28 jul. 2012

La escasez del agua

Hay que empezar a construir un Macroacueducto en el Sur antes de que sea intratable el río Cauca. O al menos dos reservorios de agua pura captándola al llegar al plan, antes de que miles de personas tengan que desocupar la ciudad. Las aguas llegan contaminadas desde el departamento vecino. Una ciudad no es viable ni sostenible sin agua. Para rematar la misma ciudad está contaminando las aguas que después de toma. La autoridad ambiental ha  estado ausente por muchos años y no actúan conjuntamente la CV C, el DAGMA y el Ministerio del Medio Ambiente. 
El río Cauca sigue siendo una cloaca gigante donde caen los desechos industriales,  y todas las aguas negras de los municipios que existen aguas arriba de Cali. La Constitución dice en el artículo 49 que el saneamiento ambiental es un servicio público a cargo del Estado, para la recuperación de la salud. Hasta que todos los municipios con influencia en la cuenca del río, no cuenten con plantas de tratamiento para convertir en lodos o biosólidos  las aguas residuales, todo lo que se diga es una vaga ilusión.

No solo significan desastre los terremotos, los sismos de cualquier magnitud, las erupciones volcánicas, las inundaciones y los  deslizamientos. Las líneas generales de la ley 46 de 1988, el desastre es considerado como el daño grave o la alteración de las condiciones normales de vida de un área geográfica determinada, entonces: la turbiedad que lleva a la impotabilización de las aguas del río Cauca y el desabastecimiento, son un desastre.

El porcentaje de población que se surte del río cauca corresponde más o menos un millón y medio de habitantes que pagan el servicio público de agua y no pueden contar con él porque súbitamente es suprimido, y si lo tienen, no es de confiable calidad porque es captada de un rió hecho vertedero de todas las excretas de los municipios aguas arriba, y caño de todas las empresas que no son controladas por las Corporaciones Autónomas  que comparten un ecosistema y una bioregión, pero dejan avanzar la tala de los bosques en las microcuencas que conforman la hoya hidrográfica del rio, luego con las lluvias torrenciales, el arrastre formará las empalizadas y el arrastre de lodos que impedirá el tratamiento el agua oportunamente.

La prestación del suministro del agua potable como bien y como servicio en Colombia se caracteriza por la creencia reduccionista de estar convencidos que utilizando inmensas cantidades de cloro, de carbono activado y todos lo elementos químicos para la potabilización, basta, con esa estrechez administrativa, bajo un supuesto eficientismo institucional tradicional, sin mirar las transformaciones urbanas que exigen, por el crecimiento de la población y los impactos contaminantes, una interacción entre autoridades para controlar y contrarrestar los daños derivados de las múltiples actividades humanas, el agua no solo se deteriora, sino que se atenta abiertamente contra la salubridad pública.

Por: Alberto Ramos Gabiras.
Profesor de Derecho Ambiental, Universidad Santiago de Cali (USC)