25 feb. 2017

Rasgos del populismo

Para entender las formas del populismo podemos acudir al ensayo de Paula Biglieri(1), a partir de dos conjuntos de teorías sobre el populismo, acudiendo al menos a doce autores: Germani, Di tella, Murmis, Portanteiro, Cavarozzi, O Donell, Worseley, Canovan, Arditti, Laclau… No toda forma de populismo es deleznable, rechazable o mala, hay que saber diferenciarlas para no caer en la total confusión.

Cualquier forma de populismo se caracteriza por la manera de girar todo alrededor de un líder exaltado, utilizando un lenguaje confrontacional, porque él lo quiere así y detrás están los ad-láteres, estos van a usufructuar en círculos ése poder en un segundo nivel, otros ocultos; y porque el pueblo, en ese momento, ya no cree en nadie, más por la saturación de la situación nacional y malas experiencias, o por el descrédito respecto de lo que ha pasado con los gobiernos anteriores.

El populismo con el conjunto de propuestas elaboradas para criticar al gobierno de turno logra enardecer a la gente y cambiar el ánimo. Los indispone y hace brotar la rabia. Es un asunto de psicología de masas. El desencanto por el gobierno que no los satisfizo y el desencanto respecto a los partidos políticos, facilitan el surgimiento del líder populista. El sistema democrático sigue siendo hasta ahora el preferido, pero ninguna Democracia es perfecta. Entonces, mientras se encuentren instituciones que funcionen se deben extender programas de bienestar social e ir cerrando las ventanas de la corrupción que debilitan el funcionamiento del Estado.

El populismo es un aparataje montado para la agitación política y luego al ganar las elecciones, institucionalizado por quien quería llegar al poder por una vía distinta al funcionamiento formal de los partidos políticos reconocidos en ése país; llegan por fuera de los partidos políticos como outsiders o camuflados dentro de una formación política, o saltándose las filas de espera de las nominaciones presidenciales. O surge el líder de un partido político establecido y desborda las reglas de la competencia para sobresalir, ganar la nominación en el juego de los precandidatos y ascender, desembozando luego el discurso populista que le permitirá atraer simpatizantes y adeptos. Al lograr concentrar el poder, el líder populista comienza a desarmar piezas de la Democracia para lograr permanecer en el ejercicio del mando, o contrarrestar a la oposición que le resulte.

Hitler llegó al poder por la vía electoral agitando rasgos populistas, promoviendo el nacional-socialismo, identificando un enemigo externo(los judíos), resaltando la grandeza de la raza aria/germana, utilizando la demagogia, invocando la necesidad de armarse para defender la nación, etc. Pero ocultó su fin último: el totalitarismo. Para Hitler el populismo fue una línea de acción, un trampolín, para llegar a la otra modalidad que quería implantar: el totalitarismo. Ya dentro del Totalitarismo tampoco cabe ningún intento populista, por la rigidez del sistema. El populismo no brotará del totalitarismo; Hitler llegó a él a través del populismo que, es distinto, o desde el populismo como señuelo o táctica. Pero con el totalitarismo consolidado no habrá populismo, sino fuerza brutal estatal desplegada y violación total de los derechos humanos contra los opositores.

Las protestas globales desde el año 2011, los reclamos masivos de los indignados internacionales en las calles, los plantones y acampamientos de los últimos 5 años, no tienen que ver con la esencia del  populismo. Las razones y causas han sido otras. Esas protestas buscaban que cesara el poder en los países de los levantamientos, y se produjera un relevo, Las causas se encuentran en la actitud despótica de las gerontocracias del norte de África, o en los abusos bancarios del centro de Europa, o en la corrupción de los partidos políticos en el poder, etc. Buscaban esas protestas globales o locales la corrección del poder, que cesara el abuso de autoridad, o pretendían la modificación de unas políticas públicas, se hicieron con varios líderes de sectores sociales y la convergencia de movimientos sociales.

En cambio estos populismos que rebrotan desde el 2015 son formas de neopopulismo conducidos por un líder independiente o desde un partido político de derecha, líder que agita a la p oblación buscando votos contra una situación que atrae el descontento, como el Brexit, o lo hacen buscando la elección presidencial con un programa nacionalista o islamofóbico. No se inician propiamente con una protesta callejera sino con una organización que luego se convertirá en partido o movimiento político. Van contra la globalización, son xenófobos, proteccionistas, patrioteros,…

El socialismo es un sistema político con estas particularidades, pero pueden surgir algunos rasgos del populismo o acciones populistas para apuntalarlo, en el desarrollo del socialismo. Hugo Chávez lo hizo y fue moldeando el socialismo del Siglo XXI con la mezcla del pensamiento bolivariano. Llegó al poder montado en una onda populista contra dos partidos deteriorados (Adecos y Copeyanos), para construir ese nuevo tipo de socialismo, y se sostuvo con ese modelo. Su sucesor, Maduro, extremó las medidas, se desprestigió y acudió al autoritarismo y alteración de los canales democráticos, distorsionando el populismo implantado por Chávez.

Como lo explicó Emmanuel Kant en su ensayo “Qué es la ilustración”, el advenimiento de la Democracia significó “la salida del hombre de la edad de la minoría para convertirse en un adulto capaz de pensar por sí mismo”. La salida del oscurantismo, de las imposiciones, de la edad media en ese enmarañamiento de tinieblas, para pasar a una etapa de discernimiento de las cosas, donde la verdad pudiese conocerse. La edad media estuvo atravesada por tiranías, pequeños reinos despóticos, guerras entre principados; la religión y los dogmas esparciéndose, la inquisición como parte de la justicia, y la teocracia como aparataje de sostenimiento de los Reyes. Las revoluciones burguesas, la ilustración y el contractualismo permitieron el aparecimiento de los Estados-Nación, el surgimiento de las democracias, y por ende el fin de los dogmas y las mentiras. Pero hoy volvemos a ver una alteración de las democracias por la utilización de las mentiras de manera desembozada, la manipulación de las instituciones, la alteración del equilibrio de poderes, y la extensión del populismo bajo  diferentes formas para atraer sectores del pueblo, buscando confundirlos y adscribirlos a proyectos políticos personalistas, aprovechando el deterioro de los partidos políticos que no cumplieron las expectativas o se apoderaron del aparato del Estado y se corrompieron.

Si la verdad y la razón son inherentes a la Democracia en oposición al dogma y a las imposiciones de los gobiernos medievales; hoy la gravedad del problema está en el deterioro de las democracias que, han sido usadas continuamente por élites, castas y cúpulas de los partidos políticos, han entronizado las mentiras y prácticas corruptas, desviando la función pública y desgastando la Democracia hasta llevar a los gobernados a la incredulidad por los  procesos de ilegitimidad sucedidos. Entonces reaparecen los populismos dentro del pluralismo de los sistemas democráticos y unos desde la izquierda, tratan de reconducir a la nación hacia la recuperación de los valores: en España el partido Podemos y en Grecia, Syriza. Otros populismos desde la derecha tratan de cambiar el rumbo de la política montados en las distorsiones flagrantes (Trump, en EEUU; Forage y Jhonsson, en el Reino Unido, con el Bréxit; La señora Le Pen en Francia, etc), para crear partidos o fortalecer partidos que no han podido triunfar pero se abren paso con la xenofobia, la islamofobia, el nacionalismo, la supremacía racial, etc, buscando el relevo en el poder.

(1)Biglieri Paula. “Nueva conceptualización sobre el populismo en América Latina”. Ensayo publicado dentro del libro: “La democracia en América Latina” (partidos políticos y movimientos sociales). Editorial Homosapiens. Argentina, 2008


Por: Alberto Ramos Garbiras| Abogado con especialización en Derecho Constitucional de  la Universidad Libre Seccional Cali; Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana, PhD, Doctorado en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de derecho internacional en la Universidad Libre y derecho constitucional en la Universidad Santiago de Cali (USC) .