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20 jun 2011

El Jeque Ayman al Zawahiri


Hace dos días la cúpula de la red terrorista de Al Qaeda designó como se preveía al egipcio Ayman al Zawahiri en reemplazo de Bin Ladem, a quien conoció desde finales de la década de los años 80.s durante la resistencia afgana a la invasión soviética. A manera de primer paso después de su nombramiento ya se anuncian ataques a objetivos norteamericanos e israelíes. La alta recompensa, 25 millones de dólares, ofrecida por el jeque lo hace vulnerable, ante la codicia las lealtades se pierden, pero su experiencia en huir y esconderse, lo mantendrán activo un tiempo. Hace poco las tropas norteamericanas también dieron de baja a Ilyas Kashmiri, de origen cachemir, él era el responsable de la Brigada 313 grupo de acción de los talibanes y cabeza visible de la acción terrorista en una zona tribal pakistaní de Waziristán del Norte.


Indudablemente Al Qaeda como red sigue existiendo después de Bin Ladem, pero es una red debilitada, disminuida y replegada. El carácter multiforme de esa base es el que le permite subsistir y no ser desmantelada fácilmente: los miembros de una célula no conocen las identidades de otros miembros de diferentes células. Al Qaeda se convirtió con el paso de los años en una organización multinacional, con un reducido organigrama de cúpula, hace presencia en la mayor parte de Europa, no tiene más de 2000 activistas, opera a manera de franquicias, actúan con su sello y nombre, pero no están verticalmente ligadas las órdenes desde la cúpula, están articulados por un ideario común: luchar contra los países occidentales miembros de la OTAN.

Así sea cazado un terrorista es difícil para las autoridades paneuropeas llegar a la cabeza de la jefatura porque los nexos solo se construyen con células aisladas. Saben camuflarse, vestir diferente, occidentalizarse, romper los hábitos de sus países de origen y adaptarse al sitio donde se instalan a la espera de la acción definitiva.
Al Qaeda es un referente ideológico dentro de la yihad islámica para difundir un pensamiento y atraer más adeptos; aparentan ser muchos, por el modus operandi no se visibilizan, actúan como un ejército invisible, sus acciones son espaciadas pero reales y contundentes: los atentados. Su obrar cotidiano es más virtual, la comunicación encriptada por internet, este medio les facilita interactuar y programar más ataques.

(*) Ex Procurador Ambiental del Valle

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13 jun 2011

División en el Partido Verde

El Partido Verde fue fundado en el 2005, se remozó en el 2009 con la llegada de Mockus, Peñalosa y Garzón, más tarde ampliado con la adhesión de Fajardo. También es producto de una confluencia de tendencias políticas alrededor de unos ideales comunes por la transformación estatal colombiana, contra la corrupción y la recuperación de la moralidad pública.

De la inmensa ola verde como expresión político-social, animada por las redes virtuales se pasó a la construcción del partido político para enfrentar las elecciones de octubre 2011. Las confrontaciones, disensos, críticas y fisuras entre la cúpula de los copresidentes, y los diversos puntos e vista de las direcciones regionales dejaron ver claramente que el Partido Verde no tiene una definición ni un enfoque único para entender y asumir la coyuntura electoral en materia de alianzas y coaliciones. Es la repetición del suicidio político como se hizo en la segunda vuelta electoral de junio 2010.

Si un partido o movimiento político, no es mayoría ni es hegemónico, para competir y alcanzar parte del poder necesita inevitablemente de las alianzas electorales, so pena de marginarse de la administración gubernamental. Alianzas disímiles con pares ideológicos para alcanzar alcaldías o gobernaciones o cogobernabilidad en ellas.

Esa falta e claridad sobre el papel de las alianzas electorales en una coyuntura electoral, más la centralización excesiva, la forma ascosa de ver a los otros líderes y partidos, y el rompimiento interno de las reglas de juego, llevó a la disputa pública a nivel nacional, una discusión que debió ser interna: el acercamiento del ex Presidente Uribe Vélez a la campaña de Peñalosa para la Alcaldía de Bogotá. Se dejó la sensación inicial de que Mockus aspiraba también a la candidatura que ya había sido otorgada inicialmente.

Esta disputa alteró todo un proceso de estructuración del partido que venía haciéndose en todos los departamentos desde octubre de 2010, alcanzando a designar todas las direcciones departamentales. Y empezó la selección de candidatos para alcaldías y gobernaciones sobre los parámetros del sello verde.

La dirección colegiada del Partido verde donde figuraban loe ex-alcaldes continúo entusiasmando a los dirigentes regionales pero nunca hubo una real conexión con los líderes locales que, llegaron a quejarse por falta de contacto y hasta de agradecimiento al haber participado en las elecciones del 2010.

El discurso ambiental no se agitó oportunamente para orientar las bases y atraer simpatizantes. Las dos oleadas invernales no tuvieron pronunciamientos de fondo desde la cúpula del Partido verde. Mockus no es un ambientalista y no manejó ni conoce el discurso ambiental. La falta de pragmatismo de Mockus lo hizo renunciar, no se acopla con a cultura política colombiana y dividió al partido, seguramente por un apetito personal.

(*) Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana

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1 jun 2011

Seguridad Ciudadana

Durante los ocho años del Presidente Uribe los Alcaldes manejaron la seguridad Urbana sin una Ley que modificara la ausencia de política criminal urbana. La “seguridad democrática” se fijó solo en lo rural para combatir a las guerrillas. Las ciudades quedaron al garete, solo con las medidas rutinarias, mientras crecía la delincuencia en virtud a las nuevas bandas criminales originadas en la desmovilización paramilitar y aumentaba la delincuencia común producto del rebusque de centenares que deambulan excluidos y sin trabajo. El presidente Santos impulsó una ley de seguridad ciudadana que está terminando el trámite en el Congreso, solo falta la evaluación de las comisiones conciliadoras.

Esta Ley modifica partes de tres códigos: el Código Penal, el de procedimiento penal y el código del menor o de infancia. Y modifica normas sobre la extinción del dominio. La Ley tiene elementos nuevos para penalizar conductas hasta ahora en blanco y que vienen causando muertes, estragos y dolor a las familias: los disparos al aire(balas perdidas); las barras bravas que como tribus urbanas se enfurecen y generan violencia en los estadios y sus alrededores; la reventa de autopartes usadas y el robo de vehículos que afectan el patrimonio familiar y personal; los aparatos celulares que se incrementó el mercado negro; el bloqueo de las líneas de servicio; la financiación del terrorismo y los grupos de delincuencia organizada; sanciones para la protección de los recursos naturales que, refuerzan las conductas antibioéticas existentes; los menores delincuentes quedan en la mira pues dependiendo de las medidas correctivas, continuaran pagando la pena sobre cuatro delitos al cumplir la mayoría de edad(Homicidio, secuestro, extorsión y delitos sexuales); el tráfico de armas; y el uso de menores de edad en la mendicidad para lucro de inescrupulosos. La delincuencia juvenil causa gran daño porque la inimputabilidad que gozan hasta ahora los hace objeto de búsqueda para ser contratados por cerebros asesinos, instrumentalizados y convertidos en mano de obra criminal.

La militarización de las ciudades sirve para operativos puntuales y para desestructurar bandas ya localizadas, pero los factores que disparan la violencia rutinaria, sistemática, necesitan soluciones sociales para combatir el hambre, el desempleo y la falta de oportunidades. El hurto de celulares se ha incrementado por lo lucrativo en el mercado de segundas, pero con la desactivación de los aparatos si se desestimula. No hay que caer en el facilismo en el que incurren algunos comandantes de la policía de achacarle la culpa a los usuarios desprevenidos ni al atractivo de l os blacberrys, no, el núcleo del asunto es la descomposición de la ciudad en manos de la delincuencia de todas las pelambres, por falta de acción de la Alcaldía, la inacción de la policía, de los organismos de seguridad, y por la crisis económica.

El fleteo es un asalto express al salir las víctimas de los centros bancarios y de los restaurantes de lujo, o son escogidos en los semáforos por la clase de vehículo que conducen. El éxito de los fleteros es la falta de despliegue policial, la nula reacción de este cuerpo armado, y la ausencia de una política urbana anti criminal para desvertebrar bandas de asaltantes. La gente se está absteniendo de salir en la noche para auto protegerse (47%), según la encuesta de analizar asociados, esto vulnera los derechos de circulación, autonomía personal y recreación que, no garantiza el Estado local.

La cantidad de pandillas urbanas azotan varias comunas, se apoderan de ciertos barrios para delinquir, distribuir los narcóticos que les encomiendan, extorsionar y cobrar vacunas a los establecimientos comerciales. Aquí vemos dos modalidades reproductoras del delito. El narcotráfico y la delincuencia común. Ambos subrayados por la falta de oportunidades: ambos incontrolados por las fuerzas del orden.

Sancionar a los líderes de la protesta urbana si es un adefesio antidemocrático pues la rebeldía, el paro, las marchas, mítines, movilizaciones, huelgas y expresiones de inconformidad callejera, colectivas y con discurso de reclamación, son la única forma directa y efectiva de pronunciamiento democrático de las mayorías que no tienen escaño o curul en los cuerpos colegiados o que no se sienten identificados con la representación popular para ejercer la oposición, han cambiado de posturas o se han reacomodado con los poderes regionales o locales. La protesta urbana no es artificial, surge por el malestar de las medidas gubernamentales.

Muchos delitos tienen conexión con el narcotráfico y la nueva Ley no puede hacer nada contra ello porque exigiría la legalización de la producción y el consumo, cuando lleguemos a ese nivel se extinguirán la mayoría de los delitos. El narcotráfico tienen origen en el campo, los cultivos de hierbas, y terminan alterando la vida de las ciudades escenario de las otras partes de la cadena: La comercialización de la droga, los pagos, la distribución, los incumplimientos y los ajusticiamientos. Cali por ser un puerto seco para el narcotráfico es el Juárez colombiano. Aquí tienen asiento las cabezas de los carteles y los mini carteles.

Otra falencia es la ausencia de sitios para denunciar. Es una odisea lograrlo. No hay inspecciones de policía que las reciban, la URI (Unidad de Reacción Inmediata) de la Fiscalía es el único sitio, esta URI es un hacinamiento de víctimas, de inmediata no tiene nada, con escribientes mal preparados, sin ortografía, sin agilidad para recibir las denuncias, resultan taponando el inicio de la acción judicial y entorpeciendo la justicia. Muchas víctimas piensan así en la justicia privada: la venganza.

(*) Ex Personero de los Derechos Humanos de Cali.

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