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22 feb 2011

Las Rebeliones Blancas

Algunos medios de comunicación se refirieron a las revueltas en Túnez y Egipto con el calificativo de revoluciones blancas. Similar situación se esta presentando en Argelia, Yemen, Jordania, Libia, Marruecos, Siria, Bahréin, Irán y otros países del área. Son manifestaciones masivas de rechazo a largos gobiernos dictatoriales, donde las libertades individuales han estado coartadas, la pobreza, el desempleo y la falta de oportunidades se han extendido.

No son revoluciones porque estas implican acciones de aparatos armados que las promuevan para transformar las estructuras sociales, económicas, jurídicas y políticas de un país. En este caso del despuntar del 2011 la sociedad civil se está levantando en la zona árabe contra medidas de excepción prolongadas y por el desempleo creciente sin desafíos armados. Entonces son rebeliones populares blancas, no sangrientas, pero efectivas. No se inician con actos sangrientos y no hay actores colectivos armados conduciendo los reclamos. Los hechos de sangre son saltuarios, no son la constante y los provocan los infiltrados, los esbirros. Y lo más llamativo, es la juventud árabe macartizada en occidente por sus rasgos, como terroristas, los que sin salir con armas a las plazas públicas, están propiciando los cambios sociales y políticos con una celeridad impresionante.

Las movilizaciones no las están promoviendo los partidos políticos, aunque no son ajenos a ellas, es la sociedad civil la que se moviliza, convocan a través de las redes sociales y se expresan inicialmente sin violencia. Los actos violentos se presentan por el choque con las fuerzas militares o por infiltrados provocadores enviados por el régimen que teme perder el poder, como ya pasó en Túnez y Egipto. Son rebeliones que en ciencia política son tratadas en la mayoría de los casos, una manifestación de rechazo a la autoridad establecida, con plantones, mítines, huelgas, marchas cívicas, paros, revueltas, levantamientos de la población inconforme; conllevan desobediencia civil, sino son atendidos los reclamos pueden ser el germen de una insubordinación general y hasta de una guerra civil o de una revolución. ¿Pero cuál es la diferencia entre rebelión y revolución ?. Nadie lo ha expresado más certeramente que Ortega y Gasset. La rebelión se alza contra los abusos, la revolución contra los usos. La rebelión lucha por reducir los abusos de un sistema político, la revolución por aplastar a ese sistema.”

Héctor Farina dice que La actitud rebelde es siempre un principio para el cambio, pero esto no implica que la acción sea revolucionaria. De rebeldes a revolucionarios hay una distancia considerable, aunque unos y otros estén emparentados por los lazos del principio de oposición a una situación, modelo o sistema. Dice Octavio Paz que un término similar es, “revuelta”, con la que se refiere a algún movimiento colectivo en contra de algo o alguien, como mecanismo de reacción frente a una figura de poder. En cambio, la “revolución” es el cambio radical de un estado de cosas y puede ser el resultado de la rebeldía y las revueltas convertidas en un sistema nuevo, que reemplace al anterior. La revolución es una transformación que va más allá de la rebeldía y que puede darse en numerosos ámbitos, como en lo político, lo económico, lo social o lo cultural, entre otros”.(www.vivaparaguay.com).

Gobiernos como el de Mubarak sostenidos con una férrea posición militar que apuntaló un prolongado estado de emergencia una variables de los Estados de Excepción, pierden legitimidad y la población no los soporta porque el maquillamiento institucional no es garantía para aguantar la vida diaria. Paradójicamente el aparato de fuerza que sostiene a un Estado se basa en la legitimidad y aceptación de los gobiernos que se suceden, o reemplazan a los anteriores. Pero cuando el Gobierno se prolonga, el aparato de fuerza se vuelve el sostenedor del autoritarismo. La fuerza hace eficaz al derecho pero cuando las instituciones funcionan con aceptación. Una cosa el derecho válido, vigente, otra cosa es el derecho sin aceptación por el desgaste de un gobierno, allí la fuerza se torna repelente, y su actuación sin consentimiento de las mayorías lleva al terror de Estado.

En el Norte de África y el Golfo pérsico la sociedad civil está presionando para salir del rígido autoritarismo gubernamental con estados de excepción o gobiernos de restricción, en esos países quieren pasar a una etapa de reformas constitucionales con transformaciones institucionales democráticas. Estamos presenciando en vivo por los canales internacionales y la internet, la extensión de la democracia occidental a esos Estados con gobernantes inamovibles enquistados en el poder desde hace 20, 30, o 40 años; transformaciones con rebeliones blancas, al lomo del constitucionalismo occidental, para salir de reinos, emiratos, y faraones supérstites.

El analista español, Luís Prados, en una columna titulada”Thomas Jefferson y la media luna”, hizo esta reflexión: “¿Dónde quedan ahora las cumbres euromediterráneas y toda su retórica? ¿Dónde aquella Alianza de Civilizaciones en la que participaban turcos y persas y faltaban los árabes más allá del papel testimonial de la Liga Árabe? ¿Cómo era posible que Ben Ali y Mubarak, calificados ya sin contemplaciones de dictadores y cleptócratas, fueran miembros de la Internacional Socialista?”. El interrogante es válido porque dentro de la política de alianza de civilizaciones para oponerla al choque de barbaries, estos dos gobernantes, de Túnez y Egipto, eran tenidos como demócratas, y el pueblo los sacó por todo lo contario.

La dimisión de Mubarak no garantiza de ipso facto el funcionamiento de la democracia. Los militares empotrados en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas fueron validados por el mismo gobernante octogenario para no perder del todo los contactos con el poder y para retirarse sin incursiones judiciales; y el gabinete ministerial que administra también lo dejó instalado el Presidente saliente.

La Constitución egipcia no le coloca límites a la reelección presidencial, por esta razón a pesar de ser una república, el excesivo presidencialismo de o rigen militar llevó al autoritarismo. Y a una” democracia” multipartidista de enunciado pero en la práctica impera el monopartidismo. La reforma del 2007 reforzó los poderes del Presidente que actuaba como Faraón. La constitución egipcia funcionaba como parapeto al autoritarismo. La reforma constitucional emprendida rápidamente con la designación de un comité de reforma constitucional es un buen síntoma de que al parecer los militares no se quedaran en el poder cooptando a otro militar autoritario.

Después de año 1979 el fundamentalismo islámico se expandió en Egipto. Se colige que el temor de la clase dirigente egipcia y de los militares que acompañaron al mismo Mubarak, es el eventual ascenso al poder de los radicales islámicos, aprovechando la explosión social desatada, por ello se podría prever una reforma constitucional light, limitada, para no ampliar los espacios a las fuerzas políticas de la oposición.

Distinguidos catedráticos y reconocidos juristas están en el Comité de reforma, entre ellos: Al Beshri, Atef al Banna, Hasanein Abdel Aal, Mohamed Bahi Yunes, Sobhi Saleh y los magistrados Mahi Sami, Hasan al Badrawi y Hatem Bagato. Empero, la premura para obtener la reforma no se compadece con la necesidad de una nueva arquitectura constitucional egipcia. Los 8 juristas eximios tienen además otro corsé: Se circunscribirán a plantear la reforma a cinco artículos de la Constitución, todo sujeto a la anuencia del Consejo Supremo antes del referéndum. El Comité tiene poderes como si fuera una Asamblea Constituyente, porque la cúpula militar disolvió el 13 de febrero el parlamento y suspendió la Constitución. El Parlamento estaba recién elegido con muchos cuestionamientos por el recorte que se hizo a la participación de las fuerzas opositoras. La instancia que modulará, aprobará, modificará las normas de reforma que propongan los académicos y juristas, es la cúpula militar que, luego someterá las reformas bajo un referéndum popular que apruebe o desapruebe.

El Diario “El País” de Madrid reseñaba que, “Las reformas que la oposición y los manifestantes reclamaban con más insistencia son limitar a un máximo de dos mandatos la reelección ahora ilimitada del presidente; eliminar buena parte de los inalcanzables requisitos que se exigen para ser candidato presidencial; restablecer el control judicial para evitar el fraude; eliminar la prohibición de que se presenten partidos con base religiosa y, finalmente, eliminar de la Ley Fundamental la normativa antiterrorista que viene a perpetuar el estado de excepción vigente desde 1981 al permitir los juicios de civiles en tribunales militares”. La libertad de prensa es otro anhelo de los egipcios.

El jefe militar Tantawi anunció que serían diez días, lo cual es insuficiente pero los líderes de la REBELIÓN BLANCA se mantienen entre optimistas y escépticos. Este escepticismo se explica porque el calendario electoral es para septiembre, y en 7 meses muchas cosas pueden variar: entonces, la reforma debe remozar la democracia estática que tienen.

Mubarak se mantuvo en el poder desde 1981 con una imagen de moderado y buen componedor frente a la compleja geopolítica de la zona. Como un aliado incondicional de los EEUU. En Egipto no hubo golpe de estado, el retiro de Mubarak se produjo por la presión de las masas; el ascenso de la cúpula militar buscó amainar las protestas, ofrecer una transición pacífica con reforma constitucional, y permitirle una salida incruenta al Presidente, sin enjuiciamiento inmediato.

En Libia el ejército desde el comienzo de las revueltas empezó a disparar contra algunos manifestantes para espantar a la multitud, difundir el pánico y disuadir para que otros no salgan a protestar. Un acto de terror estatal contra manifestantes pacíficos que salieron a las calles no solo de Trípoli, sino de Bengasi, Jalu y otras diez ciudades. El Sr Muamar El Gadafi empotrado en el poder desde hace 42 años, decidió atacar con esbirros, francotiradores y bombardeó a los rebeldes, en un acto de desesperación por conservar el trono que logró cuando derrocó al rey Idris senussi en 1969. Gadafi es el único gobernante de esta zona que no ha sido pro norteamericano.

En Bahréin, una muestra bonsái de la explosión social árabe contra el despotismo y el bonapartismo, el pueblo en la plaza de Manama ha expresado que aceptan el sistema de Monarquía Constitucional pero con menos poderes para el Rey Hamad Al jalifa; consideran así que la reforma del 2003 fue escasa porque a Monarquía viene desde el siglo XVIII. Los parlamentarios Chiítas ya piden el tránsito hacia la democracia. Bahréin es un emirato donde funciona una base militar norteamericana (la quinta flota) y limita con Arabia Saudí. La familia real ocupa 11 de los 23 ministerios. Gobierna una familia sunita pero la mayoría de la población es chiíta. En Arabia Saudí todavía no hay partidos políticos, esta es una muestra de cómo es nula la participación ciudadana en las decisiones estatales.

Expresó Xavier Serbia que, “Aunque para muchos en Estados Unidos lo de Egipto pareciera distante, para aquellos que vivieron o estudiaron los eventos a finales de la década del 70 saben los efectos que desataron en medio oriente. La revolución Iraní y la guerra iraní-iraquí tuvieron una seria influencia en los precios del petróleo afectando la economía norteamericana que estaba en plena producción después de haber salido de una recesión en 1975”. La última crisis financiera mundial y sobre todo la grave situación económica que empezó a atravesar EEUU después de la terminación del gobierno de George Bush Jr, no ha concluido, de tal manera que si el cambio de gobiernos en la zona petrolera árabe lleva a una elevación en los precios del barril de petróleo, Norteamérica no se repondrá.

El proyecto iraní, de defensa soberana con la disuasión nuclear, y la obtención de un mejor posicionamiento geopolítico, puede encontrar en esta coyuntura de rebelión popular transfronteriza, el mejor momento para aprovechar la furia de las naciones y conducir las reclamaciones hacia la cohesión chiita, ganando adeptos, so pretexto de protegerlos de las represiones desatadas, y buscando el ascenso al poder de los partidos políticos islámicos. Al mismo tiempo aprovechando la debilidad de EEUU ante el desplome de sus gobiernos-bastiones.

Entonces, es lamentable para el liderazgo de Barack Obama haber perdido la oportunidad histórica de simpatizar abiertamente con la ola de las rebeliones blancas para introducir los cambios democráticos en la región árabe. Las dubitaciones en las declaraciones de éste y el Departamento de Estado se explican por los intereses económicos que tienen en la en la zona con los emiratos y gobiernos aliados, también con los autócratas por la geopolítica norteamericana desarrollada sobre los enclaves petroleros. La protección a ultranza de Israel que ha hecho EEUU condujo a la crisis en el manejo de la política exterior. El halo demócrata del Presidente Obama se derrumbó en esta coyuntura histórica, le queda el de reformista hacia adentro.

(*) Magíster en Ciencia Política, universidad Javeriana. Profesor de ciencia Política, USC y Universidad Libre.

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18 feb 2011

Sostenibilidad fiscal

El Acto Legislativo que intenta reformar el artículo 334 de la Constitución sometiendo el reconocimiento de los derechos sociales, culturales y económicos a las finanzas del Estado, es un adefesio jurídico que recortará la carta de derechos so pretexto de la flacidez en la hacienda pública, cuando lo que debe hacer el Estado es establecer mecanismos de control para evitar el desangre presupuestal que se produce por la corrupción y las contrataciones que inflan los costos impidiendo el desarrollo de obras de buena calidad y la aplicación de los dineros en justicia social.

La intervención del Estado en la economía es conveniente para evitar los excesos del neoliberalismo, las privatizaciones y la voracidad del mercado. En Colombia durante los últimos 8 años se desbocó la explotación minera en contra de los recursos naturales, afectando páramos y ríos. Allí es donde debe el Estado intervenir para impedir la explotación irracional de empresarios nacionales y extranjeros. Pero intentar frenar la justicia constitucional que reconoce derechos de los miembros de la nación so pretexto de la debilidad en las arcas públicas, abre el ariete para que pocas veces sean cancelados los montos de las condenas judiciales y queden burlados los derechos sociales, culturales, colectivos y económicos de la población que reclama por la vía judicial.

El proyecto de reforma busca “elevar a rango Constitucional, la sostenibilidad fiscal como un principio mediante el cual todos los actos y acciones programadas deben tener respaldo en los recursos del Estado para que ningún proyecto o decisión puede afectar el presupuesto nacional”. Los principios están en la parte dogmática de la constitución y son la finalidad del Estado. Entonces la principalística como fuente del derecho se vería alterada en su origen por un acto reformatorio, porque los principios generarles del derecho surgen de los anhelos de los pueblos y son transnacionales: No nacen al capricho de un acto legislativo con mayorías partidistas de coalición.

(*) Catedrático de la Universidad Libre.

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2 feb 2011

Trasmutaciones del Bipartidismo

El estudio de los partidos políticos hace parte de l a ciencia política. Para comprender el funcionamiento de los partidos, sus estructuras, dinámicas, es necesario aplicar conceptos de sociología política, filosofía política, psicología política, historia política y geografía política. Los partidos son conglomerados complejos por el cúmulo de intereses que se cruzan, la geografía donde se mueven, la voluble personalidad de las élites, la falta de transparencia que se encuentra en las acciones de dirigentes convertidos en gobernantes y la subdivisión en fracciones.

En Colombia los dos partidos tradicionales ya no son partidos fuertes. Siguen siendo hegemónicos pero por la metamorfosis que han tenido para poder mantenerse: transmutándose en otros, camuflándose bajo otros nombres con líderes que a través del transfuguismo van y vienen. Se han mantenido en el poder con nuevos ropajes y personerías jurídicas que hacen y deshacen.

La falta de un estatuto de oposición nacional permite estas connivencias y camuflajes. Y el comportamiento de los partidos y movimientos políticos a nivel departamental o municipal, no obedece al comportamiento de los dirigentes a nivel nacional. de esta manera las coaliciones y alianzas son disímiles en todos los entes territoriales. La cohesión ideológica se pierde, la disciplina de partido queda reducida a las pocas disposiciones normativas de la Ley de Bancadas, porque con el voto de conciencia se permite la separación de congresista del bloque partidista.

En la capital de la República y en las grandes ciudades capitales de los departamentos la situación es más confusa. El voto de opinión prima sobre el voto de estructuras y maquinarias. Entonces ante la carencia de un candidato que arrastre opinión, las formaciones o fuerzas políticas se plegan y coaligan con el ganador en las encuestas, pactan porciones administrativas de los municipios y le dan un barniz programático. Estos movimientos de opinión, a veces populistas, no tienen durabilidad, se deshacen. Así se repite el ciclo cada cuatro años confundiendo al electorado que al final no se explica por qué sus partidos no tienen candidatos propios.

Los dos partidos tradicionales (liberal y conservador), de cara a las elecciones de octubre 2011 se verán abocados a concurrir en coaliciones para poder mantener algunas gobernaciones y alcaldías en todo el país. La disminución de sus fuerzas electorales así los compele. El largo abrazo del conservatismo durante ocho años con el uribismo lo ubicó en esa sombrilla gubernamental y política, ahora el Partido de la U seguirá siendo el aliado para competir electoralmente con otro bloque que, también se reproducirá departamentalmente: Liberales y cambio Radical.

El Partido Liberal excluido de la burocracia nacional durante esos ocho años (2002-2010), después del 7 de agosto 2010 se acercó al partido Cambio Radical, otro excluido (pero por menos tiempo), se encontraron dentro de a Unidad Nacional de Santos, para la segunda vuelta electoral, y han afinado simpatías dentro del trabajo legislativo de los últimos 4 meses para apoyar los proyectos vitales del Presidente Santos.

Esta por verse si los líderes regionales del Partido Liberal acatan las instrucciones del jefe del Partido Liberal, Rafael pardo, para que la coalición nacional funcione similar en todos los municipios, pero se percibe de más fácil reproducción que, las coaliciones entre el conservatismo y sus fracciones con el Partido de la U; pues seguramente se desgranará entre conservadores uribistas y conservadores santistas. Esta situación se notará más en la medida que avance el distanciamiento entre Uribe y santos, producto de los proyectos personales de ambos, de las políticas públicas y el trabajo legislativo hasta ahora visible (política exterior, ley de Tierras, reforma política…).

En esta ocasión el bipartidismo se trasmutará y recompondrá repartiéndose fragmentariamente las alcaldías y gobernaciones del país bajo estos ropajes, con personerías jurídicas que aparentan pluripartidismo pero son los miembros del bipartidismo reubicados. Se verá disminuido el Polo democrático por la división tan profunda y por e proceso de corrupción den la Alcaldía de Bogotá. El Partido Verde puede llegar al poder regional y local en algunos departamentos, pero no solo, sino en alianza con sectores sociales, con Cambio Radical, y el Partido Liberal.

El pluripartidismo aparecido en los últimos 19 años, en un 80% es una transmutación del bipartidismo amparándose en nuevos nombres con personerías jurídicas adquiridas (cambio Radical, Si Colombia, La U, Convergencia Ciudadana), Colombia Viva, Alas-Equipo Colombia, Colombia Democrática, ADN, PIN, etc.), un reacomodo del bipartidismo producto de las disidencias internas, de las aspiraciones personales, de las ambiciones regionales. El verdadero multipartidismo se ha visto actuante con la presencia de partidos como el Polo democrático (PD), el Partido verde, la ASI, el MIRA…

(*) Magíster en Ciencia Política, Universidad Javeriana.

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