18 ene. 2013

Golpe de estado atípico


El golpe de Estado se da contra el presidente de un país o mandatario en ejercicio, puede ser sangriento o incruento, ambos con apoyo de militares, o en una coalición de civiles y militares, o puede ser palaciego: una alianza de todos los miembros de las fuerzas armadas dentro del palacio destronando al presidente, sin necesidad de movilización de tropas. El autogolpe es otra forma, propiciado e impulsado por el mismo mandatario para sostenerse en el poder. Existen varias formas de autogolpe. Lo ocurrido el jueves pasado en Venezuela es una de ellas.
Hugo Chávez volvió a ganar las elecciones para otro período pero no pudo posesionarse. La Constitución venezolana prevé que de no producirse este hecho, tomará el mando el presidente de la Asamblea Legislativa y citará a elecciones dentro de los 30 días siguientes. También estipula que de no hacerse la posesión ante el Congreso, se hará ante el Tribunal Supremo.

La interpretación que dieron los chavistas fue la posesión diferida, esperando la recuperación de Chávez. Y evitaron la posesión de Diosdado Cabello, no por desconfianza con él, sino para evitar concurrir otra vez a elecciones.

La posesión, por más protocolaria que sea, es el acto de inicio de un período constitucional, así se trate de una reelección. También en teoría constitucional el triunfo en las urnas es el que legitima y unge. En Venezuela se acaba de producir un autogolpe de Estado porque Chávez sí ganó las elecciones pero no se  pudo posesionar, por lo tanto no puede nombrar vicepresidente.

Sin delegación, Nicolás Maduro tiene dificultades para armar el gabinete y firmar actos administrativos porque el origen de su poder está trunco. Allí está el vacío de poder.

Entonces, de facto, sobre el triunfo electoral obtenido van a conceptualizar y sostener la prolongación de los funcionarios de la administración, sin producirse la delegación de la matriz central del poder.

Por: Albero Ramos Garbiras