25 ene. 2010

Puerto Carbonífero.

(Concepto de Alberto Ramos Garbiras para Iván Noguera)


El mal manejo del carbón en un puerto si contamina notoriamente el mar: produce residuos negativos: escorias y polvo. Afecta el recurso ictiológico marino. Las aguas se tornan en tiznadas, los peces se contaminan porque en sus braquias quedan partículas. Esta actividad va en contra de la actividad productiva portuaria sino se utilizan tecnologías limpias para el transporte. Una muestra de la contaminación marina a ese nivel se ha venido presentando en los alrededores del hotel Decamerón en Santa Marta, las cenizas impregnan las aguas y la playa permanentemente. A Santa marta tradicionalmente han llegado un promedio de 900 tractomulas por día, allí se movilizan 8 millones de toneladas de carbón cada año. Colombia produce 72 millones de toneladas de carbón al año, para exportación.


Se deben cumplir las normas sobre emisiones atmosféricas regladas por el Ministerio del medio Ambiente. Los impactos empiezan por el tráfico de los camiones y tractomulas que llegan al puerto, por la emisión de partículas (polvillo) en suspensión, el polvo común y silvestre afecta el aire del perímetro urbano donde está ubicado el puerto, porque el polvillo del mineral es arrastrado por el viento.


Un puerto carbonero requiere del cargue directo del carbón, requiere de dragados, de bandas transportadoras encapsuladas, del mantenimiento de los lodos marinos para llevarlos al continente, de labores de fondeo evitando el embarque en las proximidades a las líneas de las playas. Y construir un canal de acceso para profundizar el calado permitiendo que los barcos se acerquen. Quienes no cumplen estas condiciones y hacen el cargue solo con barcazas, contaminan por la volatilidad del mineral, y se corre el riesgo del volcamiento de las barcazas. Los desechos del carbón tienen un contenido de azufre que se transforma en ácido al combinarse con el agua.


Como quiera que el gran proyecto carbonífero se centra en la ciénaga de Marroquín, de Barranquilla, y aún se encuentra en cierne; y ante la insuficiencia de las operaciones en bahía Portete, ahora han decidido que Buenaventura desempeñe esa función mientras se avanza en el proyecto. La ley 336 de 1996 es la aplicable en puertos carboníferos. En Buenaventura la Alcaldía debe apoyarse en la vigilancia de la Procuraduría Ambiental del valle para hacer cumplir las normas ambientales. Exigir la licencia con la que están operando,, solicitar un concepto de Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR), solicitar el control y la intervención de la DIMAR, de la CVC, y del Ministerio del Medio Ambiente.