5 oct. 2013

Descreimiento Popular

La ley elaborada con interesas personales, de castas, de empresas o de élites económicas deja de ser expresión de la voluntad popular. Los congresos y  parlamentos que se corrompen acaban con la teoría de la voluntad popular delegada en esas corporaciones públicas. La Ley se enseñó siempre en las facultades de derecho que debe ser: general, abstracta e impersonal. Cuando de hacen  leyes para beneficiar a un sector o a una empresa, se desploman los beneficios generales y la transparencia de la Ley. Y el pueblo comienza a descreer en la igualdad de todos ante la Ley.

La frase de Cicerón también dejó de ser útil:” si somos esclavos de las leyes es para poder ser libres”. Si se cumplieran y respetaran si, por la convivencia que logran y la seguridad que brindan; pero las leyes mal concebidas no hacen libres a los demás. Y la reflexión de Kant, “la Ley es un imperativo categórico de la razón”, también fue demolida por los patinadores de intereses gremiales en la rama legislativa. Demolida por la desviación de lo que quiere la voluntad popular, al ceder y admitir lo que los lobbystas y agenciadores empresariales mueven el Congreso. Esta semana la prueba es palpable, la Ley sobre la salud está siendo torpedeada por los intereses económicos de los que acumulan capital en desmedro de la salud e la población no atendida por el POS mezquino que niega todo.

El descreimiento popular conlleva a la desobediencia civil, esta se entiende en la ciencia política como la negación grupal o de vastos sectores a obedecer, acatar, cumplir con una Ley, un decreto, o un acto administrativo u orden que  la población considera injusta o desproporcionada. La desobediencia civil es en la practica un mecanismo de participación popular no reglado en la Ley estatutaria, pero que, efectiviza las aspiraciones sociales porque sin necesidad de reglamentación procelosa, recolección de firmas, inscripción de temas y votación, logra que la gente se exprese rápido y reclame lo que es justo, y corrija  las desviaciones del poder. Esto fue lo que sucedió durante las marchas y protestas que apuntalaron el paro agrario que vivió Colombia recientemente.

La desobediencia civil se puede comparar con la objeción de conciencia,  pero no es individual sino colectiva. La objeción de conciencia le permite al individuo expresar su rechazo para cumplir un mandato injusto exponiendo sus argumentos ante una orden superior. La desobediencia civil le permite a una colectividad exponer el rechazo a través de marchas, acampadas, manifestaciones, actos simbólicos; para impugnar, no cumplir ordenes de una autoridad contenidas en un acto administrativo u otro instrumento jurídico, por considerarla lesiva o desorbitante ya que afectan los intereses económicos de la población.
 
Por. Alberto Ramos Garbiras.
Profesor de ciencia política, Universidad Libre.