5 nov. 2010

Legalización de Hierbas

Fracasó por escaso margen la votación para la legalización de la marihuana, el 56% se opuso, el 44% se inclinó por el si: los jóvenes no tuvieron la enjundia para asistir y ganaron los prohibicionistas. Lamentablemente perdieron los promotores del referéndum en California (EEUU), seguramente para el año 2012 se desataran otras convocatorias electorales y se imitará la proposición 19, osada y progresista.

La ONU como parlamento del mundo, es el organismo multilateral más indicado para debatir la legalización del consumo de la marihuana y la coca. La prohibición, es un asunto que nadie puede desconocer está afectando la seguridad en las grandes ciudades del mundo, y de contera, la salud de sus habitantes. Ya algunos países tienen sus democracias desbaratadas: México y Colombia son dos botones de muestra. Las narcoguerras se libran por la prohibición, por el mercado ilícito se mueven los millones de dólares que sirven para sostener mafias, carteles, minicarteles, paramilitares, guerrillas, terroristas, narcotraficantes, y corromper a parte de las fuerzas armadas, como ha pasado en los países andinos.

La comunidad internacional algún día se percatará que para combatir el crimen organizado y a los actores armados, la vía jurídica es la mejor arma para enfrentarlos, con la legalización de las hierbas, quitándoles así el sostén de la financiación de sus actividades.

La persecución a los cultivadores, procesadores y distribuidores de los cultivos ilícitos, implica gastos ingentes, problemas de orden público, crecimiento de la guerra, daño a los recursos naturales, imposibilidad de un control total a las rutas de distribución, multiplicación de los minicarteles de las drogas para evadir la persecución, alteración de la convivencia ciudadana, retos contra las autoridades establecidas, desinstitucionalización democrática, crecimiento de la mortalidad nacional, etc. En cambio, la legalización de esas dos hierbas que debe ser multinacional, solo requiere después la adopción de políticas públicas de salud para controlar a los adictos que, siempre existirá, con prohibición y sin ella.

El crimen organizado desde los carteles de las drogas se acabaría, se transmutarían en otras organizaciones buscando enriquecerse dentro de otra prohibición, se trasladarían a actividades ilícitas y aberrantes como la trata de blancas, los negociantes de inmigrantes, etc., que están siendo perseguidos p ero no han podido controlar.

(*) Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Libre-Cali y de Derecho Ambiental en la Universidad Santiago de Cali (USC).