25 ene. 2010

Armamentismo en Suramérica

Alberto Ramos G. (*)

En Suramérica no hay plantas nucleares pero ya se iniciaron las negociaciones de algunos países para acceder a las armas nucleares. El Presidente Chávez ha avanzado en las conversaciones con Irán para desarrollar un proyecto nuclear encaminado a la producción de energía, y le compró a Rusia armas, en general, por 4.000 millones de dólares; el Presidente Lula negocio submarinos nucleares con Francia y ordenó aumentar los gastos militares en un 50% para renovar equipos obsoletos; Chile y Ecuador también se están rearmando; Suramérica gastó 34.000 millones de dólares en armas durante el año 2008; Colombia no ha cesado en desembolsar por gastos militares en aras de combatir a los actores armados ilegales y le ofrece 7 bases aérea a EEUU que indignaron al resto de países.

El rearme brasileño pactado con Francia y el rearme venezolano convenido con Rusia e Irán, lo podemos evaluar como una medida proactiva de ambos países para combatir la inseguridad y delincuencia interna en las grandes ciudades, y de manera preventiva frente a la dinámica que se vive en el continente americano en medio de los bloques de poder y los intereses geoestratégicos. Se comprende fácilmente que existe un realineamiento de algunos países suramericanos hacia los bloques de poder en la época de la guerra fría bipolar, hoy podemos evaluar esta conducta como una imprevisión en los gastos nacionales que deberían ser orientados para erradicar la pobreza, y no caer en el ardid, al propiciarle esas gruesa sumas de dinero a los países desarrollados que anhelan reactivar sus economías en medio de la crisis económica mundial.

El armamentismo en la región debe ser valorado en proporción a los intereses de cada uno de los países por hacer respetar sus fronteras, el valor incalculado de los enclaves económicos, el petróleo, las ricas regiones biodiversas, su soberanía; y para evitar la transmutación y reproducción de aspectos negativos como el narcotráfico, el contrabando, el flujo migratorio costoso para los mercados laborales internos, la reproducción de grupos armados ilegales, etc.

Ante la escalada armamentista suramericana no hay quien le ponga coto o regule la compra de armas; ni la OEA, ni el Parlamento Latinoamericano (que deberá adaptarse al esquema de UNASUR), ni menos ningún bloque regional sin capacidad de impartir órdenes vinculantes. Sólo el Consejo de defensa de Unasur podría hacerlo, como lo propone Perú, analizando en cada país los montos en compras y gastos militares de mantenimiento, de instalaciones, así como la transparencia de las nuevas compras. Perú antes de la cumbre de Quito, solicitó la firma de un pacto de no agresión y alertó a todos por la promoción de amas que hacen lo vendedores y comisionistas corruptos que tratan de penetrar a los presidentes suramericanos. La compra de armamentos se efectúa so pretexto de la seguridad interna, esa es la razón estatal expuesta para adquirirlas. Mientras tanto se viene produciendo un aprovisionamiento preventivo de armas, en aras de una seguridad fronteriza proyectada para la expansión de la política económica de los bloques políticos formados.

La crisis diplomática con los países vecinos estalló porque la estrategia del Presidente Uribe fue hacer replegar a las guerrillas hacia las zonas de frontera, perseguirlos hasta el extremo para moverlos de sus bases de apoyo y extenuarlos, pensando en que luego los haría contener por los países vecinos, como una reacción lógica; pero no calculó que desde dos países colindantes se radicalizaran los presidentes adscritos a la política económica del Socialismo del Siglo XXI , de raíz bolivariana, como las FARC que, están vinculadas a esa corriente ideológica, por lo tanto la contención no operó.

En nuestra zona existen unos intereses geoestratégicos que interesan a otros países, desde cinco puntos de vista:1) interés marítimo (dos mares y la posibilidad de un nuevo canal alterno al de Panamá;2) interés petrolero(las grandes reservas de Suramérica están en la zona andina), 3) interés por la biodiversidad amazónica, 4) interés por la riqueza hídrica; 4) interés por la abundancia boscosa para la producción de oxigeno que balancee las emisiones contaminantes del Norte del continente.

(*) Magíster en Ciencia Política, egresado de la Universidad Javeriana.