Buscar este blog

5 ago 2019

Ambientalismo popular


En dos universidades se llevó a cabo en Bogotá una cumbre ambiental, empezando la tercera semana de julio 2019. El ambientalismo es una corriente de pensamiento y de acción para proteger  el planeta tierra en lo inmediato; respecto a Colombia, se trata de proteger los recursos naturales (aguas, aire, suelos, etc.) con pronunciamientos , marchas, estudios de difusión, prácticas agrícolas correctivas, políticas de prevención, mitigación, reparación; lucha contra la corrupción incubada en las Corporaciones Autónomas, contra la mediocridad de algunos directores; y otras acciones que alertan sobre casos de depredación, como lo ocurrido en el humedal El Cortijo en el Valle del Lilí, al desecarlo para pavimentarlo con un terminal de buses, y en el río Pance convirtiéndolo en una cloaca que recibe aguas sanitarias, para solo citar dos ejemplos.

Como lo expresa el exministro Manuel Rodríguez Becerra,” …Corregir las formas destructivas de la acción humana sobre la naturaleza, y en segundo término, el reconocimiento de que la naturaleza impone unos límites al desarrollo social y económico, un hecho que está soportado por los cientos de miles de estudios y hallazgos de las ciencias de la tierra. Precisamente, haber transgredido el límite de la carga de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha llevado a la crisis climática”.

El ambientalismo popular es esa toma de conciencia que se extiende a todos los sectores del pueblo para defender los recursos naturales en aras de que la agricultura sea viable y la seguridad alimentaria no quede amenazada. En las ciudades ese tipo de ambientalismo es la determinación de vastas capas poblacionales para defender los parques, la arborización, los humedales, los ríos urbanos, el espacio público, para que todo no sea obras grises.

El glifosato y su uso aéreo sigue siendo un riesgo para la salud de los campesinos y de la biodiversidad. Esta sustancia debería prohibirse también sobre los cultivos lícitos como la caña de azúcar, porque dañan aguas, flora, suelos y afectan la agricultura tradicional pudriendo frutas y hortalizas: arrinconando y quebrando a los minifundistas.

Los depredadores niegan el cambio climático y se burlan de los ambientalistas hasta compararlos con terroristas, como lo hizo hace poco el Alcalde Armitage. Los negacionistas agencian intereses de los constructores o del capital foráneo, y existen negacionistas por omisión, es decir, conociendo las consecuencias adversas, no hacen nada para evitar los daños.

Por: Alberto Ramos Garbiras