22 nov. 2013

Cerrera oposición a la Paz

El Presidente Santos anunció su aspiración a la reelección. Con más énfasis sus adversarios trataran de volver añicos el proceso de paz. Los partidarios de la guerra no quieren que avancen los diálogos, reduciendo todo a lo electoral y a venganzas encadenadas que no admiten perdón. Mientras tanto la pobreza y las inequidades se han extendido en estas 5 décadas. Como los factores de exclusión no se regulan crece así  la población que potencialmente puede armarse, entonces se prolonga el conflicto interno, o la mano de obra que potencialmente pueda armarse o adscribirse a otras formas de violencia para el rebusque.

Y como quiera que  están creciendo y ampliándose  los movimientos sociales que se mueven en las vías  legales, estos presionan por soluciones a sus carencias sectoriales. Por estas razones los espacios democráticos deben ampliarse y los mecanismos de participación flexibilizarlos con el fin que operen. Una forma nueva y flexible de representatividad a los movimientos sociales que han irrumpido en el panorama nacional  que no quieren tener lazos de militancia con los partidos políticos tradicionales. Esas nuevas fuerzas o sujetos políticos conforman el mosaico de la nueva realidad colombiana.

 La democracia representativa para los partidos políticos clientelizados y la nominal democracia participativa sin efectividad, pueden encontrar en esta coyuntura de una posible paz pactada pero atravesada por la jornada electoral 2014,  la oportunidad de reformar asuntos vitales para todos, vía referendos constitucionales.

La cerrera oposición de la ultraderecha contra el proceso de paz tendrá que ser contrarrestada por los  partidos políticos moderados, por la Unidad Nacional, por la Red de Universidades pro-paz, y por los columnistas demócratas, difundiendo una pedagogía sobre los beneficios de la paz y la viabilidad de este proceso, antes de que se reincendie el país.

El punto dos de los acuerdos tiene 22 subtemas según lo ha expresado Humberto De la Calle. Mucha literatura politológica se desprenderá de ese documento hasta que todo esté definido. No solo acceder a curules en la Cámara de Representantes, también ingresar a los Concejos Municipales, Asambleas Departamentales, a  los Consejos territoriales de Planeación para incidir en el desarrollo local y el desarrollo regional; esas instancias de decisión son desdeñadas por los mismos directores de planeación  que, a los miembros de los sectores sociales los miran con displicencia, o rellenos dentro de estos consejos territoriales.

La aspiración a las curules de circunscripción especial tendrá unos límites pues no  podrán aspirar a ellas quienes estén incursos en delitos de  lesa humanidad. Y tampoco se trata de curules en  la Cámara de Representantes entregadas a dedo, no, deben concurrir a las urnas para competir con movimientos sociales de la zona. “Serán a la manera de círculos electorales dentro de los departamentos para que se elijan representantes adicionales” (De La Calle, 2013).

Se incluyó la necesidad de redactar un estatuto para ejercer la oposición en Colombia, contemplado en el artículo 112 de la Constitución, pero aún sin reglamentar. Si bien es cierto que las últimas tres reformas políticas han tocado aspectos del comportamiento de los partidos políticos, la disciplina de bancadas, el transfuguismo, el umbral,  la cifra repartidora, etc., aún estos no se comportan como partidos serios porque a través de coaliciones o arreglos multipartidistas se deslizan para coquetear, pedir y cogobernar, abandonando el control político.

El punto dos de los acuerdos de La Habana busca también propiciar que el aparecimiento del partido político formado al sellarse los acuerdos de la agenda temática, pueda obtener las garantías de participación y funcionamiento sin obstáculos jurídicos, y prever cómo operará la seguridad de los miembros. Ese partido político, por los anuncios y pasos dados, se deduce será de estirpe bolivariana y enmarcado en a corriente del socialismo del Siglo XXI.
Por: Alberto Ramos Garbiras.
Profesor de ciencia política, Universidad Libre.