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23 abr 2010

Ascenso del Partido Verde.


Autor Alberto Ramos G. (*)

2010 marca una época de cambios, todavía en el despuntar del siglo XXI, impregnada por las nuevas tecnologías de la comunicación, comenzando a salir de la crisis económica mundial; viviendo Colombia un conservadurismo tardío en el comportamiento de los partidos hegemónicos, cuando los cambios sociopolíticos en casi toda Latinoamérica se produjeron en los últimos 10 años; inmersos en un conflicto interno que licua al país en un remolino sangriento, estando el país anclado con un modelo de sociedad neoliberal que pauperiza más a la mayoría de la población y polarizados en lo interno alrededor de una figura bonapartista: entre Uribistas y antiuribistas.


Ese conservadurismo tardío se patentizó en la conducta de la clase política nucleada entorno del uribismo: el bipartidismo disfrazado de nueva clase, de renovador y de Estado-comunitario: reprodujeron la misma conducta de las élites bipartidistas del Frente Nacional, con el agravante que envilecieron mucho más la política con la mezcla de narcoparamilitarismo para la presión electoral, el soborno a fin de lograr las decisiones administrativas, saqueando y escurriendo el presupuesto público con las contrataciones infladas, haciendo la contrarreforma constitucional desmontando beneficios sociales, el espionaje a los opositores y a las Altas Cortes violando el derecho a la intimidad, transformando al Estado democrático en un Estado-policíaco; y tratando de doblegar la justicia para evitar el procesamiento de la clase política afecta al Estado corrupto, y falseando los positivos de la guerra al eliminar inocentes.




Mockus y Fajardo están copando el centro del campo político, son dos profesores de matemáticas de clase media, exitosos como alcaldes y transformadores de ciudad que están dispuestos a incorporar el discurso ambiental dentro del discurso político del programa y de las eventuales políticas públicas, de alcanzar el Gobierno. Dos profesores coincidencialmente, en un momento de crisis y disolución moral, aptos para impartir pedagogía, cultura ciudadana y recomponer la ética de los funcionarios públicos. No son radicales en sus formulaciones y propuestas, no están identificados con la derecha clasista ni con la izquierda furibunda; esto denota que la sociedad colombiana está hastiada del bipartidismo gobernante durante 180 años y está aún temerosa, medrosa de tener un gobernante de izquierda, como los presidentes del vecindario.


El atractivo de los verdes fue la presentación triple, los tenores (Mockus, Peñalosa y Lucho Garzón), haciendo una campaña novedosa y fraterna. Ese tríptico de ex Alcaldes llamó mucho la atención, los tres con cierta independencia y distancia del bipartidismo, pero sobre todo, los tres como figuras inmaculadas respecto a actos de corrupción o malos manejos de la cosa pública. El voto de opinión desde hace 16 años registra un comportamiento promedio de 2.000.000 en cada elección por encima del voto de partidos y maquinarias electorales; el voto de opinión es muy volátil, proteiforme, cambia de forma dependiendo de los atractivos de cada campaña, de las propuestas, la publicidad y de las carencias palpadas. Entonces, según el comportamiento electoral registrado, para las elecciones presidenciales, cada cuatro años, la votación aumenta dos millones de votos que estarán en un 70% con el Partido Verde; en esta ocasión el voto de opinión aumentará al menos en otro millón quinientos mil, y la fórmula Mockus-Fajardo puede agregar otros dos millones en la coyuntura, obtenidos entre la población joven que nunca ha votado o se ha abstenido de hacerlo. Así podrán contar, más o menos, con cinco millones para la primera vuelta. El potencial electoral en Colombia llega a 29.997.000, de los cuales 7.550.000 se encuentra en el rango de edades entre los 18 y los 26 años. Aproximadamente 3.200.000 obtuvieron la cédula entre el 2006 y enero de 2010, son los nuevos votantes que se pronunciaran el 30 de mayo, muchos de ellos, sumados a los que obtuvieron la cédula entre el 2002 y el 2006 ya se expresaron el 14 de marzo 2010, por eso aumentó la participación, pero la abstención continúa en una cota muy alta.


Esta población joven que nunca ha votado o poco ha participado , se está expresando en las reuniones del Partido Verde y a través de las redes sociales, encarnan el nuevo voto de opinión desamarrado de las maquinarias políticas, este tipo de población puede dar la sorpresa ; más el voto de opinión con comportamiento electoral registrado, ése voto volátil y cambiante, de acuerdo a las propuestas que vaya escuchando, girará el 30 de mayo y se distribuirá entre Mockus, Sanín, Petro, Vargas Lleras, Araujo, Calderón y Devia. Las redes sociales virtuales están reproduciendo el pensamiento de Mockus por internet: esa es la gigantesca Ola Verde. Entonces, la tarea hasta el 30 de mayo es conectarse con las redes reales no clientelares, la de los estratos 1, 2, y 3, que no tienen internet, y las del país rural, porque en Colombia solo el 10% de la población tiene acceso a los computadores.


Disminuirá el abstencionismo por las aspiraciones de cambio y ante la disolución moral que se respira en el país, Mockus encarna los valores y principios éticos extraviados, y aumentará la votación por los atractivos pluralistas de esta campaña; por la multiplicación de las simpatías expresadas en las redes sociales al querer salir la sociedad civil del torbellino de mentiras comprobadas en los últimos meses. A Mockus y a Fajardo no les interesa coaligarse con las estructuras partidistas clientelizadas y ligadas a la corrupción. Sería la primera vez que un partido nuevo llegue al poder por fuera de las estructuras partidistas tradicionales: Como independientes llegaron a las alcaldías de sus ciudades, y algunos gobernadores lo han hecho, pero ninguno ha logrado al poder central del Estado. A Gaitán lo mataron, a Rojas Pinilla le robaron las elecciones, López Michelsen llegó por el Partido Liberal y no por el MRL, a Galán lo mataron, y los que posan de haber llegado como independientes o coaligados(Belisario, Pastrana Jr y el mismo Uribe), llegaron montados en las fracciones del bipartidismo.


La población hastiada por la corrupción también suma y la población desencantada por ocho años de uribismo, los que creyeron en el cambio desde el 2002 y se encuentran con un país inmerso en la disolución moral. Mockus como figura transparente que no se ha robado un peso en su tránsito por la Alcaldía, dos veces, representa el súmmum de la moral y de la ética que debe recuperarse para reconstruir las instituciones y la moral pública, quitándole los espacios estatales a las fauces de los negociantes de las parcelas del Estado los que franquician la administración pública por el 10 o el 15% del presupuesto, en cada contrato, para sus bolsillos, pulverizando los impuestos que deberían ir a la inversión social, convirtiendo la hacienda pública en un negocio personal.


La renuencia de Mockus para relacionarse con la clase política de las fracciones del bipartidismo, durante sus gestiones como Alcalde, se explica por el temor a caer en las celadas que le tendieron a Caicedo Ferrer y a todos los alcaldes de las grandes capitales, es decir a la forma extorsiva de los concejales en Colombia: presionan por contratos y cargos a cambio de votos en los proyectos de acuerdo para la marcha de la ciudad. Hoy Mockus se muestra más flexible, dispuesto a no dejarse enredar en las triquiñuelas de las comisiones y coimas que, anuncia no tendrán cabida dentro de su eventual Gobierno.


La adhesión de Sergio Fajardo, aceptando la Vicepresidencia, ayudó a crecer al Partido Verde en las encuestas de opinión. Si bien es cierto que la Vicepresidencia en Colombia, después de la constitución de 1991 no ha servido para destacar una figura, ni se le ha dado la importancia que puede tener, seguramente si Mockus sabe valorar la prestancia de su fórmula podría asignarle tareas de interés y convertirlo en Ministro, miembro del Consejo de Ministros, asignarle funciones internacionales de prestancia, porque según el artículo 202 de la Constitución, el Vice podrá tener las funciones que le asigne el Presidente.


En otros países de Suramérica (en todos existe la figura, menos en Chile), el vicepresidente juega un papel diferente, pero básicamente reemplaza al Presidente en las ausencias temporales y las absolutas; en Brasil según el artículo 79 de la Constitución tiene funciones en una Ley complementaria; en Uruguay según el artículo 150 de la Constitución el Vice ocupa también el cargo en todas las ausencias temporales del Presidente y desempeña la presidencia de la Asamblea General y de la Cámara de Senadores; en Bolivia según el artículo 174 de la Constitución el Vice coordina las relaciones entre el órgano ejecutivo, la Asamblea Legislativa(Congreso) y los gobiernos autónomos, además de otras cuatro funciones específicas; en Perú existen dos vicepresidentes(art 111), en su orden ocupan la Presidencia ante las ausencias temporales; En Paraguay de acuerdo al artículo 239 de la Constitución, el Vice participa de las deliberaciones del Consejo de Ministros y coordina las relaciones entre el poder ejecutivo y el Legislativo. En cambio, en Venezuela el Vice es aminorado porque no surge de una elección popular, sino que lo nombra el Presidente; en Colombia el Vice no ejerce funciones temporales, lo hace el ministro Delegatario, esto le ha restado lustre.


Mockus no es un orador clásico, ni un orador político volcánico. Es un pedagogo pausado que, incluso se excede con los ejemplos y las anécdotas educativas: no es marrullero y sus actos con el erario público han sido transparentes. Es un hombre que destila honestidad y encarna la moral que perdieron otros en los entresijos y laberintos de la práctica política narcoparamilitar y con la corrupción dentro de la administración pública. Es un candidato indefenso que esgrime girasoles y lápices pero tiene temblando de miedo al Gobierno porque su candidato, el hombre que no evitó los falsos positivos, el primo hermano del Vicepresidente, puede perder en la segunda vuelta electoral; así se destaparían todos los otros enredos desconocidos, y se complicarían judicialmente los conocidos, durante los próximos cuatro años. Están atacando de manera inclemente al candidato de los verdes, le lanzan dardos por la inseguridad en Bogotá la primera vez que se posesionó Uribe, dardos por los mimos de las campañas de cultura ciudadana, dardos por su enfermedad…, y no repasan los más de 216.000 muertos de forma violenta registrados en los ocho últimos años que la Seguridad Democrática no pudo evitar.


La propuesta principal de la campaña política de Mockus gira alrededor de la Legalidad Democrática, él expuso este aspecto el 21 de marzo en una columna dominical de prensa. Esta es una tarea ciclópea porque la gente no cree en la justicia, además de estar acostumbrados a la ilegalidad que enseñan los de arriba, el rebusque de delincuentes independientes y de delincuentes organizados se da en el marco de la ilegalidad. En Colombia muchas personas se acostumbraron a lograr todo con los atajos y las vulneraciones a las normas. Para cumplir todos con la legalidad, es decir el Estado de derecho, hay que brindar también oportunidades, acabar con la inequidad social y la exclusión, combatir la pobreza, aumentar el empleo, y corregir a los mismos jueces que trafican con las sentencias, a los amanuenses que venden los autos interlocutorios y de sustanciación para prepararle el proyecto de sentencia al Juez; y acaban de purgar con la corrupción en las fuerzas armadas. Esa es la principal tarea de este profesor que con un acumulado de buena imagen durante 20 años va a derrotar el bipartidismo unido y disperso en los partidos del uribismo.


Finalmente, los cuatro ex Alcaldes, liderando el Partido Verde, se verán abocados a ventilar los temas ambientales en todas las regiones de Colombia, durante la campaña y durante el ejercicio del Gobierno que pretenden lograr, porque Colombia está atravesada de problemas ambientales que están deteriorando la calidad de vida, y porque hoy, la agenda de cualquier Gobierno tiene que atender prioritariamente los problemas del territorio nacional que ante el crecimiento de las población, los actos depredadores de las personas y la abulia administrativa de las Corporaciones Autónomas Regionales(CAR), que como autoridades administrativas, están dejando de controlar por la politización de esos entes y las transacciones al cobrar por las licencias para dejar hacer y depredar.


(*) Magister en Ciencia Política, Universidad Javeriana; PhD en Derecho Público, con énfasis en Política latinoamericana, Universidad Nacional UNED, Madrid-España.


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9 abr 2010

Vientos de Guerra

Autor Alberto Ramos G (*)

El rearme de algunos países suramericanos se explica más por los temores de los ruidos fronterizos que por las situaciones de inseguridad interna (excepto en el caso colombiano); preocupa la compra de variado armamento porque quien adquiere algo, después lo usará; por el efecto cascada y el crecimiento de las riadas de fuego. La escalada armamentista de Venezuela se podría explicar por tres factores. A) buscar la disuasión contra Colombia, antes de entrar a la agresión frontal; B) fortalecimiento de las relaciones con Rusia, tarea adobada con la corrupción de los comisionistas; C) presión de los militares venezolanos para modernizar el arsenal con dineros del presupuesto no ejecutado en las últimas vigencias fiscales.

Andrés Oppenheimer, impresionado por los gastos militares de Venezuela, Chile, Brasil, ecuador, y Bolivia, y ante el avance de la pobreza en la región, escribió: “la tragedia para la región, además del hecho de que los países podrían usar estos recursos para reducir la pobreza, es que cada compra de armas de un país pone nerviosos a sus vecinos, y los incita también a comprar armas. Es hora de que haya un acuerdo regional para poner límite a las compras de armas y para detener esta tendencia que (sean cuales sean las causas), es un disparate total”.

Este escenario de la guerra entre Venezuela y Colombia sigue estando latente por el cúmulo de incidentes presentado durante el año 2009: fronterizos, económicos, diplomáticos, migratorio. Por estar alentando la xenofobia por el hostigamiento y persecución a los colombianos; están insuflando o animando el nacionalismo, en una especie de clima pre-guerra. Y han congelado las relaciones hasta que termine el Gobierno del Presidente Uribe. El principal argumento es la autorización para el funcionamiento de 7 bases militares colombianas con personal norteamericano, concesión que Hugo Chávez calificó como una amenaza contra la estabilidad interna. Colombia justifica la concesión de los sitios territoriales como la prolongación de la cooperación militar en la lucha contra el narcotráfico.


La irritación del Presidente Chávez al ver en evolución la instalación de l as 7 bases, se puede explicar por el óbice o gigantesco obstáculo que estas significan para la eventual aplicación del Plan Guaicaipuro, “materializable” en un futuro no muy lejano cuando estuvieren totalmente destrozadas las relaciones diplomáticas de Colombia con Ecuador, Nicaragua y Venezuela, para derrotar al Gobierno colombiano de Uribe o su sucesor, atacándolo desde esos tres países, apoyados desde adentro por las FARC. Concepción chavista para recuperar los territorios venezolanos de la época de la Capitanía virreinal, en la Guajira, Vichada y Arauca; no retomados desde la tercera década del siglo XIX, después del Tratado Pombo-Michelena. Recuperación de esas zonas para despejar el corredor territorial de cara a recomponer “La Gran Colombia” fundada por Simón Bolívar en 1819 que perduró hasta 1829/30.Y a fortalecer geopolíticamente el proyecto macroeconómico de los países del ALBA, y la influencia de la revolución bolivariana mezclada con el socialismo del Siglo XXI, en Suramérica.


La duda sobre el uso de las bases militares estriba en que, una vez la tropa extranjera continúe reinstalada adentro, tienda a crecer el número de efectivos militares norteamericanos, de manera clara continúa el plan Colombia y el plan andino; ¿cómo se pueden controlar sus movimientos, si de plante son 800 militares norteamericanos y 600 contratistas(léase paramilitares internacionales), aunque no aparezcan físicamente en los combates, están dirigiendo la guerra interna, y desde el aire monitoreando y combatiendo, hoy las guerras impulsadas o apoyadas por los EEUU, son aéreas, y sin combates.


Si en el fondo se trataba del traslado de la Base de Manta a siete mantas colombianas(a la manera de cobijas militares de cooperación extranjera), entonces traen la aviación allá instalada. Expuso la analista Laura Gil,”También resulta necesario saber qué equipo se ubicará en Colombia. Los aviones E-3 AWACs y P-3 Orión que operaban desde Manta son aviones de vigilancia y patrulla y su número estaba limitado a ocho. Según un documento del Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, el Comando Sur tiene interés en Palanquero porque, desde allí, “se puede cubrir casi la mitad del continente en un avión C-17 sin reabastecer de combustible”. El C-17 es un avión e carga y transporte de tropa. Así como puede transportar asistencia humanitaria, también puede trasladar unidades de combate. ¿Por qué deberían estar tranquilos los países de la región?”


Entonces, como lo dedujo el analista León Valencia, el mismo Gobierno de Uribe dejó filtrar la noticia sobre el uso de las bases militares para los gringos, filtración con tres objetivos o sentidos.1) Inflar la idea de la indefensión de Colombia por el peligro del narcotráfico extendido y del terrorismo prohijado por países vecinos; evidenciando la necesidad de fortalecer la lucha con la ampliación de las bases y la ayuda norteamericana, señalando a su vez, los refugios de la guerrilla en los estados fronterizos; 2) Asegurarse que el Plan Guaicaipuro pudiera ser repelido, y 3) Congraciarse con Barack Obama a través de la facilitación del territorio para compensar la falta de cercanía con él, creyeron que no ganaría las elecciones, repartiendo zalemas para el senador McCain, candidato de George Bush.


La tendencia de los países vecinos, Venezuela y Ecuador, ha sido, durante los dos últimos años, la de ralentizar o llevar en cámara lenta la reanudación de las relaciones diplomáticas, con visos de ruptura total en algunos momentos, o de congelación en otros. Definitivamente la incompatibilidad ideológica de los presidentes correa y Chávez, con el mandatario colombiano, y los modelos de Estado que pretenden, los ha distanciado visiblemente. Se trata de una incompatibilidad entre modelos económicos de Estados, un choque de intereses geopolítico y de un conflicto por la supremacía de proyectos macroeconómicos en el alineamiento entre izquierda y derecha.


Por las fumigaciones de Colombia con glifosato en las zonas fronterizas se causó un litigio internacional. La demanda de ecuador contra Colombia sigue su curso ante la Corte internacional de Justicia, se inició en marzo del 2008 argumentando daños en los recursos naturales del territorio vecino. Colombia expone en su defensa el cumplimiento de compromisos para combatir y erradicar la extensión del narcotráfico.


Durante la primera semana de julio 2009 la empresa Gallup realizó una encuesta sobre preferencias electorales, preguntando si no pudiese haber reelección y sin Uribe en la contienda del 2010, ¿Quién puntearía en la primera vuelta electoral? Ganó Juan Manuel Santos. Seguramente influyó en los colombianos encuestados que en ese momento se agitaba la persecución de un juez ecuatoriano buscando capturar a Santos con la ayuda de la INTERPOL, y el presidente Correa lanzaba denuestos contra el Ministro de defensa, coetáneamente lo mismo hacia Hugo Chávez desde Venezuela. Los Presidentes vecinales desde esa fecha crecieron y auparon, sin quererlo, la imagen de un político sin pasado electoral (siempre ha asumido cargos públicos por nombramiento), conocido por sus felonías al partido liberal y a sus amigos; se le imputa el logro de ministerios con un estilo de extorsión periodísticas (atacar primero desde las columnas de prensa para obtener un cargo después) y ambicioso para escalar en los entresijos del poder.


A manera de prognosis nefasta, si continúa en ascenso el inflamiento del patriotismo y el chovinismo, con el eco del coco terrorista alentado desde las fronteras por los países vecinos, y se sopla el globo mediático de Juan Manuel Santos como “guerrero”; y de lograr la presidencia por el hundimiento del referendo en la Corte Constitucional; ese sería el escenario más grave y el punto de quiebre total de las relaciones diplomáticas, y el culmen de los acontecimientos encadenados para llegar a la eventual guerra entre Venezuela y Colombia, declarada por Venezuela para definir la expansión bolivariana y el cuadro geopolítico.


Por lo tanto, es previsible que, ante el cambio de Gobierno en Colombia, fijadas las elecciones para el 30 de mayo 2010, si se presenta continuidad de la política interior y exterior colombiana; y asciende al poder un candidato del entrono uribista, es decir, que la sucesión presidencial la haga alguien de su mismo partido, con directrices de similar línea política, entonces, las relaciones seguirán deterioradas. El daño a la economía colombiana con el recorte a las exportaciones a los dos países, es inconmensurable.


Mientras tanto Venezuela y Ecuador han estado fortaleciendo su capacidad militar y buscando alianzas para proteger las fronteras. Exponen ante sus gobernados el riesgo que corren por el desbordamiento del conflicto interno colombiano, mientras que prohíjan y cooperan de forma sibilina con las FARC, grupo subversivo más cercano ideológicamente a la concepción de los dos presidentes vecinos.


En síntesis, sobre las relaciones Colombia/Ecuador, quien se radicalizó primero fue Rafael Correa por el bombardeo a la zona de Angostura donde murió Raúl Reyes; después Chávez se volvió a endurecer. Ambos han tenido como razón principal la imposibilidad de Colombia para frenar y contener la guerra interna, y detrás de todo: el incumplimiento del D.I.H., al no llegar Colombia a perfeccionar acuerdos humanitarios que hubieran evitado las intervenciones, injerencias e intromisiones vecinales y los portazos de agresión diplomática.


(*) Profesor-Investigador, Universidad Santiago de Cali (USC)

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