25 ene. 2010

Enfoque

"Reflexiones ante el bicentenario"

Por: Alberto Ramos Garbiras (*)


La tardía toma de conciencia y la lenta formación de una clase dirigente criolla autonomista retrasó el proceso de independencia. Hay unos antecedentes notorios de inconformidad, 1781 es el año donde aflora el Movimiento de los Comuneros con las reclamaciones fundadas desde Santander del Sur, levantamientos en el Socorro, Mogotes, Simacota, San Gil, Zapatoca; el malestar venía creciendo por el aumento de las rentas para sostener la Armada de Barlovento, los gravámenes sobre el azumbre y las imposiciones sobre el estanco. La traducción de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, realizada por Antonio Nariño, destacó la intemperancia del Virrey Espeleta y la ebullición se inició al conocerse la magnitud de los logros franceses, los derechos humanos elevados a normas constitucionales. Las diferencias entre criollos y chapetones comenzaron a minar la “superioridad española pura”, los criollos formaron núcleos de activistas y pensadores que cuestionaban ya a las autoridades del Rey y del Virrey. Los levantamientos populares del movimiento negro en Santo domingo y Haití entre 1791 y 1804 sirvieron de aliento para las insurrecciones posteriores y de modelo para Simón Bolívar en sus análisis de los antecedentes. Paralelamente aumentaba la población mestiza, los indígenas y esclavos aumentaban su inconformidad; crecía la población de pardos, mulatos y otros segmentos raciales que acrecían la multiculturalidad, sin que se resolvieran las reclamaciones por la tenencia de la tierra, o al menos se viera beneficiada la mano de obra que participaba en los procesos productivos de cara a las exportaciones hacia Europa. En el marco de esa ebullición social se produjo la invasión napoleónica a España.

La invasión francesa a España en 1807 debilitó a la monarquía borbónica comenzando a perder el control en las colonias americanas por imposibilidad de seguir enviando tropas de refuerzo, por las interferencias en el flujo comercial marítimo que sostenía su economía; por la crisis de legitimidad al ser sustituido el Rey (bajo la misma teoría de la soberanía divina), por la oleada juntista desatada que podía tomar otro rumbo(en efecto, fue el embrión del independentismo); y por la dualidad creada entre la lealtad al Rey pero con exigencias de coparticipación de los criollos en la administración virreinal.

El período comprendido entre 1808 y 1810 empezó a marcar el decaimiento del poder de la Corona española para mantener la hegemonía sobre las colonias americanas, dominios y posesiones que van a perder entre 1815 y 1822, bloque histórico que registra los procesos independentistas desde México hasta Argentina. España venía perdiendo fuerza y control desde el último lustro del siglo XVIII (1796-1800), su economía se vio diezmada por el efecto de las guerras entre Francia y a Gran Bretaña, subsidiando España a Francia en gran proporción, “luego la marina británica bloqueó Cádiz e interrumpió la ruta transatlántica. El 18 de noviembre de 1797, España permitió a través de un decreto que los países neutrales comerciaran con Hispanoamérica para garantizar el abastecimiento de los mercados coloniales y conseguir al menos algunos beneficios. El Decreto sería revocado 18 meses después, pero la medida no fue tenida en cuenta y las embarcaciones neutrales continuaron comerciando con las colonias cuando las naves españolas simplemente no podían cruzar el atlántico” (Lynch, 2008).

Dentro del Virreinato de la Nueva Granada, la conformación de la Junta Suprema de Quito (1809) y su manifiesto da inicio al proceso del llamado juntismo. La junta de Quito en la redacción del manifiesto de agosto 1809 dejó constancia de la claridad que tenían sobre la independencia que se avizoraba, manejando hábilmente el lenguaje lleno de dicterios contra el invasor Bonaparte, exaltando al Rey Femando VII, cuestionando a los españoles europeos, desconociéndoles por la inacción, fomentando gobiernos autónomos aparatados de las decisiones de quienes no defendieron oportunamente la península, ni tenían planes para enfrentar al enemigo común(los franceses); llamando entonces a la formación de Juntas Autónomas Provinciales al haberse perdido el valor de la Junta Central de Madrid por el retiro a Andalucía(Sevilla),diluyéndose la voluntad general. Aquí vemos la influencia de la corriente contractualista en la formación del pensamiento de los criollos independentistas. En el manifiesto de la Junta de Quito, los criollos quiteños refiriéndose la Junta central de Madrid, expusieron: “La Junta profugó de este punto hacia Sevilla, y está reducida a mandar sólo a Andalucía. He aquí por qué no reúne ya en si la Voluntad General, pues a ésta le ha dividido la Ley del invasor. Este es obedecido, y a esta no lo queda otra acción expedita sino la vindicatoria. Ni el Reino de Quito, ni alguno otro de América declarado parte integrante de la nación española, reconocen por tal a Andalucía sola, ni a otra alguna de las provincias de ella. De este principio nacen dos consecuencias evidentes. Primera: que el mismo derecho que tiene ahora Sevilla para formar interinamente Junta Suprema de Gobierno, tiene para lo mismo cualquiera de los reinos de América, principalmente no habiendo llegado el caso de ir a Madrid los representantes de Estados, pedidos ya después de su fuga, por la que fue Central, y hoy verdaderamente extinguida. Y segunda: que habiendo cesado el aprobante de los magistrados, han cesado también éstos sin disputa alguna en sus funciones, quedando por necesidad, la soberanía en el pueblo”

Una serie de juntas provinciales conformada por líderes criollos, inicialmente rechazando la invasión francesa a la península ibérica, reclamando la libertad del depuesto Rey Fernando VII y solicitando participación en las instituciones de la administración virreinal. “ se declara la autonomía ante un rey invasor, más no la independencia de la Madre Patria, con ello se fundan las Juntas, como espacio jurídico en el que recae el poder mientras Fernando regresaba al Trono”(Abadía Quintero, 2009) .En realidad estas juntas provinciales fueron una copia, un calco, de las juntas ibéricas organizadas después de la invasión napoleónica, pero constituyeron en el interior del virreinato en la semilla que fertilizaría las actas de independencia, los actos y las acciones político-militares como antesala a la guerra de independencia que se desdoblaría en antiabsolutista.“…y los súbditos americanos, en ausencia de la autoridad personal del Rey, no reconocían la de las Cortes. Ellos no querían sentirse vinculados a una institución y, por ende, sostenían que, estando ligados sólo por vínculos dinásticos con España, y en ausencia de la autoridad regia, se encontraban privados de un Gobierno legal, adquiriendo nuevamente el derecho originario de darse un legítimo gobierno”(Cacciatore y Scocozza,2008).

Para visualizar esa aparición cronológica veamos estos hechos. A finales del año 1807 la tropas napoleónicas penetran en territorio español; en marzo de 1808 se produce el llamado motín de Aranjuez, se presenta un división entre monarquistas y aristócratas, el Rey Carlos IV abdica el trono; a raíz del encuentro de Bayona(mayo 10 de 1808),abdica Fernando VII que sólo llevaba 2 meses instalado en la corona; el 15 de junio de 1808 el hermano de Napoleón, el Sr. José Bonaparte, se convierte en Rey de España y de las Indias; a finales de junio de 1808 comienzan a aflorar las juntas provinciales en varias ciudades españolas que, organizan la resistencia contra el invasor; en septiembre de 1808 aparece la Junta Central a nombre del Rey; en enero de 1809 la Junta Central se traslada a Sevilla en Andalucía y decreta la fusión de España y América como un sólo territorio bajo el dominio del Rey, una estrategia política desesperada para demostrar poderío y buscar apoyos en ultramar, entonces las tropas francesas hostigan militarmente la zona de Andalucía; en enero de 1810 la dirigencia española pro-monárquica hacen el tránsito de la Junta Central a la Regencia conformada por 5 personas(una especie de reinado plural por la ausencia forzada del Rey), con el fin de convocar Cortes donde estuvieran representadas España y América, o sea, una táctica posterior que pretendía a mayor escala agrandar los apoyos y la solidaridad en América, una estratagema de adormilamiento para que las colonias no se sublevaran y los criollos creyeran que pertenecían al poder de la metrópoli imperial; por esta razón la dirigencia criolla en las colonias cae en la celada conformando Juntas provinciales y proclamando el reconocimiento al Rey destronado; a finales de 1808, noviembre 22, se promueve en Caracas un prospecto de Junta a imitación de la sevillana- andaluza; el 10 de agosto de 1809 se produce el acta de formación de la Junta Suprema de Quito; el 27 de abril de 1810 se registra en Venezuela la aparición de los diputados de la Junta provisional gubernativa de Cumaná; el 20 de abril se configura la Junta suprema de Caracas convocando a todos los habitantes de la provincia unidas de Venezuela, como Junta conservadora propendía también por los derechos del Rey Fernando VII; el 30 de abril de ese año aparece la Junta de Barcelona, con posterioridad el 12 de octubre publican el acta o pronunciamiento; el 5 de mayo el acta de Barinas, conformándose la Junta al día siguiente; el 22 de mayo surge la Junta de Cartagena con acta de constitución de “Gobierno”; el 30 de mayo la Junta de San Felipe.

Además, el 3 de julio se conoce el Acta de la Junta extraordinaria de Cali; el 11 de julio el Acta de la Junta de la Villa del Socorro; el 20 de julio también de 1810 el Acta del cabildo de Santa Fe(Bogotá), el 26 de julio se publica el Acta de la Suprema Junta; posteriormente, en el mismo mes aparecen las juntas de Tunja, Pamplona y Neiva; en septiembre las juntas de Timaná y Garzón, en agosto se proclama la Junta de seguridad de Popayán, luego las de Monpox, Nóvita y Chocó ; en septiembre la junta de Antioquía, y el 16 de septiembre se da la conformación de la Junta Suprema de Gobierno en Mérida; se inició así un ringlero de juntas y de actas con proclamaciones de independencia que acrecieron y visualizaron otra forma de reclamación cuando se vislumbró que con el constitucionalismo se podía formar un Estado separado, pero era necesario allanar el terreno de la verdadera guerra de independencia, sin el reconocimiento a las ataduras de la imposición borbónica española.

Los criollos independentistas incurrieron en la redacción y proclamación del constitucionalismo monárquico, obvia herencia inicial del contractualismo, teoría política que concibió los límites al poder, y obvia conducta calcada de los jacobinos en la primera etapa constitucional( la constitución francesa de 1791 fue monárquica, no habían decapitado al rey Luís XVI), y reflejo del primer constitucionalismo consuetudinario inglés; además, por obvias razones de supervivencia, al no estar derrotado el ejército realista asentado en el virreinato de la Nueva Granada, no podían desconocerle a ellos la existencia del rey, aunque estuviera preso. Además, todavía no tenían claro el camino a recorrer dentro de la Guerra de Independencia, ni el modelo del sistema político que se implantaría después de surtido ese camino. “Hasta los últimos años del régimen colonial los criollos no creyeron que hubiera una alternativa a la estructura de poder existente y aceptaban el domino español como la forma más eficaz de garantizar la Ley, el orden y la jerarquía. No obstante, entre 1789 y 1810, la fuerza de las circunstancia fue erosionando gradualmente su lealtad a la metrópoli. En una era de cambios revolucionarios, en la que España no estaba en condiciones de seguir controlando por más tiempo lo que ocurría en su casa y fuera de ella” (Lynch, 2008).

El Valle del Cauca había sido transformado por el poblamiento español desestructurando a las comunidades indígenas. “La Encomienda fue la primera forma jurídica española de dominación por grupos, una vez ganadas las batallas de sojuzgamiento contra los indígenas. Consistía en encomendar a un Capitán o militar adelantado una vasta extensión territorial con un grupo de indios que oscilaba entre 150 a 200 indios en el valle del Cauca; era la manera de dominarlos, explotarlos, sometiéndolos al trabajo agrícola. Los cabildos como corporación del ayuntamiento municipal procedían al reparto de tierras rurales y urbanas, hasta 1550. Quienes conformaban el Cabildo eran españoles encomenderos de primera generación o familiares colaterales que se aupaban en la dirección municipal del Estado Colonial” (Ramos, 2005).

Transformación geográfica del suelo explotado por la forma de posesión y explotación a través de la encomienda, como lo explica Margarita González, el descubrimiento de América permitió a la Corona repartir “beneficios” a sus nacionales a la manera de regalías: la tierra, los yacimientos mineros, los privilegios comerciales y la fuerza laboral de la población indígena. Al repartimiento de indios sobrevino el repartimiento de tierras y la asignación de cultivos con productos de rápida comercialización en Europa como la caña de azúcar y el tabaco. Entre los dominios territoriales otorgados a los españoles encomenderos se encontraban la caballería (extensión territorial para los soldados de a caballo), y a peonía (para los de a pie), también las posesiones urbanas o solares; crecieron las estancias (predios dedicados a la agricultura de pan coger), haciendas, plantaciones y latifundios (González, 1984).

(*) El autor es Miembro de la Academia de Historia del Valle.

Bibliografía:

Abadía Quintero Carolina. “Tras las Huellas Bicentenarias”. Articulo publicado en el periódico “La Palabra”, órgano de difusión de la Universidad del Valle, sección Historia, página 8, julio de 2009.

Cacciatore Giuseppe y Scocozza Antonio. “El Gran Majadero de América”, Simón Bolívar: Pensamiento político y Constitucional. Libro publicado por el Istituto Di Studi Latinoamericani Pagani (ISLA), y la Universidad Católica de Colombia, de Bogotá, páginas 32 y 33, abril del 2008.

González Margarita.”Historia Colonial Colombiana”, compilación de ensayos, libro publicado por el Ancora Editores, segunda edición, Bogotá, 1984.

Lynch John. “Simón Bolívar”. Editorial Crítica, Barcelona, serie mayor, página 43. Barcelona, España, 2008.

Ramos Garbiras Alberto. “El Valle Durante la Colonia”, artículo publicado en el Boletín o revista de la Academia de Historia del Valle del cauca, edición número 199, páginas 38 a 47, abril de 2005.

Urueña Cervera Jaime. “Bolívar Republicano”, fundamentos ideológicos e históricos de su pensamiento político. Libro de Ediciones Aurora, página 140, Bogotá, mayo de 2004.

"Terrorismo en Irak".

Por: Alberto Ramos G.

La existencia del terrorismo hay que asumirla como una realidad compleja que debe ser estudiada e investigada con todos los componentes epistemológicos a fin de resolver este problema global que altera la paz de países que ni siquiera tienen guerra interna. El terrorismo analizado como un fenómeno destructivo que surge, paradójicamente, de la incapacidad de luchar contra algunos estados armados, o con una potencia militar invencible para cualquier ejército irregular interno, es decir, el terrorismo se usa para responder y combatir ahorrándose la conformación de un grupo armado, para eludir los combates, para reclamar, presionar, sin enfrentarse, pero extremando la protesta con violencia total, ubicable en la irracionalidad, por fuera e todo contexto lógico, pero el terrorismo tiene una lógica para quienes lo impulsan, esas motivaciones son objeto de estudio

Los terroristas suicidas adhieren o adosan en su cuerpo la carga explosiva para lograr acabar con las víctimas escogidas, usualmente para perpetrar una masacre o genocidio, asesinato grupal. O se inmolan también en grupo como los tripulantes del 11-S. Estos terroristas suicidas están ideologizados con elementos ideológico-religiosos y políticos, o convencidos de la causa nacional-territorial por haber sido víctimas de tropelías realizadas desde el Estado donde viven. Otros por venganza ya que han perdido familiares en el trasegar de la confrontación, como en la situación del inacabado conflicto palestino. También hay terroristas no suicidas que esperan salir bien librados del atentado o sabotaje. Terroristas suicidas que se inmolan haciendo morir a un grupo de personas como en Irak el 23 de abril de 2009, cuando en el centro de Bagdad murieron 32 personas (policías que repartían ayudas a los desplazados), y en Muqdadia (provincia de Diyala), el mismo día, otro terrorista produjo la muerte de 38 personas iraníes que visitaban ciudades santas donde habita población de la etnia chiita. A veces los grupos terroristas coexisten en el mismo territorio sin tener afinidad en la causa que pretenden: En el mismo Irak donde Al Qaeda perpetró actos sangrientos contra las tropas norteamericanas, después del retiro, han surgido actos terroristas promovidos por los baasistas, afectos al partido político de Hussein, el Baas, acciones para demeritar a lo iraquíes que se hicieron cargo de la seguridad nacional, así se explican los golpes con coche-bomba del 19 de agoto 2009 contra el Ministerio de Relaciones Exteriores y los bombazos de los días anteriores.

(*) Magíster en ciencia política, Universidad Javeriana.