explorar también en ese mundo primitivo y el actual, cuando  aludió a los modos de producción y  menciono  a Marx.

Chía: Luz de Luna. Diosa  que  enriquece a  nuestra madre tierra.

Calendario de 28 días,  eso es  el ciclo de la luna. Que se identifica con el de  las mujeres,  gestoras  de  vida, de niñas a señoras. Esa solo frase es un poema. España que con  curas, obispos y papas, biblia, escopetas, perros, espadas, con  marrullera jurisprudencia, lengua, y caballos, escudos de metal y  hordas de asesinos pisotearon  las  culturas de nuestros antepasados. Esas gentes de la Corona, chusmas de bandidos  hambrientos de  oro.

Que falta de  dignidad por nosotros mismos el observar como cuando llega uno de aquellos de lo  fuera la dictadura de Franco y paso a República con Rey abordo,  cuando nuestros gobernantes acuden prestos a rendir honores.
Fue  ese conversatorio del 30 de octubre una cátedra de respeto a la dignidad del ser humano, de aquel indígena que al  español le respondió soy PERSONA. Me encanto también cuando uno de los presentes aludió a la estatua del que se dice fundo a Cali y con  valor señala  como se ignora  a los indígenas en esta, cuna  de varias culturas nativas de esta parte del occidente colombiano.

Tendida la mano   del nativo, el delincuente le  responde con masacres.
Que jamás olviden los de la Ibérica, que eso, no se nos olvidará.

Me hicieron recordar ustedes dos, a dos Celtas: Geròid  Ò Loingsigh    en su obra La Reconquista del Pacifico, y a Roger Casament, quienes según el antropólogo colombiano Efraín Jaramillo han denunciado  esos crímenes de lesa humanidad, en esta Colombia plurietnica y  multicultural.  Historias de invisibilidad de las comunidades indígenas y negras.

Ahora la suya entra por la puerta grande.

Que  horror  esa cultura  de la  Sevilla. De Toledo y Madrid, la de los reyes católicos,  de esa España  guerrerista, machista y altanera, la del Mío Cid, que también masacro y robo a los  árabes asentados siglos atrás en la península. Afortunadamente se vieron transitar a los Quijotes y  Machados.

Hasta  maestros de la desproporción en las armas, como cualquier país  desarrollado frente a  la noble  lucha del pacifista indígena que con el tiempo junto a negros y criollos se insurrecciono.

¿Que  son mitos o leyendas  o simples tradiciones  lo de  los muisca?,  los siglos han demostrado que en ciencia naturales no es mucho lo que la " gran ciencia y tecnología europea" nos pueda enseñar.  Ahora  Europa viene por los saberes de nuestros  médicos indígenas, y se roban sus medicinas y  de igual forma nuestras  plantas curativas. 

Se  nos muestran como aliados  y buenos  maestros  en el manejo de la banca, de los servicios públicos, y  grandes gerentes de las termoeléctricas. Y de la infraestructura vial.

Aún siguen utilizando el espejito, vean un ejemplo: El Real Madrid, contra a un  jugador, la radio, la prensa  hablada y escrita  no descansa de  elogiar al equipo, y tras bambalinas la "madre patria" se queda con las Licencias Ambientales. Vuelven pues por mas, y mas oro. Y de paso no con molinos de viento sino con la caída de aguas  a electrificar.

Así  pues respetado  Adolfo, nos probo usted junto con su amigo Alberto que son dos  Auténticos defensores  de los derechos humanos y la cultura  latinoamericana. E incluso de nuestra economía y  usted de la lengua Muisca. Viva Chía.

Mil y mil merecidos aplausos.

La historia les recordara como hombres libres que  van enseñando como aprender a  amar  ese patrimonio que se nos quiso arrebatar.

De: Aldemar Gómez Ocampo
Oct 31, a.m. 9:59