29 sept. 2010

Comentario a una Columna


Dr. Alberto Ramos G:

Estimado Alberto


He tenido el grato placer de leer su comentario o "Reseña" aparecido en el mundo virtual sobre el `libro “En Busca de Bolívar”, de William Ospina. Que puedo agregar a su hermoso discurso?... Tan bien podría haber sido el Prefacio, usted como el tolimense manejan a la perfección la prosa poética, me consta lo hacen bien en el análisis critico de la historia y el sinuoso mundo de la política. Al leer el libro en la página donde aparece el titulo del mismo plasme esta frase: América , mi alma no se rinde, tengo alas en el cuerpo , te invito a conocer el mundo de Ícaro, solo lleva contigo la alforja de la rebelión y que jamás sea tu escudo la sumisión. Porque donde está Bolívar esta la libertad. Yo sé que Usted, es un estudioso consagrado de las ideas de Bolívar, el soñador que hizo la patria grande del sur.


Agradezco su mensaje al rededor del tema del Libertador, tan diferente en muchas cosas a Napoleón, a quien conoció y superó en muchas tareas, pues Bolívar era un filósofo de la igualdad, el buen gobierno y la libertad , entregó su capital para construir un concepto distinto de Estado y país. Amo y fue amado por varias mujeres y odiado por muchos varones. Tal vez en sus últimos 200 días, es cuando llega al máximo de su madurez de genio, descubriendo que conquisto entre jornadas de dura belicidad la gloria de la independencia de la Nueva Granada y Venezuela, para concluir como todo sabio en el silencio de la derrota que proporciona el dolor de la traición de los que mas se quiere , que fue en vano tratar de unir las varias " repúblicas " de la América latina. "Aro en el viento y construyó en la arena" , como el Nazareno ofreció su fuerte brazo de bondad y cambio recibió dolor. Pero como el robledal las tempestades jamás inclinaron su vertical promesa de salvar al hombre. En el bicentenario aún seguimos odiándonos para beneficio de otros.


Aludió usted y esta vez con otro acierto literario, con lo de Emil Ludwig, escritor, novelista, e historiador de talla universal, quien para mí de los extranjeros es el que mejor discurre por y en lo que se ha de reseñar del Caraqueño. Ludwig, me encanto cuando de él leí su obra sobre el mantuano, editada en obra de lujo por la editorial Planeta. Te quiero decir: no soy un intelectual, solo alguien, al que, muy raramente le llega la fiebre de querer pensar. Como entenderás aún no distingo con precisión que es la semántica y la semiología y difícil para mi poder decir si he descubierto entre el signo y el significado. Solo pues, trato de entender que el lenguaje es una formación social por excelencia. De esa formación me agrada la poesía, pues como te decía para mi esta forma de expresar y definir las cosas y al hombre es tan mágica y simplificada que es capaz de definir en un verso y si está en prosa, hasta la vida misma de aquellas y del ser racional para hacer de estos y aquellas una bella o fatal definición. Es por esto que me llamó tanto la prosa poética contenida en el libro del William Ospina y tu reseña al libro. Bien hasta otra oportunidad que nos brinde el sonoro y al parecer el mudo deambular del cosmos en su ruta infinita y discorde, en su eterna odisea en busca de la luz.


Le estima, Aldemar Gómez Ocampo. Sep, 27 de 2010. (Un Santiaguino que se hizo abogado para ver si podía entender al hombre).-