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23 ene 2012

El Precio del Mañana

Sobre la película "El Precio del Mañana", titulo original, In Time (“A tiempo” ) del director Andrew Niccol, que gira en el año 2161, estuvo en cartelera recientemente tres semanas en Cali, me sorprendió por su guión asimilándola de ipso facto en el género de cine fantástico o de ficción. Coincidencialmente el límite de la vida son los 25 años, como lo expuso Andrés Caicedo, cuando aseveró, vivir más de 25 años es una indignidad, y se suicidó. El guión coloca el tope de los 25 años para que se inicie el deterioro del cuerpo humano por esta razón los congelan con la apariencia de esa edad.

Es una película futurista que plantea la comercialización al extremo, un monopolio sobre el tiempo y la longevidad que pueden gozar los más ricos comprándolo, la muerte prematura de los más pobres por no poder cargar las baterías del tiempo y la segregación, quienes no pueden pagar tiempo adicional, se vuelven desechables, la vida se les evaporará. A la manera de las ventas prepago y las recargas de hoy, la película plantea la posibilidad de vivir si el ciudadano puede recargar. Mientras más se trabaje se accederá a cargas de tiempo, entonces la explotación es total: trabajar para poder vivir. También surgen rebeliones como la hija del magnate y las protestas de los discriminados.

Entonces vemos la alianza para la acción de un obrero, Will (Justin Timberlake) con la hija de un magnate Sylvia(Amanda Seyfried)luchando contra la explotación y el domeñamiento de la vida a través del control del tiempo. Las aduanas y los controles son propias de un sistema policivo al servicio del gran capital. La rebelión de ella para desactivar toda la trama de explotación y el actuar conjunto de ambos a lo Bony And Clyde, hace recordar a los bandoleros sociales desde la época de Robín Hood, como justicieros sociales atacando a los poderosos para repartir entre los pobres y desposeídos. Es una obra cinematográfica que utilizando la gran industria cultural y sus canales de distribución internacional, logra cuestionar el sistema capitalista y la extracción inmisericorde de plusvalía para criticar con unas metáforas futuristas y un entramado de ficción a la sociedad actual.

El investigador español, Illescas Martínez, ha escrito sobre este film, “es una de las películas hollywoodienses con un mensaje más revolucionario de todas las realizadas hasta la fecha en la historia del cine. Pero, ¿cómo es posible que Hollywood, la misma industria que ha sido epicentro de gran parte de la propaganda capitalista desde hace casi un siglo, produzca ahora una película blockbuster que sea casi tan revolucionaria como el Manifiesto Comunista? Analicemos y entendamos el fenómeno desde lo que pretende ser una aportación a la teoría marxista de la cultura, la ideología y las industrias culturales”.

Es una ficción que lleva al a reflexión porque hoy todo se vende y se ofrece. El consumismo llevado a la posibilidad de existir o extinguirse. Hoy la juventud se ofrece por los colágenos y los nutrientes de las cremas, las operaciones y cirugías estéticas y las medicinas tanto naturistas como de laboratorio. Dentro de la película todo es al límite. Es la extrapolación de la novela "El Retrato de Dorian Grey", de Oscar Wilde, pero no en un cuadro o lienzo sino en dosis concentradas e inyectadas en el cuerpo por una empresa oligopólica.

El analista Illescas Martínez afirmó, “animo seriamente a todos los revolucionarios y activistas del mundo a verla y servirse de In Time para hacer talleres de economía política crítica donde explicar las interesantes conexiones entre la película y la obra nuclear de Marx: “El Capital”. Con intención de facilitar su estudio entre las masas obreras (especialmente con los jóvenes). Esta movie (película) puede ser una gran herramienta para hacer llegar a personas sin alta formación académica la teoría marxista del análisis del capitalismo y el materialismo histórico, haciendo las anotaciones necesarias donde se precise y ayudando a ilustrar la densa teoría de Marx con las excelentes “imágenes en movimiento” que nos regala In time”.

Para El Ciudadano, por Alberto Ramos Garbiras. Catedrático de Ciencia Política, Universidad Santiago de Cali (USC) y Universidad Libre.

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10 ene 2012

El desarme como velo

Ha sido una postura cíclica que las autoridades lancen un plan desarme como la gran apuesta. Las administraciones pasadas en Cali con esos anuncios quisieron tapar el crecimiento de la criminalidad y la situación de inseguridad que se ha vivido en la ciudad, pero todo se les ha salió de las manos. Entonces, varias veces con esta medida buscaban dar una sensación de seguridad, pero la prueba del no funcionamiento era el aumento de muertos y el hecho de que los ciudadanos no pudieran disfrutar de los espacios públicos con tranquilidad por el miedo urbano extendido. El alicoramiento aumenta el uso de las armas. El licor es producido y autorizada la circulación de otros licores por el mismo Estado para obtener réditos destinados a la salud. El alicoramiento es un disparador de la violencia en casos de intolerancia, reyertas personales y otras acciones. Se expende y consume licor en todos los establecimientos. Las tiendas y los estancos hasta permiten que los menores consuman alcohol en los andenes de esos lugares.

Ahora que el Alcalde Petro en Bogotá destapó otra vez el debate, debe pensarse que un plan desarme debería estar enfocado a tratar de hacer más énfasis a limitar la expedición de salvoconductos y al en el decomiso e interceptación de armas ilegales y hechizas en el mercado negro. Las medidas que se anuncien deben ir dirigidas a las capturas de los criminales y a ejercer un control más serio de la violencia porque las armas las están teniendo los delincuentes y a esos son los que hay que combatir y desarmar.
Un país que debe definir si continua expidiendo salvoconductos para portar armas o los suprime del todo.
El monopolio de las armas en manos del Estado es una quimera una falacia, por la expedición de esos salvoconductos con las excepciones de la norma, por la criminalidad rampante con armas portadas ilegalmente o fabricadas de manera hechiza por pandillas y delincuentes dispersos. También portadas por los actores armados del conflicto que se mueven como ejércitos irregulares, por las mafias atomizadas en minicarteles, y por la falta de un ejercicio soberano para manejar el territorio. Los salvoconductos de armas son el reconocimiento expreso que la Fuerza Pública hace de que no puede proteger a la población. Es la notificación del “sálvese quien pueda” y se invoque la legítima defensa.
Los salvoconductos son una excusa para armar a ciertos civiles, así, por vía de excepciones a personas, proliferan las armas. Expedir salvoconductos para que cierta gente ejerza la defensa personal es una discriminación, la deducción de muchos es entonces. Todas las personas necesitan un arma para defenderse en un país violento. En Colombia donde aún no hemos alcanzado la normalidad, todos los ciudadanos están expuestos por la inseguridad extendida. Todos los ciudadanos son un objetivo son un objetivo potencial en la mira los delincuentes para hurtos, atracos, desposesión de sus bienes, fleteos, etc. Entonces no se justifica expedir salvoconductos a unos y negarles a otros. La defensa de los ciudadanos la deben ejercer las Fuerzas Armadas constitucionalmente reconocidas, para ello están establecidas, se asigna un alto presupuesto para que funcionen y operen con resultados. Si el Estado tiene de verdad el monopolio de las armas entonces nadie debe estar armado. Ya es suficiente que el Ejército, la Policía Nacional, la Marina y la Aviación portes armas. Ni esas fuerzas, ni las empresas de seguridad privada autorizadas (múltiples grupos armados con variopintos uniformes), garantizan la seguridad.

Los Alcaldes al no poder aplicar los planes desarme con autonomía inmediata, como jefes de la seguridad en los municipios, porque necesitan la autorización del Ejército, están interferidos por los militares que impiden los planes de desarme expidiendo los salvoconductos y vendiendo las armas de INDUMIL, sin ser los responsables de la política pública de seguridad, solo posan de acompañantes dentro de los Consejos de Seguridad, y patrullan de vez en cuando ciertos sectores en momentos críticos, porque a la Policía si le corresponde la vigilancia urbana, pero nunca lo han logrado a cabalidad.

El 85% de los delitos-homicidios son cometidos con armas de fuego (con permiso o sin permiso), como lo expuso el periodista Adolfo Ochoa en un informe exclusivo, cruzando cifras de varios años y diferentes fuentes, comparando con otros años, cotejando datos y a la luz de los crímenes nacionales. Entonces los desarmes temporales o parciales, por fechas y temporadas, pueden disminuir los ataques y agresiones pero no es el remedio. A Colombia hay que desarmarla no expidiendo salvoconductos, ni el mismo Ejército vendiendo armas. Se resolvería así, en gran proporción la violencia urbana. Pero como la sociedad está pistolizada y atravesada por la guerra interna y descontrolada por tantos actores armados que se nutren del contrabando de armas, tendremos que seguir esperando la terminación de la guerra y la legalización de la coca p ara que la paz sea una realidad y un derecho como lo proclama el artículo 22 de la Constitución.

Al parecer solo un 10% de los homicidios se comete con armas amparadas en salvoconductos: no muchos, pero son una fuente de criminalidad. En la primera mitad del año 2010 el Representante a la Cámara Augusto Posada pretendió facilitar y agilizar la renovación de los salvoconductos con un proyecto de Ley so pretexto de la inseguridad extendida; de haberse aprobado seguramente se incrementaría el porte de armas de los civiles que hoy deambulan con más de un millón ochocientas mil armas como parte de su utilería personal.

Relator: Alberto Ramos Garbiras
Politólogo de la Universidad Javeriana.

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