Texto de Alberto Ramos Garbiras (*)
El pasado 8 de marzo nos permitió observar y
reflexionar sobre las consultas interpartidistas de cara a definir candidaturas
presidenciales para el 31 de mayo; aparentemente una buena forma de
participación popular y Democracia en acción desde cada partido y movimiento
político. Pero en el fondo no había allí partidos políticos organizados, las
tres consultas interpartidistas se hicieron entre personas marginadas de los
partidos fuertes, con reciclados de otros partidos, con outsiders despistados,
con personas llamadas a última hora para inscribir las listas recogiendo firmas
a ruego, con advenedizos y aspirantes a ministros, o alabanceros de una figura
central que los incluyera.
Dos de las consultas interpartidistas eran hechizas, improvisadas y la otra creada con ex altos funcionarios de reconocimiento en Bogotá o a nivel nacional, pero no orgánicos a formaciones políticas. Querían demostrar que existían candidatos con opción así no figuraran con notoriedad en las encuestas, eso hicieron Roy Barreras y Claudia López. Barreras revestido de progresista jalonó una coalición de “centro-izquierda” para insistirle a Juan Fernando Cristo, a Camilo Romero a Clara López, entre otros, aprovechando el acto arbitrario del Consejo Nacional Electoral (CNE) que rechazó a Iván Cepeda porque había concurrido a una consulta el 26 de octubre de 2025, que fue solo interna o partidista con movimientos del Pacto Histórico, pero no fue interpartidista. Los invitados por Roy Barreras se abstuvieron de participar porque percibieron una conducta sospechosa que los llevaría a enfrentarse con el Pacto Histórico. Quedó solo, pero insistió invitando a Daniel Quintero a la coalición Frente por la Vida, y a otros 3 dirigentes desconocidos (Héctor Elías Pineda, Martha Viviana Bernal y Edison Lucio Torres), para rellenar una lista donde él fuera el ganador y poder presentarse a la primera vuelta electoral con el fin de ofrecerle la vicepresidencia a Iván Cepeda, pensando que superaría la votación de este en octubre. Barreras solo obtuvo cerca de 250.000 votos, fue pulverizado.
Claudia López hizo también malabares porque Sergio
Fajardo no le aceptó la invitación. Al margen del Pardito Verde, se proclamó
socialdemócrata, al final invitó a un ex funcionario de la Defensoría del
Pueblo para inscribir la Consulta de las Soluciones, al señor Leonardo Huerta.
Claudia López solo logro 574.000 votos. Como lo expuso Hernando Gómez Buendía
en la revista digital Razón Pública, Claudia terminó en una consulta de yo con
yo. El centro terminó convertido en lo que dice rechazar: una agregación de
trayectorias personales, sin dirección ni capacidad de negociar acuerdos. el
vacío sigue intacto. Colombia no tiene partidos nacionales con programa,
estructura y disciplina. Tiene candidatos sueltos, coaliciones improvisadas y
marcas personales. En ese contexto, las consultas no suplen nada: exhiben el
problema que pretenden esconder.
De los 9 participantes en la Gran Consulta por
Colombia, 7 eran figuras conocidas a nivel nacional, han sido miembros del
Partido Liberal, el Partido Conservador, Cambio Radical, el partido de la U y
del Partido Verde, o trashumantes del bipartidismo astillado, decidieron
recoger firmas, pero no exhibieron esa pertenencia o militancia a los partidos
políticos conocidos, lo ocultaron. Aníbal Gaviria se presentó como miembro de
Unidos; Mauricio Cárdenas como Avante; Juan Carlos Pinzón, resaltando su
apellido; Juan Daniel Oviedo, Todos por Colombia; David Luna, rotulado con Si
hay un camino; Enrique Peñaloza (Oxigeno el partido de Ingrid); Vicky Dávila,
por el movimiento Valientes; solo 2 aparecieron con partidos políticos
conocidos, Paloma Valencia del Centro Democrático, y Juan Manuel Galán, del
Nuevo Liberalismo. La ASI, AICO y Oxigeno, estos 4 tienen personería jurídica y
forma de movimientos políticos, pero no son de gran cobertura.
Álvaro Uribe fue el dirigente nacional que captó las
inconsistencias de las consultas interpartidista, entendió el juego de las
partes en cada consulta , entonces las debilidades que él tiene en esta
coyuntura política por sus líos judiciales las sorteó logrando seleccionar en el Centro Democrático a Paloma Valencia,
la condujo para la Consulta por Colombia, le endosó la votación y ella ganó
antes los 8 que siendo de origen político
diverso se convirtieron en el equipo de Paloma Valencia y de facto los Uribizó,
sin necesidad que ingresen al Centro Democrático. Ya está decidido el vicepresidente
con Oviedo, ahora dos derechas (Paloma y De La Espriella) acabarán la tarea de
absorber más centristas y Fajardo a construir una tercería con más dificultades.
Solo falta que el injerencismo de Donald
Trump se entrometa y se incline por una de esas agrupaciones de derechistas y
el país sea conducido al entreguismo.
Camilo Cruz, en otra edición de Razón Pública, expresó,
“La participación de 2026 estuvo jalonada principalmente por la votación de las
agrupaciones de derecha. El 82 % de los votos válidos se marcó en la
autodenominada “Gran Consulta por Colombia”. En contraste, la participación en
las otras consultas fue poco significativa: en promedio, cada una obtuvo
alrededor del 8 % de las preferencias (“Consulta de las Soluciones” y “Frente
Amplio por la Vida”).
12 de los 16 participantes de las 3 consultas
interpartidistas se proclamaron o auto definieron como parte del centro
político, argumentando que evitarían más polarización. Y la verdadera figura
del Centro Político no participó en ninguna, el señor Sergio fajardo. De los 16
participantes 4 son de la ultraderecha, (Paloma Valencia, Vicky Dávila, Juan
Carlos Pinzón, Mauricio Cárdenas). Y algunos pertenecen a la derecha
tradicional bipartidista. Los otros 12 se revistieron o disfrazaron en el
centro político (centristas) o son del centro derecha, centro/centro, centro
izquierda, independientes, pero con posturas de centro y los otros matices de
ese espectro político.
El centro político fue utilizado por casi todos para
atraer electorado que ya está aturdido por la polarización vivida en Colombia
con mayor énfasis desde el año 2016 cuando el plebiscito que invocó Juan Manuel
Santos por la paz, se hundió. Pregunta innecesaria sobre si los colombianos
querían la paz porque es una obligación realizarla y está contenida en el
preámbulo de la constitución, además J.M Santos, disponía de la legitimidad
suficiente al ser reelegido (2014–2018). De esta manera el centro político está
disperso, inutilizado, siendo ineficaz. Sergio Fajardo quien no se presentó a
las consultas aparecerá frente a la primera vuelta electoral como líder del
centro político y tendrá que estructurar una tercería para evitar que continúe
la atomización del centro. Allí cabrían los 2 perdedores de las consultas
hechizas, cabrían todos los matices del centro político que no tienen
militancia, los independientes, los partidos políticos minoritarios, algunos
sectores de movimientos sociales, y los abstencionistas que puedan ser
atraídos.
Con la guerra de independencia norteamericana (1776) se
rompió la sujeción de la monarquía inglesa del Rey Jorge III, el
constitucionalismo floreció con los federalistas. Luego se produjo la
revolución francesa (1789) contra el absolutismo monárquico de Luis XVI; La
teorización de Emmanuel Sieyés en su obra El tercer estado alimentada por
Rousseau en el libro El Contrato Social, permitió concebir la soberanía popular
que reemplazaría a la soberanía absoluta y traducir la voluntad general en
elecciones para las repúblicas donde se pudo instalar el poder constituyente.
Los partidos políticos embrionarios surgieron en la Asamblea Nacional Francesa
(Congreso), Con las actuaciones de jacobinos y girondinos, y en la mitad el
centro político que le daban la bienvenida a la República, pero defendían la
vida del Rey, eran promonarquicos para que reconociera la constitución de 1971
con límites al poder. Entre los centristas más destacados recordemos a Mirabou
y a La Fayette.
Boris Salazar en su libro “Revoluciones y
conectividad”, de la bastilla a la Plaza Tahrir, alude a ese centro político de
los primeros años de la revolución francesa, nos dice “Pero el centro era,
al mismo, tiempo la más riesgosa de todas las posiciones. Mientras estuviera en
capacidad de aniquilar enemigos, y antiguos aliados, a la derecha y a la
izquierda, podía sostener su posición. Eliminar no era gratis, sin embargo.
Cada enemigo eliminado a ambos extremos del espectro político significa el
debilitamiento de la coalición que lo mantenía en el centro como supremo
arbitro de la actividad revolucionaria. La adjudicación de poderes supremos y
sin control al comité de Seguridad Publica fue, al mismo tiempo, la cúspide de
su poder y el inicio de su desmoronamiento. Todas las medidas revolucionarias
exigidas por los sans culottes y los enrages fueron aprobadas por la Convención
y por el gobierno: la formación de un ejército revolucionario, la fijación de
un precio máximo para el pan, la reorganización del Tribunal Revolucionario y
la aprobación de la ley de sospechosos. Al mismo tiempo, el centro arresto y
condenó a muerte de los prepotentes de esas políticas: Jacques Roux y Jean
Varlet.” (Salazar, 2016)
(*) Magíster en Ciencia Política de la Universidad
Javeriana; PhD en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid
(UNED- España); estudios de actualización política en la Universidad
Complutense de Madrid (2013, 2017,2019 y 2025). Ha sido profesor de las
cátedras: derecho internacional, ciencia política, derecho constitucional y
derecho ambiental, en la Universidad Libre.
Cita:
Salazar Boris. “Revoluciones y conectividad” de la
bastilla a la Plaza tahrir. Libro publicado por la universidad del Valle
primera edición enero del año 2016.
