3 jun. 2014

Agenda de Paz Universitaria

El martes 29 de abril  se realizó en la Universidad Libre el Foro internacional sobre la experiencia armada y el postconflicto en la República de El Salvador, con tres conferencias en el auditorio Gerardo Molina. Los expositores, el Embajador de el salvador en Colombia, Marcos Gregorio Sánchez Trejo, el Ministro Consejero, Ruddy Lenin Lazo, y el suscrito. La Universidad Libre en Bogotá, acogió la iniciativa y la replicará en varias seccionales.

Desde el año pasado, octubre de 2013, la Universidad Libre, seccional Cali, ha estado pendiente de todos los eventos referentes al proceso de paz iniciado por el Gobierno y de las deliberaciones en La Habana. A la par de los puntos discutidos en la mesa de negociación, en la universidad se realizaron dos foros en el auditorio de la Facultad de Derecho, coordinados por el profesor Holbein Giraldo, uno sobre los asuntos agrarios y otro sobre la participación en la vida política ante una eventual desmovilización. Estos actos estuvieron enmarcados dentro de las actividades de la red universitaria por la paz.

En diciembre con el rector Libardo Orejuela Díaz, los alumnos de tres semilleros de investigación, la ex parlamentaria Yolima Espinosa, el periodista Luís Alfonso Mena, el abogado investigador Juan Carlos Lozano Cuervo, el politólogo Harold Ortiz, la egresada-investigadora Sarai Rosero, la estudiante Alejandra Ramírez, y varios académicos, decidimos elaborar una agenda 2014 por el anhelo de la paz y la llegada del postconflicto.

Dentro de los planes se propuso la cátedra de la paz de manera transversal en varias facultades, la publicación de los Cuadernos de Paz, la creación de un espacio de televisión para generar opinión en varios canales entre ellos el canal Zoom interuniversitario, la fundación de un Instituto para la Ampliación de la Democracia, con dos observatorios, uno de Pensamiento latinoamericano, y otro de Responsabilidad Social; la realización de tres foros en el año 2014, uno sobre la experiencia del conflicto armado y su finalización en Guatemala, otro sobre El Salvador y otro sobre Uruguay, invitando al Presidente Pepe Mujica. Al mismo tiempo la iniciación de investigaciones socio-jurídica y politológicas sobre las raíces de esos conflictos, su desenvolvimiento, el periodo de negociaciones, y las vivencias del postconflicto, desde la metodología comparada.

Los saboteos que ha sufrido el proceso de paz nacional no han alterado el ánimo de los organizadores, solo pretendemos hacer pedagogía por la PAZ, llegar a la comunidad universitaria y a la sociedad vallecaucana.

La paz en este momento por la prolongación del proceso discutido en La Habana se ve difusa, las rondas y temas propuestos debieron haber terminado antes de la primera vuelta electoral, la dinámica de la campaña política de cara a la Presidencia de la República tomó los contenidos de la agenda de paz para cuestionar lo discutido y sus eventuales resultados. Se ve difusa porque se volvió el objetivo de los dos candidatos para la segunda vuelta electoral y se expone a ataques abscónditos para pulverizarla; la arremetida con las infiltraciones y calificativos que pretenden indicar artificiosamente la conducción a Colombia a otro régimen como el castro-chavismo; sumado esto a la falta de un cese al fuego bilateral en esta etapa final de las conversaciones para que las partes no se golpeen y lesionen, o terceros la saboteen. Pero la paz sigue siendo el anhelo de los colombianos.

El resultado de la primera vuelta electoral del 25 de mayo dejó a los electores y a los colombianos en general, en una especie de entrampamiento y dilema. Las encuestas demostraron que existe un sentimiento anti-reeleccionista, pero también un deseo inmenso de alcanzar la paz. El Presidente-candidato enarbola el proceso de paz como un punto vital de su campaña, y su contrincante ha dicho en repetidas ocasiones que desea acabar los diálogos de La Habana (aunque ahora sugiera lo contrario). Entonces los ciudadanos se ven sometidos a escoger por el mal menor.

Colombia necesita avanzar en su cultura política aun imperfecta debido a  los vicios anclados del bipartidismo de los siglos XIX y XX; por el clientelismo subsistente como una deriva del Frente Nacional(1958-1974) y el posfrente (1974-1991); por las nuevas formas que se han inventado las fracciones políticas bipartidistas transmutadas en “nuevos partidos” de fachada o de armadura para capturar el Estado en estos 14 años del siglo XXI, y por la criminalidad que se interconecta con las clases políticas instaladas en el aparato estatal, dispersas en municipios y departamentos. Colombia necesita la ampliación de la Democracia, reformando la justicia, algunas instituciones que contienen la salud, la educación y los defectos subsistentes del sistema electoral. Pero sin lograr la PAZ continuara defectuosa la vida democrática, porque la guerra interna y las otras violencias no dejan funcionar el derecho.

Por: Alberto Ramos Garbiras
 Profesor de ciencia política, Universidad Libre