13 ago. 2010

El Terrorismo Como Aviso.

Autor Alberto Ramos G. (*)

El terrorismo se ha ido trasladando a las ciudades desde que se urbanizó el conflicto, después fueron diezmadas sus actividades por los controles implantados. La acción terrorista del jueves 12 en Bogotá, haciendo explotar un carro Swift 1.3 en la carrera 7 con calle 67, tiene un claro propósito intimidatorio contra el despegue del Gobierno Santos y sus iniciativas de estabilizar la marcha estatal desde el Gobierno que inicia. El hecho de haber explotado en las inmediaciones de la cadena radial Caracol denota la intención de aterrorizar a un medio de comunicación que ha sido crítico contra este tipo de acciones violentas, es tratar de amilanar la libertad de prensa y magnificar el hecho terrorista por la difusión inmediata que pueden logar a través de los otros medios de comunicación: haciendo uso del terrorismo con fines políticos.


Si el bombazo hubiese sido colocado por una variable del terrorismo de extrema derecha, existe dos explicaciones:1) pudo haber sido un sector de la mafia para frenar las extradiciones; 2) o, parte de la cúpula del paramilitarismo aliados con el narcotráfico que, no desea se prosiga con el desmonte de las estructuras del paramilitarismo en el proceso de Justicia y Paz; 3) la extrema derecha que quiere confundir para evitar que se inicie un proceso de Paz con el Presidente Santos.


El terrorismo de derecha oculta la autoría de un atentado porque busca la confusión. El terrorismo de izquierda asume la autoría porque siempre buscan alcanzar un objetivo político, así estén equivocados. Dentro de la extrema derecha existen manos oscuras que se apegan al guerrerismo ya que de él obtienen réditos. Juegan a que no se abra un proceso de paz porque en medio del desarme pierden dividendos, los que brinda el mercado negro de la venta de armas, el despojo de las tierras, el refortalecimiento del paramilitarismo mezclado con la coca, etc.


De otro lado, como se lo expresé a Carolina Ruiz, periodista del periódico “El País”, para una edición virtual, de este acto terrorista se pueden hacer 4 inferencias, bajo el supuesto que la autoría corresponda a las FARC: 1) Es un aviso de inconformidad de las FARC con el Gobierno Santos por la falta de respuesta concreta a la propuesta de "Alfonso Cano" para abrir un dialogo que conlleve a un proceso de paz; en la alocución de la posesión J.M. Santos aludió al diálogo sólo bajo las mismas condiciones señaladas por el Gobierno Uribe, es decir, no abrió en concreto las puertas a un proceso de paz cercano;2) Es un aviso de guerra para responder al triunfalismo del Gobierno saliente: la era Uribe. El terrorismo como aviso de que desatarán otras acciones en cadena; 3) Las FARC quieren demostrar la no dependencia del Presidente Chávez, que al reunirse en Santa Marta con el Presidente Santos, los invitó a dejar las armas, así fuere solo de manera formal y protocolaria; 4) Intentan demostrar y avisar que no están vencidas ni derrotadas. Por ser un acto de terrorismo selectivo, al tratar de evitar víctimas por la hora de la explosión, la hipótesis podría operar.


Cuando la guerrilla se encuentra disminuida y débil acude más al terrorismo como forma de lucha, porque no se requieren muchos hombres sino una célula, y como método para penetrar en las ciudades. El terrorismo también es un acto de cobardía, para no luchar, pero en una guerra irregular es una forma de acción que permite a los violentos enfrentar al contradictor sin riesgos ni muchos costos. Al mismo tiempo atemoriza a la población que el Estado tiene que proteger. Y por los efectos, los daños materiales, los heridos, etc., cientos de damnificados comienzan a cuestionar al Gobierno.


(*) Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Libre, Cali y en la Universidad Santiago de Cali (USC).