22 may. 2017

Siria y la Geopolítica

 La geopolítica como estudio del poder en determinado territorio a fin de lograr influencias sobre otras naciones o estados, tiene las respuestas para entender el conflicto sirio, sobretodo abordando los verdaderos intereses de las dos potencias mundiales EEUU y Rusia  que,  han venido actuando sobre el territorio sirio con repercusiones en el poder político. Por parte de Vladimir Putin apoyando militar y económicamente las diversas fuerzas defensoras del presidente Al Assad, y los EEUU a los rebeldes detractores del gobierno sirio. Las dos potencias se encuentran en dos aspectos fundamentales:

1. El discurso en defensa de los derechos humanos, el respeto del derecho internacional y garantizar la paz para la población Siria. Este es solo un dispositivo de  legitimidad, el lenguaje formal, para su incursión en el territorio, las diversas fuerzas apoyadas por las potencias han vulnerado el derecho internacional utilizando armas químicas, ataques a la población civil, represión estatal, desplazamientos, violación a los derechos humanos,  vulneración a los tratados internacionales como lo observamos con el ataque directo desde EEUU con misiles a la base militar siria, violando su soberanía. Esto resulta por parte de las dos potencias contradictorio con cualquier expresión humanitaria.

 2. Su enemigo  en común es el extremismo islámico que a pesar de tener bases en Siria actúa transnacionalmente extendiendo acciones de terrorismo en Occidente, este factor es la excusa para la intromisión territorial de los diversos países con intereses en Siria. La lucha a pesar de ser incesante contra el Estado islámico, al mismo tiempo  ha sido insuficiente por el escenario  tan confuso.

Esta trama de las potencias  mientras esconden intereses geoestratégicos y económicos en materia de recursos como el petróleo y el gas,  han dejado en entredicho a la  ONU como institución más importante a nivel internacional originada después de la segunda guerra mundial, ya que ha sido incapaz de establecer una salida diplomática al conflicto  que ha dejado más de 250.000 muertos y más de 4.000.000 de desplazados. Una propuesta viable para superar la crisis de la ONU para estaría encaminada de una restructuración urgente en su toma de decisiones (composición del Consejo de Seguridad), y la intervención eficaz de carácter humanitario para lograr su fin fundamental que es garantizar la paz tan anhelada por los niños y mujeres, víctimas indefensos y reclamada por la comunidad internacional, fortaleciendo el diálogo para una salida concertada a los horrores de la guerra.

De cualquier manera los genocidios cometidos en Siria son la muestra palpable del defectuoso funcionamiento del derecho internacional, y de las falencias de la ONU que no puede evitarlo, limitándose a meras declaraciones, discursos, pronunciamientos y posturas de rechazo. Y de la justicia penal internacional que no puede capturar en flagrancia a los criminales de guerra, ni procesarlos oportunamente. La ONU queda maniatada para organizar con celeridad una fuerza de ataque que contempla la Carta fundacional, porque el Consejo de Seguridad no autoriza debido a la influencia de Rusia, por razones geopolíticas y económicas.

Los EEUU durante toda la segunda administración de Obama  solicitaron en el Consejo de seguridad de la ONU el retiro del Presidente genocida Al Assad, con ponencias de Jhon Kerry, pero Rusia ha impedido el voto unánime de los 5 estados con asiento permanente en el Consejo de Seguridad al obstaculizar la unanimidad.

El Consejo de Seguridad de la ONU necesita una reingeniería rápida so  pena de permanecer en el estancamiento, dándole cabida a más excesos cometidos en los países que hacen aflorar más terroristas y refugiados, como Siria, Irak, Libia, Pakistán, Afganistán, entre otros. Es un problema de falta de autoridad mundial sobre el planeta que se creía se encontraría en la ONU, ningún Estado solo puede. Los estados que promueven el desorden por excesos de autoritarismo y violaciones en cadena no han sido sancionados. Es la coalición de estados que se ven maniatados por la no aprobación de la intervención multinacional, quedando en rines con un ejército en el papel. Y es la falta de sanciones del derecho internacional para frenar a estados agresores como Siria e Israel. Mal ejemplo para otros estados violadores de los derechos humanos, masivamente.

La complejidad del cuadro violento en Siria muy pocos logran entenderlo. Los rebeldes resultaron de la represión a las protestas del 2011, y los terroristas de Al Qaeda crearon una filial Al Nusra,  llegaron luego para atacar a Bachard al Assad. Después en el año 2014 comenzó a actuar  ISIS para reclamar un territorio cercenado al califato islámico y atacar a Bachard Al Assad, no por ayudar a. Los rebeldes ni a la población civil sino para reclamar territorios y ciudades en la búsqueda de la construcción de un Califato islámico anclado en la edad media y las zonas perdidas en el Pacto de Versalles, al final de la primera guerra mundial.

De otro lado, los kurdos atacan al ejército sirio para reclamar la zona del Kurdistán, un independentismo nacionalista que lleva décadas en ejercicio. Posteriormente se registra la aparición de EEUU para atacar al Estado Islámico (ISIS) que practica terrorismo en Europa (contra Francia y Bélgica y otros países...)  porque son  parte de la gran coalición para acabar con el pretendido Califato. En ese contexto aparece Rusia atacando a los rebeldes que luchan contra el Gobierno y vs los terroristas de ISIS.

Gran parte de los refugiados que deambulan por Europa son sirios que salen con pánico por la guerra interna que tiene varios frentes, no solo los rebeldes contra el régimen de Bachard Al Assad, también los kurdos dentro de su proceso de liberación, el califato islámico  que reclama ciudades para reconfigurar el estado perdido, Rusia que bombardea apoyando al sr Assad, y la coalición de estados occidentales que consideran allí se encuentra el foco desestabilizador de la seguridad europea.

 Surgió desde el año 2014 el Califato Islámico subproducto de la descomposición de los hechos en Irak y de la brutal represión en Siria iniciada contra las manifestaciones de la primavera árabe. La cúpula del (E.I) difunde un islamismo radical que choca con la libertad religiosa y de cultos de otras religiones, pues no toleran esas expresiones ni con los mismos musulmanes que también siguen el Corán. Los islamistas wahabistas (los que retornan a las guías del reformador Muhammad Al-Wahab del siglo XVIII), quieren imponer el Islam como religión monoteísta sobre los demás monoteísmo, retan a las demás religiones envolviéndolas bajo la misma etiqueta: infieles  o impíos. Se circunscriben a confrontar a los Estados que los atacan o interfieren en su proyecto político de construcción del (E.I). Actúan con un agregado más mortal: no solo atacan a los gobiernos de esos Estados (la Coalición) sino que atacan a los miembros de la sociedad civil. Es una guerra contra el Estado y la sociedad. El islamismo proyecta y defiende la teocracia: gobiernos religiosos donde la Constitución es el mismo Corán, como biblia y eje de la acción gubernamental. Los islamistas yihadistas wahabistas, acuden a una interpretación radical o fundamentalista del Corán que no admite otra interpretación: es una lectura con aplicación violenta para hacer respetar los preceptos.

Es muy arriesgado prever cuándo terminará el terrorismo global, pero el contraterrorismo no es la única forma de acabar con el flagelo. Existen otras formas: 1).  Solucionar el problema de Siria frenando los despropósitos de Bachar Al Assad. 2). Respetar la soberanía de los países orientales. 3). No saquear sus recursos naturales de esos países orientales. 4). Terminar la presencia y las interferencias definitivamente en Irak, como lo fue adelantando el Presidente Obama. 5). Estimular el derecho al desarrollo para combatir la pobreza. Clara muestra de ello son Yemen y Somalia, países cercanos, son los más pobres de cada área. Y Afganistán entra en el trío de  países con terrorismo y pobreza extrema. El quid del asunto estriba en esos dos países Siria e Irak. La ONU debe tomar una decisión de fondo para que el derecho internacional se restablezca.

Por: Alberto Ramos Garbiras (*), y Alejandro López Lasso (**)

(*) Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana; PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España).

(**) Abogado de la Universidad Libre, miembro del grupo de investigación REPUBLICA en temas de derecho administrativo, constitucional e internacional.