12 oct. 2013

Preacuerdo de Paz

El proceso de paz se  politizó por la proximidad de las elecciones al Congreso de la República en marzo del 2014, en aras de conquistar opinión que se traduce en votos, todos los aspirantes al Congreso y los jefes de los partidos empezaron a despotricar sobre el proceso de paz o intento de terminación de la guerra con las FARC que se adelanta en La Habana. Despolitizar el proceso sería lo más saludable, pero esto es un imposible, entonces, las interferencias continuaran.

Suspender las conversaciones de La Habana para reanudarlas después de mayo 2014 es igual a terminar el proceso; excepto que resultare reelegido el Presidente Santos. Sino es reelegido el proceso de  paz queda muerto. Y de no llevarse a cabo un preacuserdo notorio, significativo y atractivo, se hacen daño las dos partes del conflicto interno. A) Las FARC porque no encontraran en varios años un interlocutor que les preste atención y serán correteados y perseguidos por todos los departamentos de Colombia.B) El Presidente Santos porque de no prosperar aunque sea un preacuerdo seguirá perdiendo popularidad y hasta su candidatura queda en riesgo.

El mejor preacuerdo sería pactar un cese de hostilidades, un cese al fuego que demuestre la voluntad de ambas partes y le dé al país la sensación de tranquilidad que necesitamos para reactivar la economía y poder brindar seguridad rural. Firmar un preacuerdo sobre  la aprobación de los dos puntos discutidos (lo agrario y la participación política) con el anuncio del cese al fuego,  le daría un aire al Gobierno y a su candidato, y a las FARC que tendrían algo concreto para exhibir desde La Habana, criticados hasta ahora por la dilación y el sibaritismo desde el balneario del país insular.

De seguir ambas partes (Guerrilla y Gobierno) haciendo demostraciones de poderío militar les hace daño por las bajas mutuas, por la afectación de la población civil y aumenta el descrédito ante la opinión pública, y le dan la oportunidad a los contradictores para criticarlos. El anhelo de todos los colombianos es alcanzar la paz para que la vida ciudadana se normalice; entonces finalizar el año 2013 con ese anhelo abierto le quita a los enemigos del proceso de paz esas frases del discurso pendenciero.

De todas maneras, si prosperara el proceso que se adelanta con las FARC se lograría una paz imperfecta porque otros actores armados seguirían en acción. Con el ELN existe una posible apertura para trabajar desde Montevideo con la mediación del Presidente José Mujica. Los paramilitares supérstites no cejarían sus incursiones, las BACRIM han extendido las actividades en las grandes urbes, las mafias organizadas continuaran hasta que se legalice la cocaína, y la delincuencia común hasta que se extingan las exclusiones y alcancemos el verdadero estado de derecho. Entonces se trata de una paz imperfecta pero valedera porque sería el peldaño mayor superado.

Por: Alberto Ramos Garbiras.
Profesor de ciencia política, Universidad Libre.