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22 may 2011

Conflicto Interno y Terrorismo

Claro que Colombia ha vivido un conflicto interno o guerra interna, casi una guerra civil durante los últimos 46 años por el enfrentamiento de las guerrillas con las Fuerzas Armadas, una insurrección que no configuró revolución. El Presidente Uribe negó tozudamente la existencia de este conflicto interno para descalificar a las guerrillas y encasillarlas dentro del terrorismo. Es un absurdo tratar de diluir la existencia de guerrillas que se mueven como ejército irregular por los departamentos de Colombia.

En Colombia la guerrilla ha hecho presencia con uniformes de fatiga, moviéndose en varias zonas y operando con las tácticas de guerra de guerrillas, han logrado llegar a la guerra de posiciones y han ejercido el terrorismo coetáneamente en unas ocasiones y de manera saltuaria en otras. Pero como guerrillas han controlado más de la mitad de los municipios en unas épocas, y perdido presencia en muchos, en otros momentos. Los terroristas de dedicación exclusiva no son ejército visible, no se mueven en grupo y las tareas son absolutamente subrepticias.

La existencia de la guerrilla desde 1964 convertida en Guerrillas en los años 70s,80s y 90s está demostrada por el desgaste del ejército combatiéndolos, la aplicación de la policía para atender ataques en poblaciones, las amnistías, las leyes de orden público que las mencionan, los decretos de excepción para regularlas, los delitos incorporados al Código penal en varias reformas, los procesos de paz inconclusos, el nombramiento de comisiones y comisionados de paz, la jurisprudencia sobre desplazamiento interno, la aparición del paramilitarismo contra guerrillero, la concesión de la zona en el Caguán, etc.

El Presidente Uribe lo negó sistemáticamente durante 8 años, y luego como ex, alegó durante el trámite de la Ley de Víctimas ,” la posibilidad de que en el texto se haga referencia a víctimas de grupos armados al margen de la ley y no a víctimas del conflicto armado interno”. Con la clara intención de evitar demandas contra el estado y reparaciones en este sentido. Negar el conflicto interno es negar las invocaciones que en otros gobiernos se han hecho para que rija el DIH, y es evidenciar que los argumentos para atacar el campamento de Reyes en Ecuador eran falsos.

Otra prueba irrefutable de la existencia de ese conflicto interno es la adhesión y vinculación de Colombia a los convenios de Ginebra, tarea a la que tanto tesón le aplico al Dr. López Michelsen. El DIH se aplica donde hay un conflicto interno para poder proteger los derechos humanos en los espacios de la guerra, donde quiera que o curran las confrontaciones.

(*) Ex Procurador Ambiental del Valle

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11 may 2011

Terrorismo Post Mortem

Después de la Muerte de Bin Laden el terrorismo internacional variará sus tácticas y por supuesto la estrategia, pero no terminará sus acciones, ahora ante la vulnerabilidad exhibida pretenderán demostrar que no están liquidados. Bin Laden inauguró el megaterrorismo que produce grandes impactos y destrozos, así, la red de Al Qaeda continuará buscando ejecutar esas acciones, pero como no son fáciles de llevar a cabo por el avance mundial de la lucha contra el terrorismo, entonces en los interregnos, sembraran el pánico en diferentes ciudades de EEUU y de Europa, hasta ver cumplidos sus objetivos, o ser derrotados. La primera respuesta de la red terrorista, en el marco del terrorismo global, será la colocación de explosivos, acciones que realizaran en parte las células durmientes, o los lobos solitarios, mientras se reorganizan, contra objetivos norteamericanos, sus ciudadanos turistas que deambulan por varios países, sus embajadas, sedes diplomáticas y las aerolíneas, como retaliación y respuesta. Acciones posibles valiéndose de la internet como lo ha hecho Anwar Al Awlaki, insuflando el ánimo de ejecutores como el médico Nidal Malik Hasan (asesinato de trece personas), o de la estudiante Roshonara Choudhry (apuñalamiento de un parlamentario británico). Así, Post Mortem, Bin Laden, seguirá inspirando el nuevo terrorismo internacional.

”…La operación norteamericana ha dejado al descubierto un gravísimo agujero de seguridad dentro de la organización. Es muy probable que este hecho provoque una pausa operativa en Al Qaida central. Desde Pakistán Al Qaida ha seguido coordinando directamente nuevos complots terroristas en Europa (el último presuntamente desarticulado en Noruega en julio de 2010) y Estados Unidos (por ejemplo el de Najibullah Zazi contra el metro de Nueva York en septiembre de 2009). Ahora sus miembros de alto nivel tendrán que revisar los procedimientos de comunicación, cambiar de emplazamientos, extremar aún más las medidas de seguridad, etc. La campaña de ataques con drones en Pakistán, intensificada en los últimos años, ya estaba planteando problemas operativos a la organización. Los cuadros de Al Qaida saben perfectamente -y la muerte de Bin Laden refuerza aún más la idea- que un fallo de seguridad conlleva un destino fulminante. Sin embargo, la muerte de Bin Laden va a tener un impacto operativo escaso o incluso nulo en el funcionamiento de otras organizaciones yihadistas, al menos en el corto-medio plazo (en el largo, ya decimos que el movimiento yihadista global apunta hacia el declive).

En agosto de 2010 la inteligencia norteamericana estimó que Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) suponía una amenaza mayor para Estados Unidos que Al Qaida central. A día de hoy, esta valoración sigue vigente. Es más, la situación en Yemen y el carisma mediático de Anwar Al Awlaki, uno de sus miembros más destacados llevan a pensar que AQPA va a ver reforzado su protagonismo en el universo yihadista como consecuencia de la muerte de Bin Laden. Eso sí, a pesar de su carácter innovador, AQPA no cuenta con la capacidad de cometer un nuevo 11-S. Constituye una amenaza, pero no una amenaza estratégica similar a la que planteaba Al Qaida central hace una década. Por otra parte, al margen de las organizaciones yihadistas formales y de las filiales de Al Qaida (como AQPA, Al Qaida en Irak –que tampoco pasa por sus mejores momentos-, o Al Qaida en el Magreb), en los últimos años han cobrado un creciente protagonismo las células independientes, compuestas por individuos no vinculados o con una relación muy débil a organizaciones mayores, e incluso los ‘lobos solitarios’: sujetos autoradicalizados que deciden atentar por cuenta propia, perfil al que se corresponde el autor del atentado en el aeropuerto de Frankfurt “. (Jordán, 2011).

Los islamistas rechazan la manipulación y disposición indebida del cadáver de Bin Laden como una profanación, un irrespeto a las costumbres y cultura religiosa y una degradación de la persona, impidiendo a sus familiares y seguidores el rito y culto que todas las religiones practican, esto desatará la ira fanática de los islamistas yihaidistas. La gran mayoría de los musulmanes no tienen que ver con el terrorismo, no son radicales, ni ello inspira sus luchas y reclamaciones, como lo hemos observado con las revueltas populares del norte de África y oriente próximo. Es necesario observar y evaluar la reacción que vendrá de parte del islamismo yihaidista, sector que está zambullido en la guerra santa, ellos creen en el terrorismo como única arma para enfrentar a los países occidentales que ven como imperiales, porque el terrorismo que, el común de las personas percibe como demencial, y en efecto lo es, es la última y la única forma que encontraron los enemigos del mundo occidental para enfrentarse y responder, al no tener preparación en academias militares formales como pares o iguales a los ejércitos tradicionales, ni capacidad técnica ni militar con un ejército fijo , asentado y regular, ni preparación permanente para luchar por la vía tradicional; el terrorismo por la acción clandestina, sin enfrentamiento, crea una guerra asimétrica y les permite infringir golpes demoledores, reclamar respeto por las soberanías, no injerencia, y retiro de tropas de ocupación.

Al terrorismo no solo se le combate con el uso desproporcionado de la fuerza estatal, con declaraciones altisonantes y rechazos de la comunidad internacional. Un gran acuerdo multinacional para disminuir la pobreza, eliminar las intromisiones, dejar de saquear recursos naturales y minerales, dejar de imponer modelos institucionales achatando las soberanías de los países interferidos; para frenar los factores que impulsan el terrorismo.

Para gobernar a los EEUU se ve compelido un Presidente a posar como guerrero, sin serlo. Los miembros del Partido Republicano endurecieron a Obama, lo constriñeron a jugar a la guerra, a tomar medidas extremas colindantes con el terror estatal. El factor electoral motivo a Barack Obama para llevar a cabo este blitz en Pakistán, emulando en los ataques preventivos a Bush a quien había criticado. Para el electorado norteamericano, acostumbrado a las guerras de intervención y a medir a sus presidentes por los aciertos o desaciertos en política exterior, la muerte de Osama Bin Laden, posicionará a Barack Obama como competidor frente a los candidatos republicanos para un segundo mandato. La debilidad que le endilgaban para enfrentar el terrorismo internacional la diluirán ahora, pasando a verlo como un mandatario que es capaz de tomar medidas extremas. Otros sectores lo verán como un transgresor de la justicia internacional al no someter a Bin Laden a un juicio público ante un Tribunal Internacional en medio de la globalización del derecho penal.

Barack Obama estaba registrando un bajonazo en los medios de comunicación, en las encuestas y todos los instrumentos de medición. Apenas estaba empezando a resolver los desastres de la guerra en Irak, y sin empezar la retirada de tropas de Afganistán, dos guerras heredadas por la política preventiva y de arrasamiento de George Bush, y en medio de la intervención multilateral contra Libia con la zona de exclusión aérea, ahora EEUU se ve abocado a continuar liderando la guerra contra el terrorismo y se convierte en el target principal de Al Qaeda, a no dudarlo, para ejecutar la retaliación como respuesta al operativo que terminó con la vida de de Bin Laden, en un operativo relámpago con ocupación e intromisión indebida, inconsulta, respecto al Gobierno de Pakistán.

Las dubitaciones que tuvo Barack Obama cuando se iniciaron las rebeliones en el norte de África también lo dejaron ver como un aliado de los viejos autócratas, pero con la decisión de intervenir primero en Libia, recompuso un poco su imagen. Bush entregó el poder en medio de las dos guerras mencionadas y con una profunda crisis económica; e Presidente Obama ha resuelto en parte la crisis y mejorado el nivel de empleos. Ahora asume frontalmente el problema más grave después del calentamiento global: el terrorismo global. Las actitudes de Obama ya polarizan, y la opinión pública estadounidense está dividida frente a él. Tiene minoría en la Cámara de Representantes respecto a los republicanos. Tendrá que enfrentar, sortear y superar los eventos adversos en estos 19 meses antes de las elecciones si quiere obtener la reelección: si los eventos lo desbordan perderá terreno electoral.

Un evento factible puede ser las fisuras en el funcionamiento del multilateralismo que censure la acción unilateral de cacería a Bin Laden; o la reacción de Pakistán por la transgresión a su soberanía, y dentro de ese país, la connivencia oculta con talibanes respecto al manejo de las armas nucleares a disposición y los nexos con Irán, otro Estado nuclear.

“No queda duda que un posible ataque terrorista de grandes proporciones, como respuesta a la muerte de Osama Bin Laden, podría provocar un quiebre en el actual juego político. En caso que aquello ocurriese, sería bastante factible ver a algunos países árabes, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Jordania, por dar algunos ejemplos, uniéndose a Occidente en la cruzada anti-terrorista. Sin embargo, otros, como Libia y Siria, además de la acéfala Somalía y, quizás, Sudán, bien podrían irse al lado de los fundamentalistas.

Fuera de la órbita árabe, a Irán no le desagradaría la posibilidad de hacer sentir su poder, no sólo ante Europa y Estados Unidos, sino que también frente al mundo árabe, a quien le ha dicho, hace muy poco, que el “Golfo Pérsico es de Irán y no de los árabes”. En cuanto a Estados Unidos y, principalmente, Europa, deberán acercarse al mundo árabe-musulmán y esto les significaría, posiblemente, realizar concesiones que en otros momentos jamás habrían realizado. En cuanto a la situación específica de la Unión Europea, sus gobiernos deberán ser muy cautos, pues la existente Islamofobia puede pasar a ser un problema demasiado importante. Un mal manejo de esta realidad podría traer nefastas consecuencias para el Viejo Continente”. (Gregoire, 2011).

La lucha contra el terrorismo internacional parece desde hace años una tercera guerra mundial irregular espaciada, con actitudes fanáticas de ambos lados, Occidente y Oriente invocando al Dios monoteísta de cada costado, la gente vitoreando una muerte ejemplarizante a toda costa contra las reglas de la dignidad humana; o una ejecución ejecutada por comandos especializados; el principal Estado del planeta dando lecciones para no acudir a la justicia internacional y obrando como los mismos terroristas: sin reglas y a mansalva. Un mal ejemplo para las organizaciones criminales y para los delincuentes comunes de todos los países.

(*) Politólogo egresado de la Universidad Javeriana.

Bibliografía:
Gregoire Raimundo. “Efectos tras muerte de Osama Bin Laden”. GUIOTECA, diez párrafos.www.guioteca.com, 2011.
Jordán Javier. “Consecuencias de la Muerte de Osama Bin Laden”. Grupo de estudios Sobre Política y Seguridad. GESYP. Doce párrafos. Wdb.urg.es, mayo de 2011.

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2 may 2011

Sevilla 108 años…Ojala que no perdamos la memoria

La Calle Real

Los arrieros se tomaron el altozano que hoy ocupa la ciudad de Sevilla y construyeron las primeras casas. El trazo inicial, como los trazos de todos los pueblos y ciudades, se hizo alrededor de la plaza, hoy la “Plaza de La Concordia”.

Con la evolución, el desarrollo urbano; las calles van cambiando de nombre y se modifican todos los bautizos iniciales o se les conoce con la designación de la nomenclatura. En Sevilla la calle principal o sea la 50, se quedó con la denominación inicial: Calle Real.

Tres calles se conocen ampliamente por sus nombres: Calle Miranda, La Pista y La Real. Después de que Guillermo Valencia Naranjo impulsó como personero la construcción de la “Avenida Santander”, está vía tomó también renombre. Se erigió la Avenida, quedando como obstáculo la muela de la margen izquierda, por obstinada negativa de Honorio Zapata, en el lote que colinda con la casa solariega donde se levantaron los Parra, que hoy engrosan las filas del P.C.: mejor dicho, en el lote donde hoy se levanta la abigarrada construcción, con restaurante a bordo, donde “El Topo” extendió sus tentáculos de comerciante: del seviche; ahora son famosos los chorizos. Pero ninguna tan famosa como la “Calle Real”. La Real, ha sido la vía rosa de Sevilla, como la Sexta en Cali: la 7ª en Bogotá: la 5ª Avenida en New York… Allí han tenido pasarela las quinceañeras, las jamonas y los solterones. Calle de reinas, camino de romerías, Semana Santa permanente, procesiones diarias. La calle del yo-yo, el sube y baja, el ascensor, la vitrina pública, son algunos de los calificativos que han llovido sobre la calle real. Calle de angustias y de lágrimas: de alegrías y profundas exultaciones. Paso obligado, sitio de encuentro. Quién no recuerda una aventura, un suceso, un incidente vivido en la calle real: todos los hemos tenido. El Zarco Octavio Montoya posee allí uno de los almacenes más poderosos del Norte del Valle: su imagen en el dintel de una de las puertas de ingreso, le sigue dando vida comercial a una calle que se llenó de bares, griles y cantinas. Todos pasamos los primeros años subiendo y bajando la Real. Cuando a Honorio Salazar, el esposo de doña Aracely, se le quemó la sastrería “El Ciervo”, en la antigua construcción en donde se levanta el edificio “Granada”, se fue para la Real y montó “La Española” Panadería “La Española”. En esa vitrina atravesada por una varilla protectora, nos parábamos para ver la entrada de las muchachas a cine los domingos: social doble… “La Real”, calle memorable y sagrada. “La Fuente”, único sitio del jet set sevillano: con abundantes espejos y la mirada escrutadora de Ataniel, el administrador. Bebas inolvidables con música a 20 el disco. El machismo en acción, los coca-colos desenfrenados, llenando la mesa de botellas de cerveza hasta el borde, enojándose porque Rosa o Yolanda se llevaban los envases. Era tanto el frenesí del jet-set parroquial, que los propietarios resolvieron construir el mezzanini: en un principio sitio especial para los más refinados; después, escondite de los novios clandestinos: allí me citaba con Elsita Jaramillo. Tan Linda. “La Fuente” sitio de excentricidades. El gallináceo se hacía por los espejos y el que no encontraba mesa, de todas maneras pasaba mirándose soslayo por los mismos. Tan excéntrico, que era lugar apropiado para suicidarse. En Semana Santa confluían todos allí: venían de Cali, Bogotá, Medellín, Pereira. Las bebas se iniciaban desde temprano: cuando la procesión pasaba, la gente se arremolinaba en los andenes para ver pasar a Camilo Escobar, dirigiéndose a los doctores de la iglesia, Norberto Montoya, Doraluz Velásquez y James Vélez, con sus bastones, comandando las bandas de guerra: Rita Cecilia Hoyos, de Ángel y los Leones, los del Club, estrenando vestido. Las peleas de borracho han sido una constante en los pueblos: en Sevilla se pelea por cualquier cosa, no en vano opera la violencia. Las galladas de Tuluá, comandadas por Alberto Lozano, incendiaban las trifulcas: en las épocas de casetas eran más frecuentes, hasta que se fueron matando en la carretera y no volvieron. La Real ha sido siempre, claro está, lugar de profundas disquisiciones, de chismes, mejor dicho. Allí se han descuerado todas las almas: los divinos y los humanos. Tirios y Troyanos se han cruzado dimes y diretes. No ha quedado una virgen ni un macho. Néstor Restrepo tiene a su favor el haber fundado el mayor número de establecimientos públicos, desde “Moulín Rouge”, pasando por “Coffee Shop”, “El Asadero Néstor Sierra”, “El Almacén de Variedades” y “Venecia”. Ahora modificó “El Hispano”. A Néstor se debe que hayan desaparecido los negocios comerciales y proliferado los griles y bares: hasta Aurita Ceballos se fue de la Real para el parque: Néstor es el pionero. No sé si “El Cortijo” también lo fundó él, pero si pasó a manos de Gustavo Arias; con este negocio se descentralizó un poco “La Fuente”; todos sus amigos se fueron para allá: Hugo Montealegre, los López, los Campuzano, “Leche” y “Ocho” “Arturo Salazar”. “El Cortijo” se convirtió en un nuevo escondite de parejas, el lugar del flirteo, de nacientes amores. “Los Fundadores” y “Los Arrieros” eran los sitios de baile colectivo. “Los Fundadores”, desplazaron a “La Ratonada”, sitio de esposos infieles, muchos fueron pillados infraganti. Con el paralelismo que creó el nacimiento de “Los Arrieros”, se dividió la clientela en: gente in y gente en. O sea, gente de caché y de abajo. En “Los Arrieros” había socios que eran pesados comerciantes y podían contratar orquestas; casi que Edgar Gallego y sus “Blue Stars” se convirtieron en la orquesta de planta; “Los Fundadores” se quedaron con los negritos del ritmo, es decir, con los discos, que ahora expende “Sonoritmos”, en seguida del “Real Madrid”. Ahora está el “Bolo Club” en el sitio que ocupaban “Los Fundadores”; parece que ya comenzó el declive del bolo; los cafeteros se entusiasmaron llegó a ser campeona Gloria Muñoz. El receso de todo negocio no se hizo esperar: esa es la Ley. La gente entra, pues, a la expectativa de uno nuevo. Lo malo es que ya Néstor Restrepo no inventa otro, se aburrió de que lo tumbaran. Aldemar Gómez Ocampo, cuando fue alcalde quiso cerrar “La Real” para que quedara exclusivamente como calle peatonal, como algunas de Bogotá, Medellín, y Cali. La idea no funcionó, el Concejo oposicionista no dio la palmadita de apoyo. Pese a ello, los sábados y domingos, durante su administración la calle era peatonal. Aldemar quiso muchas cosas, pero no lo dejaron por culpa de un gravamen que el no creó, tuvo que abandonar el sillón. Cosas de la política mi querido Mao. Pero de verdad, que “La Real” un fenómeno extraño, los peatones no dan vía a los carros, mejor dicho, los carros les piden vía a los peatones. Cuando alguien llega de otra ciudad cree que algo ha sucedido: un asesinato, un culebrero o una procesión: siempre hay gente subiendo y bajando. Chiroso Ocampo, chirosito, acabó por descentralizar la Real, montó “El Bar Centro Social” y logró hacer voltear a la gente del yo-yo hasta las E.E.M.M. ahora el milagro lo hizo el dueño de “La Cascada” y “Los Barriles”. Pero “La Real” sigue siendo “La Real”. La fiebre por montar negocios es pura copia, alguien fundaba una panadería y aparecían tres más; lo mismo las heladerías y demás establecimientos. A mediados de la década del 60, por allá en 1964, comenzó la gente de la burguesía cafetera a comprar carros. Quienes los adquirían, era para uso del trabajo en las fincas. Pero hubo algo especial. Ninguno de los hijos de los cafeteros tenía acceso a ellos: por lo tanto los muchachos veían los carros como animales raros, como objetos imposibles: el eterno fetichismo. Pero los López fueron caso aparte: Héctor Fabio. Orlando, Carlos Alberto y Oskar. En especial Oskar López. Era el único que poseía jeep y moto y el carro rojo lo sacaban los domingos. Doña Ofelia no le dejaba tocar el rojo, ese era para los mayores. Si alguien hizo bulla sin silenciador y fue conquistador de muchas damas, ese fue Oskar, creció y se quedó con el recuerdo nostálgico de esos gloriosos días. Los que no podían sacar a relucir el carro, recorrían “La Real” a caballo: así también se conquistaba. Después Norberto Montoya aprendió a manejar y conducía todos los vehículos. Se puede afirmar que Norberto desmitificó la heroicidad de manejar, más cuando vimos posteriormente a Fanny Eusse, Fannito, conduciendo sin sobresaltos, el jeep rojo descarpado. “La Real” ha dado para mucho. Omar Adolfo Arango llegó de profesor de filosofía al “General Santander” y alquiló un cuarto en el “Hotel Aristí”; desde la calle los estudiantes lo veían pintar: era también pintor. El introdujo la pintura en Sevilla, como Hugo Toro introdujo el verso, Lino Gil, la prosa: Eduardo Trujillo el teatro; Néstor los negocios; Tilde Bedoya las baratijas, Alfonso Ossa la política moderna, Raúl Flórez la filosofía y Lisandro Duque la carreta del cine; sí, de allí nació Silvio Parra. Omar Adolfo impresionó a muchos y ahora en un hermoso libro “La Leyenda de Juan Valdés”, los describió a todos. Eduardo Trujillo llegó también a revolucionar las artes escénicas. Llegó por allá en el año 68, con barba y aire de intelectual; haciendo grandes elucubraciones, sobre literatura y creando unos epígonos valiosos como: Javier Gallego. Cuando Eduardo llegó, la mayoría de la gente en Sevilla, no había leído ni “La María”, escasamente se leían a Superman y Tarzán, sí, los cuentos que se compraban en el 5 y 6 donde doña Lilian Vengoechea. Cuando Eduardo se paseaba por “La Real” con unas sandalias, como las que ha usado “El Topo”, todo el mundo decía: “que pesar de don Manuel, tiene un hijo comunista”. Todos pasando por “La Real” una real que se ha transformado, no por obra y gracia de los secretarios de obras públicas que en Sevilla han sido borrachos, otros peleadores, otros gallinazos, otros carros. El panorama ya es diferente, no es Esquilo quién hace los disparos en la puerta del “Teatro Real” sino los nuevos vaqueros, no es Jesús Mejía el único que lleva vestidos nuevos a Sevilla, para estrenárselos de primero, ya Antonio Ávila le hace la competencia en el “Everfit” de la Miranda y otros cachacos impecables como Álvaro Monroy los compran en Cali o Armenia. El comercio se ha visto un poco afectado con esto, de ahí los afanes de Israel Gaviria, de fundar la Cámara de Comercio, no por ser el primer secretario, sino por consolidar el comercio: y mucho le debe a Manolo Benítez. Lo mismo sucedía con Lisandro Duque, qué pesar del viejo Lisandro, matándose con esos relojes y el hijo comunista; así pasó con los Parra, los Noreña: fueron unos incomprendidos. ¿Qué pesar, no? El chino Hernán es ahora que se las tira de izquierdista, porque vende “La Voz Proletaria”, pero no tiene las lecturas de Jaime y Ramiro; si o no comuñangita. Pero el más incomprendido de todos los incomprendidos, fue Raúl Flórez. Escribió sus “Aproximaciones a Theildard de Chardin” y nadie entendió. Pasaba por “La Real” y la gente decía: “ahí va el autor de un tal Chaplin. Raúl tan inteligente como siempre, quiere ahora despertar las inquietudes culturales de los sevillanos a través de “Huellas”.

(Nota: este artículo se publica parcialmente)
Tomado de la Revista Informática Sevillana No 6. Mayo de 1982, por el arqueólogo de las palabras y las letras Álvaro Noreña Jiménez.

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