25 ene. 2010

Transfuguismo Político.


Por: Alberto Ramos G. (*)

Esta coyuntura colombiana pletórica de tránsfugas tiene tres factores motivadores: 1) la judicialización de un amplio sector parlamentario que cayó en desgracia por haber obtenido apoyos ilícitos en la financiación de sus campañas: los paramilitares y los mafiosos de ciertas regiones. Quedó de esta manera diezmado el Congreso y el entramado de los escaños uribistas; 2) La tardía reacción del Presidente Uribe para fortalecer al menos a uno de los partidos que lo han apoyado durante 7 años, al confirmar que, solo con su mesianismo, era imposible sostenerse ante el desgaste generado por todos los procesos de corrupción desatados (Yidis política, falsos positivos, espionaje telefónico…); 3) El avizoramiento de una tercera elección con la aprobación en la Cámara de representantes del trámite para proceder al referendo constitucional reeleccionista.

Entonces, los estrategas del uribismo, fraguaron un artículo en la reforma política de junio 2009, para permitir durante dos meses el traslado o cambio de partido o movimiento político, sin sanciones. El transfuguismo promovido por norma no crea partidos políticos serios desde el punto de vista doctrinal, sino reacomodos hechizos y de oportunismo, para sobrevivir los eventuales 4 años de un gobierno de repetición. El cambio de partido con diseño normativo funcionó para reagrupar a muchos indecisos en un sólo partido, “La U”, y para desbaratar al adversario reciente Cambio Radical (CR), pero no funcionó para desvertebrar a la oposición. El transfuguismo presentado en estos días redefinió el mapa político, deja en evidencia que el sistema electoral y el régimen de partidos en Colombia aún necesitan ajustes legales para evitar estas fugas con curul burlando al electorado porque el elegido resulta ubicado en otra formación política, y para lograr que la competencia democrática sea atractiva al electorado abstencionista, lo cual haría más legítima las jornadas electorales, ya que no existe el voto obligatorio.

Los partidos políticos efímeros armados con pega stick, como Alas Equipo Colombia, volvieron a sus cunas de origen, el conservatismo o el liberalismo. Muchas de esas adhesiones y su permanencia militante dependen de los pactos regionales que tienen con Alcaldes de las grandes capitales y con los Gobernadores: También dependen de los acuerdos para manejar las cuotas en los Ministerios e Institutos descentralizados: son adhesiones burocráticas y de porcentajes contractuales.

Cumplido el plazo de los 60 días se registraron 2000 reacomodos o trasteos de un movimiento político a otro a nivel nacional, observándose que el 95% de estos cambios se dieron dentro de los mismos movimientos políticos del uribismo, entonces no se trata de cambios ideológicos sino de reubicaciones tácticas para no desaparecer ante la eventual votación sobre el referendo, de pasar el control constitucional en la Corte Constitucional, y futuro aumento del umbral que hará más exigente el acceso a los escaños. El partido de la “U” fue el que más logró nuclear miembros de los cuerpos colegiados, 500 concejales, 30 diputados y quedó con un total de 72 congresistas; el Polo Democrático perdió solo un congresista y el partido Liberal ganó 3 para quedar con 58; el Partido Conservador recepcionó 300 novedades a favor, incluidos concejales de varios municipios del país, creciendo también en escaños del Congreso, 58 en total, su cúpula dirigente prácticamente, con la apatía hacia la consulta interna, ha decidido anclarse otra vez en el vientre de la casa de Nariño, dejando expósito al ex Ministro de Agricultura y como pieza suelta a Noemí Sanín que había sido persuadida para que regresara al país ; Cambio Radical fue el movimiento político más golpeado, perdió 11 congresistas. La tendencia marcada fue el refortalecimiento del bipartidismo, de donde se habían deslizado lo congresistas desde el año 2002 a raíz del ascenso de Álvaro Uribe al poder. Y el hecho concreto: la revitalización del presidencialismo por los atractivos en prebendas y favores.

Reflexionando sobre la política regional, Convergencia Ciudadana, el movimiento político del Gobernador Juan Carlos Abadía, en estas circunstancias se ha visto afectado, por las mismas razones que produjeron el fenómeno nacional descrito, y como quiera que él tiene aspiraciones que trascienden lo departamental, entonces necesita un nicho partidista con otro nombre para remozarlo, traer más adherentes y poder hacer la incursión en otros departamentos. La nueva fuerza política se obtendría con la fusión de los restos de los movimientos Colombia Viva, Colombia Democrática, Apertura Liberal, y algunos conservadores reciclados de todos los recambios. Juan Carlos Abadía como gobernante le conviene mantener una relación cordial con el Presidente Uribe por la dependencia institucional que existe entre las entidades territoriales y el nivel central , también por mantener una coherencia con el apoyo que Convergencia Ciudadana le ha brindado, nada distinto se puede esperar de la conformación de la proyectada Alianza Democrática Nacional (ADN), que no será una fuerza de izquierda ni de oposición, sino pro-gobiernista y de derecha, buscando opciones de cara a las elecciones del 2010 para tener congresistas afectos .

Profesor-investigador, Universidad Santiago de Cali (USC)