24 ene. 2010

“Deterioro de los Cerros”

Por: Alberto Ramos G. (*)

Los cerros tutelares de Cali y todo el cordón montañoso que preside la ciudad son un patrimonio público, porque independiente a la consideración de los bienes inmuebles en que se encuentran fraccionados: fincas, predios privados, parcelaciones, minifundios, y las continuas invasiones;a pesar a todas esa intervenciones antrópicas que han dañado la estructura morfológica, por el suelo de los cerros discurren los seis ríos alimentados por los cientos de nacimientos y quebradas que conforman el recurso natural agua, vital para la sostenibilidad de la ciudad en sus próximos siglos Los cerros son parte de la huella ecológica y elemento principal de paisaje, y este es un componente del medio ambiente. Sin paisaje una ciudad queda deslucida. Los cerros vieron nacer la ciudad desde 1536 y han presidido su crecimiento. Los cerros son como el telón de fondo de la ciudad, si continúa el deterioro, nos quedaremos sin la parte principal de la ciudad.

Los cerros son además el corredor natural para otro servicio ambiental: el viento que le da frescura en las tardes a la ciudad. Son también un referente de orientación para los visitantes y conductores, por la inmensidad visual ubican el sentido direccional de la ciudad; podrían ser una fuente de turismo (como lo hace Medellín con el cerro de Nutibara y Bogotá con Monserrate), porque allí se encuentran sus monumentos: Cristo Rey y las Tres Cruces, aunque falta un verdadero mirador y parador turístico para visualizar mejor la ciudad. Corpocerros tiene un proyecto interesante que lo impulsan Víctor Raúl Martínez y otros ambientalistas. Las antenas de la telefonía celular, radiales y parabólicas han afectado los monumentos, la misma iglesia católica subarrendó lotes para instalar las bases de las antenas y esto afecta el entorno, se debe propender por la antena única a través de un Acuerdo del Concejo Municipal y relocalizar todas las que en la ciudad afectan la salud de los caleños con el letal campo electromagnético. En Sevilla, balcón del Valle, en la franja izquierda del carreteable hacia Tres Esquinas, existe un mirador turístico natural que la municipalidad todavía no ha sabido explotar bien, pero los ciudadanos si lo gozan y los nuevos propietarios se solazan con la panorámica privilegiada que brinda ese sector construido sobre el altozano sevillano.

La minería intensiva en los cristales, bataclán, la ermita, altos de Chipichape y Normandía; la explotación incontrolada de canteras, carbón y calizas han dañado el suelo y dejan los manchones desvegetalizados a la vista, mientras que el Ministerio de Minas, el Dagma, la CVC y el Ministerio del Medio Ambiente todavía no coordinan sus acciones dentro del Sistema Nacional Ambiental (SINA), los explotadores particulares aprovechan el descontrol para avanzar sin ser sancionados, irrespetando el principio constitucional del Desarrollo Sostenible. Medidas de cierre y sanción como la adoptada por la CVC en el Parque de las Banderas deben proseguir en otras zonas para recuperar la flora, la fauna y ecosistemas en riesgo.

Las invasiones desmedidas, comenzando por Siloé en la década del 50, sin planeación urbana, y a lo largo de los cerros pasando por Los Chorros y el Alto Jordán, dejan una estela de pozos sépticos y de absorción que empozan los terrenos y amenazan con deslizamientos, agravando la extensión de los servicios públicos.También las parcelaciones y condominios autorizados por curadores sin curia, es el caso de los cerros que borden la avenida circunvalación que ha costado sumas gigantescas a la Alcaldía para apuntalar sus taludes por lo derrumbes, ahora la cercaron de edificios, Cali se puede quedar sin la más importante vía de descongestión Sur- norte.

La tala, la despradización, el descuaje de los relictos de bosques, de las zonas protectoras; la remoción de tierras y los frecuentes incendios causados por la limpieza de lotes, ocasionan erosión y el daño a los canales naturales de escorrentía que con las intensas lluvias, se ha probado, están arrastrando lodos, se facilitan los deslaves y propician las inundaciones de la ciudad, todo coadyuvado con la disposición de basuras y escombros que colmatan los canales y sumideros, dejándonos expuestos a una ecocatástrofe. En síntesis la conducta inapropiada y anti bioética de los ciudadanos, causa todos los daños.



ALBERTO RAMOS