30 oct. 2012

Después de Oslo

La presentación en Oslo, 18 de 0ctubre 2012, sembró inquietudes sobre el objetivo de las FARC al acudir al dialogo como solución del conflicto. Los tropiezos de otros procesos son un precedente claro. En toda negociación se presenta un pugilato con las ideas, el uso del lenguaje, por la búsqueda de los objetivoa a alcanzar, y los temas transables.
Para el Gobierno la posición de encuadrarse en los 5 temas acordados como agenda, es un tablado claro, abierto para la discusión, pero se ve, no va a abrir la agenda temática para reformar toda la problemática del país, esta sería objeto de reformas graduales como se ha venido intentando en estos dos años. Se deduce, las FARC lo podrían hacer desde el congreso como bancada, si se desmovilizan y logran curules por circunscripción especial, si se crea, o por elecciones normales cuando se transformen en partido político al firmarse la paz.
El discurso en Oslo de Iván Marquez, experimentado guerrillero negociador en procesos anteriores (Tlaxcala, Caracas, El Caguán), tiene un mensaje para sus bases armadas, de no estar aminorados ni vencidos, pero él mismo debe saber que salirse del temario convenido sería desbaratar el naciente proceso y pretender más de lo que se puede alcanzar. La inferiorodad respecto a la dinámica de las contiendas no permite la exigibilidad extrema en la mesa de negociación.
Dentro de los 5 puntos de la agenda convenida está la participación política después de la desmovilización y as garantías; se prevé la conversión de guerrilleros ingresando a un partido político. Vendrà el escenario futuro en el postconflicto, dentro del Congreso y otras instancias democráticas, pues así lo hacen hasta los mismos partidos de centro, de la derecha y de la izquierda: debatir para alcanzar reformas en las piezas e instituciones del estado de derecho.
Este proceso de paz debe ser realista y así difundirlo: el proceso servirá para fijar unos puntos de transformación pero no arreglará el país, solo abrirá el camino para reformarlo estando incorporados a la vida civil y respetando los nuevos procedimientos que regirán en el postconflicto teniendo como garantía inicial a la justicia transicional que se expida y ponga en marcha.
En esta fase de la guerra, 48 años enfrentando las guerrillas(FARC, ELN, M-19, EPL,PRT,Quintìn Lame, etc) ,Colombia ha sufrido múltiples formas de violencia, no solo con la subversión sino con grupos armados delicuenciales que se han movido y financiado alrededor de las esmeraldas, la marihuana, la coca, el contrabando, las mafias de los alucinógenos, la trata de blancas, el blanqueo de dineros, la minería ilegal, las BACRIM; la guerra como negocio para muchos que no la dejan acabar; pero es una guerra inútil para la mayoría de los colombianos porque la economía durante este tiempo nunca ha podido estabilizarse.
La complejidad del conflicto interno colombiano y la diversidad de actores armados, no coaligados hacen que el tratamiento de las pretensiones de cada grupo armado se haga por separado, FARC, ELN, Paramiitares,etc. Y mucho más complejo es tratar de vincular en este proceso a los paramilitares que, no son delincuentes políticos. El diseño de la agenda gubernamental resaltada en Oslo y convenida previamente con la guerrilla de las FARC, es clara y enfática para tratar con un actor político armado, o sea miembros de la subversión, pero no con grupos de autodefensa, paramilitares y menos con mafiosos. Una mezcla de todo ello subyace en el entramado total, pero no debe mezclarse durante las negociaciones.

Por: Alberto Ramos Garbiras
Catedrático de ciencia política, Universidad Libre.