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29 sept 2011

Coaliciones y Transformismo Político

En todos los departamentos de Colombia, de cara a las elecciones de octubre 2011, estamos observando la conformación de alianzas de coyuntura para llegar al poder local y repartirlo.

 Los analistas perciben rastros del apaño y costumbre clientelista: repartirse la burocracia y el presupuesto contractual. En el sistema parlamentario las alianzas se dan después de la elección, para sostener a un Gobierno y cogobernar. En el sistema presidencial se dan para alcanzar el poder. Sino existe un sólido pacto programático la coalición dura poco, entonces, con los primeros incumplimientos de lo acordado sobre el reparto se desbarata la coalición. El lastre frentenacionalista del reparto entre consocios es una costumbre aún no extirpada.

En la coyuntura electoral de este año las circunstancias del flujo y reflujo político nacional influyen en el comportamiento de las fuerzas políticas. La composición de las alianzas es un reflejo de esta situación. Como existe un distanciamiento de la U-Santista respecto a la U-Uribista, se dispersan los sectores políticos en lo regional actuando en diferentes direcciones. La departamentalización en el comportamiento de los partidos políticos hace que la fragmentación sea mayor, no se acatan las decisiones nacionales, resultan coaliciones atípicas, y los estatutos de cada formación política no sancionan ejemplarmente, ni el Consejo Nacional Electoral (CNE) se pronuncia oportunamente, ni procede. Las inconsistencias del sistema electoral también facilitan el transformismo político.

La unidad nacional santista sumó a las fuerzas uribistas y a los excluidos del uribismo (Liberalismo y Cambio Radical), pero esa composición de fuerzas, en lo regional no reprodujo la misma conducta de junio 2010.Los partidos de la coalición uribista durante 8 años se conservatizaron en lo ideológico peo se clientelizaron aún más en lo administrativo. La desaparición de algunos y la atomización de otros, más el transfuguismo registrado, ahora se observa esa conducta traducida a la confusión en la conformación de coaliciones.

La Ley 1475 del año 2011, artículo 29, exige inscribir la coalición, pero debería decir claramente fusionar el programa de las fuerzas políticas coaligadas, adecuándolo al pacto programático y volver a inscribirlo en la Registraduría, para que así mismo, de proceder la revocatoria por incumplimiento del programa quede en evidencia lo artificioso de la coalición.

Entre más grande sea la coalición en esa misma medida mayor es la parcelación del poder por las exigencias burocráticas y los pactos secretos entre jefes de partido o de fracción. Las coaliciones se registran más en los países con sistemas de partidos donde el multipartidismo funciona, sobre todo donde afloran además movimientos sociales, movimientos políticos, grupos significativos de ciudadanos, formaciones políticas pequeñas, sectores sociales de activistas. Las tendencias internas se abren por disidencias con un líder visible y dispersan las fuerzas hacia otras coaliciones, no las decididas por la cúpula de los partidos.

Como los partidos tienen tendencias o fracciones internas (ver el caso de Cambio Radical en el Valle), estas sino existe disciplina de partido se comportan por separado a las instrucciones de la cúpula de los partidos y terminan dando u otorgando apoyos diferentes a esas ordenes o instrucciones. Y eluden la doble militancia porque no todos los líderes de las tendencias son o hacen parte de las directivas del partido (estos si serán sancionados, pero no está claro, cómo).
Esta amalgama de grupos conformando coaliciones y ese trasteo de líderes y personas de un partido haciendo presencia en varias campañas políticas es producto de la cultura política colombiana anclada todavía en el manzanillismo y el clientelismo. Hasta que no cambie y evolucione la cultura política el comportamiento electoral seguirá siendo parecido al que estamos observando en esta jornada pre-electoral 2011, porque la cultura política es el conjunto de valores, ideas, costumbres, percepciones y visiones que tiene la población sobre el quehacer político, y esa ha sido la práctica difundida desde la creación del Frente Nacional, figura institucional que desde 1958 le entregó al bipartidismo el poder compartido y desdibujó las ideologías, creó la convivencia sin oposición y excluyó a las terceras fuerzas. Durante las etapas del pos frente nacional el transformismo se ha registrado con la creación de partidos nutridos por gente del bipartidismo, solo con fachadas de nuevos nombres.

(*) Relator: Alberto Ramos Garbiras. Politólogo egresado de la Universidad Javeriana. Catedrático de Ciencia Política, Universidad Libre.

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15 sept 2011

Temor al Megaterrorismo

Se cumplen 10 años del fatídico 11 de septiembre (11-S), el mayor acto terrorista en la historia y el temor continúa porque el terrorismo internacional no ha cesado; la tensión, paranoia, el miedo intermitente, han perturbado la vida de los norteamericanos, dentro y fuera del país. La guerra contra el terrorismo ha afectado la economía estadounidense, manteniendo tropas en Afganistán, Irak y en otras zonas de oriente medio. Los duros golpes contra las células de Al Qaeda no logran aún desmantelar esa red que, estando ya diezmada significa un alto riesgo: el temor a otro golpe megaterrorista es el fantasma que ronda.

La justicia internacional siempre invocada en los discursos de la política exterior se fracturó al no procesar a Osama Bin Laden, se patentizó la venganza por encima de la justicia. La primera consigna de los EEUU al invadir Afganistán después del 11-S fue justicia infinita, hoy está claro, se trata de venganza infinita: la prolongación de la guerra internacional irregular, está cantada. La reacción inmediata fue atacar el foco Talibán, después, tomarse Irak, el centro petrolero como excusa. Pero tardíamente se enteraron que el centro de la financiación estaba intacto. Arabia Saudita, jugando doble se autoprotegió para no ser afectada por el terrorismo, siguió siendo el bastión aliado de los EEUU y permitió el flujo e caja de Al Qaeda.

El terrorismo internacional seguirá operando hasta que no terminen los factores de intromisión en los países orientales que, ellos señalan como violatorio de sus soberanías. Algunos creen que el terrorismo global puede acabarse con la muerte de Bin Laden porque ya la venganza se cumplió. El problema estriba en todo lo que ha sucedido en los diez años corridos para ejecutar esa venganza por el 11-Septiembre. Se registraron otros ataques, múltiples daños colaterales, otras agresiones, interferencias en los gobiernos del área, y Al Qaeda se ramificó. Los talibanes afganos y pakistaníes, además pretender ejercer poder estatal, los primeros lo tuvieron y se vieron privados de el.

Al Qaeda tiene un brazo armado en Somalia, las milicias islámicas de Al Shabab que hacen presencia en varios territorios dentro de la fracturación estatal, donde clanes tribales ejercen autoridad armada extralegal distinta a la ordenada desde Mogadiscio. Se subvencionan en parte de la piratería marina, actividad facilitada por la ubicación del país en toda la punta del cuerno africano frente al océano índico, debajo de Yemen.

(*) Relator: Alberto Ramos Garbiras. Politólogo egresado de la Universidad Javeriana.Catedrático de Ciencia Política, Universidad Libre.

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9 sept 2011

Grupos Significativos de Ciudadanos

La disciplina de los partidos no se aprecia por ningún lado, la ideología funciona solo de palabra o alusión como pretexto para pertenecer a una organización política, pero a la hora de comportarse como miembro de un partido y acatar las decisiones de la cúpula o de las bases que se hayan expresado con una consulta, un colegio electoral o una encuesta, la disciplina de los líderes, jefes y caciques no aparece: aflora solo en reacomodo y las conveniencias personales.

En esta campaña electoral de cara al 30 de octubre, los candidatos oficiales de los partidos han sufrido varios traspiés y decepciones por la indisciplina de los jefes de fracción dentro de sus propios partidos políticos. Debería ser una conducta coherente con los estatutos de los partidos, la Ley de bancadas y el articulado afín de las últimas tres reformas políticas dizque para modernizar los partidos: las reformas de los años 2003, 2009 y 2011.

Los Grupos significativos de ciudadanos, una figura institucional de noble concepción en el artículo 107 de la Constitución, se han convertido en un boquete por donde la indisciplina, las disidencias, la felonía, el transfuguismo y el divisionismo están haciendo presencia. Los disidentes recogen firmas, pagan una póliza y se revisten con un nombre rimbombante para atraer electores, incautos y futuros desengañados.

Los políticos profesionales y dirigentes de los partidos políticos que evitan las consultas internas para la selección de los candidatos, se escabullen de la competencia interna para el concurso y por el riesgo de no alcanzar a ser nominados a la elección popular; encontrando en la recolección de firmas la oportunidad de aparecer en el tarjetón. En todo el país 199 aspirantes para las elecciones de octubre 2011 de inscribieron bajo esta modalidad, congestionando ala Registraduría Nacional del Estado Civil con más de 5.300.000 firmas para cotejar y hacer el estudio grafológico.

La modalidad de inscripción por un Grupo Significativo de Ciudadanos se creó con el ánimo de brindarle oportunidad a líderes cívicos, líderes comunitarios o grupos de ciudadanos activistas que no pertenecen a la estructura orgánica de los partidos políticos o de los movimientos sociales que menciona el artículo 107 de la Constitución. Pero en la práctica esta modalidad se ha visto utilizada más por políticos desclasificados de los partidos o por disidentes simulados. Esta profusión de “Grupos Significativos” que, recogen a veces las mismas firmas, no solo congestiona el trabajo de la Registraduría en la etapa electoral sino que, usurpa la oportunidad a líderes populares que no pertenecen a ninguna militancia partidista, por lo tanto, no pueden aspirar a un aval de partidos políticos con personería jurídica. Y de contera, quienes se inscriben por firmas también se exponen a gravosas pólizas y a la manipulación de funcionarios corruptos enquistados en la Registraduría Nacional del Estado Civil.

El caso de Cali con la descalificación de las firmas recolectadas por Rodrigo Guerrero y Susana Correa destapó un factor de manipulación y de corrupción del sistema electoral, era comprensible que se tomaran en un primer momento muestras aleatorias y se aplicará la fórmula matemática para visualizar por proyección quienes pasaban el umbral de las 50.000 firmas porque en menos de 3 semanas era difícil el cotejo de los 5.300.000 firmantes en todo el país, pero creó dudas la forma como se comunicó la decisión, por un boletín de prensa, en vez de hacerlo primero por Resolución (acto Administrativo), con la debida notificación personal para evitar el daño mediático a las campañas, la desestabilización de seguidores y la interferencia esa noche a los efectos de una encuesta que publicaría esa noche el noticiero CM&. Y tuvo un mal sabor la descalificación inicial, muy radical del Registrador contra los candidatos afectados, sin proceder a reconocer en aras del derecho a la defensa, la oportunidad del cotejo total, dentro del procedimiento del recurso de reposición, con la vía gubernativa.

Álvaro Uribe llegó al poder las dos veces, aislándose del Partido Liberal y reduciéndolo a minoría, por un Grupo Significativo llamado “Primero Colombia”; el Gobernador Abadía en el Valle del Cauca también llegó por una maratón de firmas; el Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, se desvió del Polo Democrático y fundó “Podemos Cali”.

En la contienda electoral de Cali para octubre 2011 cinco candidatos se desprendieron de sus formaciones políticas y están aspirando a la Alcaldía por firmas recolectadas en todos los rincones de la ciudad. El Ministro Vargas Lleras anunció el 17 de agosto que muchos aspirantes en Colombia han optado por esa vía o manera, los grupos Significativos, luego de que los partidos políticos les han negado el aval. También expresó que tratan de ocultar sus antecedentes disciplinarios pero que el Consejo nacional Electoral, puede revocar la inscripción en el momento que el antecedente penal o disciplinario se encuentre o evidencie.

(*) (*) Relator: Alberto Ramos Garbiras. Politólogo egresado de la Universidad Javeriana.

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