22 oct. 2011

Polarización


Giovanni Sartori, politólogo italiano, escribió en su libro Partidos y Sistemas de Partidos, “podemos determinar la polarización de formas diferentes: como la distancia o proximidad percibida por las élites políticas (en general miembros del parlamento), en términos de cuan cercanos o alejados se sienten de los demás partidos; o bien como la distancia que resulta de un análisis de contenido de plataformas electorales y/o de las posiciones ideológicas de los partidos”.
Es conducente agregar que la polarización también se puede medir por las diferencias, posturas y radicalización de las bases y los militantes de un partido u organización política, respecto a los otros militantes de las otras fuerzas electorales, y por la clase de coaliciones conformadas por partidos afines o la conveniencia para acceder en la coyuntura al poder. Coaliciones de pares, afines de izquierda unas, de derecha otras, de centro, o una mezcla. Este último interrogante abre una matriz para indagar sobre la durabilidad y consistencia de las coaliciones. Si duran los cuatro años del Gobierno o solo llegan hasta los primeros repartos. También surge el interrogante: ¿cuál es la distancia o cercanía entre la polarización de los partidos y las diferencias de clase social?

En el espectro político circulan movimientos políticos pequeños y fracciones de partidos que son irrelevantes para el sistema político, pero sirven en el sistema electoral para definir mayorías dentro de una coalición en el marco de una coyuntura electoral específica. También los líderes de las colas electorales sirven para sumar pero no definen la confección de la coalición, ni la orientan, sirven para sumar y engrosar una votación en la competencia electoral.

En la etapa final de las campañas los candidatos punteros en las encuestas son las cabezas visibles de la polarización. Para las presidenciales con dos vueltas electorales la polarización es inevitable. En las elecciones regionales (para elegir Alcaldes y Gobernadores), la cantidad de aspirantes ubicados en el partidor queda reducida por las consultas internas, por el mal posicionamiento en las encuestas, los arreglos de coalición, etc. Entendemos por polarización los dos polos opuestos, contendores en la batalla electoral que, por la intención de voto van por el triunfo. La polarización opaca al resto de aspirantes, los achica y disminuye. Concretando y desglosando lo expuesto, siete aspectos deben mirarse para medir la polarización de las fuerzas políticas agrupadas en coalición.

1) La posición de las élites parlamentarias respecto a los candidatos, los apoyos otorgados, su visibilización y declaraciones contundentes de respaldo. 2) Las coaliciones de izquierda y derecha, mezcladas con apoyos de los partidos de centro, de grupos significativos de ciudadanos, sectores independientes, etc. 3) La composición final de las coaliciones producto de los grupos nucleados que, genera votos adicionales por el efecto que produce. 4) el comportamiento de las bases, seguidores, militantes, activistas, electores, adherentes. Aquí debe tenerse en la cuenta el grado de abstención en la ciudad o el Departamento, porque la mitad de los ciudadanos del potencial electoral quedan por fuera de los sucesos registrados durante el período de polarización, entonces no se podrá hablar de polarización de la sociedad sino de los votantes. 5) Las propuestas, los programas despiertan un voto de opinión dependiendo de los beneficios que el ciudadano vea se pueden alcanzar con esas propuestas al llevarlas a la práctica. En la dinámica de la campaña el alineamiento de la gente se rige también por los programas que se irradian sobre sectores sociales, aquí la polarización se torna con visos de clases sociales confrontadas, o al menos de estratos sociales en puja. 6) La incógnita sobre decisión final del electorado que en las encuestas marca hasta un 50% sumando el no sabe no responde(N/R) y la intención de voto en blanco que puede variar.

(*) Relator: Alberto Ramos Garbiras. Politólogo egresado de la Universidad Javeriana.