Texto de Alberto Ramos Garbiras (*)
El presiente Trump Viene ejerciendo una política
exterior contraria a las bases del derecho internacional, golpeando la
soberanía de los Estados, el componente fundamental que le da corporalidad a
cada país y lo identifica con sus nacionalidades. Trump desconoce el derecho
internacional y anarquiza las relaciones estatales, es decir fractura lo que se
ha querido desde la segunda postguerra mundial bajo un multilateralismo que
nunca ha funcionado a cabalidad, por el largo periodo de la guerra fría, la bipolaridad
extendida hasta 1990 y la unipolaridad que surgió de las secesiones
territoriales Ex URSS; hoy más difícil por la recomposición de la Federación
Rusa, los nuevos bloques de poder políticos y el crecimiento el autoritarismo.
La nueva geopolítica no solo avanza con alianzas entre
potencias o con territorios afines ideológicos, sino empoderando a personajes
de ultraderecha o transmutados desde la izquierda avalados por las grandes
empresas y corporaciones oligárquicas que domeñan la economía. O izquierdistas
desviados hacia el poder unipersonal que desvertebran proyectos políticos
regionales y hasta subcontinentales.
En el año 2025, solo un año de su segundo mandato el Sr
Trump ha ejecutado y perpetrado varios desafueros conta países latinoamericanos
sin excluir a los caribeños, con su concepción neocolonial aviesa o retorcida y
refritada de la Doctrina Monroe de estirpe decimonónica, el rebautizar esta
forma de atenazamiento para dominar como Doctrina TrumpRoe. América para los
EEUU. A punta de aranceles más altos, persecución a carteles mafiosos como si
fueran terroristas políticos que colocan en riesgo la seguridad norteamericana;
acoso a la presidenta de México que dicen no controla el paso de migrantes;
embates contra Brasil por enjuiciar a su gemelo golpista el Sr Bolsonaro; rebloqueó a Cuba para
destorcer la economía de la isla dejándola sin petróleo; acusaciones sin
fundamento contra el Presidente Petro, desconociendo su lucha parlamentaria
contra los congresistas de la parapolítica reconocida por el mismo Mancuso,
quien lideró el despojo y la formación de esas cuadrillas de arrasadores de
bienes rurales.
Otra táctica de penetración en las políticas internas
de países latinoamericanos es la intromisión e injerencia en la política
electoral de los países que viven
procesos de transición por vencimiento de periodos presidenciales, haciendo
crecer la figuración de derechistas trumpistas tropicales o figurones outsider
para que asciendan a la presidencia con el respaldo de EEUU que coadyuvara la
economía en esos países (así lo hizo en Honduras, Ecuador, Chile, Argentina),
el cálculo de Trump podría ser que en un momento clave de la campaña electoral
de Colombia, apoye y apuntale a un ultraderechista trompista para luego
cogobernar por interpuesta persona para acceder a los yacimientos de petróleo.
Y en el caso venezolano desalojó con una guerra relámpago o Blitz, ejecutando un
secuestro internacional, a un mandatario como Maduro, ciertamente extraviado de
los cauces del mismo Chavismo y forjador de una nueva casta oligárquica
petrolera. Esa actitud neocolonial vino desembozada del objetivo principal,
apoderarse del petróleo y tácticamente diseñada dejando instalados a los
segundos de ese gobierno mientras se dividen entre ellos y luego lo desalojará
gradualmente hasta dejar a los obedientes que cumplan los mandatos imperiales.
Este cesarismo
internacional podría calificarse por la fuerza usada y las nuevas tecnologías
respaldadas por las armas nucleares, como la ascensión de un nuevo emperador
mundial que le coloca linderos a China y sus negocios en el subcontinente
americano. Y atemoriza a sus pares o competidores en una escalada militar y
económica desenfrenada.
La extensión de
bases militares en Centroamérica y otros países es una muestra apodíctica para
exhibir las fauces de la agresión sino para permanecer direccionando la región.
En Centroamérica para que tengamos una muestra de esta actitud neocolonial de
extensión y apoderamiento de recursos ajenos, “Debido al rechazo popular que
genera en mucho de nuestros países la instalación de una base militar
norteamericana, últimamente Estados Unidos en su afán de recuperar la hegemonía
en América Latina, no necesariamente presiona a los gobiernos de
Centroamérica para que permitan la instalación de bases militares, sino que,
una novedad, se limita a utilizar las infraestructuras de pistas y aeropuertos
existentes, con fines aparentes de combatir el narcotráfico, pero en realidad
es con fines militares (…) Como en la región no hay guerrillas, ahora el
enemigo central del Ejército de Estados Unidos es el narcotráfico. Casi todos
los movimientos militares se encubren bajo la supuesta lucha contra el
narcotráfico, aunque en realidad no siempre es así (…) Ante la insistencia de
los periodistas, Estados Unidos afirma que el aeropuerto de Comalapa se
clasifica en Ubicaciones de Seguridad Cooperativa (CSL en inglés), antiguamente
llamadas Ubicaciones de Operaciones Avanzadas (UAF) (…) En octubre se
realizaron los primeros entrenamientos militares en la selva de Panamá, con
presencia de tropas yanquis. Recientemente, el Servicio Nacional Aeronaval
(SENAN) de Panamá acaba de confirmar que ese país será sede de un programa de
entrenamiento conjunto con Estados Unidos, a desarrollarse entre el 28 de
noviembre y el 18 de diciembre de 2025. (…) Ha resucitado en los hechos la
tenebrosa Escuela de Las Américas, en la que instructores norteamericanos
entraban las tropas contrainsurgentes de los ejércitos de América Latina (…) Esta
construcción de una infraestructura militar yanqui en Centroamérica y el
Caribe, en países que forman parte del SICA (El Salvador, Honduras, Panamá y
República Dominicana), forma parte de la estrategia de la administración de
Trump de reimplantar su hegemonía en su “patio trasero”, su "bajo
vientre", para extender su indiscutible dominio en el resto de América
Latina. (Suarez. 2026)
El Dr. Fernando
Cruz Kronfly había afirmado para la presentación de mi libro sobre las guerras
de invasión que, estamos presenciando una crisis de una dimensión institucional
enorme. Estamos viendo y sintiendo un retorno a la Ley de la selva con unos
gobernantes que han adoptado la fuerza bruta como instrumento para la
resolución de las diferencias. Desde una mirada antropológica la fuerza siempre
fue la forma de resolver los reclamos, tanto entre los humanos como entre los
animales, el más fuerte se imponía. Por ejemplo, Israel se sostiene utilizando
un poder de facto a la brava, así golpeó al Líbano, a Jordania, a Siria y a
Egipto. Se extendió desalojando a los palestinos excediendo los límites que le
concedió la ONU desde 1948. El derecho internacional se desplomó con estas
invasiones recientes, los tratados internacionales los volvieron trizas, un
derrumbe del derecho internacional. La Ley de la selva estaba oculta en los
tratados internacionales. Algunos gobiernos se pliegan también a al uso de la
fuerza bruta. La invasión a Gaza dejó en evidencia lo que venía sucediendo en
varias partes con los asuntos de la geopolítica. La amenaza de las ojivas
nucleares hoy es la garantía de la PAZ mundial, esto es un exabrupto. Mantener
al mundo expectante con los despliegues y exhibición del armamentismo, ojivas, desfiles
militares, herramientas de la muerte, avisos de ataques mortíferos con drones,
aviones y guerra nuclear.
La administración Trump publicó el viernes 23 de enero (2026)
la nueva “estrategia de defensa nacional” del Pentágono. En una
coyuntura que está lejos de ser trivial, después de una semana marcada por la
crisis transatlántica más grave desde la creación de la OTAN en 1949. El
documento es mucho más hostil hacia los aliados que hacia los adversarios de los
Estados Unidos, y expresa la visión del mundo trumpista, en la que no hay
aliados ni enemigos permanentes, y donde solo cuenta la ley del más fuerte. (Maya,
2026)
Debería ahondarse las reflexiones sobre la soberanía
estatal, inescindible para la existencia del Estado a nivel internacional.
Convergen dos soberanías (la estatal más la soberanía popular), sobre las
cuales el presidente de una República es el depositario principal. La soberanía
popular generó la aparición y reforma del Estado desde hace solo 235 años (en
el contexto de 2025 años contados después de Jesucristo, víctima de la invasión
de los romanos y de los judíos conspiradores desde el Sanedrín). La soberanía
popular, creadora de los poderes constituidos en todas las Ramas del Estado, en
la Republicas democráticas o Estados-Nación que, reemplazaron las monarquías
del modo de producción feudal; la soberanía popular actúa hacia adentro de cada
país, y con la soberanía Estatal, operan las relaciones internacionales, por ende,
los tratados para el movimiento de la economía. Entonces en Colombia el
adefesio que ha generado la Rama Legislativa (sobre todo el Senado), al trancar
la implementación de los derechos sociales y otros desarrollos legislativos, al
desconocer los mecanismos de participación popular o dificultarlos; bloquear al
Gobierno nacional, obturar la marcha del Estado y deteriorar la Democracia, y
no ejercer una oposición deliberativa y racional. El mismo senado por esa
oposición cerrera y cerrada, desconoce cómo deben funcionar las dos formas de
la soberanía (artículos 3 y 189 de la Constitución).
Desde el Congreso Internacional de Derechos Humanos,
realizado en Tunja, invocaron y solicitaron a la ONU, una primera acción
inmediata, apliquen los artículos 33 y 34 de la Carta fundacional de San
Francisco que le dio vida este organismo multilateral. Artículo 33, Numeral 1)
Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en
peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán de
buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la investigación, la
mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a
organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección. 2) El
Consejo de Seguridad, si lo estimare necesario, instará a las partes a que
arreglen sus controversias por dichos medios. Artículo 34. El Consejo de
Seguridad podrá investigar toda controversia, o toda situación susceptible de
conducir a fricción internacional o dar origen a una controversia, a fin de
determinar si la prolongación de tal controversia o situación puede poner en
peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Colombia
ha respetado la soberanía de los Estados vecinos y del continente, de esta
manera es inaceptable la situación actual de amenaza a nuestra soberanía.
Colombia ha cumplido sus obligaciones de membresía con la ONU, por ello
instaron al Consejo de Seguridad, para que intervenga a fin de evitar una
confrontación violatoria del derecho internacional.
La CELAC es un
importante organismo intergubernamental que agrupa a 33 países de América
Latina y el Caribe, creado en 2011 con el objetivo de promover la unidad, la
integración y el desarrollo regional. La CELAC se basa en el diálogo político y
pretende posiciones regionales para fortalecer a sus miembros latinoamericanos.
Y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) orto
multiorganismo que reúne a países que comparten valores democráticos y
economías de mercado, con el fin de abordar desafíos comunes.
La multilateralidad no debe ser solamente la agrupación
de países en bloque económicos, sino las decisiones de todos en el seno de la
Asamblea General de la ONU, y no la manipulación desde el Consejo de Seguridad
que sesga y desvía las sanciones o las omite, facilitando las posiciones de
fuerza de los países parte, o aliados de las potencias con asiento propio en
ese organismo. Sin rodeos o perífrasis, sin retórica y almibaramientos, la ONU
no funcionó y no funcionará hasta que la Asamblea General tenga el poder
decisorio por mayoría simple
*
Politólogo de la Universidad Javeriana.
