17 ago. 2013

Guerra Religiosa en Egipto

Guerra Religiosa en Egipto
El ataque armado a los acampados de Egipto desató una ola de violencia y la declaratoria de un estado de excepción para reprimir como lo hizo Mubarack durante treinta años. A sangre y fuego fueron desalojados. Ahora lo que se presentará será una abierta guerra religiosa destruyendo templos y atacando símbolos entre las iglesias egipcias, antesala de una guerra civil.

Los militares aprovecharon la situación presentada durante los primeros meses del año 2013 por las deficiencias en los servicios de agua y electricidad y la inconformidad creciente por el hostigamiento a las mujeres promovido por  la administración islamista. Los aspectos negativos del Gobierno Morsi, cometidos en un año, lo vieron como  la oportunidad para retomar el poder y no intervinieron ara corregir. Si el ejército hacia parte de la administración Morsi como gobierno civil, o como parte de la institucionalidad estatal, debió intervenir oportunamente para equilibrar la administración, conservar el orden público y no para protagonizar el golpe de Estado. A los miembros del partido “Justicia y Libertad”, de los hermanos musulmanes,  les faltó tolerancia en el obrar administrativo durante el año de ejercicio en el poder, y a los militares que lo derrocaron, también.

El problema no es ser musulmán ni islamista, el problema es ser intolerante, sectario, radical y no pluralista. El otro problema es convertir las religiones en partidos políticos. Y peor, manejar el Estado como una iglesia. Coranizar o islamizar el aparato del estado es excluir a las otras religiones, a los civiles y a los laicos, y de contera a los militares.

A los islamistas politizados les falta ética de la tolerancia. Y esa es  parte de la explicación del choque de civilizaciones. Y el problema de los EEUU es el capitalismo engullidor operando en el contexto de la globalización. Hacer un Estado p ara moldear una sociedad de acuerdo con el Corán es como pretender que en un país de mayoría católica todos las personas se tengan que comportar como lo describe la biblia y querer tener instituciones extrapoladas de l a antigüedad. Lo que sucede en Siria también se explica con el mismo argumento. Hay extremismos religiosos en varias iglesias y sectas. En Irlanda han llevado una guerra religiosa medieval entre católicos y protestantes. Los islamistas se pasan de la raya al ubicarse en un punto de no oír al otro y descalificarlos como impíos por no creer en el Corán. Buscar el funcionamiento del Estado que garantice la libertad religiosa, de cultos y las libertades individuales es la solución.
Por: Alberto Ramos Garbiras